El Centro del Desastre
La búsqueda de la manera de desengancharme completamente de ti
Acerca de
No me gusta describirme, porque no me gusta encajarme en algo... Soy lo que soy. Prefiero descubrir cómo es algo, a que me lo cuenten...
Sindicación
 
Hasta Pronto
Por motivos personales ha llegado la hora de que me vaya por un tiempo de aquí. Un tiempo indefinido. No sé si el puzzle de mi vida está con todas sus piezas desperdigadas o soy yo que no me termino de situar. Pero parece que cuando algo va mal, el resto empeora. Y tengo que encontrarme donde quiera que me encuentre. Ni siquiera sé por dónde empezar... Para eso la lógica es lo más efectivo: por el principio.

Ha sido un placer...

Nos "vemos" pronto...
 
Empezando a acabar
Será porque siento que no dejo de hacer el ridículo, que mis intentos parecen desesperados y son rechazados con patéticas evasivas.
Será porque de seis, yo recibo uno.
Será porque empiezo a pensar, o a dejar de pensar...
Será porque siento que se ríe de mi a diario...
Será la rabia de no poder controlarlo...
Será porque ya lo viví antes y me acuerdo de este sentimiento que le hizo dar un giro a mi vida. Los dos giros más importantes que he tenido.
Será porque empiezo a dejar de esperarte.
Será porque estoy dejando de creer en ti.
Será porque me estás haciendo daño a sabiendas.
Será por lo que sea...


... pero creo que ahora soy yo quien está empezando a decir "adios"... y hasta hora, no lo creía.
 
Capítulo Sie7e (Rayuela)


Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua.

 
Reflexiones en voz alta 005
Si algo me frustraba antes en mis relaciones con mis amigos, e incluso, con mi pareja, era que ante cualquier situación, buena o mala yo me tiraba horas y horas hablando. Exponiendo mis puntos de vista, lo que pensaba, lo que sentía... y no obtenía muchas respuestas. A menudo, me enrabietaba muchísimo sólo recibir silencio. Según ellos es que no tenían nada que decir, o también llegué a escuchar que el problema era que no sabían expresarse como yo. Nunca me lo creí del todo.

Con el tiempo me fui dando cuenta que jugaban con ventaja siempre. Porque ellos sabían lo que yo pensaba. A veces mi manera de decir las cosas no era las más adecuada, pero prefería decirlas mal y tener que pedir disculpas a callar. Era algo que, sin exagerar, hacía sentir impotencia y gran frustración.

A menudo yo empezaba el conflicto, ya fuera por algo que sentía o por algo que me había caído mal. Nos peleábamos. Reproches. Y ellos, simplemente esperaban. Esperaban a que se me pasase, me arrepintiese, y como siempre me gustó mucho escribir, les mandase una gran carta o email, diciendo a fin de cuentas que no valía la pena estar mal. Cuando fríamente lo pensaba, sentía que todo dependía de mi. Yo empezaba una cosa y yo la acababa. Tuviera (y la he tenido muchas veces) culpa directa o no.

Ellos no hablaban delante de mí, pero por una cosa o por otra, me terminaba enterando de sus opiniones que sí exponían entre ellos. O cuando en conversaciones absurdas, se les escapaba. Yo daba miedo, o comodidad, quién sabe. Y me pareció triste. Sabía que un día la dinámica cambiaría, y que lo haría sin darme cuenta a tiempo, porque yo tenía siempre la palabra justa para cada uno de ellos, pero para mí no solía haber nada, a menos que lo forzara de tal manera que saliese algo. Pero, de igual manera no valía, porque no me parecía natural.

Todos necesitamos ser salvados alguna vez.

La dinámica ya no es la misma, y no lo he forzado, como pretendia antes y acaba en fracaso. Yo sigo siendo la misma, pero para ellos he cambiado. Mis silencios ahora valen más que mis palabras, y se agobian. Y me tachan de persona fría y distante. O, incluso, de que no les quiero como antes (¿?).

Pienso que sus "insultos", en el fondo son reproches a sí mismos. Critican de mí, la parte que no les gusta de ellos y que yo reflejo. Pero es que yo, ya, no puedo estar en todo... o mejor dicho, no quiero estar en todo.

Y aquí dejo otra de mis paranoias, pero qué queréis... estoy en terapia y pienso mucho!
 
