Cosas de la vida 001
Me presentaron hace unas semanas a una chica muy maja. No hablamos demasiado, pero si lo suficiente como para encontrarnos ayer por casualidad y no tener reparo en tomarnos un café sin más. (Nota: me gusta la gente espontánea). Fue una conversación interesante, cómoda... rara. Y digo rara, por la poca confianza que tenemos.
Me he vuelto cautelosa, y a veces hasta me siento un poco mal por no sincerarme tanto como algunas personas se sinceran conmigo. Me descubrió cosas de su vida, de sus inquietudes, de sus metas... Definitivamente, me gusta escuchar y observar más que hablar.
Habló largo y tendido de sus relaciones personales, y concluyó que aunque quería mucho a su ex (no me especificó el sexo), no había dado con la persona que realmente la entendiera. Decía que le exigían tanto que la agobiaban, y que ahora mismo era mejor estar sola por un tiempo. Aunque no me dio la impresión de ser una persona que se llevase bien con la soledad.
Fue un rato agradable, y me alegra la conexión que hubo... no sabría describirla, pero tampoco me voy a poner a analizar en estos momentos... Echaba de menos una conversación tranquila y tan cómoda con alguien.
"Se puede tener, en lo más profundo del alma, un corazón cálido, y sin embargo, puede ser que nadie acuda a él" (Vincen Van Gogh)
Me he vuelto cautelosa, y a veces hasta me siento un poco mal por no sincerarme tanto como algunas personas se sinceran conmigo. Me descubrió cosas de su vida, de sus inquietudes, de sus metas... Definitivamente, me gusta escuchar y observar más que hablar.
Habló largo y tendido de sus relaciones personales, y concluyó que aunque quería mucho a su ex (no me especificó el sexo), no había dado con la persona que realmente la entendiera. Decía que le exigían tanto que la agobiaban, y que ahora mismo era mejor estar sola por un tiempo. Aunque no me dio la impresión de ser una persona que se llevase bien con la soledad.
Fue un rato agradable, y me alegra la conexión que hubo... no sabría describirla, pero tampoco me voy a poner a analizar en estos momentos... Echaba de menos una conversación tranquila y tan cómoda con alguien.
"Se puede tener, en lo más profundo del alma, un corazón cálido, y sin embargo, puede ser que nadie acuda a él" (Vincen Van Gogh)
Reflexiones en voz alta I
Hubo un periodo en mi vida en el que miraba al pasado y el peso de los errores que creía haber cometidos, me hundía. La sensación era abrumadora. Repasaba las personas que había perdido, las oportunidades desaprovechadas, los momentos de bloqueos que habían sido determinantes en mi suerte... y sólo deseaba o que me tragara la Tierra o poder volver para arreglarlo.
Supongo que en ese momento no estaba cómoda con mi situación y lo veía todo negro. Cuando logré apaciguar mi estómago, comprendí que era en vano lamentarse del pasado. Me renovó pensar que no podía cambiarlo, pero si podía aprender de él. Ya no me arrepiento de los pasos que di, porque me trajeron hasta donde estoy ahora...
Solo lamento haberme dado cuenta tarde, porque si hubiera reaccionado antes lo mismo no hubiera perdido sin retorno a Pilar. Aunque lo mismo dentro de unos años, vuelvo a entender que era necesario perderla, para tener una vida mejor.
"La experiencia no es más que el nombre que le damos a nuestros errores" (Wilde)
Supongo que en ese momento no estaba cómoda con mi situación y lo veía todo negro. Cuando logré apaciguar mi estómago, comprendí que era en vano lamentarse del pasado. Me renovó pensar que no podía cambiarlo, pero si podía aprender de él. Ya no me arrepiento de los pasos que di, porque me trajeron hasta donde estoy ahora...
Solo lamento haberme dado cuenta tarde, porque si hubiera reaccionado antes lo mismo no hubiera perdido sin retorno a Pilar. Aunque lo mismo dentro de unos años, vuelvo a entender que era necesario perderla, para tener una vida mejor.
"La experiencia no es más que el nombre que le damos a nuestros errores" (Wilde)
Y no lo entiendo...
Esperaba una disculpa por la reacción desproporcionada a una simple pregunta sin maldad. Y no llegó en su momento. Entonces pensé en lo que nos habíamos convertido sin darnos cuenta.
Éramos más dos personas con la confianza que dan los años para ser brutalmente crueles que una pareja enamorada. Ya no guardábamos las formas, habíamos dejado de pensar en los sentimientos de la otra, nos dejamos llevar por la rabia en lugar de la empatía... Aquella pelea me persiguió durante algunos días, y no por el absurdo contenido. Sino por la frialdad de su ejecución y la indiferencia del después.
