ALEX //
Mis diecinueve, veinte y veintiún años de aqui para allá, siempre en Barcelona
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Mis diecinueve, mis veinte y mis veintiún años, de aqui para allá, siempre en Barcelona.
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HISTORIAS NUEVAS
El chico que nunca bailaba ni siquiera pasó a los postres. Las chica de las intenciones más que claras se lo llevó a su cuarto ante el asombro de su propia compañera de piso. Media hora más tarde los dos volvieron a salir del mismo sonrientes y algo cansados y solo fue entonces cuando por primera vez y en serio, el chico que nunca bailaba pensó en su novia, la chica que creía que lo suyo era para siempre, pero claro, mientras se zampaba una porción enorme de tarta de chocolate en la cocina de la chica de las intenciones más que claras, lo tuvo más que claro: sería lo suficientemente listo como para que ella no llegase a enterarse, todos sus amigos asi lo hacían ¿Por qué él no?.


Los dos vivían en un pequeño apartamento que ,con su nomina de supervisora de un call center, en su mayoría pagaba la chica que creía que lo suyo era para siempre . A las doce y media de la noche el chico que nunca bailaba dubitativamente entró el mismo y nada más cerrar la puerta de la casa y atravesar la cocina la vió envuelta en una manta Y tirada en el sofá medio dormida viendo la televisión se suponía. Al besarla notó que sus labios aún sabían a una mezcla de sopa de fideos , mermelada de ciruela y cereales y a él no sé le ocurrió pensar otra cosa que también quería que lo suyo fuera para siempre, pese a lo de esa noche, a lo que pudiera pasar otras muchas más noches.

Nada más meterse en la cama los dos ,unos minutos después,el chico que nunca bailaba notó que la chica que creía que lo suyo era para siempre buscaba guerra. ¿No estabas tan cansada que ni te apetecía venir a cenar con la gente del trabajo? le susurró sonriendo notando como la mano de ella ya se había introducido dentro de su bóxer y acariciaba su polla suavemente. Ella sonrió también entonces encendiendo la lámpara de su mesilla y tras sentarse encima suyo se despojó de la parte de arriba de su pijama dejando al aire sus pechos, la parte de abajo ya se la había quitado antes ansiosa como estaba de su ración habitual de sexo de cada viernes por la noche.


A ella le gustaba que él la follase por delante, por detrás, por la boca, de cualquier forma que a los dos se les pudiera ocurrir (imagino). A ella le volvía loca chupar aquella polla enorme y cabezona, sentir sus embestidas en su coño, en su boca (imagino). A ella le sorprendió que al correrse él no soltase esa noche demasiada leche (imagino)y que por eso, al hacerlo no le dejase como siempre primero la cara toda embadurnada y luego los pezones de sus pechos ,que a él tanto le gustaba ver, manchados, ahogados en su propia leche. “Estoy muy cansado” fué su excusa. “Ya, pero llevamos toda la semana sin hacerlo” le contestó ella. “Bueno yo alguna que otra mañana me he hecho alguna paja…en la ducha, tenemos tantas prisas al levantarnos” dubitativamente concluyó él, deseando darlo todo por zanjado y poderse entonces dormir (imagino también).

Buenas noches

Buenas noches

Y asi fue como los dos poco a poco cayeron dormidos esa noche, ignorante uno de haber sido engañado y el otro de que aquel pequeño secreto a ocultar se iba a ir extendiendo en la semana siguiente poco a poco por todo el trabajo, hasta llegar a los oídos de la chica que creía que lo suyo era para siempre y a cuyo cargo y formando parte de ese equipo de quince agentes telefónicos estaban ambos por cierto.


Entonces entró en esta historia el chico que a veces escribía en sus libretas cosas que nadie quería que leyese. En el primer fin de semana de soltera de ella. Sentada a su lado en la cabina de dj en un pequeño bar de Gracia, observando como ponía un disco tras otro, el chico que escribía en sus libretas cosas que nadie quería que leyese fué la primera persona a la que se lo contó. Había decidido cortar por lo sano, mañana mismo se lo diría a el chico que nunca bailaba. Tendría que recoger sus cosas, dejar la casa y volver con sus padres y ella se buscaría mientras alguien para compartir gastos. El chico que a veces escribía en sus libretas cosas que nadie quería que leyese fué en quien primero pensó y al primero que se lo propuso. Cada uno tendría su propio cuarto y podría traer a casa tantos chicos como quisiese. El chico que a veces escribía en sus libretas cosas que nadie quería que leyese, sabiendo de antemano no habérselo pensado demasiado, le dijo que si.

Ella le sonrió.

Y él siguió con su música, como si nada.



Historias nuevas en la Plaza del Sol, sentados los dos en una acera muy borrachos a los dos de madrugada.

La chica que creía que lo suyo era para siempre que resulta que también ha tenido una aventurilla por ahí este verano, en su pueblo, con un viejo novio de su adolescencia.

Historias nuevas que no dejan de sucedernos, que me demuestran, nos demuestran que no somos ni mucho menos aquello que creíamos ser.

Quizás somos jóvenes aún, está claro , y en contra que lo que hasta hace poco yo pensaba no es esta una buena edad para buscar algo serio. No ,no vas a sentirte orgulloso de tener un novio, de serle fiel, de no pensar en nadie más que él, ¡que va!, vas a estar a la que salta, buscando, tratando de encontrar algo más.

Quizás si, consigas engañar a los demás si lo intentas, quizás todos crean tus historias, pero eso en el fondo no sirve de nada o de casi nada.
 
Comentario:
Si, son Rafa y Marta. Este año tengo muchos menos tiempo para escribir.

besos
 
Comentario:
Vaya... tu eres el Dj supongo... no conocíamos esta facete tuya. La chica es Marta? je el chico Rafa?... como ves sigo este blog, que por cierto tienes algo abandonado.

Pues nada, sigue tio, que te sale la mar de bien.

Saludos.
 
Comentario:
Vaya... tu eres el Dj supongo... no conocíamos esta facete tuya. La chica es Marta? je el chico Rafa?... como ves sigo este blog, que por cierto tienes algo abandonado.

Pues nada, sigue tio, que te sale la mar de bien.

Saludos.
 
Comentario:
Vaya... tu eres el Dj supongo... no conocíamos esta facete tuya. La chica es Marta? je el chico Rafa?... como ves sigo este blog, que por cierto tienes algo abandonado.

Pues nada, sigue tio, que te sale la mar de bien.

Saludos.
No