Flynn's space
Maybe I'm crazy Maybe you're crazy Maybe we're crazy Probably
Acerca de
Flynn Paciente, divertido, amigo de mis amigos y, de momento, con bastantes cosas que aclarar en mi vida
Contador Gratis flynn_blog@hotmail.com
Sindicación
 
Llamada perdida... de hace tiempo
De nuevo apareces.

Hace bastante tiempo que no me acordaba de ti. Mucho, de hecho. Ni siquiera recuerdo cuándo fue la última vez que recordé que no te recuerdo.

Pero sí que recuerdo tu número. Aún habiéndolo borrado en un intento de "borrarte" a ti también. Eso es lo que quería mi "yo" consciente. Pero mi yo inconsciente sabe que eres un 626... ¿Es acaso por tocar las narices? No recuerdo ni el número de mi padre y el tuyo se me tiene que quedar grabado a sangre. Cosas de la vida...

Has hecho que dejase de estudiar y que el corazón me latiese más deprisa que cuando estoy corriendo media hora. Me he quedado mirando a la pantalla del teléfono y he tardado en "comprender" qué estaba pasando.

Han sido segundos. Pero han pasado como horas. Tenía muy claro, desde el principio, que no te iba a contestar.

No me compensas. Y menos ahora.

¿Me pillé? Puede que sí

¿Idealicé? Seguramente también

¿Me utilizaste? Seguro

Has estado en mi mente más de lo que piensas. Para cosas buenas. Y para cosas malas.

Las últimas han pesado más en mi balanza.

Quiero NO darte las gracias por NO ponerme las cosas fáciles, aún sabiendo que era mi "primera experiencia". Me has utilizado como un trozo de carne, aún haciéndome creer que no era así.

Sabías que tenía miedo.

Me abrí a ti antes de lo que lo suelo hacer con toda la gente que he conocido.

Y has jugado sucio. Pero sólo te lo voy a permitir una vez.
Agur
 
De cómo un tonto perdió su voto...
Escribo este post en el primer día después del día D. No por nada, pero ayer llegué tan cansado que no me costaba alcanzar el estatus de “persona”, y ponerme a escribir delante del ordenador cuando llevaba 18 horas despierto y sin haber comido nada desde hacía unas cuantas… como que no.

El madrugón fue importante. Demasiado como para ser un domingo. El panorama cuando llegué a la mesa electoral fue desolador, teniendo en cuenta que yo contaba con ver alguna cara de mi edad y todo el mundo de mi mesa me duplicaba en años (¿duplicaba? Duplicaba y algo más).

Eso sí. Me recibieron con una enorme sonrisa. Sólo los que eran suplentes, ya que llegando yo se libraban de tener que estar allí. J e je. ¡Un poco de consideración!

Como una máquina, empecé a tomar nombres y más nombres. Al principio bien. Pero ¡ay! cuando sale toda la “juventud” de misa de 11, de 12, de 13…Ahí es cuando se demuestra que la religión y la política están estrechamente unidas. Unidas y escoradas hacia una ideología.

Yo tenía que coger el DNI (o carné de conducir o pasaporte, que fueron mis palabras de todo el día y que después leeréis que me jugaron una mala pasada). Y lo hacía un poco receloso, viendo que la mayoría de la gente ponía “demasiado empeño” en cerrar el sobre, lamiéndolo literalmente de arriba abajo, de abajo a arriba, y así hasta dejarlo baboso cual caracol (esos votos los tendría que abrir y contar yo horas más tarde). También con su DNI (o carné de conducir y pasaporte, vale) ponían mucho empeño en no perdelo, sujetándolo con la boca y los dientes, para acto seguido dármelo. Os juro que después de manosear 1033 DNI’s veis vuestras manos como un foco potente de bacterias. Que viene Sanidad y me las clausura de por vida para operar. Y no me considero aprensivo.

El momento más tenso de todos llegó por la noche. Hacía bastante que no me exaltaba por algo así. Cuando ves que quedan especímenes, y más en un barrio en el que el 83% vota al PP y hubo “decenas” (no digo el número exacto porque no me acuerdo) de votos a la falange española. Especimenes que creías extintos, que te llevan a pensar muy mucho el hecho de que digas “quién eres” a tu alrededor más lejano. A poder expresar tus sentimientos, ideas y vivencias propias libremente, ya que sabes que serás automáticamente rechazado en un ambiente que ha sido el tuyo durante toda la vida. Te guste o no.