Aquel día sentí que habíamos cruzado una línea que tiempo atrás siquiera creíamos que existía. Ella, por la que siempre me sentí especial y única, había preferido escupirme a la cara todo lo que pensaba de mi de la manera más dañina, sólo por sentirse acorralada víctima de su propia mentira. Siempre pensé que cuando se levanta la voz, es que se carece de argumentos. Y allí, se pegaron algunas voces. Estuvimos varios días sin hablarnos, lo que nunca había sucedido entre nosotras y bien orgullosas habíamos estado siempre por eso.
En realidad, lo que me hizo más daño fue darme cuenta de que no era capaz de contarme la verdad. Ahora lo pienso y creo que fue el principio de este largo adios infinito...
Tras esa pelea, han sucedido muchas otras... Más o menos relevantes, pero con esa misma frialdad. Y me lleva a muchas preguntas sin respuestas que ni siquiera veo importante poner aquí...
Éramos más dos personas con la confianza que dan los años para ser brutalmente crueles que una pareja enamorada. Ya no guardábamos las formas, habíamos dejado de pensar en los sentimientos de la otra, nos dejamos llevar por la rabia en lugar de la empatía... Aquella pelea me persiguió durante algunos días, y no por el absurdo contenido. Sino por la frialdad de su ejecución y la indiferencia del después.
Aquel día sentí que habíamos cruzado una línea que tiempo atrás siquiera creíamos que existía. Ella, por la que siempre me sentí especial y única, había preferido escupirme a la cara todo lo que pensaba de mi de la manera más dañina, sólo por sentirse acorralada víctima de su propia mentira. Siempre pensé que cuando se levanta la voz, es que se carece de argumentos. Y allí, se pegaron algunas voces. Estuvimos varios días sin hablarnos, lo que nunca había sucedido entre nosotras y bien orgullosas habíamos estado siempre por eso.
En realidad, lo que me hizo más daño fue darme cuenta de que no era capaz de contarme la verdad. Ahora lo pienso y creo que fue el principio de este largo adios infinito...
Tras esa pelea, han sucedido muchas otras... Más o menos relevantes, pero con esa misma frialdad. Y me lleva a muchas preguntas sin respuestas que ni siquiera veo importante poner aquí...
Comienzos
Nos conocimos cuando empecé a currar los fines de semana en el bar de su padre. Por aquellos entonces, nunca me había fijado en una chica como algo más de una amistad. Y no me di cuenta de lo que estaba pasando hasta meses más tarde.
Empezamos a hablar mucho, me contaba todo lo que le sucedía sin reparos. Secretos que me confesaba no saber nadie más. Con el tiempo, empecé a sentir que buscaba mi protección. Conmigo siempre se comportaba de manera diferente. A veces parecía más su madre, que una amiga. En ese tiempo ella era una rompecorazones, aunque de chicos. Yo me hallaba en medio de una relación de amor cobarde con un chico. Entre ellos, nunca se llevaron bien; y yo no podía entenderlo. Él me decía que Pilar no era clara, y ella simplemente no lo aguantaba.
En una de mis épocas malas con Jose, Pilar me invitó a cenar a su casa. Y sin saber cómo llegamos a aquello, me sorprendí mientras nos besábamos. Aquella noche surgió el gran secreto, y era bonito, especial, nuestro... Durante mucho tiempo me sentí formar parte de otro mundo, y me olvidé de lo demás. No escuchaba a quienes me decían que no me fiara demasiado... Viví, hasta el momento, lo más bonito de mi vida.
Los miedos, las peleas, los malentendidos, los celos... nos llevaron a dejarlo una y otra vez. Pero las ganas de estar juntas, el pedacito que ambas nos faltaba cuando estábamos lejos siempre nos podía, y por más que nos lo propusiéramos acabábamos juntas de nuevo.
De aquello hace años. Y ya no siento pasión. No sé, si es que no me fio de ella por todas las cosas que pasaron, o simplemente me protejo. No sé, si estoy con ella porque no me atrevo a querer a nadie más, o porque no quiero dejarla. No sé...
Somos como la noche y el día, y lo mismo, aunque me duela... es que ya no hay compenetración... Demasiada gente alrededor...
Empezamos a hablar mucho, me contaba todo lo que le sucedía sin reparos. Secretos que me confesaba no saber nadie más. Con el tiempo, empecé a sentir que buscaba mi protección. Conmigo siempre se comportaba de manera diferente. A veces parecía más su madre, que una amiga. En ese tiempo ella era una rompecorazones, aunque de chicos. Yo me hallaba en medio de una relación de amor cobarde con un chico. Entre ellos, nunca se llevaron bien; y yo no podía entenderlo. Él me decía que Pilar no era clara, y ella simplemente no lo aguantaba.
En una de mis épocas malas con Jose, Pilar me invitó a cenar a su casa. Y sin saber cómo llegamos a aquello, me sorprendí mientras nos besábamos. Aquella noche surgió el gran secreto, y era bonito, especial, nuestro... Durante mucho tiempo me sentí formar parte de otro mundo, y me olvidé de lo demás. No escuchaba a quienes me decían que no me fiara demasiado... Viví, hasta el momento, lo más bonito de mi vida.
