SEIS TOS MU LISTOS...
Lo que me faltaba, con lo tontito que yo soy
a ver si os creéis que iba yo a poder contarlo como si nada.
O ¿si?. Ains, que me da vergüenza...
pero que yo soy muy “así” para estas cosas...
con un poco de vista lo captáis pronto
incluso aunque caigáis en la ceguera, jajajaja,
o debería ser algo mas claro, quizás,
no se yo...
6 todos muy listos...
a ver si os creéis que iba yo a poder contarlo como si nada.
O ¿si?. Ains, que me da vergüenza...
pero que yo soy muy “así” para estas cosas...
con un poco de vista lo captáis pronto
incluso aunque caigáis en la ceguera, jajajaja,
o debería ser algo mas claro, quizás,
no se yo...
6 todos muy listos...
Comentario:
6 ¿no?
2ª PARTE:
Enis poco a poco fue reaccionando. Las manos de Sergio seguían en sus mejillas. Enis subió sus manos y las apoyó en las de Sergio. Las acarició suavemente. Fueron abriendo sus bocas, y explorándolas. Los labios cada vez eran más osados. Y las lenguas salían envidiosas. Pero todo con suavidad. Tomando para cada cosa, para cada conquista, un tiempo necesario para consolidar los avances producidos.
Y las manos de Enis se cansaron de estar sobre las de Sergio. Y decidieron ir a explorar por su lado. Y empezaron por los hombros. Esos hombros anchos, fuertes, pero a la vez suaves. Y mientras los labios y las lenguas seguían tomando confianza, las manos iban buscando nuevas posiciones por conquistar. Las manos de Sergio también empezaron a explorar.
Y empezaron por la espalda. En suaves movimientos circulares. Casi Enis no sentía el contacto sobre su piel. Era algo tan suave, tan delicado que, le estaba produciendo unas sensaciones desconocidas hasta entonces…
- Hummmm, me parece que esto sobra…
Y diciéndolo, Sergio le quitó la camiseta que llevaba. Se separó para mirar con gusto lo que apareció en su vista.
- No ves como no está mal…
- No te rías de mí, por favor…
- No, no me río.
- ¿Hummmmm, que es esto? – le dijo con voz picarona mientras rozaba ahora un pezón con el dedo índice suavemente humedecido con su saliva.
- No sé – le dijo Enis – dímelo tú.
- Hummmm, espera, voy a investigar… huummmmm, es algo sensible al tacto, porque se va poniendo un poquito duro… Sí, sí… huuuuuuuu, a ver como sabe… - y fue acercando su boca, y sacó su lengua para suavemente ir rodeando al pezón, casi sin rozarlo…- hummmmm, que bien sabe… mira, mira, si que es sensible… me lo voy a comer ahora mismo…- y diciendo esto cerró sus labios aprisionando entre ellos el pezón…
Y así fueron explorando, fueron conociendo cada una de las partes del cuerpo del otro.
Y se tomaron su tiempo. Y sonó el teléfono de ambos varias veces, pero ninguno perdió ni medio segundo para siquiera mirar quien era. Y llamaron al telefonillo de la casa de Enis, y el que fuera se volvió por donde había venido sin recibir respuesta.
No existía para ellos nada que no fuera el otro. Y después de jugar, de acariciar, de besar, de saborear, de abrazar, de amar… quedaron exhaustos en la cama. Se quedaron abrazados. Y durmieron.
----------------
Con cariño… te lo prometí.
Besos.
2ª PARTE:
Enis poco a poco fue reaccionando. Las manos de Sergio seguían en sus mejillas. Enis subió sus manos y las apoyó en las de Sergio. Las acarició suavemente. Fueron abriendo sus bocas, y explorándolas. Los labios cada vez eran más osados. Y las lenguas salían envidiosas. Pero todo con suavidad. Tomando para cada cosa, para cada conquista, un tiempo necesario para consolidar los avances producidos.