SEBASTIÁN, VAS A GANAR TÚ Y TU PUTO NOVIO NEGRO. En un voto de la candidatura del PP. En rojo, al margen de la papeleta y bien grande. Lo abrí yo y se lo enseñé a la mesa, compuesta en el momento del escrutinio por interventores de los dos principales partidos, por un miembro de la Delegación del gobierno y por el representante de mesa del Distrito en ese momento oportuno. Rápidamente se unieron las voces de los del PP para decir que era voto válido, puesto que el escrito “no tachaba ni excluía a los miembros candidatos”; y los del PSOE, que era voto nulo “por supuesto” y que iban a denunciarlo y patatín patatán. Móviles llamando. La representante de la delegación con la guía de las elecciones bajo el brazo (artículo tal tal y tal cual pin pan…). Se llegó a los insultos (os creéis siempre los que os lo sabéis todo, menuda vergüenza de Izquierda, menudos intransigentes los de vuestro partido que aceptáis eso como válido…)

Yo a todo esto con el voto en la mano y ojiplático. Llamaron a la vicepresidencia del distrito y finalmente a un delegado del juez de guardia encargado de nuestra mesa. La determinación fue clara por su parte: “Deciden los miembros de la mesa”. Y decidimos los tres que la componíamos, mis compañeros rápidamente con sendos “nulo” y “válido” y yo me hice un poco más de rogar. Y he de reconocer que fue un acto de chulería decidir el último, pero creo que fue la decisión más importante (democráticamente hablando) en toda mi vida y LA iba a aprovechar. Cogí el libro (que la noche antes me había leído para ir con algo de idea) y leí en voz alta: “Se considera voto nulo aquel en el que se hubiese modificado, añadido, señalado o tachado algo, alterado el nombre de los candidatos o realizado otra modificación, así que para mí ES claramente nulo”

Pusieron quejas, denuncias y hubo dimes y diretes varios. La papeleta con la dedicatoria paró en uno de los sobres que más tarde recibiría el juez de guardia, con nuestras firmas y la decisión de la mesa por escrito.

No puedo quedarme al margen de este hecho. La política me parece, cada vez más, una mierda. Juegan sucio TODOS. Ayer voté por votar. La ilusión que hace tiempo tenía por participar en mis primeras elecciones había desaparecido.Las actitudes que cada representante de los partidos esgrimió ayer para defender su voto nada tenían que ver con lo que en él se ponía. Nada. ¿Qué frialdad, no? Interés propio. Ni a todos los del PSOE les importaba lo que “realmente” ponía, y lo defendían porque sabían que se podían quedar con un voto menos (fíjate, un voto menos, menudo descalabro ¿eh?), ni todos los de PP pensaban en que aquello estuviese bien y no hubiese que defenderlo, pero lo hicieron por defender un voto más (pufff, que sin él no hubiesen ganado, ¿no?)

A mí me metieron en la política el día que recibí la hoja con la que me habían designado miembro de mesa. Podría haberme buscado mil maneras de quedarme en casa (justificante médico lo consigo en nada) y decidí participar y no jugar sucio, aún teniendo tres exámenes. Me tocó decidir. Y decidí. Decidí que el derecho a voto de una persona no fuese válido. Se siente. Me ha tocado a mí estar ahí y decidirlo, y no a ti. Tú puedes expresar lo que quieras en contra de Sebastián y los homosexuales y los negros, y también de los que son negros, homosexuales y encima putos (todo junto) Pero yo estoy en la mesa y decido que no. Que ahí no lo puedes decir. Fíjate. Has ido a parar con “uno de esos gais”, que encima cuenta tu voto. Tú te metes conmigo en parte. Y yo digo que eres tonto porque has perdido tu voto. Agur.

