ALEX //
Mis diecinueve, veinte y veintiún años de aqui para allá, siempre en Barcelona
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Mis diecinueve, mis veinte y mis veintiún años, de aqui para allá, siempre en Barcelona.
Sindicación
 
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El chico que de espaldas a mi y frente a su amigo, gordito poca cosa y ya totalmente vestido, se hace derogar, no le apetece vestirse tan pronto, todavía se encuentra completamente desnudo, presumiendo delante suyo de su cuerpo impresionante, producto de muchas horas de gimnasio, de su polla maravillosa seguro aunque no pueda verla, de su cara perfecta también. Lo hace más que nada para que el otro se muera de envidia, compare y entonces sepa quien es quien está por encima, quien manda y mandará ya para siempre.

A mi ya digo situado detrás suyo solo me queda observar sus piernas fuertes, su espalda perfectamente formada, su culo al que no sería capaz de sacar ni un solo defecto en un millón de años.

Alcanza de pronto unos boxers color carne y por fin se los pone, haciendo luego un gesto curioso, que muchos hacen, tiene que colocarse la polla correctamente dentro de ellos, bajárselos un poco por la parte de atrás. Me muero. Unos minutos más tarde ya medio vestido llega ese momento en que por fin se da la vuelta a ver si tiene alguien detrás suyo, admirándole.

Me encuentra a mi claro. Y me coge mirándole fijamente, a sus pies, de rodillas, suplicando por que se desnude de nuevo y vuelva a vestirse delante de mi poco a poco, tal y como lo acaba de hacer frente a su amigo, justo como a él le gusta, como a mi también me gusta.

Disimulo rápidamente. Como puedo, aunque no creo ya engañar a nadie.




El grupo de amigos, cuatro, que acaban de terminar de ducharse y que también desnudos frente al espejo analizan sus progresos, si están cogiendo mucha forma ya por fin, si se están poniendo cachas en definitiva. Dejan las toallas sobre el lavabo, el más fuerte de ellos les observa y les da entonces unos consejos acerca de que ejercicios deben hacer, cuantas series, cuantos dias. El que más me gusta entre ellos es el que llevaba puesta una toalla naranja, el que tiene un pendiente pero la verdad para que negarlo soy incapaz de quitar los ojos de encima a todos y cada uno de ellos, en realidad me encantan los cuatro, no podría decidirme por ninguno en el hipotético caso que asi tuviera que hacerlo.

Llega por fin el momento en que de nuevo entran al vestuario y dos de ellos me cogen de nuevo mirándoles a todos, observando esta vez si, sus pollas enormes, las cuatro, haciendo cálculos, comparaciones con respecto a la mia que cada dia que pasa me doy cuenta de lo ridícula y poca cosa que es comparándola con lo que por aquí veo.

Desaparecen entre risas, han dejado sus cosas al final del vestuario. ¿Será de mi de quien se rien? me pregunto



Su cara me suena.

Me estaba atando los cordones de las zapatillas cuando al levantar la vista me he encontrado con el.

Al ver por fin sus largas piernas, observar de pronto su bañador me acuerdo de él, el chico con el que me duché hace un mes más o menos una tarde, ese que pensaba que quería algo conmigo y que resultó que no. Canturrea tontamente una canción y tras cerrar su taquilla se dirige hacia los retretes. Yo preparado, vestido ya para salir a la calle le sigo. Voy a intentarlo una vez más. Al abrir la puerta me lo encuentro colocándose el gorro de baño. Nada más entrar yo a un retrete oigo como él se va. Cierro la puerta, me siento sobre la taza, es imposible que estas cosas salgan bien, y soy incapaz de resistirme la verdad, debo venir a nadar los sábados a primera hora únicamente –pienso- sino quiero encontrarme con esto, o los domingos en que la edad media es de cincuenta años y no hay peligro alguno. Me corro rápidamente. Al salir meto las manos bajo el agua y en el espejo veo mi cara congestionada, tengo que volver cuanto antes a la calle.


Sábado por la tarde, han pasado ya unas cuantas horas desde lo del gimnasio, he salido del mismo hundido, asqueado de la belleza ajena, inaccesible, he vuelto a casa, he comido por mi cuenta, me he imaginado a los cuarenta encerrado en la sauna toda la mañana, a la espera de carne joven que pueda aparecer , para nada más verla eso si, nunca disfrutar de ella.


Marco me recoge en la moto a las cuatro y media cerca de casa. Ha traido un casco para mi. Al final resulta que vamos a ir a un centro comercial que hay aquí al lado. A las cinco ya estamos dentro de la sala. Cuando apagan la luz por primera vez en lo que va de dia me siento relajado, me olvido de ellos, todos esos chicos de esta mañana, que parece como si se hubieran llevado una parte de mi con ellos y yo aún estuviera luchando por recuperarla. Me han debilitado, cansado, recordado como es el mundo real, fuera de las cuatro o cinco personas con las que ya me he acostumbrado a tratar y que quizás tampoco encajan mucho en él.


