Cosas de la vida
Anoche estaba de bajona importante. Basta un segundo, una ráfaga fugaz en la cabeza para que me desconecte del mundo real. Pero una cosa llevó a la otra, y 4 horas después me encontraba en un banco cualquiera de mi ciudad con unas cervezas y ahogando las penas de un amigo (¿de guatemala a guatepeor?), y hasta ahora, que acabo de llegar y no me siento capaz de dormir.
Llevaba días insistiendo en quedar conmigo, y sabía que si seguía en casa en lugar de los 3 o 4 mensajes patéticos y desesperados que le envié, hubieran sido 800. Y una tiene el límite... o no. El caso es que me lo propuso y salimos. Noté que algo pasaba cuando empezó diciéndome que hacía tiempo que quería hablar conmigo. (Cosa rara pensé, cuando nunca he sido de tus mejores amigas). Y ahí, entre cerveza y cerveza, me contó la película.
Juan lleva años con Lola, y es una relación complicada. Ella no ha caído nunca muy bien a todos, pero yo digo que si Juan la quiere (y me consta), los demás como que no somos nadie para opinar mal. Cada uno, busca su felicidad y la encuentra en la persona que elige, no en la que le eligen otros. El caso es que hace casi un año, o algo menos, tuvieron una gran crisis que finalmente acabó con la ruptura de ambos. Juan tiene grandes amigas, desde que lo conozco las ha tenido y se apoya mucho en ellas. Hay una, Sara su mejor amiga, que personalmente siempre he pensado que por mucho que intentara disimularlo, estaba enamorada de él. Y en el fondo, creo que él lo sabía. Aun así, para Lola no había problemas, porque realmente no existían, Juan sabía diferenciar.
El caso es que mientras estaban en crisis, y Juan bastante tocado, Sara intentó algo con él. Creyó (y eso es versión de él) que no pudo aguantar más, y se lanzó. Él se apartó, no quiso hacerle daño pero le dijo que no se aprovechara de la situación, porque él seguía muy pillado por Lola. Lo dejaron ahí. Olvidaron el hecho, y todo siguió más o menos bien entre ellos. Pero Lola y Juan, lo dejaron definitivamente. Y Sara dijo, esta es la mía, (cosecha propia). Lo intentó varias veces, y oye, quien la sigue la consigue.
Juan dice que intentó resistir como las cuatro primeras veces, pero que cada vez era peor. Él estaba enfadado, mal, lleno de rabia y echándo mucho de menos,... Se terminaron acostando, creyó así poder olvidar a Lola, pero dice que justo después, a penas segundos, se vistió y se fue. Le pregunté que si fue culpabilidad, y me dijo que no, que era libre. Me dijo que el sexo había sido increíble, como nunca, pero no era con quien quería; y eso lo hacía sentirse mal. Más tarde se enteró de que Lola tenía a otro, y eso desembocó en que se metiera en un bucle sin fin con Sara. Contaba (y he tenido que decirle que se ahorrara detalles, más de una vez), que era todo diferente, que era salvaje, desenfrenado... que con Lola nunca había llegado a pasárselo así de bien. Pero a la vez, sentía rechazo por él y por Sara. Que todo era muy frío antes y después del sexo. Le dejó las cosas claras a Sara, que era sólo sexo, y que debía acabar. Sara dijo que, por supuesto, que tan amigos (ainss, pequeña mentirosilla... entiendo ahora tantas cosas... jaja).
Como era de esperar, hace poco Juan y Lola volvieron, el cursimente lo llama, la fuerza del amor. No se han preguntado ni se han contando nada de los 4 meses separados. Pero él no puede más dice. Porque con Lola es todo perfecto, menos el sexo (mmm...), pero que no concibe estar con otra que no sea ella. Y que su amistad con Sara se ha acabado, porque se ha sentido traicionado. Cree que se aprovechó de él, que estuvo esperando a que todo fuera mal, que no se ha alegrado porque vuelve a estar bien. Que tiene ataques de celos, y como si creyese que algo iba a cambiar. Y me insiste en que lo hablaron claramente. Pero es que a ver, ¿cómo lo llamó, la fuerza del amor? No puede enfadarse con nadie porque se enamore de él, aunque eso de abusar de la confianza y de saber dónde atacar no me gusta mucho. Pero somos humanos, ¿quién no haría lo imposible por estar con quién quiere?
Y esa es la movida, pobre... en broma, siempre le digo que hablar con él, hace que crea que lo mio no es tanto. Lo curioso, es que después de tantas horas hablando y hablando, contándome toda su movia. Cuando me ha preguntado por cómo me iba a mi con ella, y pensando ahora, que mejor momento para unir malas historias, le he respondido que muy bien. Como a todo el mundo que me pregunta. Y no me termino de dejar claro, si lo hago por esperanza, por falta de ganas, por no darle la satisfacción a aquellos que no apostaban nada... no lo sé. Pero siempre digo muy bien, aunque no haya nada más lejos de la realidad.
Supongo que no quiero la opinión ni los juicios de nadie, porque es algo mío... o será que es más preocupante de lo que creía el haberme encerrado en mí misma.
En fin, después de esta noche surreal... me voy a dormir. Tres horitas, algo es algo...
Llevaba días insistiendo en quedar conmigo, y sabía que si seguía en casa en lugar de los 3 o 4 mensajes patéticos y desesperados que le envié, hubieran sido 800. Y una tiene el límite... o no. El caso es que me lo propuso y salimos. Noté que algo pasaba cuando empezó diciéndome que hacía tiempo que quería hablar conmigo. (Cosa rara pensé, cuando nunca he sido de tus mejores amigas). Y ahí, entre cerveza y cerveza, me contó la película.