------------

P.D.: la anécdota (aquella en la que después de repetir que se podía votar con el DNI, carné de conducir o pasaporte mil veces) fue que se presentó una señora nacida en 1909, en silla de ruedas, con sonda nasogástrica y en un estado bastante lamentable, con su hijo, que no encontraba el DNI de su madre para que votase. Y yo (queriendo ayudar) les digo: “también sirve el carné de conducir”. No explico la cara de asesino que me puso el hijo (ni que su madre fuese Alonso). Pero la sensación de “Tierra trágame” la tuve durante un buen rato.

--------------

Esta canción consigue alegrarme en día, y más estos días de tontería subida que tengo


 
Complejo "mute"


¿Cómo te sentirías si a cada frase/palabra/gesto/emoción que haces la gente de vuestro alrededor actuase como si nada? ¿No tiendes a "quitar la voz" cuando vienen los anuncios? Algo parecido es lo que siento últimamente. Con la diferencia de que con el botón "mute" quitas la voz, y yo sin embargo la sigo teniendo. Aún así, el resultado es el mismo. No me oyen. Y no es cuestión de gritar (porque cuando lo hages...¡ay cuando lo haces!) Pongamos varios ejemplos
1ºDesayuno del pasado lunes. Televisón encendida (la necesidad de "oír" algo, aunque no me entere ni del nodo) y vaso de leche enfrente mía. Desde el principio noté que algo sabía raro en esa leche y si no tiendo a asociar "raro" con "malo" es porque tengo un problema, y es que en el reparto cromosómico se les olvidó ponerme el gen gustatorio. Repití la frase "esto está raro" dos veces. Una para el café de mi padre a mi padre, y lo mismo en el mismo caso para mi madre. Mute. O eso o un huevo de cera en los oídos de ambos porque como si quieres arroz. Pero deseché la idea cuando viene mi hermana "IdealDeLaMuerte" y dice que la leche estaba "supermala", Y ahí sí que las reacciones de mis padres fueron como para descojonarse. "Tienes razón", "¿Cómo no nos habíamos dado cuenta" "el café tapa el mal sabor" y (la mejor de todas) "Tu hermano está tonto. No se ha dado cuenta". Toma del frasco.
2º Examen práctico de anatomía. Me preguntan "enumerar e identificar las estructuras del pedículo hepático". Lo de decirlas bien. Eso sí lo de identificar fue pelín más jorobado. El caso que entre los nervios de que me examinase el catedrático y la excusa que puse para defenderme ("Yo este cadáver no lo había visto antes", anda que también yo...) confundía dos cosas y no salí contento del examen. Cuando llegué a casa sí que esperaba que me fuesen a preguntar cómo me había salido, sobre todo porque no me habían llamado en todo el día y supuse que no se les olvidaría. Pero no. ¿Para qué? No fue hasta las 9 de la noche cuando, aprovechando que estábamos mis padres mi hermana y yo juntos decidiendo cuál era el mejor vestido para la fiesta de graduación que esta tenía , les dije que me había salido bien una parte pero que la práctica "regular". Primer intento fallido, ya que "el tiro te queda ajustado" no lo consideré una respuesta acorde a mi comentario. Insistí una segunda vez con mi madre sólo, y empecé a contarle cómo me había ido (no sin antes seguirla por toda la casa para buscar alfileres), y me corta a la mitad de la frase diciéndome "A tu padre, a tu padre, cuéntaselo a tu padre que yo estoy liada". Tercer intento: "Papá, que taltaltaltal y cualcualcual". Y sin mirarme siquiera sólo se le ocurre ir donde mi mader y mi hermana y decir: "yo cortaría ese vestido" ¿DESDE CUÁNDO SE HA CREÍDO VERSACE? El caso es que el cabreo que me pillé fue tal que me cambié de ropa y me fui a correr. Creo que del portazo que di se dieron cuenta que así lo había hecho, y al volver me dijeron que me había pasado tres pueblos.
En la cena gresca. No iba conmigo. Duró más de media hora. Al final me cepillé los dientes y decidí meterme en la cama no sin antes evitar decir un "con papelones como este hacéis que cada día me dé más pereza estar con vosotros". Fue justo ahí cuando me quitaron el mute. Todo el mundo oyó lo que había dicho, y las consecuencias se dejaron notar hasta al día siguiente. Mala suerte la de estar todo el día "apagado" y justo cuando vas a meter la gamba de esa manera (porque frases como esa no hacen que me sienta orgulloso) el mundo se para, dejan de discutir, vuelven la mirada hacia ti con cara de horror y te das cuenta que sí que estás. Y lo peor de todo. Se nota cuando lo que haces está mal.