Escaparates luego de Zara, Levis, Miró a la salida del cine, Marco contándome cosas a las que no presto demasiada atención, el mundo que aprieta fuerte, que cada vez está formado por personas más guapas, bronceadas, intratables. De pronto los cuatro chicos del gimnasio de antes que vienen hacia nosotros cargados de bolsas. Pierden bastante vestidos me doy cuenta, bueno no, son simplemente unos chicos muy guapos más, entre otros muchos también muy guapos que andan por aquí esta tarde. Ni siquiera me miran al cruzarse conmigo, yo quisiera ser amigo suyo y ducharme con ellos. No, no es cierto, no me interesa casi nada ser su amigo para que engañarnos, voy a lo que voy. Sin que ellos se enteren de nada recupero esa parte de mi que parecieron quedarse consigo esta mañana en los vestuarios. Yo por mi parte les devuelvo todo aquello que también me apropié suyo y que no he dejado de ver una y otra vez en mi cabeza.

Estamos ya en paz.



Sentados en un Pans, el mismo en el que muchas veces entre semana almuerzo ya sin ninguna esperanza de volver a ver al camarero rubio que antes lo atendía, Marco coloca varias veces su mano en mi pierna e insiste en invitarme él a una Coca Cola y un pastel de manzana aunque no me apetece comer nada. Un hombre gordísimo sentado a nuestro lado mientras no deja de mirarnos. Se está comiendo un trozo de tarta de chocolate y tiene otro en espera, a su lado, de queso y arándanos. Está solo. Me fijo como mira a los chicos y chicas que pasan. Tiene el pelo lacio y sucio, lleva una camisa descolorida que milagrosamente no revienta de lo ajustada que le queda.


Le digo a Marco que porque no quedamos esta noche, nos emborrachamos y quien sabe que más. El me vuelve a contar la misma historia, que tiene que estudiar, que el próximo fin de semana si. Nos despedimos.


Vuelvo a entrar al centro comercial, me dirijo hacia una tienda de ropa que antes vi.

Parados en su escaparate veo al chico de antes del gimnasio, el último. Va con unos vaqueros nuevos y un jersey igual a uno que yo tengo. Agarrada de la mano lleva a una chica muy guapa también. Nuestras miradas se cruzan para variar.

No se si saludarle.

El si que no pierde nada vestido.

Es uno de los chicos más guapos que jamás he visto.

Bueno no,mejor dicho, el es el más guapo de todos para ser más exactos.



 
Comentario:
"si quieres amar sin miedo empieza por ti mismo"

Me encanta tu frase gianis te la tomo prestada ;)
 
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A mi me la chupa lo que sea, aunque la importancia no reside en como me lo tome yo, si no en la intencion que tengas tu cuando lo dices ^_^
Pero amos que para ser normal no hace falta que tengas como objetivo terminar chupandosela a un telepizzero garrulo
 
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entonces, tú de normal no tienes nada, edu (te lo puedes tomar como un cumplido o como un insulto)
 
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Pos yo soy normal (no es que sea una percepcion subjetiva, es que tengo la completa seguridad de que lo soy) y no me muero precisamente por chuparle la polla a un garrulo de gimnasio de barrio telepizzero la verdad.
 
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esos cachas de gimnasio se sentirán una piltrafilla pero los seres humanos normales se vuelven locos por chuparles sus pollas de repartidor de pizzas
 
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¿qué es de tu vida, Perry Smith?
 
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Jajaja....que bueno el comentario del tal Gianis... "en este mundo cada vez es menos normal que te atraigan las mujeres"... jajaja. Alex, pon orden!
 
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Que mania con lamentarse todo el dia de lo bien que le va la vida al resto de la gente... la procesion va por dentro seguro que esos cachas de gym se sienten una piltrafilla porque en su cutre trabajo de telepizza les tienen explotados...
 
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ivan, en este mundo cada vez es menos normal que te atraigan las mujeres.
si quieres amar sin miedo empieza por ti mismo.
el resto viene solo.
 
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martirizandote en el gym??...pienso que todo el mundo hace eso,observar y martirizarse, y no solamente las personas homosexuales, a los heteros lo que les da es envidia, y creo que eso es mas dificil de soportar todavia..
 
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esta tarde la e visto , siempre me ha caido bien , me parece una tia estupenda kizas demasiado joven pero alguien de kien me fiaria , me muestro distante y frio con ella , ella me mira extrañada , creo q lo sabe .
sabe lo que siento por rafa ( su novio )
me siento mal
lo imagino besando sus labios , contandole sus secretos
y lloro de pena y rabia
pena por que el no es mio , pena por no entender lo q me pasa , pena por mi mismo
rabia por q el no se da cuenta de lo q siento ,
rabia por saber q su cuerpo no es mio ....... que su alma no me pertenece
sabes lo q es un cobarde ?
ese soy yo
dios , le quiero ?
que me pasa ?
me he perdido
kiero ser normal , como el .
kiero amar sin miedo
kiero ser yo

No