El Centro del Desastre
La búsqueda de la manera de desengancharme completamente de ti
Acerca de
No me gusta describirme, porque no me gusta encajarme en algo... Soy lo que soy. Prefiero descubrir cómo es algo, a que me lo cuenten...
Sindicación
 
Reflexiones en voz alta 005
Si algo me frustraba antes en mis relaciones con mis amigos, e incluso, con mi pareja, era que ante cualquier situación, buena o mala yo me tiraba horas y horas hablando. Exponiendo mis puntos de vista, lo que pensaba, lo que sentía... y no obtenía muchas respuestas. A menudo, me enrabietaba muchísimo sólo recibir silencio. Según ellos es que no tenían nada que decir, o también llegué a escuchar que el problema era que no sabían expresarse como yo. Nunca me lo creí del todo.

Con el tiempo me fui dando cuenta que jugaban con ventaja siempre. Porque ellos sabían lo que yo pensaba. A veces mi manera de decir las cosas no era las más adecuada, pero prefería decirlas mal y tener que pedir disculpas a callar. Era algo que, sin exagerar, hacía sentir impotencia y gran frustración.

A menudo yo empezaba el conflicto, ya fuera por algo que sentía o por algo que me había caído mal. Nos peleábamos. Reproches. Y ellos, simplemente esperaban. Esperaban a que se me pasase, me arrepintiese, y como siempre me gustó mucho escribir, les mandase una gran carta o email, diciendo a fin de cuentas que no valía la pena estar mal. Cuando fríamente lo pensaba, sentía que todo dependía de mi. Yo empezaba una cosa y yo la acababa. Tuviera (y la he tenido muchas veces) culpa directa o no.

Ellos no hablaban delante de mí, pero por una cosa o por otra, me terminaba enterando de sus opiniones que sí exponían entre ellos. O cuando en conversaciones absurdas, se les escapaba. Yo daba miedo, o comodidad, quién sabe. Y me pareció triste. Sabía que un día la dinámica cambiaría, y que lo haría sin darme cuenta a tiempo, porque yo tenía siempre la palabra justa para cada uno de ellos, pero para mí no solía haber nada, a menos que lo forzara de tal manera que saliese algo. Pero, de igual manera no valía, porque no me parecía natural.

Todos necesitamos ser salvados alguna vez.

La dinámica ya no es la misma, y no lo he forzado, como pretendia antes y acaba en fracaso. Yo sigo siendo la misma, pero para ellos he cambiado. Mis silencios ahora valen más que mis palabras, y se agobian. Y me tachan de persona fría y distante. O, incluso, de que no les quiero como antes (¿?).

Pienso que sus "insultos", en el fondo son reproches a sí mismos. Critican de mí, la parte que no les gusta de ellos y que yo reflejo. Pero es que yo, ya, no puedo estar en todo... o mejor dicho, no quiero estar en todo.

Y aquí dejo otra de mis paranoias, pero qué queréis... estoy en terapia y pienso mucho!
No