ALEX //
Mis diecinueve, veinte y veintiún años de aqui para allá, siempre en Barcelona
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Mis diecinueve, mis veinte y mis veintiún años, de aqui para allá, siempre en Barcelona.
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Cada una me agarró de una mano y tirando de mi, entre Marta y Eva me llevaron casi arrastrándome por todo el pasillo. Por supuesto que muchos se nos quedaron mirando.

Rafa me empujaba también por la espalda ayudándolas a las dos.


El caso es que de pronto me plantaron ante el tablón de anuncios y más concretamente frente a un listado al que había que apuntarse en el caso que quisieras ir a la fiesta de fin de curso. Y yo no tuve más remedio entonces que escribir mi nombre, aparentemente muy contento de hacerlo, pero por dentro, la verdad, muy enfadado por su maldita manía de agobiarme a veces, de no respetar lo que yo quiero hacer, de hacer oidos sordos a lo que digo y a ellas no les apetece oir (no quiero ir a esa fiesta).

Vi sus tres nombres escritos un poco más arriba una vez que puse el mio y al levantar la vista pillé a Rafa mirándome muy serio y la verdad, en ese mismo momento tuve el presentimiento de que él pese a todo no iba a ir a la fiesta , tampoco, no le apetecía. No importaba que su nombre casi encabezase la misma o que estuviera escrito en grandes letras mayúsculas. ¡Qué bobada!.


Rápidamente me giré hacia Marta y Eva que una vez más se habían salido con la suya y estaban muertas de risa.

Volvimos entonces los cuatro a la cafetería donde nos esperaba gran parte de la clase.

“Yo tampoco pienso pasarme toda la noche alli, iré un poco, me daré una vuelta para que todos me vean y luego me largaré”.

Intenté decirle algo parecido a esto a Rafa con la mirada pero desgraciadamente no se fijó en mi ni una sola vez mientras los cuatro atravesábamos el pasillo y bajábamos después por las escaleras camino del bar.


Al llegar por fin a la mesa donde estaban sentados casi todos los de clase nos tuvimos más remedio que sentarnos en una esquina de ella, un poco al margen de las “grandes conversaciones” que ya había en marcha. Rafa estaba muy serio y totalmente ausente, muy raro en él, y no tardó en pillarme mirándole. A las seis de pronto se levantó de su sitio y nos dijo que se iba a casa. Fingí no enterarme de nada para no agobiarle yo también preguntándole el porque, y al ver como se encaminaba ya rápidamente hacia la puerta tuve otro presentimiento, el segundo de la tarde: ya nunca más va a volver a la facultad, no va de hecho a tomarse ni la molestia de presentarse a los exámenes restantes, total ¿para que?, no va a entrar ya nunca más en nuestra compañía a la cafetería o al aula, no va volver en el coche de Marta y Eva, junto a mi también, hacia su casa en ninguna otra ocasión más.



A veces decides que lo mejor es no despedirse.

No porque la gente a la que dejas atrás no signifique nada para ti, eso espero al menos en su caso, sino más bien porque no encuentras ninguna forma de hacerlo que te resulte lo más mínimamente satisfactoria supongo.

Estoy seguro que de no haberlo soltado su madre el otro dia, yo estaría como el resto de clase, tampoco sabría nada.


Me pongo en su lugar y la verdad, debe ser muy humillante tal y como están las cosas decir que dejas la carrera, sobre todo porque todo el mundo sabe o va a saber casi de inmediato a lo que es debido, es decir a unas notas que son un desastre, a que quizás no eres “tan bueno” y “tan listo” como se creen que ellos que lo son, o como tu ingenuamente creíste serlo.

Un puto grupo de cotillas, iremos a las listas a buitrear sus notas y entonces hasta nos alegraremos en el fondo ver como otros se quedan por el camino mientras nosotros seguimos adelante.

Ya no lo dudo, en el fondo soy casi igual que ellos, es cuestión de tiempo.

Precisamente por que es Rafa claro, porque me he pasado medio curso babeando encima suyo, por eso me da tanta pena, pero... ¿Y si fuera cualquier otro quien dejase la carrera?, ¿Acaso no me alegraría, no me vería como alguien superior a él?.



Tokio


Me pasé desde los trece a los dieciocho soñando con visitar esa ciudad, encontrar un trabajo alli y también ¿porque no?, a alguien con quien vivir para siempre en un minúsculo apartamento de lo más moderno en pleno centro de la ciudad. Luego llegó es cierto “Lost in translation” pero como que la cosa ya había decaído bastante para entonces.

Hoy al verlas me he puesto a pensar en todo esto.

Eran dos chicas japonesas de unos veinte años haciendo turismo y vestidas como esas colegialas que tanto vemos en el manga.

Se lo comenté de inmediato a Noel que tampoco les pudo quitar la vista de encima y que se rió muy tímidamente a continuación.


El es otro de esos “personajes” que solo pueden tener cabida en una vida como la mia, en la que mis amistades y porque no decirlo todo en general a veces tengo la impresión que está sujeto con alfileres, todo puede venirse abajo en cualquier momento, pasar en tan solo en unas horas de ser genial a catastrófico.

Entró en uno de mis anuncios y bueno, pese a ser heterosexual, decidió mandarme un e mail en vista de los gustos tan parecidos que tenemos. Lo de hoy ha sido nuestra cuarta cita y básicamente nos reunimos en una cafetería y el me trae algunos comics, libros y cd´s japoneses y yo más o menos lo mismo para intercambiarlo con él.

Yo no sé nada de su vida, menciona mucho a una tal Alicia que quizás sea su novia, y él tampoco sabe nada de la mia y gracias a Dios tampoco me pregunta demasiado.

Me gusta salir de una cafetería cargado con todo lo que me ha dejado cerca de las nueve de la noche como esta tarde y ver que todavía es de dia y no ha anochecido. Me hace sentir más optimista.


Tokio.


Ya no me interesa tanto aunque algún dia, eso si, espero ir allí.

Fue bonito creer durante esos años que era una ciudad mitad realidad mitad fantasía, pintada y decorada con los colores más chillones posibles, repleta de esos chicos y chicas que no encontraba en Barcelona.

Noel que ha estado alli por temas de trabajo dice que está muy bien pero que no tiene nada que ver con tal y como todos en alguna fase de nuestras vidas hemos soñado que es.

Mirándolo fríamente me ha dicho que es como cualquier otra ciudad del mundo.

Ni más ni menos


 
Comentario:

ves a Tokio y comprueba con tus ojos si es o no es la ciudad q sueñas.

y Rafa... en fin... quizás lo mejor es q se vaya...

no se
 
Comentario:
quien alguna vez no se siente fastidiado y no quiere salir d fiesta?me sucede a menudo, y al igual q vos, mis amigos no dejan d presionar para que salga con ellos, algunas veces no se logramos expresar lo q sentimos.
 
Comentario:
joder que putada lo de rafa... eso le suele pasar a mucha gente y te deprime pero con constancia se supera. Yo le daria animos q aunque lo tuyo con el no pudo ser, siempre queda la amistad
No