Los miedos, las peleas, los malentendidos, los celos... nos llevaron a dejarlo una y otra vez. Pero las ganas de estar juntas, el pedacito que ambas nos faltaba cuando estábamos lejos siempre nos podía, y por más que nos lo propusiéramos acabábamos juntas de nuevo.
De aquello hace años. Y ya no siento pasión. No sé, si es que no me fio de ella por todas las cosas que pasaron, o simplemente me protejo. No sé, si estoy con ella porque no me atrevo a querer a nadie más, o porque no quiero dejarla. No sé...
Somos como la noche y el día, y lo mismo, aunque me duela... es que ya no hay compenetración... Demasiada gente alrededor...
La vida sigue igual
Después de este parón por culpa del servidor... (ai, qué poquito te queda), vuelvo con mis paranoias mentales...
La verdad es que todo es igual, pero con matices de diferencias. Pilar y yo, empezamos a vernos con más frecuencia. Pasó lo inevitable, y en contra de lo que pensé que pasaría, siento poco o nada por ello. Ella dice que está segura de lo que siente y todo el repertorio de buenas intenciones que ya me dijera en otras ocasiones... Y no es que no la crea, es que supongo que me habré vuelto un poco inmune a sus palabras.
No hemos vuelto, porque no he querido. Estamos de rollo, o algo por le estilo. Supongo que sólo espero esas ganas que me empujen a su lado, pero no las siento... y empiezo a dudar de que las vuelva a sentir.
Quizás sólo es desconfianza, y es cuestión de tiempo. O tal vez, es una señal inequívoca de que nuestro tiempo en el amor ha expirado. Tal como fuere no me siento con ganas para pensarlo, meditarlo y tomar una decisión. Puede que sea una cobarde dejando que el tiempo pase y lo ponga todo en su sitio. ¿Para qué acelerar la reacción?
Ahora es fácil, porque no me veo en un punto en el que tenga que elegir irremediablemente.
Yo sigo con mi vida, y cuando podemos quedamos... si surge algo más, pues surge. Aunque he tenido que pararle un poco los pies por la exclusividad (y me refiero de mi tiempo) que me exige en ciertas ocasiones.
Sé que cree que lo estamos intentando de nuevo, y en parte, me siento mal porque yo no soy clara. Pero no puedo ser clara con ella, si ni yo misma sé ahora en qué punto estoy... ¿no?
La verdad es que todo es igual, pero con matices de diferencias. Pilar y yo, empezamos a vernos con más frecuencia. Pasó lo inevitable, y en contra de lo que pensé que pasaría, siento poco o nada por ello. Ella dice que está segura de lo que siente y todo el repertorio de buenas intenciones que ya me dijera en otras ocasiones... Y no es que no la crea, es que supongo que me habré vuelto un poco inmune a sus palabras.
No hemos vuelto, porque no he querido. Estamos de rollo, o algo por le estilo. Supongo que sólo espero esas ganas que me empujen a su lado, pero no las siento... y empiezo a dudar de que las vuelva a sentir.
Quizás sólo es desconfianza, y es cuestión de tiempo. O tal vez, es una señal inequívoca de que nuestro tiempo en el amor ha expirado. Tal como fuere no me siento con ganas para pensarlo, meditarlo y tomar una decisión. Puede que sea una cobarde dejando que el tiempo pase y lo ponga todo en su sitio. ¿Para qué acelerar la reacción?
Ahora es fácil, porque no me veo en un punto en el que tenga que elegir irremediablemente.
Yo sigo con mi vida, y cuando podemos quedamos... si surge algo más, pues surge. Aunque he tenido que pararle un poco los pies por la exclusividad (y me refiero de mi tiempo) que me exige en ciertas ocasiones.
Sé que cree que lo estamos intentando de nuevo, y en parte, me siento mal porque yo no soy clara. Pero no puedo ser clara con ella, si ni yo misma sé ahora en qué punto estoy... ¿no?
Despedida
Hoy me he tenido que despedir de un compañero... Puede que con el que más me identificaba, a pesar de que nos hemos tenido nuestros más y nuestros menos, pero siempre sabiendo diferenciar. Es un cielo de niño. Me alegro mucho por él, porque ha encontrado algo mejor y sé que estará más tranquilo. Se le ve tan feliz... Estos últimos meses se había apagado un poquito por temas varios.
Echaré de menos esos cafés tan largos a la salida, o su entusiasmo al trabajar. Estoy segura que al nuevo sitio que va, lo van a querer tanto como aquí, porque ser tan encantador y siempre presto a ayudar en lo que sea.
En otro orden de cosas, tengo que reconocer que Pilar se está metiendo de nuevo en mi rutina diaria. Yo lo acepto sin más, aunque soy cautelosa. Tarde o temprano volverá a pedirme que volvamos, estoy segura. Y por ahora prefiero evitarlo, porque no tengo las ideas claras...