Juan lleva años con Lola, y es una relación complicada. Ella no ha caído nunca muy bien a todos, pero yo digo que si Juan la quiere (y me consta), los demás como que no somos nadie para opinar mal. Cada uno, busca su felicidad y la encuentra en la persona que elige, no en la que le eligen otros. El caso es que hace casi un año, o algo menos, tuvieron una gran crisis que finalmente acabó con la ruptura de ambos. Juan tiene grandes amigas, desde que lo conozco las ha tenido y se apoya mucho en ellas. Hay una, Sara su mejor amiga, que personalmente siempre he pensado que por mucho que intentara disimularlo, estaba enamorada de él. Y en el fondo, creo que él lo sabía. Aun así, para Lola no había problemas, porque realmente no existían, Juan sabía diferenciar.
El caso es que mientras estaban en crisis, y Juan bastante tocado, Sara intentó algo con él. Creyó (y eso es versión de él) que no pudo aguantar más, y se lanzó. Él se apartó, no quiso hacerle daño pero le dijo que no se aprovechara de la situación, porque él seguía muy pillado por Lola. Lo dejaron ahí. Olvidaron el hecho, y todo siguió más o menos bien entre ellos. Pero Lola y Juan, lo dejaron definitivamente. Y Sara dijo, esta es la mía, (cosecha propia). Lo intentó varias veces, y oye, quien la sigue la consigue.
Juan dice que intentó resistir como las cuatro primeras veces, pero que cada vez era peor. Él estaba enfadado, mal, lleno de rabia y echándo mucho de menos,... Se terminaron acostando, creyó así poder olvidar a Lola, pero dice que justo después, a penas segundos, se vistió y se fue. Le pregunté que si fue culpabilidad, y me dijo que no, que era libre. Me dijo que el sexo había sido increíble, como nunca, pero no era con quien quería; y eso lo hacía sentirse mal. Más tarde se enteró de que Lola tenía a otro, y eso desembocó en que se metiera en un bucle sin fin con Sara. Contaba (y he tenido que decirle que se ahorrara detalles, más de una vez), que era todo diferente, que era salvaje, desenfrenado... que con Lola nunca había llegado a pasárselo así de bien. Pero a la vez, sentía rechazo por él y por Sara. Que todo era muy frío antes y después del sexo. Le dejó las cosas claras a Sara, que era sólo sexo, y que debía acabar. Sara dijo que, por supuesto, que tan amigos (ainss, pequeña mentirosilla... entiendo ahora tantas cosas... jaja).
Como era de esperar, hace poco Juan y Lola volvieron, el cursimente lo llama, la fuerza del amor. No se han preguntado ni se han contando nada de los 4 meses separados. Pero él no puede más dice. Porque con Lola es todo perfecto, menos el sexo (mmm...), pero que no concibe estar con otra que no sea ella. Y que su amistad con Sara se ha acabado, porque se ha sentido traicionado. Cree que se aprovechó de él, que estuvo esperando a que todo fuera mal, que no se ha alegrado porque vuelve a estar bien. Que tiene ataques de celos, y como si creyese que algo iba a cambiar. Y me insiste en que lo hablaron claramente. Pero es que a ver, ¿cómo lo llamó, la fuerza del amor? No puede enfadarse con nadie porque se enamore de él, aunque eso de abusar de la confianza y de saber dónde atacar no me gusta mucho. Pero somos humanos, ¿quién no haría lo imposible por estar con quién quiere?
Y esa es la movida, pobre... en broma, siempre le digo que hablar con él, hace que crea que lo mio no es tanto. Lo curioso, es que después de tantas horas hablando y hablando, contándome toda su movia. Cuando me ha preguntado por cómo me iba a mi con ella, y pensando ahora, que mejor momento para unir malas historias, le he respondido que muy bien. Como a todo el mundo que me pregunta. Y no me termino de dejar claro, si lo hago por esperanza, por falta de ganas, por no darle la satisfacción a aquellos que no apostaban nada... no lo sé. Pero siempre digo muy bien, aunque no haya nada más lejos de la realidad.
Supongo que no quiero la opinión ni los juicios de nadie, porque es algo mío... o será que es más preocupante de lo que creía el haberme encerrado en mí misma.
En fin, después de esta noche surreal... me voy a dormir. Tres horitas, algo es algo...
Comentario:
Nena... que se te han declarao!!
Comentario:
te quiero tanto,,,
Comentario:
Es normal no querer afrontar las "derrotas" delante de los demás, per cuidado, porque eso sólo significa que no quieres reconocerlas ni siquiera para ti misma, y, evitar un problema no hace que mejore...
Puedes ignorarlo un tiempo, pero seguirá creciendo mientras no miras hasta que llegue un momento en que sea tan grande que ya no tengas por donde atacarle...
Miralo de frente e intenta darle solución, para bien o para mal... pero no dejes que el muerto empiece a oler antes de enterrarlo porque luego es complicadísimo quitar el hedor de las paredes...
Puedes ignorarlo un tiempo, pero seguirá creciendo mientras no miras hasta que llegue un momento en que sea tan grande que ya no tengas por donde atacarle...
Miralo de frente e intenta darle solución, para bien o para mal... pero no dejes que el muerto empiece a oler antes de enterrarlo porque luego es complicadísimo quitar el hedor de las paredes...