ALEX //
Mis diecinueve, veinte y veintiún años de aqui para allá, siempre en Barcelona
Acerca de
Mis diecinueve, mis veinte y mis veintiún años, de aqui para allá, siempre en Barcelona.
Sindicación
 
102
Cerca de medianoche al darme la vuelta en el andén el viento me devuelve, trae hacia mi de nuevo, el olor que tiene mi propio perfume y que inmediatamente yo asocio a la Plaza de Cataluña de noche, a las colas que hay que hacer alli para conseguir una hamburguesa, a la puerta de entrada y la pista de baile hasta arriba de gente del S. .
Pero no, estoy solo, en la estación del pueblo, esperando el último del tren , camino de otra noche de fiesta .


Al subirme, el mismo vagón vacio de otras veces como contraposición al resto del año, cuando no es verano, es decir el metro lleno, los primeros borrachos de la noche tirados por el suelo, las “manadas” de gays yendo todos hacia el centro, creyendo como yo que al menos por unas horas el mundo gira alrededor nuestro.


Abro los ojos pasadas unas cuantas estaciones y solo hay un hombre al otro lado del vagón, medio dormido. No parece haber bandas de marroquíes o sudamericanos, de esas que veo pasar a mi lado y me hacen temblar de miedo la verdad por la pinta que me llevan. Solo estamos él y yo y desde luego no es la persona ideal para ponerse a pensar en tener una aventura con él, para nada.


Al llegar a Sants me despierto del todo pues no me queda más remedio que hacerlo y tras bajarme del tren, me cambio de andén, hacia el número dos, que es de donde sale el tren que va hacia el mismísimo centro de Barcelona. Todo lleno de garrulillos, en chándal, con colgantes y cadenas de oro, o familias y turistas que acaban de llegar a la ciudad y a los que les encanta insultar a los maricones que ven a la mínima por lo que parece, debemos ser los seres más ridículos de la galaxia, les hacemos tanta gracia.

Hace calor, mucho calor y como el tren parece que viene con retraso los chicos que hay a mi lado cansados de esperar se quitan la camiseta y me hacen no tener más ojos que para ellos y una vez que el tren aparece pues claro, me siento en su mismo sitio. Unos brazos de gimnasio, un tatuaje que no tengo ni idea lo que puede significar, unos pezones pequeños y situados muy arriba que a buen seguro me pasaría toda la noche lamiendo una y otra vez sin cansarme, no hay tiempo para más, me bajo en Cataluña y ellos siguen su camino hacia Mataró, Blanes quien demonios lo sabe.


Tengo tiempo aún, como siempre que llego media hora antes a estas citas, para aclimatarme un poco, aclarar un poco las ideas en la cabeza, establecer prioridades.


Sentado en la mesa de siempre cenando o eso dicen, de pronto es como si enfrente, en su sitio vacio, ocupando su lugar, hubieran puesto una pantalla de televisión que proyecta una y otra vez como el otro dia nos despedimos hasta principios de septiembre en la estación de autobuses. Si, entramos a los baños pero solo para poder abrazarnos a gusto, sin que nadie nos viera y luego nos dijera algo y al salir rápidamente entonces Genis se subió al autobús y yo me quede abajo en dársena, saludándole, riéndome, sin saber muy bien si seguir alli o no. Cuando arrancó y se puso en marcha fue como si yo también de pronto fuera en ese autobús, pero enredado en sus bajos, mi cuerpo arrastrándose por la carretera, zigzagueando por el aslfato, camino hacia el sur, aún quedan doce horas de viaje.



No se si ha sido buena idea quedar con Gustavo. Es el típico amigo de Genis con el que últimamente siempre nos encontramos en la cola de S. y con el que una vez que hemos entrado en S. estamos un ratillo nada más, pues luego nos separamos y Genis y yo vamos entonces a nuestro rollo y ellos, Gustavo y sus amigos al suyo.
Es un chico bastante gordito de veinticuatro años y todos sus amigos son como fotocopias en mayor o menor medida de él.

Ellos van a cenar a un restaurante vasco no como nosotros y alli que tengo que yo que ir en cuanto que aparecen, luego no se sientan en un banco a esperar que abran S. como hacemos Genis y yo sino que van a dos o tres bares a hacer tiempo y una vez dentro de S., ya pasadas las dos como que las cosas no les resultan tan fáciles como a Genis o incluso a mi en mis noches de buena suerte me resultan, para nada. En otra sala diferente, en una escala diferente, ellos también bailan,se emborrachan, intentan ligar, curan sus heridas a base de humor, de liarse entre ellos.

Julien y yo como de costumbre nos encontramos a eso de las cuatro en los baños y volvemos a enrollarnos en plan un poco tonto. Se supone que tenía que estar en Francia pero me dice que finalmente solo se irá un par de semanas como mucho a casa. Le invito a venir a Garraf la próxima semana, el viernes, a pasar el dia pues a mediodía ya habré terminado de trabajar y tendré la casa para mi solo hasta la noche (esto último no se lo digo) y acepta encantado.


Y entonces cada uno vuelve con sus amigos.


Contar tu vida de nuevo a alguien y viceversa, es como volver a empezar de nuevo.

Tiendo a cerrarme demasiado lo sé, a recluirme en ese mundo donde solo tiene cabida Genis y de vez en cuando Julien o algún otro. Pero es que me es más que suficiente y no admito que alguien que apenas me conoce me lo eche en cara para intentar follarme.


Gustavo me invita a desayunar después en un momento en que nos quedamos a solas. Sentados en una mesa parece muy interesado en mi vida, de la que por cierto no sabía nada, pero yo desvío una tras otra todas sus preguntas hablándole de Genis, preguntándole por como le conoció, por si ha tenido novio alguna vez o se ha enrollado con él.

El no tiene problema alguno en contestarme con toda sinceridad o al menos eso parece, pero sin embargo en su defecto debo decir que me aburre mortalmente. Es evidente que si hoy me ha llamado para quedar y ha estado toda la noche agarrándome por la cintura es por algo pero a mi me duele la polla después de que Julien me la haya comido y si espera que sea yo quien de el primer paso lo lleva claro.


Me aburre, no solo él, sino casi todo en general, mi trabajo, el salir de fiesta últimamente, el tener que aguantar mil pedanterías como hoy o mil imbecilidades otras noches.


No me aburre sin embargo ir al cine solo, una tarde de lunes, desconectar de todo y relajarme en la oscuridad, al salir pasar la tarde buscando una aventura por el Heron City, o quedar por último con un chico que trabaja en un bar cerca del trabajo a traves de internet y acudir nervioso a la cita, casi como si fuese la primera a la que voy .
 
Comentario:
Es verdad cuando se tiene pareja se echa de menos lo otro y cuando se esta solo se quiere estar con alguien, menudo rollo xD

Tio desarrolla mas esos encuentros fugaces por favor, ¿HERON CITY, GLORIAS, GRAN VIA 2, LA MAKINISTA.... donde te lo has montado tio???? ¿cual es mejor??, ayer encontre un pavo en los wc del CORTE INGLES, joer la primera vez que veo alguien joven y wenorro con ganas de marcha, nos la chupamos un poquillo y una paja rapida, menudo morbo, la idea de ir a ver que tal a esos lugares salio de ti cabroncete, jejeje

Saludos
 
Comentario:
Animate, son epocas, si alguna vez consigues una relacion estable, entonces, echaras de menos todas esas correrias, la vida es asi. Hay que sacar la parte buena de todo y no esperar a que pase para verlo.Podrias desarrollar mas esos encuentros fugaces que insinuas. Un besazo
No