No sé si soy tonta por volver a darle esta pequeña oportunidad, aunque por ahora no haya pasado nada (sin embargo nos concemos y será cuestión de tiempo)... Ya me conozco eso de "es lo mejor para tí", tal y cual, y sé que lo dicen por mi bien, pero aun así reconozco que no lo controlo. Que está ahí, y todos los comentarios que me hacen, no me sirven de nada. Simplemente me dejo llevar... supongo que no es lo mejor, pero es tan inevitable para mí.
Echaré de menos esos cafés tan largos a la salida, o su entusiasmo al trabajar. Estoy segura que al nuevo sitio que va, lo van a querer tanto como aquí, porque ser tan encantador y siempre presto a ayudar en lo que sea.
En otro orden de cosas, tengo que reconocer que Pilar se está metiendo de nuevo en mi rutina diaria. Yo lo acepto sin más, aunque soy cautelosa. Tarde o temprano volverá a pedirme que volvamos, estoy segura. Y por ahora prefiero evitarlo, porque no tengo las ideas claras...
No sé si soy tonta por volver a darle esta pequeña oportunidad, aunque por ahora no haya pasado nada (sin embargo nos concemos y será cuestión de tiempo)... Ya me conozco eso de "es lo mejor para tí", tal y cual, y sé que lo dicen por mi bien, pero aun así reconozco que no lo controlo. Que está ahí, y todos los comentarios que me hacen, no me sirven de nada. Simplemente me dejo llevar... supongo que no es lo mejor, pero es tan inevitable para mí.
El puente del Pilar
Nada como distraerte con los amigos... también tener un poco más de tiempo para la familiar.
Pilar no se fue de puente, parece que mi negativa hizo que se le quitaran las ganas. Está tremendamente amable conmigo, cariñosa, dulce... Nos hemos visto estos días, y ha estado todo muy bien. Sin malos rollos...
Yo me voy encontrando cadavez mejor. A gusto en mi situación, cómoda con mi vida y segura de mí misma. He entendido que los cambios personales son necesarios, y que nunca hay que pararse por nada. Hago muchas cosas que antes no hacía, quedo con gente a quien tenía casi olvidada... y me siento muy bien.
Aunque llueve intensamente, para mí el Sol está volviendo a salir con fuerza y eso me hace sentirme genial.
Pilar no se fue de puente, parece que mi negativa hizo que se le quitaran las ganas. Está tremendamente amable conmigo, cariñosa, dulce... Nos hemos visto estos días, y ha estado todo muy bien. Sin malos rollos...
Yo me voy encontrando cadavez mejor. A gusto en mi situación, cómoda con mi vida y segura de mí misma. He entendido que los cambios personales son necesarios, y que nunca hay que pararse por nada. Hago muchas cosas que antes no hacía, quedo con gente a quien tenía casi olvidada... y me siento muy bien.
Aunque llueve intensamente, para mí el Sol está volviendo a salir con fuerza y eso me hace sentirme genial.
Decisiones
Estoy bien a ratos, y suele haber más momentos buenos que malos, pero éstos últimos a veces son inevitables.
He decidido que no me voy a ir el fin de semana con ella, tendrá que celebrar su santo sin mi, aunque tampoco creo que me eche demasiado de menos. No le pregunté qué intenciones tenía, tampoco yo le dije las mías. Me ocurrió eso de ver la decisión correcta en el momento justo con una certeza absoluta.
Después de mucho insistir, vino finalmente a buscarme a la salida del trabajo para tomar un café. Me pregunto para qué tanta insistencia ,si su falta de madurez no le permiten comportarse bien conmigo. Y sé que es generalmente conmigo, porque con los demás es un amor, pura simpatía.
Sé que la quiero mucho, que siempre será mi niña. Pero me quiero más a mi misma, en estos momentos. Y puede que valiese la pena, pero sigue sin demostrarme nada claro. Soy como un capricho más para ella. Una relación que quiere alimentar con palabras, palabras vacías que pronuncia en voz alta, pero que luego en las distancias cortas carecen de sentido y contenido real.
Me quiere tener cerca, donde pueda controlarme, pero sin que ello implique por su parte darme algo. Sólo asegurarse de que sé lo que hace y estar para cuando ella quiera. Y noto que dentro de la "normalidad" con la que me está tratando, piensa que todo es como antes... y de lo que no se quiere dar cuenta es de que hace mucho tiempo que las cosas cambiaron...
He decidido que no me voy a ir el fin de semana con ella, tendrá que celebrar su santo sin mi, aunque tampoco creo que me eche demasiado de menos. No le pregunté qué intenciones tenía, tampoco yo le dije las mías. Me ocurrió eso de ver la decisión correcta en el momento justo con una certeza absoluta.
Después de mucho insistir, vino finalmente a buscarme a la salida del trabajo para tomar un café. Me pregunto para qué tanta insistencia ,si su falta de madurez no le permiten comportarse bien conmigo. Y sé que es generalmente conmigo, porque con los demás es un amor, pura simpatía.