***
.- Siento que he sido una mala influencia...
.- Ellos no piensan los mismo.
.-¿Y qué van a decir ellos, que siempre necesitaron a alguien que les guiara? Así era más fácil...
.- ¿Entonces dejaste de estar?
.-... o dejé de ser. Me da igual.
.- ¿Pero por qué?
.- Porque necesito escaparme...
.- ¿De nuevo?
.- La vida son etapas, y siento que esta llegó a su fin...
.- ¡Tonterías! Siempre dices que la vida es lineal, no cíclica...
.- Lo sé, pero he de pasar de nivel... Es algo que ha estado latente mucho tiempo, y ha llegado el momento..
.- ¿Es por ella?
.- Quizás...
.- Quizás...?
.- Sí, quizás... ya no siento que nada me retenga.
.- ...
.- ¿Qué pasa que todos tienen derecho menos yo?
.- No es eso. Ella, está, te lo repite cada día, no eres justa.
.- ¿A los ojos de quién? Porque empiezo a cansarme de las injusticias que cometo, y que los demás no cometen.
.- Volverás...
.- Puede... pero no será igual. Nada volverá a serlo.
.- ¿Qué sabrás tú?
.- Nada, realmente no sé nada... pero es que no quiero saberlo. Esa es la diferencia. Que antes quería, lo ansiaba. Ya no. Tengo mis maneras, y lo he intentado con lo poco que sé. No soy quién esperan y por fin me he dado cuenta.
.- Eres tan radical... ¿de nuevo distancias?
.- No mayores de las que se han impuesto solas, créeme.
.- Eres (sois) un caso...
.- Si, lo éramos...


PP: "Siento que te me vas, a cada paso que doy sin ti, ardo desnudA en la soledad, cuando te llamo no estás aquí..." (Ahí va, una de las respuestas...)
 
Porque te intuyo de lejos, y más me alejo
¡No! No era aquello lo que quería para mí.
No es eso lo que quiero ahora para mí.
Quiero vaciarme...
Para poder llenarme...
Para no estar nunca llena...
Para ser la esencia de mí misma...
Para vivir...



"La felicidad consiste en permitir que todos los sucesos sucedan".
Lo escribió Barry Stevens.
Ahora lo hago mío.
 
Heridas
Estoy confundida y con una herida en la cabeza. Lo primero es por todo lo que pasa a mi alrededor, lo segundo por un golpe. Los dos me producen dolor si los toco. Los dos me dejarán marca... Sin embargo, veo antes posible que se me cure la herida de mi cara que el hecho de que se ordene todo mi alrededor. Con lo cual el dolor físico desaparecerá antes, el otro, continuará en mi estómago. (Mira tú qué suerte la mía...)
 
Palabras para...



y poco más que decir...
 
Cosas de la vida
Anoche estaba de bajona importante. Basta un segundo, una ráfaga fugaz en la cabeza para que me desconecte del mundo real. Pero una cosa llevó a la otra, y 4 horas después me encontraba en un banco cualquiera de mi ciudad con unas cervezas y ahogando las penas de un amigo (¿de guatemala a guatepeor?), y hasta ahora, que acabo de llegar y no me siento capaz de dormir.

Llevaba días insistiendo en quedar conmigo, y sabía que si seguía en casa en lugar de los 3 o 4 mensajes patéticos y desesperados que le envié, hubieran sido 800. Y una tiene el límite... o no. El caso es que me lo propuso y salimos. Noté que algo pasaba cuando empezó diciéndome que hacía tiempo que quería hablar conmigo. (Cosa rara pensé, cuando nunca he sido de tus mejores amigas). Y ahí, entre cerveza y cerveza, me contó la película.

Juan lleva años con Lola, y es una relación complicada. Ella no ha caído nunca muy bien a todos, pero yo digo que si Juan la quiere (y me consta), los demás como que no somos nadie para opinar mal. Cada uno, busca su felicidad y la encuentra en la persona que elige, no en la que le eligen otros. El caso es que hace casi un año, o algo menos, tuvieron una gran crisis que finalmente acabó con la ruptura de ambos. Juan tiene grandes amigas, desde que lo conozco las ha tenido y se apoya mucho en ellas. Hay una, Sara su mejor amiga, que personalmente siempre he pensado que por mucho que intentara disimularlo, estaba enamorada de él. Y en el fondo, creo que él lo sabía. Aun así, para Lola no había problemas, porque realmente no existían, Juan sabía diferenciar.

El caso es que mientras estaban en crisis, y Juan bastante tocado, Sara intentó algo con él. Creyó (y eso es versión de él) que no pudo aguantar más, y se lanzó. Él se apartó, no quiso hacerle daño pero le dijo que no se aprovechara de la situación, porque él seguía muy pillado por Lola. Lo dejaron ahí. Olvidaron el hecho, y todo siguió más o menos bien entre ellos. Pero Lola y Juan, lo dejaron definitivamente. Y Sara dijo, esta es la mía, (cosecha propia). Lo intentó varias veces, y oye, quien la sigue la consigue.

Juan dice que intentó resistir como las cuatro primeras veces, pero que cada vez era peor. Él estaba enfadado, mal, lleno de rabia y echándo mucho de menos,... Se terminaron acostando, creyó así poder olvidar a Lola, pero dice que justo después, a penas segundos, se vistió y se fue. Le pregunté que si fue culpabilidad, y me dijo que no, que era libre. Me dijo que el sexo había sido increíble, como nunca, pero no era con quien quería; y eso lo hacía sentirse mal. Más tarde se enteró de que Lola tenía a otro, y eso desembocó en que se metiera en un bucle sin fin con Sara. Contaba (y he tenido que decirle que se ahorrara detalles, más de una vez), que era todo diferente, que era salvaje, desenfrenado... que con Lola nunca había llegado a pasárselo así de bien. Pero a la vez, sentía rechazo por él y por Sara. Que todo era muy frío antes y después del sexo. Le dejó las cosas claras a Sara, que era sólo sexo, y que debía acabar. Sara dijo que, por supuesto, que tan amigos (ainss, pequeña mentirosilla... entiendo ahora tantas cosas... jaja).

