Éramos pocos..... y parió la abuela
Desvaríos y comeduras de tarro
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Dicen que soy un desastre con patas, pero la culpa no es mía. Es de la genética. E-mail: dreora@yahoo.es (esta cuenta también funciona con el msn!!)
Sindicación
 
No siento las piennas
Hacía días que no llegaba a casa tan cansada. A mí el deporte me va a matar.
Ayer con Radikal hicimos de guias turísticos para la amiga de una amiga suya (este hombre tiene amigos hasta en el infierno), por una de las zonas más bonitas de Huesca. No es que hiciéramos gran cosa, pero nos pasamos el día monte arriba monte abajo. La pobre zagala aguantó el tipo todo el camino y sólo se quejó del ritmo que llevábamos cuando llegamos a casa.
Hoy otra vez esquí de fondo. Joer, estoy muerta. Y encima, como Patas Lokas y yo somos cabezotas como nosotros solos (aragoneses, ya se sabe), cuando ha acabado el curso aún nos hemos quedado un par de horas más a practicar hasta que nos salieran las cosas. El problema es que nosotros, valientes, nos hemos ido por unas cuestas bien empinadas para nuestro escaso nivel, o mejor dicho, para nuestra ausencia de nivel. ¨Subiendo bien, como unos campeones. Pero ¡ay para bajar!. Cinco metros sobre los esquíes y diez rodando como en los dibujos animados, amasijo de palos, esquies , brazos y piernas.
Claro, si es que es la segunda vez que nos calzamos unos patines de esos y sólo nos han enseñado (nosotros no hemos aprendido del todo bien) a frenar cuando estamos dentro de la huella. ¿Y cuando se acaba la huella? Con los dientes, evidentemente.
Luego ha venido Radikal a darnos unas clases magistrales de frenado en cuña, y cuando ya lo teníamos un pelín controlado (o sea, que hemos conseguido parar una vez), a una cuesta con más pendiente. ¡Madre mía! ¡Pero si parecíamos dos kamikaces, gritando a los pobres incautos que estaban en nuestro camino!
Lo de los golpes lo llevo bien, que parece ser que sabemos caernos (manda eggs), pero de tanto subir cuesta arriba esquiando estoy reventaita.
A ver como curro mañana.
No