Sé que la quiero mucho, que siempre será mi niña. Pero me quiero más a mi misma, en estos momentos. Y puede que valiese la pena, pero sigue sin demostrarme nada claro. Soy como un capricho más para ella. Una relación que quiere alimentar con palabras, palabras vacías que pronuncia en voz alta, pero que luego en las distancias cortas carecen de sentido y contenido real.
Me quiere tener cerca, donde pueda controlarme, pero sin que ello implique por su parte darme algo. Sólo asegurarse de que sé lo que hace y estar para cuando ella quiera. Y noto que dentro de la "normalidad" con la que me está tratando, piensa que todo es como antes... y de lo que no se quiere dar cuenta es de que hace mucho tiempo que las cosas cambiaron...
El peso de las palabras
Cuando se desencadenó el huracán y antes de cerrarlo con la ruptura, estuve muy enfadada. Mucho. En primer lugar conmigo misma por haberlo permitido, y luego con ella por ser la causante. Nunca había sentido con tanta intensidad no querer ver a alguien ni en pintura. Aunque intentaba hablar conmigo, yo estaba cerrada en banda. No quería hablar en caliente y sólo quise esperar que la rabia se calmara y diera paso al dolor.
Con las semanas me serené, la verdad es que me hubiera gustado que el orgullo me durara más. Pero no fue así, no la odiaba y entendía que teníamos que cerrar las puertas para no se quedasen abiertas de por vida.
No quise malos rollos y fui sincera. Sabía que ella me quería, pero no quizás de la manera que yo deseaba; y lo asumía. Sólo le pedía que me diese el tiempo que necesitase sin saber de ella. No me importaba qué hiciera con su vida, y quería que fuese feliz, pero no dañándome. Creo que lo entendió, y donde ella creyó mostrar frialdad, sólo vi muros que se derrumbarían con el paso del tiempo. Pero ya no podía hacerme cargo de ellos como antes.
Ahora, que volvemos a hablar, no estoy segura de que entiendiera todo aquello que le dije. Porque por primera vez, no lo hice guiada por un sentimiento contradictorio ni por rabia ni despecho... Le hablé desde el corazón, aunque no fue fácil, como creí que se merecía después de tanto tiempo compartido. Sin rencores ni enfados. Por ella y por mi. Sé que odiando a una persona, a priori se piensa que se la olvida antes, pero para mí no es más que retenerla. Además, tampoco podría odiarla si soy justa conmigo misma.
No voy a limitar a nadie a que diga o haga cualquier cosa, pero espero que no esté jugando a la ligera, porque no quiero que con el tiempo, sufra más de lo debido.
Pero todo esto me hace pensar mucho en las personas que hablan por hablar, sin medir los riesgos. Sé que las palabras no tienen por qué atar, pero a veces tienen un peso que no podemos (debemos) ignorar.
Con las semanas me serené, la verdad es que me hubiera gustado que el orgullo me durara más. Pero no fue así, no la odiaba y entendía que teníamos que cerrar las puertas para no se quedasen abiertas de por vida.
No quise malos rollos y fui sincera. Sabía que ella me quería, pero no quizás de la manera que yo deseaba; y lo asumía. Sólo le pedía que me diese el tiempo que necesitase sin saber de ella. No me importaba qué hiciera con su vida, y quería que fuese feliz, pero no dañándome. Creo que lo entendió, y donde ella creyó mostrar frialdad, sólo vi muros que se derrumbarían con el paso del tiempo. Pero ya no podía hacerme cargo de ellos como antes.
Ahora, que volvemos a hablar, no estoy segura de que entiendiera todo aquello que le dije. Porque por primera vez, no lo hice guiada por un sentimiento contradictorio ni por rabia ni despecho... Le hablé desde el corazón, aunque no fue fácil, como creí que se merecía después de tanto tiempo compartido. Sin rencores ni enfados. Por ella y por mi. Sé que odiando a una persona, a priori se piensa que se la olvida antes, pero para mí no es más que retenerla. Además, tampoco podría odiarla si soy justa conmigo misma.
No voy a limitar a nadie a que diga o haga cualquier cosa, pero espero que no esté jugando a la ligera, porque no quiero que con el tiempo, sufra más de lo debido.
Pero todo esto me hace pensar mucho en las personas que hablan por hablar, sin medir los riesgos. Sé que las palabras no tienen por qué atar, pero a veces tienen un peso que no podemos (debemos) ignorar.
Por terreno peligroso
Ella, a quien por fin pondré nombre aprovechando que el sábado es su santo (Pilar), y yo nos hemos vuelto a poner en contacto. Es raro, me habla como si nada, y yo le contesto como si nada. Pero hay algo, no puedo olvidarlo. Lo dejamos hace mes y pico. Ella no sabía que sentía por mi, necesitaba espacio, estar con sus amigos, etc...