Y las manos de Enis se cansaron de estar sobre las de Sergio. Y decidieron ir a explorar por su lado. Y empezaron por los hombros. Esos hombros anchos, fuertes, pero a la vez suaves. Y mientras los labios y las lenguas seguían tomando confianza, las manos iban buscando nuevas posiciones por conquistar. Las manos de Sergio también empezaron a explorar.
Y empezaron por la espalda. En suaves movimientos circulares. Casi Enis no sentía el contacto sobre su piel. Era algo tan suave, tan delicado que, le estaba produciendo unas sensaciones desconocidas hasta entonces…
- Hummmm, me parece que esto sobra…
Y diciéndolo, Sergio le quitó la camiseta que llevaba. Se separó para mirar con gusto lo que apareció en su vista.
- No ves como no está mal…
- No te rías de mí, por favor…
- No, no me río.
- ¿Hummmmm, que es esto? – le dijo con voz picarona mientras rozaba ahora un pezón con el dedo índice suavemente humedecido con su saliva.
- No sé – le dijo Enis – dímelo tú.
- Hummmm, espera, voy a investigar… huummmmm, es algo sensible al tacto, porque se va poniendo un poquito duro… Sí, sí… huuuuuuuu, a ver como sabe… - y fue acercando su boca, y sacó su lengua para suavemente ir rodeando al pezón, casi sin rozarlo…- hummmmm, que bien sabe… mira, mira, si que es sensible… me lo voy a comer ahora mismo…- y diciendo esto cerró sus labios aprisionando entre ellos el pezón…
Y así fueron explorando, fueron conociendo cada una de las partes del cuerpo del otro.
Y se tomaron su tiempo. Y sonó el teléfono de ambos varias veces, pero ninguno perdió ni medio segundo para siquiera mirar quien era. Y llamaron al telefonillo de la casa de Enis, y el que fuera se volvió por donde había venido sin recibir respuesta.
No existía para ellos nada que no fuera el otro. Y después de jugar, de acariciar, de besar, de saborear, de abrazar, de amar… quedaron exhaustos en la cama. Se quedaron abrazados. Y durmieron.
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Con cariño… te lo prometí.
Besos.
Comentario:
6 ¿no?
1ª PARTE:
No atinaba con la llave. Los nervios le atenazaban.
- Joder… - se el escapó.
- Tranquilo, Enis… no hay prisa…
- Ya bueno… - y se le cayeron las llaves al suelo.
Sergio se agachó más rápido y cogió las llaves.
- ¿Es ésta?
- Sí… bueno… gracias.
- Adelante… como si estuvieras en tu casa… - y entonces apareció en esa cara bonita, en ese rostro perfecto… la sonrisa perfecta. ¡¡¡¡¡¡¡¡Dios!!!!!!!!, no era la mejor forma de que Enis se relajara.
- Gracias… jeje – risa nerviosa…desde luego, las cosas no van mejorando.
Entraron en la casa. Sergio cerró la puerta. Iba siguiendo a Enis, que le dirigía hacia el salón. Le alcanzó, le agarró por la cintura, acercó su boca al cuello y… le besó suavemente. Un escalofrío recorrió todo el cuerpo de Enis.
- ¿Por qué estás nervioso? ¿No te gusto? – le dijo muy suavemente Sergio, dándole la vuelta y agarrándole la cara con sus manos, suavemente, a la vez que le miraba a los ojos… al principio esquivos.
- No, no, no pienses eso… es que no sé… me extraña que alguien como tú se fije en mí. Y pues, no sé, he tenido un par de experiencias en que no ha salido todo lo bien que hubiera deseado, y no sé… No soy gran cosa, y que tú, que eres guapísimo, más joven, y con ese cuerpo… porque tienes un cuerpooooo, madre mía… huy perdona, no sé lo que digo, si, a ver, donde estaba… bueno, pues eso, que no sé que has visto en mí para que… bueno… que quieras liarte conmigo… si yo en fin… no me siento como muy atr…
- Chsssssss – le dijo Sergio, poniéndole suavemente la mano en su boca – Calla, Enis,… ¿me estás acusando de tener mal gusto?