Como era de esperar, hace poco Juan y Lola volvieron, el cursimente lo llama, la fuerza del amor. No se han preguntado ni se han contando nada de los 4 meses separados. Pero él no puede más dice. Porque con Lola es todo perfecto, menos el sexo (mmm...), pero que no concibe estar con otra que no sea ella. Y que su amistad con Sara se ha acabado, porque se ha sentido traicionado. Cree que se aprovechó de él, que estuvo esperando a que todo fuera mal, que no se ha alegrado porque vuelve a estar bien. Que tiene ataques de celos, y como si creyese que algo iba a cambiar. Y me insiste en que lo hablaron claramente. Pero es que a ver, ¿cómo lo llamó, la fuerza del amor? No puede enfadarse con nadie porque se enamore de él, aunque eso de abusar de la confianza y de saber dónde atacar no me gusta mucho. Pero somos humanos, ¿quién no haría lo imposible por estar con quién quiere?

Y esa es la movida, pobre... en broma, siempre le digo que hablar con él, hace que crea que lo mio no es tanto. Lo curioso, es que después de tantas horas hablando y hablando, contándome toda su movia. Cuando me ha preguntado por cómo me iba a mi con ella, y pensando ahora, que mejor momento para unir malas historias, le he respondido que muy bien. Como a todo el mundo que me pregunta. Y no me termino de dejar claro, si lo hago por esperanza, por falta de ganas, por no darle la satisfacción a aquellos que no apostaban nada... no lo sé. Pero siempre digo muy bien, aunque no haya nada más lejos de la realidad.

Supongo que no quiero la opinión ni los juicios de nadie, porque es algo mío... o será que es más preocupante de lo que creía el haberme encerrado en mí misma.

En fin, después de esta noche surreal... me voy a dormir. Tres horitas, algo es algo...
 
Reflexiones en voz alta
Nunca la he mirado a los ojos directamente. La he observado muchas veces, pero nunca nuestras miradas se han cruzado. La he escuchado reirse con mis bromas, notar su espectación por los gestos o las palabras que saldrían de mi boca, y nunca la miro.

Cuando nos encontramos de casualidad, saludo mirando a los demás. No la conozco nada más que de las conclusiones que saco observando. Es calladita, y a penas sé cuál es el tono de su voz. Pero siempre tiene una sonrisa en la boca, menos una vez que la vi llorando. No falla nunca, siempre que llego ahí está. Siempre al lado de su novia, creo que nunca la ví sola.

Me llama la atención porque es el tipo de persona que jamás pensaría que le gustan las mujeres, y que no le importa reconocerlo. El perfil que me he creado de ella, es de alguien paciente, que dice las cosas con ternura, cuidando no hacer daño a nadie. Del tipo de buena persona, de esas que te reconcilian con la vida.

Su novia no trasmite eso a simple vista, pero luego ves que en el fondo todos son corazas. Su novia, a simple vista, da la sensación de persona ruda. Una vez la escuché dirigirse a ella algo autoritaria. Y ella, sólo sonrió y dejó de hablar. Tuve la sensación de que se mantenía a la sombra. Dejando que el peso lo llevara su novia. Me recordó a la típica relación heterosexual del macho dominante. Pero fue una sensación pasajera.

Porque las he visto millones de veces mirándose, a escondidas, mientras todo el mundo discute sobre tal o cual cosa. Ellas están juntitas, intercambiando un lenguaje que conozco. Y hay quién pone en duda su relación, y yo pienso que no la han visto mirarse la una a la otra. Cómo se cuidan, y cómo a ojos de quién ha vivido eso, no pueden ocultarlo.

Intuyo, por comentarios, que al menos para ella es la primera vez. Y mientras la observo de lejos, me pregunto si su novia, es realmente quién le ha descubierto el amor femenino; y sonrío sin entenderlo... entonces, pienso que peco prejuzgando.

Cuando las veo, me hace recordar cosas que viví... Y deseo que el estado en el que viven ahora, les dure lo máximo posible. Porque me gusta su amor discreto, sin grandes manifestaciones, aun sabiendo que es público, se quieren en silencio y eso no lo ven todos. Por eso me gusta. Porque el resto sobra, son sólo dos. Y para mí, eso es lo importante y fundamental.

Quizás por eso, sé que no la puedo mirar a los ojos cuando me cruzo con ella. Por eso cuando le hablo, y sé que se rie a carcajadas, lo hago mirando hacia otra persona. Porque veo sus ojos de enamorada, de esa ternura que yo no creo tener, y me atraviesa.

...me recuerda todo aquello que fui, y ya no soy.