Pero me ha invitado el fin de semana a irnos fuera las dos. Y yo he dicho que quizás... No tiene por qué implicar nada, pero ¿a quién quiero engañar? Implica, claro que implica.
Yo sé lo que siento, pero no quiero que me vuelva a hacer daño... Estoy hecha un lío.
Un verdadero lío.
Pero me ha invitado el fin de semana a irnos fuera las dos. Y yo he dicho que quizás... No tiene por qué implicar nada, pero ¿a quién quiero engañar? Implica, claro que implica.
Yo sé lo que siento, pero no quiero que me vuelva a hacer daño... Estoy hecha un lío.
Un verdadero lío.
Etiquetas: exnovia
Excusas
Ando algo desconcertada por el personal que me rodea. Pero prefiero no pensar demasiado, tendemos a complicarnos sin motivo alguno.
Mira que es fácil querer hacer algo y si está en tu mano, hacerlo. Y hasta ahí bien. SI hay consecuencias asúmelas, quien no arriesga no gana. Y si pierdes, al menos lo intentaste, no sería por tí, ¿no?
No comprendo a la gente que busca excusas para todo... las que en lugar de decir claramente que quieren algo de ti, lo hacen con rodeos, contándote el drama o la situación en la que se ven; para que seas tú quien digas, "oye, quieres que yo...". Si te atreves a decir o hacer algo, no lo estropees luego justificándote. Pierde muchos puntos.
“La gente no busca razones para hacer lo que quiere hacer, busca excusas.” (William Somerset Maugham)
Mira que es fácil querer hacer algo y si está en tu mano, hacerlo. Y hasta ahí bien. SI hay consecuencias asúmelas, quien no arriesga no gana. Y si pierdes, al menos lo intentaste, no sería por tí, ¿no?
No comprendo a la gente que busca excusas para todo... las que en lugar de decir claramente que quieren algo de ti, lo hacen con rodeos, contándote el drama o la situación en la que se ven; para que seas tú quien digas, "oye, quieres que yo...". Si te atreves a decir o hacer algo, no lo estropees luego justificándote. Pierde muchos puntos.
“La gente no busca razones para hacer lo que quiere hacer, busca excusas.” (William Somerset Maugham)
Etiquetas: excusas
Errores?
A veces siento que tengo que decirle algo a alguien con urgencia, sea o no importante. El caso es que no puedo pensar en otra cosa... Cuando logro contener el impulso, me doy cuenta que no me agobiaba tanto. Pero hay veces que hasta que no lo suelto, no logro estar tranquila.
Si alguien se enterara, me ganaría una colleja. Pero he tenido que mandarle un sms y decirle que la echo de menos. No me importa que no me responda, o que lo haga duramente o con desprecio. Sólo tenía que hacérselo saber, porque sino estaría alterada todo el día. Y sé que no debería haberlo hecho, pero necesito un poco de paz conmigo misma.
¿Esto es normal o sólo me pasa a mi?
Si alguien se enterara, me ganaría una colleja. Pero he tenido que mandarle un sms y decirle que la echo de menos. No me importa que no me responda, o que lo haga duramente o con desprecio. Sólo tenía que hacérselo saber, porque sino estaría alterada todo el día. Y sé que no debería haberlo hecho, pero necesito un poco de paz conmigo misma.
¿Esto es normal o sólo me pasa a mi?
Un poco más en frio
Antes los lunes suponían el peor día de la semana. Ahora suponen una vuelta a la rutina y eso me ayuda a darle otra perspectiva a las cosas. O será que simplemente me distraen.
Reflexionando por la noche, me molestó llegar a la conclusión de que tenía el don (no sé si consciente o inconsciente) de tirar por Tierra la seguridad en mí misma. Cuando nos vemos o hablamos, siempre hace o dice algo que sabe que me va a sentar mal, que me hace sentir inferior. Y la verdad, no sé si lo hace para que reaccione porque algo me da, que no siente lo que dice. Es la constante de su vida, no ser sincera del todo; pero el caso es que hace mucho que sólo sonrío y agacho la mirada. Ya no me siento con ganas de explicarle cómo me siento.
Por la mañana lo siento todo de otra manera. Sí, yo también tengo mi vida. Puede que en una posición algo descolocada tras su marcha, pero rehaciéndola poco a poco. Quizá para mi no es todo tan fantástico, porque yo soy sincera con mi entorno. Pero sé que al igual que ella en mi, yo dejé un lugar muy grande en su vida; y sé que nadie lo va a sustitur como yo. Por mucho que se engañe. Creo que lo sabe, y por eso a veces es tan dura y fría conmigo.
Supongo que hoy, tengo la seguridad que perdí el fin de semana. Aunque no quiere decir que no tenga momentos bajos. También será que como el blog es el único sitio donde me expreso libremente, hace que tenga que esforzarme por estar bien en lo demás, y eso hace que llegue un momento en el que me siento bien, sin tener que forzarlo.
