AMOR (SEXTA PARTE)
No creo que a nadie le interese pero por si acaso.
Apenas el tren ha salido de la estación de El Prat en dirección a Barcelona, a la derecha, puedes verlos. Tres viejos vagones oxidados, llenos de pintadas, abandonados a su suerte sobre una via muerta, testigos del paso inexorable de meses y años, hace años era muy lento hoy ya pasan a toda velocidad y casi ni me doy cuenta de ello, espectadores de excepción de los avances tecnológicos y de su propia decadencia, comparándose sobre todo con aquellos que ahora ocupan su lugar sobre las vías nuevas, simplemente esperando a que alguien se acuerde de ellos, para mal claro, y los encamine hacia el desguace harto de verlos por allí, desentonando.
El primero es de color verde.
El segundo, el coche cama, de azul marino.
El tercero verde de nuevo.
En su interior seguro que aún guardan las historias de un gran número de personas que viajaron en los mismos durante alguno de sus años de servicio. Personas que salían en busca de un futuro, personas que volvían a sus casas sin un futuro y sin un pasado casi, personas que por circunstancias de la vida cada semana tenían que realizar ese trayecto y que, por esas mismas circunstancias, un dia súbitamente dejaban de hacerlo ya para desaparecer para siempre…
Yo casi lloraba imaginando que lo abrazaba, que lo besaba, que dormíamos juntos, que él me cogía de la mano bajo las sábanas y se la ponía junto a su pecho caliente.
Pero yo también me reía a solas recordando sus chistes, viendo los videos en los que él aparecía y que yo llevaba almacenados en el móvil, u oyendo su voz una y otra vez, sin cansarme nunca de ello.
Parecía perfecto pero no lo era creo o quizás si que lo era pero no se puede esperar más de las cosas.
El caso es que por supuesto, aguanté la primera llamada del menor de los dos gemelos más narcisistas de Barcelona y la segunda, pero no la tercera, sabiendo perfectamente de antemano para lo que quedábamos él y yo cada vez que lo hacíamos , mientras aceptaba su invitación para esa misma tarde.
¿A qué sabía ser infiel a alguien?
¿Qué se sentiría?
El menor de los gemelos más narcisistas de Barcelona nada más entrar horas después en la casa vacia de su abuela comenzó a besarme , a quitarme los pantalones y la camiseta casi tan rápido como yo se los quitaba a él.
Luego como de costumbre me folló en la cama , preguntándome como casi siempre también hace, si me gustaría montármelo con él y su hermano a la vez, y yo claro, después se la comí un buen rato . No notó nada raro en mi, vamos, si acaso que parecía algo asustado y que nada más correrme en su cuello mi rídículo pene en cuestión de segundos se quedó totalmente flácido. Nada más.
Pensaba que no podría esa noche agobiado por la sensación de culpabilidad o algo parecido pero lo hice y de un tirón.
Pensaba que no podría engañarle y que nada más verlo le tendría que contar la verdad, que lo había engañado, que a su voluntad quedaba el seguir o no, pero pude mentirle sin arrepentimiento o problema alguno .
Y todo siguió como si nada. Yo volví a ver al gemelo, pero también volví a reírme a solas recordando sus chistes, viendo los videos en los que mi novio aparecía y que yo llevaba almacenados en el móvil, u oyendo su voz una y otra vez, sin cansarme nunca de ello. Volví casi a llorar imaginando que lo abrazaba, que lo besaba, que dormíamos juntos, que él me cogía de la mano bajo las sábanas y se la ponía junto a su pecho caliente. Al menos hasta el dia en que apartándome de Vnc me vino a decir que estaba muy agobiado por lo nuestro, que necesitaba aire, que mejor nos tomábamos un respiro.
Fue extraño.
No me sentí especialmente triste.
Por primera vez parecía que yo llevaba algo de ventaja, que por fin había dejado de vivir en la inopia, que sabía gracias a Dios el como funcionaban determinadas cosas
Vnc tampoco entendió nada.
Hace unos minutos que el menor de los gemelos más narcisistas de Barcelona y yo nos hemos separado, camino cada uno de su casa.
Me ha vuelto a follar, a preguntar si quiero hacer un trio con ellos y yo se la he vuelto a comer, dejando que se corriera en mi cara, justo como antes de él hacíamos.
Todo parece tan lejano de repente, tan de mentira