ALEX //
Mis diecinueve, veinte y veintiún años de aqui para allá, siempre en Barcelona
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Mis diecinueve, mis veinte y mis veintiún años, de aqui para allá, siempre en Barcelona.
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Hace tan solo unos pocos dias que por primera vez en mi vida he visto desnudo por completo a Joan.

Aún estoy bajo los efectos.

Una hoja de papel a la entrada de la facultad en la que yo busqué hace semanas sus apellidos entre el resto de los apellidos de su clase, sus notas entre el resto de las notas. Otra hoja, esta es la importante, colgada en una pared del gimnasio, que por casualidad este pasado sábado miré, más que nada por intuición y en la que su nombre también figuraba.


“Podría quedarme, hacer tiempo, al menos lo vería de nuevo” .
“¿Merece la pena?”.
“Tres cuartos de hora nadando, media hora de sauna, puedo nadar otra media hora más después y ya serán las doce, ¿lo hacemos?”


Nada ha sido lo más mínimamente casual, pese a las apariencias, nada ha habido de fortuito en nuestro reencuentro pues, más bien todo lo contrario.


Yo, desde que dejamos de ser amigos, simplemente me he convertido en una especie de rastreador , de buscador de pistas y huellas suyas. Al fin y al cabo sigo yendo a los mismos sitios a los que él va solo que a horas diferentes, no es muy difícil hacerlo. Además esa es la única manera que tengo ya de poder saber un poco al menos de su vida actual.


Los restos, los despojos de una amistad, pocas imágenes tan apropiadas como yo curioseando en las hojas que antes he dicho, en la facultad primero y en el gimnasio después, en busca de esas noticias suyas que el ya no me da, o una imagen también de mi desnudo por completo, con una toalla sobre la cintura, esperando que él aparezca, sentado en la parte más escondida del vestuario por supuesto, pero desde la cual paradójicamente se ve perfectamente su taquilla.

Nada mas esclarecedor, más representativo de que todo ha terminado que eso.



Hay cosas que nunca cambian como Joan quitándose la camiseta ya por el pasillo, antes de llegar a su taquilla, de abrirla , sacar la mochila y comenzar a desprenderse el resto de la ropa. Pero hay cosas que si lo hacen pues él ya no se queda en calzoncillos y a continuación se anuda la toalla a la cintura camino a las duchas como antes solía hacer. No, hoy en dia, al lado de ese chico tan guapo con el que va, compañero de clase de spinning supongo, el ya se atreve a quitárselos también al mismo tiempo casi que ese estúpido uniforme de ciclista que lleva puesto, hoy ya no le importa quedarse desnudo por completo, no hay nadie a su alrededor que no quiera que le vea asi, seguro que piensa, no como antes, si él lo hubiera sabido.


¿Y como es su culo? ¿Y su pene?, ¿Tal y como esperaba?, ¿Mejor, más grande? ¿Peor?.


Es difícil decirlo, tratar de recordar algo incluso. Tiene que ver supongo con la de cientos de veces que me los he imaginado, he soñado con poder verlos, poder tocarlos también porque no decirlo, también con que la escena en cuestión ha durado apenas unos pocos segundos, no más. La realidad y la fantasía han terminado ahora por superponerse la una sobre la otra ya , por mezclarse entre si, ya no sé la verdad cual es cual, que porcentaje de cada una de ellas hay, cuanto de realidad, cuanto de ficción tienen esas imágenes que inundan mi cabeza dias después de que todo haya pasado, encerrado en el dormitorio.


Su espalda.

Su espalda tan fuerte y tan perfecta trajo consigo a mi cabeza la arena de la playa, muchas tardes de verano pasadas uno al lado del otro. El y yo subidos sin camiseta en su moto, un dia de ese verano, camino de casa, después de bañarnos en el mar. Mi pecho aplastado contra esa misma espalda , la arena que se pega entonces a mi piel, mis pequeños pezones que se revolucionan nada más rozarla un poco, al sentirla levemente en la punta de los mismos, al notar en mi estómago el calor que de ella se desprende.


Podía haberme quedado esperando a que volviera de las duchas desnudo para asi volver a verle. Sin embargo finalmente no lo hice y salí del vestuario en cuanto que pude. Ni siquiera me había empalmado debido a los nervios supongo. Son cosas que pasan, que uno hace, pensé sentándome en una cafetería, pidiéndome un café, esperando a que él saliera a la calle para abordarlo finalmente quizás.


Boris siempre me decía que yo era el “típico chico de Barcelona” , tal y como lo había imaginado cuando aún no se había mudado aquí, siempre sentado en una cafetería y curioseando por la ventana, con una mirada primero un poco tonta y luego muy altiva, pensando en las musarañas, al parecer en Bélgica la gente de mi edad son muy lanzados deduje de lo que me contó. Desde luego este sábado de haberme visto, esperándole en la cafetería como he dicho, siguiéndole después a su casa, viéndole abrir la ventana de su cuarto para tender su toalla, sentado yo en un banco del parque , el habría estado muy orgulloso de mi. Muchísmo.


Horas después,ya de noche casi, incluso me atreví a llamarle por teléfono aprovechando que mis padres habían salido de casa.

No hablamos mucho. Ni yo curiosamente le quise contar mucho de mi vida ni él de la suya. Bastaron sin embargo esas pocas palabras para confirmar que los caminos que el y yo llevamos son totalmente opuestos, no tienen ya nada que ver.

Pero por lo menos no me colgó asi de primeras mandándome a la mierda pienso, tratando de buscar algo positivo.


El jugando en la playa de Garraf nada más salir del agua, llenándose de arena, parando una pelota, evitando así un gol de Javi y las chicas aplaudiéndole. Yo que también lo hago pero desde lejos mientras pienso en lo genial que se lo deben de estar pasando, lo genial que debe sentirse uno alli, abrazándolo, un poco sobre él, notando al menos su cuerpo, la forma que tiene, lo genial que es sentirse genial en resumidas cuentas.


¿Fueron esos años un sueño?, ¿ Algo que de tanto pensar que pasaba, mi mente terminó por aceptarlo finalmente, como una mentira que a base de repetírtela a ti mismo al final acabas sino creyéndotela al menos si incluyéndola en la realidad, o mejor dicho en tu realidad?.

Por supuesto que no.

Ocurrieron realmente.


 
Comentario:
Joder, a mi me parece inmoral, como violar con la vista. Tu amigo se merecía algo mejor. No digo que no te comprenda ni que nunca haya hecho cosas parecidas. Pero sí digo que no está nada bien. Un amigo es más que un cuerpo. Aunque ya no sea tan amigo como antes.
 
Comentario:
El tema de Joan nunca te va a abandonar. Eso tenlo por seguro.

Esto de ver en pelotas a tu mito... ¿no te rompió? ¿Seguro que era como te esperabas?
 
Comentario:
Te comprendo tio, todavia me acuerdo el dia que vi en bolas al objeto de mi deseo (100% oculto claro) que nervios, y tampoco me empalme, luego si, tratando de recordar cada cm de su piel, su rabo, su manera de moverse ajeno a mi mirada... me encanta tu blog
 
Comentario:
me fascina todo lo que escribes, y la manera en que muestras tus sentimientos, y yo que pense que lo de Joan ya habia pasado....saludillos chaval
 
Comentario:
No dejes que las cosas sucedan a tu alrededor. Haz que formen parte de tí, no te quedes mirándo lo que acontece ni esperes sentado a que las cosas sucedan. No crees?
No