PD: Muchas gracias por los comentarios!! Qué ilusión!
Reflexionando por la noche, me molestó llegar a la conclusión de que tenía el don (no sé si consciente o inconsciente) de tirar por Tierra la seguridad en mí misma. Cuando nos vemos o hablamos, siempre hace o dice algo que sabe que me va a sentar mal, que me hace sentir inferior. Y la verdad, no sé si lo hace para que reaccione porque algo me da, que no siente lo que dice. Es la constante de su vida, no ser sincera del todo; pero el caso es que hace mucho que sólo sonrío y agacho la mirada. Ya no me siento con ganas de explicarle cómo me siento.
Por la mañana lo siento todo de otra manera. Sí, yo también tengo mi vida. Puede que en una posición algo descolocada tras su marcha, pero rehaciéndola poco a poco. Quizá para mi no es todo tan fantástico, porque yo soy sincera con mi entorno. Pero sé que al igual que ella en mi, yo dejé un lugar muy grande en su vida; y sé que nadie lo va a sustitur como yo. Por mucho que se engañe. Creo que lo sabe, y por eso a veces es tan dura y fría conmigo.
Supongo que hoy, tengo la seguridad que perdí el fin de semana. Aunque no quiere decir que no tenga momentos bajos. También será que como el blog es el único sitio donde me expreso libremente, hace que tenga que esforzarme por estar bien en lo demás, y eso hace que llegue un momento en el que me siento bien, sin tener que forzarlo.
PD: Muchas gracias por los comentarios!! Qué ilusión!
Fingiendo estar bien
Sí, eso hago. Fingir.
Hablo con ella y le hago creer que no la necesito. No hablo con nadie del tema, es como tabú. Ya hablé demasiado de esta historia más que pasada. Tengo a menudo tentativas de mandarle algún email, un mensaje,... y me freno, ¿para qué? Es ella quién frenó todo esto.
Aunque intento llevar más o menos un orden y alejarla de mis pensamientos, aparece... El otro día salí, me lié con un chico. Significó menos que nada. En mitad de mi borrachera, una parte de mí se preguntaba qué coño hacía realmente yo quería estar besándola a ella en su lugar. Llegué a casa y me sentí fatal. Aunque se me pasó pronto, sólo tengo que pensar en las cosas que me ha hecho. Yo era orgullosa, pero ahora el orgullo sólo me sale de vez en cuando, está minado el pobre.
Ahora mismo me encantaría estar muy lejos de aquí, volver dentro de unos meses, y que todo se haya asentado.
Quizás mi problema sea el excesivo realismo. Nosotras lo hemos intentado mil veces, sé que intentara lo que intentara (aunque ya no se puede decir que esté como antes en mi mano), no saldría bien.
Si yo sé que en el fondo, esto es lo mejor... pero, ¿qué hago con todo lo que me moría por darle ya que por fin aprendí a quererla? ¿qué hago con los planes? ¿con los besos?
Dios! Yo nunca he sido así... me cago en el amor, y en toda la mierda que lo rodea.
Hablo con ella y le hago creer que no la necesito. No hablo con nadie del tema, es como tabú. Ya hablé demasiado de esta historia más que pasada. Tengo a menudo tentativas de mandarle algún email, un mensaje,... y me freno, ¿para qué? Es ella quién frenó todo esto.
Aunque intento llevar más o menos un orden y alejarla de mis pensamientos, aparece... El otro día salí, me lié con un chico. Significó menos que nada. En mitad de mi borrachera, una parte de mí se preguntaba qué coño hacía realmente yo quería estar besándola a ella en su lugar. Llegué a casa y me sentí fatal. Aunque se me pasó pronto, sólo tengo que pensar en las cosas que me ha hecho. Yo era orgullosa, pero ahora el orgullo sólo me sale de vez en cuando, está minado el pobre.
Ahora mismo me encantaría estar muy lejos de aquí, volver dentro de unos meses, y que todo se haya asentado.
Quizás mi problema sea el excesivo realismo. Nosotras lo hemos intentado mil veces, sé que intentara lo que intentara (aunque ya no se puede decir que esté como antes en mi mano), no saldría bien.
Si yo sé que en el fondo, esto es lo mejor... pero, ¿qué hago con todo lo que me moría por darle ya que por fin aprendí a quererla? ¿qué hago con los planes? ¿con los besos?
Dios! Yo nunca he sido así... me cago en el amor, y en toda la mierda que lo rodea.
No te entiendo
Después de dos semanas sin hablarnos me mandó un sms, me echaba mucho de menos y quería que hablásemos. Mi experiencia con ella, hizo que no contestara inmediatamente aunque me costó sudor y lágrimas. Sabía que en el momento que volviera a retomar el ritmo de su vida, yo le estorbaría de nuevo... No me equivoqué. Una semana más tarde, volvía a ser la misma persona fría y calculadora de siempre, que no escatimó en detalles en recordarme lo feliz que era y lo bien que le iba todo. Volví a sonreir.
