ALEX //
Mis diecinueve, veinte y veintiún años de aqui para allá, siempre en Barcelona
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Mis diecinueve, mis veinte y mis veintiún años, de aqui para allá, siempre en Barcelona.
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Un momento sorprendente.

Le veo a él, un hombre bajito y regordete, muy moreno, vestido con una desgastada camisa a cuadros y unos vaqueros enormes, y está echando una buena bronca a sus dos hijos a la vez, el niño de unos diez años y la niña de unos cinco. Y de pronto su cara de mal humor se transmite inmediatamente a sus hijos, que comienzan a pelearse entre ellos y entonces claro, no dejan de hacerlo hasta que el de pronto les suelta un grito y dando un par de cachetes en el culo al chaval da por concluida toda discusión.

Mientras la chica que los acompaña, de unos veintipocos años, mulata, en minifalda, muy guapa, pero que permanece impasible a todo, como si hubiera pasado alli por casualidad y en realidad no los conociera de nada, simplemente se hubiera puesto a su lado, le acerca su mano a la niña y se la sube encima ante la incredulidad del hombre que le dice que la deje en el suelo y le de la mano a él y no a la cria, tal y como ella lo hace casi de inmediato, con cara de enfadada también, por fin lo ha conseguido, ya están todos enfadados en la cola del buffet.


El pide un pollo con patatas y una lata de cerveza.

Ella unos canelones.

Los niños mientras tratan de jugar con algo que han comprado en el Carrefour pero que apenas se atreven a sacar de la bolsa, no es de extrañar pues que acaben viniendo hacia donde estamos sentados mis padres y yo y revoloteando alrededor de nuestras compras.

¿Cómo se habrán conocido estos dos?. No tienen nada en común. ¿Qué hace ella con semejante energúmeno?. Mejor no preguntar.




Un momento deprimente.

La puerta de un coche se abre y de el sale un anciano ayudado por sus hijos, probablemente sino fuera de esa forma le resultaría imposible hacerlo. No parece muy mayor pero si enormemente torpe.

Y una mujer de su misma edad repentinamente se detiene ante semejante escena ofreciendo su ayuda.


Una vez que ya lo han sacado por completo del coche y cerrado la puerta esta mujer lo observa de arriba a abajo con una cara cargada de tristeza.

-¿No me conoces Andrés? le pregunta repetidamente aunque la expresión del hombre permanece exactamente igual cada vez que lo hace, como si no la oyera.

Los familiares le hacen entonces un gesto negativo con la cabeza.

Ella entonces se da por rendida tras rozarle la cara con la palma de la mano.

Y el hombre comienza entonces a andar camino al portal ayudado por sus tres hijos.

Cada paso que da parece el último antes de esa, la caida que creo que en cualquier momento se va a producir en plena calle y va a atraer a todos los curiosos alli mismo.

Sin embargo consigue llegar hasta el ascensor y finalmente desaparece tras su puerta.

-Pobrecillo, la de tardes que habremos pasado juntos estos últimos diez años jugando a las cartas–dice la mujer alejándose junto a su hija, con los ojos llenos de lágrimas.

El pobre anciano aunque viste unos pantalones de tergal marrones, por lo que creo distinguir al pasar a mi lado, debajo del abrigo lleva puesta la parte de arriba de un pijama azul marino. Y tiene la cara tan amarilla que por unos segundos hasta creo que el que se está mareando en realidad soy yo, muerto de miedo que eso me pueda pasar a mi, o a mi padre o a mi madre, soy hijo único, ¿A quien demonios voy a llamar para que me ayude?.


Un momento esperanzador.

Lleva unos pantalones de pana grises y un jersey negro. En cada mano, un casco de moto.

Continuo andando y me doy la vuelta. Le veo la cara por primera vez, me gusta. Salgo de detrás de un grupo de gente que hay en la esquina de la calle y que hasta ese momento me protegía y él entonces se fija en mi y como llevo el jersey a rayas rojas y negras del que le hablé, sabe a partir de ese momento que yo soy yo, y me sonríe también, buena señal. Su voz cuando la oigo por primera vez me recuerda a alguna otra voz que antes he oido pero cuyo propietario he olvidado. Es como cuando una ola se retira, parece dejar siempre el mismo panorama aunque en el fondo todo haya cambiado. Encima del labio tiene tres granos formándole una especie de triángulo. En cuanto que puede se mete un chupa chups en la boca. Me dice que si tomamos algo o prefiero ir al cine y como casualmente estamos delante de uno pues nos metemos a ver lo que por horario esa tarde de sábado nos viene mejor.

Nos reimos.


Un momento de pasión.


Ya en su casa, bajo la ducha, los dos con tan solo los calzoncillos puestos. Su polla parece que va a ser enorme, lo mismo que la mia. El insiste que hasta dentro de un rato no nos los quitaremos de encima para vérnoslas , que asi le da más morbo.

Cierra el grifo y agachándose comienza a chupármela sin quitarme el calzoncillo primero, luego sacándomela por encima del elástico del mismo.

Me empuja con sus manos apoyadas en mi culo, se la mete por completo en la boca y asi la tiene bastantes minutos, dentro de la misma, sin hacer nada más, como si fuera un biberón.

Más tarde en la cama, los dos nos la chupamos a la vez ya desnudos por completo.

A el le apetece que yo me ponga de pie y me corra encima suyo.

A mi lo mismo y que el lo haga sobre mi cara.



Un momento de duda.

Justo cuando me deja en la puerta de casa y se va, cuando me doy cuenta que se me ha olvidado devolverle el casco.


¿Le habrá gustado tanto como a mi?

¿Habrá sentido lo mismo que yo cuando de pie él y en el suelo yo, vi como se corría, olí primero toda su leche y finalmente la sentí cayendo sobre mi cara, caliente, espesa, pero esta vez no como una especie de lluvia sobre la misma, sino como una enorme masa que entra en contacto al mismo tiempo toda ella contra mi mejilla derecha y poco a poco la cubre casi por completo?.

Ojalá que si.

Ojalá.

Abrí la boca un poco y saque la lengua en ese momento con la esperanza que por lo menos algo cayera dentro.

El hizo lo mismo poco después, solo que yo si que acerté y gran parte de mi corrida fue a parar a su boca.

El pareció volverse loco entonces.


 
Comentario:
genial Alex!! x fin una alegria pal cuerpo, disfrutala tio x si regresan los dias frios de invierno...
 
Comentario:
Hola campeon, que bueno siempre leerte, ya sabes que te sigo siempre, pero espero que me dejes decirte algo, contralete un poco mas en tus relaciones sexuales y practica siempre sexo seguro, no merece la pena arriesgar tu vida por 30 segundos de placer.
 
Comentario:
me gustaria fijarme la mitad q lo haces tu en las cosas, pero no puedo, siempre acabo en mi mundo
y sobre el tio seguro q le gustaste, uno no se olvida asi como asi de un casco xD
 
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Ya tienes excusa para volverle a ver, devolver el casco de moto. Mira que bien, en el finde estaria muy bien a que si. Ya nos contarás chavalote.
 
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sIEMPRE BRILLANTE, SENSIBLE, EXCITANTE. UN ABRAZO
 
Comentario:
el comportamiento de la familia del carrefour es típico de los consumidores de marcas blancas
No