- Bueno, per…
- ¡Calla charlatán! Hablas por los codos…
- Por Dios, pero que sonrisa tiene… - murmuró Enis.
- ¿Decías?
- No, nada…
- Mejor.
Y entonces, despacio fue acercando su boca. Su boca que sonreía. Y le miraba a los ojos. Y llegó a su destino. Juntó sus labios a los de Enis. Al principio simplemente les rozó. Eran unos labios, suaves, no demasiado carnosos. Húmedos de lujuria. Húmedos de pasión.
1ª PARTE:
No atinaba con la llave. Los nervios le atenazaban.
- Joder… - se el escapó.
- Tranquilo, Enis… no hay prisa…
- Ya bueno… - y se le cayeron las llaves al suelo.
Sergio se agachó más rápido y cogió las llaves.
- ¿Es ésta?
- Sí… bueno… gracias.
- Adelante… como si estuvieras en tu casa… - y entonces apareció en esa cara bonita, en ese rostro perfecto… la sonrisa perfecta. ¡¡¡¡¡¡¡¡Dios!!!!!!!!, no era la mejor forma de que Enis se relajara.
- Gracias… jeje – risa nerviosa…desde luego, las cosas no van mejorando.
Entraron en la casa. Sergio cerró la puerta. Iba siguiendo a Enis, que le dirigía hacia el salón. Le alcanzó, le agarró por la cintura, acercó su boca al cuello y… le besó suavemente. Un escalofrío recorrió todo el cuerpo de Enis.
- ¿Por qué estás nervioso? ¿No te gusto? – le dijo muy suavemente Sergio, dándole la vuelta y agarrándole la cara con sus manos, suavemente, a la vez que le miraba a los ojos… al principio esquivos.
- No, no, no pienses eso… es que no sé… me extraña que alguien como tú se fije en mí. Y pues, no sé, he tenido un par de experiencias en que no ha salido todo lo bien que hubiera deseado, y no sé… No soy gran cosa, y que tú, que eres guapísimo, más joven, y con ese cuerpo… porque tienes un cuerpooooo, madre mía… huy perdona, no sé lo que digo, si, a ver, donde estaba… bueno, pues eso, que no sé que has visto en mí para que… bueno… que quieras liarte conmigo… si yo en fin… no me siento como muy atr…
- Chsssssss – le dijo Sergio, poniéndole suavemente la mano en su boca – Calla, Enis,… ¿me estás acusando de tener mal gusto?
- Bueno, per…
- ¡Calla charlatán! Hablas por los codos…
- Por Dios, pero que sonrisa tiene… - murmuró Enis.
- ¿Decías?
- No, nada…
- Mejor.
Y entonces, despacio fue acercando su boca. Su boca que sonreía. Y le miraba a los ojos. Y llegó a su destino. Juntó sus labios a los de Enis. Al principio simplemente les rozó. Eran unos labios, suaves, no demasiado carnosos. Húmedos de lujuria. Húmedos de pasión.
Comentario:
queeeeeeeeeeee cabroooooooooooon.... eso no pasa ni en ciertas peliculas que yo me se!!! bueno pues espero que sea todo un porteto... y cuentalo todo!!
Comentario:
buenoooooooooo.
buenoooooooooo.
¿Y crees que nos vamos a quedar así?
¿Y que te vas a ir de rositas, sin contar nada?
Con pelos y señales, hombre.
No me obligues a imaginarlo y escribirlo. ¡Qué lo hago! (jijiji)
UN BESO.
buenoooooooooo.
¿Y crees que nos vamos a quedar así?
¿Y que te vas a ir de rositas, sin contar nada?
Con pelos y señales, hombre.
No me obligues a imaginarlo y escribirlo. ¡Qué lo hago! (jijiji)
UN BESO.