La veo venir de lejos. Siempre tuve esa habilidad. Antes protestaba, se lo hacía ver. Pero si algo ha cambiado en mi, es que he optado por hacerme la ingenua, la que no ve la intención. Pero me conozco casi todos sus movimientos.
No siento que nada de lo que hace sea real, pero ¿saben? Ya no me importa tanto como antes. Se que la libertad que yo siento cuando consigo no pensar en ella es tan real como que el agua moja. Lo malo es que soy consciente de que no siempre puedo controlar mi raciocinio.
Sé que no es sana para mí, pero yo la sigo echando de menos...
La veo venir de lejos. Siempre tuve esa habilidad. Antes protestaba, se lo hacía ver. Pero si algo ha cambiado en mi, es que he optado por hacerme la ingenua, la que no ve la intención. Pero me conozco casi todos sus movimientos.
No siento que nada de lo que hace sea real, pero ¿saben? Ya no me importa tanto como antes. Se que la libertad que yo siento cuando consigo no pensar en ella es tan real como que el agua moja. Lo malo es que soy consciente de que no siempre puedo controlar mi raciocinio.
Sé que no es sana para mí, pero yo la sigo echando de menos...
Encerrona
El último año me sentí desplazada, el último plato de un gran festín. También ahora lo he vuelto a sentir, quizás por eso he vuelto a llorar. No lloro de pena o nostalgia. Lloro de rabia, porque mi cabeza no llega a comprenderlo del todo. ¿Qué hice para merecer esto?
Cuando la miro, intento ver en ella algo de lo que nos unió. Y me engaño con la esperanza de que cambiará, que todo esto no es más que un mal sueño. Pero, la puta realidad parece que no me da un respiro, y con hechos no deja de demostrarme que me equivoco. Tendré que aceptarlo.
Hubiera sido muy fácil decirme, "Itta, ¿por qué no lo dejamos para otro día?". Pero para no variar su línea de oscura cobardía y egoísmo, era mejor hacer que vinieran a recogerla en mis narices, y no poder eludir el compromiso. Y que esa persona fuese justo, la que me ha desplazado de un buen empujón de su vida. Sólo me queda sonreir y agachar la mirada.
Aun con todo, intento entender su comportamiento. Y sólo se me ocurre la idea de recordarme que sigue existiendo, que lleva una vida y que no me dejará olvidarla. Ni come, ni deja comer.
Cuando la miro, intento ver en ella algo de lo que nos unió. Y me engaño con la esperanza de que cambiará, que todo esto no es más que un mal sueño. Pero, la puta realidad parece que no me da un respiro, y con hechos no deja de demostrarme que me equivoco. Tendré que aceptarlo.
Hubiera sido muy fácil decirme, "Itta, ¿por qué no lo dejamos para otro día?". Pero para no variar su línea de oscura cobardía y egoísmo, era mejor hacer que vinieran a recogerla en mis narices, y no poder eludir el compromiso. Y que esa persona fuese justo, la que me ha desplazado de un buen empujón de su vida. Sólo me queda sonreir y agachar la mirada.
Aun con todo, intento entender su comportamiento. Y sólo se me ocurre la idea de recordarme que sigue existiendo, que lleva una vida y que no me dejará olvidarla. Ni come, ni deja comer.
Empezando de cero
Escribir para olvidarla puede que sea la mejor manera de retenerla en mi cabeza. No suelo acertar tomando decisiones, pero aun así, aquí estoy de nuevo.
Un mes después, aun lloro cuando se va. Pero me mantengo fuerte cuando recobro el sentido. "Así estoy mejor", me repito.
Soy de naturaleza tonta, y por más que lo intento no puedo evitarlo. Si mis amigos se enterasen que hoy la volví a ver, me matarían, me tienen prohibido acercarme a ella. Y aunque les digo que controlo, saben como yo que aun soy débil. En otro momento, huberia jugado a engañarme, a creer que controlo la situación. Pero he aprendido a aceptar las cosas tal y como son, mentirme no me trae más que disgustos a la larga. Así que lo mejor, es abrir un blog anónimo, aunque nadie lo lea y desahogarme a gusto.
Un mes después, aun lloro cuando se va. Pero me mantengo fuerte cuando recobro el sentido. "Así estoy mejor", me repito.
Soy de naturaleza tonta, y por más que lo intento no puedo evitarlo. Si mis amigos se enterasen que hoy la volví a ver, me matarían, me tienen prohibido acercarme a ella. Y aunque les digo que controlo, saben como yo que aun soy débil. En otro momento, huberia jugado a engañarme, a creer que controlo la situación. Pero he aprendido a aceptar las cosas tal y como son, mentirme no me trae más que disgustos a la larga. Así que lo mejor, es abrir un blog anónimo, aunque nadie lo lea y desahogarme a gusto.