recuerdos...
He encontrado una carta de hace 3 años, de cuando llevaba poco en madrid y todavía me quedaba tanto por descubrir, cuando acababa de entrar en el ambiente, tenía pareja y una vida de ilusión por delante
La carta era de ella, la poeta (mi primera y única novia, hasta el momento) Me agradece que sea yo, "encantadora de serpientes", "la de manos suaves y pequeñas", "amiga de unicornios y ensalmadora de fantasmas"... de cuando yo era así....
Pero nos caímos muy abajo, sobre todo ella, en simas de profunda oscuridad, y yo la rescataba de esos silencios y de esos días q eran noches.
Sólo q cada vez q me deslizaba por las tinieblas para completar su soledad, para ahuyentar sus fantasmas, algo de todo ese mundo tétrico y nostálgico impregaba mi ser, para siempre, sin antídoto posible y hasta hoy.
Al final, la distancia fue demasiado grande, los días negros más numerosos q los de luz, su mundo se hizo tan propio y exlusivo q yo pasé de ser salvadora a ser extraña, y no pude más y todo se acabó.
A día de hoy no sé si aún me arrepiento o ya es historia, pero esta carta ha abierto heridas, q han pasado desapercibidas para los demás.
Lo único q me queda hoy es esa frialdad, esa enorme tristeza de saber q no volveré a tener diecinueve y tantos sueños, q no volveré a sorprenderme, ni a querer de esa forma. ¿Parece exagerado? Quizá, pero estoy desengañada y el ciclo se ha repetido, de lo q ella huía y yo la salvaba, es lo q me persigue ahora: la rutina, la soledad del elitista, rodeada de palabras y de libros, pero sin esa mano q te da calor, la amargura, el miedo a la gente, ser extraña entre los tuyos, apenas soñar, vivir la vida entre páginas más q en el mundo real
He leido estas navidades "La reina de las Nieves" (de Martín Gaite) me ha hecho pensar, me ha calado hondo. Como el protagonista del libro de Andersen, escerrada estoy en un palacio de hielo y cristal, mi corazón está atravesado por una esquirla q me impide sentir, apenas transcurro las horas con el juego de la Razón Fría y nadie me salva de estas noches vacías (últimamente me despierto a mitad de la noche, abrazada a mi libro de Historia de la Prensa).
a Kay lo salvó Gerda, ¿quién me salvará a mí? Yo no logré salvarla. Hace años que no sé nada de ella, pero sus fantasmas aún me persiguen y resuenan en mi cabeza sus palabras...
La carta era de ella, la poeta (mi primera y única novia, hasta el momento) Me agradece que sea yo, "encantadora de serpientes", "la de manos suaves y pequeñas", "amiga de unicornios y ensalmadora de fantasmas"... de cuando yo era así....
Pero nos caímos muy abajo, sobre todo ella, en simas de profunda oscuridad, y yo la rescataba de esos silencios y de esos días q eran noches.
Sólo q cada vez q me deslizaba por las tinieblas para completar su soledad, para ahuyentar sus fantasmas, algo de todo ese mundo tétrico y nostálgico impregaba mi ser, para siempre, sin antídoto posible y hasta hoy.
Al final, la distancia fue demasiado grande, los días negros más numerosos q los de luz, su mundo se hizo tan propio y exlusivo q yo pasé de ser salvadora a ser extraña, y no pude más y todo se acabó.
A día de hoy no sé si aún me arrepiento o ya es historia, pero esta carta ha abierto heridas, q han pasado desapercibidas para los demás.
Lo único q me queda hoy es esa frialdad, esa enorme tristeza de saber q no volveré a tener diecinueve y tantos sueños, q no volveré a sorprenderme, ni a querer de esa forma. ¿Parece exagerado? Quizá, pero estoy desengañada y el ciclo se ha repetido, de lo q ella huía y yo la salvaba, es lo q me persigue ahora: la rutina, la soledad del elitista, rodeada de palabras y de libros, pero sin esa mano q te da calor, la amargura, el miedo a la gente, ser extraña entre los tuyos, apenas soñar, vivir la vida entre páginas más q en el mundo real
He leido estas navidades "La reina de las Nieves" (de Martín Gaite) me ha hecho pensar, me ha calado hondo. Como el protagonista del libro de Andersen, escerrada estoy en un palacio de hielo y cristal, mi corazón está atravesado por una esquirla q me impide sentir, apenas transcurro las horas con el juego de la Razón Fría y nadie me salva de estas noches vacías (últimamente me despierto a mitad de la noche, abrazada a mi libro de Historia de la Prensa).
a Kay lo salvó Gerda, ¿quién me salvará a mí? Yo no logré salvarla. Hace años que no sé nada de ella, pero sus fantasmas aún me persiguen y resuenan en mi cabeza sus palabras...
Comentario:
Siempre es así cuando algo acaba, como si nunca hubiera existido solo quedan los restos dentro de ti. Pero se que no es posible que queden solo en tu interior, tb en el suyo, tiene que ser así, no solo puede recordar una.
Otras llegarán y volverán a irse volviendo a convertir su rostro tantas veces mirado, besado, acariciado, en un rostro que no reconoces como el que te hacia temblar.
Quizá es triste pero es emocionante, lo que vale es lo que vives y lo que sientes. Ya verás.
Besito
Otras llegarán y volverán a irse volviendo a convertir su rostro tantas veces mirado, besado, acariciado, en un rostro que no reconoces como el que te hacia temblar.
Quizá es triste pero es emocionante, lo que vale es lo que vives y lo que sientes. Ya verás.
Besito