ALEX //
Mis diecinueve, veinte y veintiún años de aqui para allá, siempre en Barcelona
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Mis diecinueve, mis veinte y mis veintiún años, de aqui para allá, siempre en Barcelona.
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Podría hablar de la mañana del sábado, como casi todas en la piscina y una vez terminados los cuarenta y cinco minutos de natación a la busca y captura de “algo” en los vestuarios, pero supongo que resultará ya aburrido pues no ocurrió nada y por no haber esta vez ni siquiera hubo tios buenos.

Lo curioso es como ahora mismo, pese a estar en una de esas rachas buenas que tal y como he comprobado tan poco duran (tengo al chico de la moto, podría tener a Felipe que cada dia me manda un sms diciéndome guarradas), mi vida parece seguir girando en torno a esas dos horas que paso alli, cada sábado, en las que luego nunca hago nada pero que de alguna forma va y resulta que son incluso hasta más excitantes que lo que son luego el morrearme con alguien o incluso que me la coman en vivo y en directo por ejemplo.

Quizás es que sea un mirón en toda regla y nada más.

Quizás debería obligarme a no pensar en vestuarios y saunas, en historias que no han ocurrido nunca, al machacármela por las noches, y obligatoriamente hacerlo en el chico de la moto o Felipe, historias reales, que si han ocurrido, a las que debería guardar mayor respeto.

Quizás debería hacer caso a Felipe por fin y cambiarme a ese ótro gimnasio de la misma cadena en el que pasa de todo, en las duchas o en la sauna según dice, no como en este que en ese sentido está muerto parece.

No.



Urinarios

He llegado a la conclusión que todo el mundo acaba yendo por alli.

El viernes me enteré que Genis que tanto los criticaba en realidad conoció a su penúltimo novio en uno de ellos, unos de los más típicos además, aparte de según me dijeron también, pasarse muchas tardes pululando por otros de la misma zona en busca de aventura.

En Barcelona hay cuatro o cinco de esos pero que quereís que os diga yo nunca he ido mucho a ellos, salvo a lo mejor a los del Corte Inglés pero más que nada por cercanía a mi casa y al colegio únicamente.

No hay nada tan poco excitante como ver a cuatro o cinco tios de cara a la pared, que fingen que están meando cuando en realidad se la están cascando mirándoselas los unos a los otros. No digo que nunca me haya puesto entre ellos, alguna vez si que lo he hecho, y haya dejado que se corrieran bien a gusto a costa de mi polla empalmada bien a la vista pero, no sé, eso no es lo mio, no me gustan los baños repletos de maricas, con un constante trasiego hacia las cabinas. No hay nada tan poco excitante como ir sobre seguro, saber que si quieres vas a conseguir a alguien que te la coma o te folle sin esfuerzo alguno.


En algún centro comercial, en alguna hamburguesería, al azar en un cine o una cafetería, donde hay menos posibilidades, donde se rumorea que si pero digamos que lo más seguro es que no, donde el corazón se te acelera, te ahogas un poco incluso, te falta el aire cuando te pones al lado de un tio bueno al que viste afuera con sus amigos raperos y a quien por fin le ves la polla y alucinas de lo que tiene alguna gente, cuando temes que a lo mejor puede darse cuenta que tu no estas meando sino a punto de correrte a su costa, es decir a costa de su polla tan gorda, de chico malo, callejero, de chico que se ha follado tantas tias y tan bien las ha dejado : Ahí si que me podreís pillar, aunque solo una vez me haya ocurrido algo. Y de ellos si que saldré con el mundo cayéndose estrepitosamente sobre mi cabeza lo más seguro, la autoestima por los suelos, la ropa interior llena de leche. Mareado y avergonzado. Y entonces seguro que haré algo tan simple como buscar la salida, el camino más corto hacia el metro, es decir lo de siempre, pensando eso si, en que no puedo seguir asi, pero sabiendo al mismo tiempo y cada vez con más seguridad que sin embargo hay cosas que uno no puede cambiar de si mismo, a las que uno está “condenado” sin remedio.



Sexo en directo en S. la noche del viernes.

Un tio supermusculado de barba se folla a otro en una plataforma. La gente se pega por estar lo más cerca posible de ellos, muchos sacan los teléfonos móviles y graban lo máximo que pueden, observo un montón de paquetes abultados, de eso se trata claro está, de poner a cien al personal.

Me muevo, me voy hacia otra zona que creo es más retirada y me pongo al lado de un tio muy bueno y me doy cuenta que alguien escondido entre en gentio de rodillas se ha adelantado a mi a lo mejor y se la está chupando alli mismo delante de todos.

Me acerco a Genis que veo como se toca la entrepierna disimuladamente. El me saluda, yo le saludo pero me voy de nuevo lejos de alli, con Felipe y su novio eso si detrás mio, los dos locos y superexcitados. Me proponen llevarme a su casa para hacérmelo pasar como nunca.

Entro a los baños y compruebo como el espectáculo se ha trasladado alli mismo en cuestión de minutos, solo se oyen jadeos y golpes provenientes en su mayoría de detrás de las puertas. Huele como a menta pienso cuando un tio parado en una esquina del mismo, durante una de mis visitas, me lo ofrece con una sonrisa, Popper.

En el cuarto oscuro no cabe nadie me comenta.

Voy hacia el.

Paradójicamente es a la salida del mismo cuando observo como mis amigos comienzan a abandonar la discoteca antes que otros dias, camino de las saunas, de los afters.

Otra racha buena que ha terminado pienso camino a Metro.

He hecho lo de siempre, ir a piñón fijo, obsesionándome con un par de tios con los que finalmente no he conseguido nada, olvidándome de los demás,o sea un desastre.

¡Cuándo aprenderé!.

¡Siempre queda nos quedará Metro!! grita alguien delante mio.
 
Comentario:
Tío... no te pierdes una!
A este paso voy a terminar pidiéndote con consejo...
No