-------------------

P.D.: Cuando me fui a correr la canción que consiguió evadirme fue esta. Gracias Fito.

 
De tentaciones y más

Tentación
Dícese del estímulo o impulso que induce a la realización de algo, especialmente si es algo censurable o perjudicial (perjudicial, ja ja, los del diccionario no saben de tentaciones)

Pongamos un ejemplo. Casa Caris, 22.00 horas. Yo devolviéndole unos apuntes que había fotocopiado. 6 días para examen.
Caris: He hablado con Nanita. Voy a quedar con ella para salir un rato.
Yo (con cara de circunstancia): ¿un rato?
Caris: sí, a las tres en casa.
Yo: ¿Y salir por dónde? (en voz ultrabaja, ya que su madre estaba cerca)
Caris: jeje (sonrisa pícara. No hacía falta aclarar más)

Ahí estaba la tentación. Se ajusta a la definición, excepto por el último calificativo.
Teniendo en cuenta que yo todavía tenía en cansancio del jueves del concierto, y del viernes pues me fui con los de clase a comer por ahí y dar una vuelta en vez de echarme la siesta, no dije un sí rotundo.

Eso sí. Creo que no hicieron más de 10 segundos para convencerme. Total, el plan alternativo era quedar con mis amigos del colegio a ver el fútbol y echar unos billares en el Bar del Gas de la Verdad. Y sí. Sé que les tengo muy abandonados últimamente. Pero una tentación es una tentación, ¿no?

Así que quedamos y llegamos muy tarde (mea culpa). Nanita y Betty Boop (amiga de Nanita) nos estaban esperando. Decidimos entrar en unos de los garitos y ahí fue donde empezaron a surgirme todas mis rayadas.

Días atrás yo había estado pensando la frase “Generalmente toda la gente homosexual (refiriéndose a los chicos) son muy promiscuos”. Recordando que mis primeros escarceos chuequeros se han producido hace relativamente poco y que estoy pez en todo este mundo, asocio promiscuidad con “llegar, fichar y entrar a matar”, sin importar si se está con otra persona y manteniendo relaciones con muchas otras. Yo no me considero ni de lejos el verme actuar así. El problema surge cuando entras en un sitio, y “necesitas actuar así”. Parecerá idílico, pero sí que entran en mis planes conocer (con todo lo que ello implica) al máximo posible a una persona. En palabras que le dije a Caris “Quiero conocer a alguien igual que como te conozco a ti, pero dando un paso más”. No digo con eso que crea en el amor para toda la vida. Son cosas distintas. Después de ir conociendo a un hipotético “Él”, tendría que ver qué saco en claro de la persona. Si todo cuadra, ya vería qué hacer (hablo desde la no experiencia). Si no, siempre sacaré algo positivo, un paso de madurez.

El otro día yo hubiera hecho algo más que tomarme una copa y echar cuatro bailes. No lo hice, y pensé que fue desperdiciar una oportunidad. Y si lo hubiera hecho, me hubiese sentido mal por… Tampoco lo sé. ¿Acaso soy la “santa” iglesia católica? ¿Por qué ese sentimiento de culpabilidad? ¿Por la situación en la que lo haces? ¿Por lo que necesitas para hacerlo?

No quiero pensar en que siempre tenga que necesitar tres copas para poder actuar y en el momento no pensar en las consecuencias. Creo que ese paso ya lo di hace tiempo, y las situaciones ahora, aunque distintas que hace 3 meses no justifican un paso atrás. Los complejos que tuve hace años son agua pasada (es cierto que siempre queda algún restillo en el subconsciente), pero no voy a alimentarlos de nuevo.

Junio está a la vuelta de la esquina. Significará más tiempo para poder intentar aclararme en todos los aspectos. Todos todos.


-----------------------------

Ver la hoja de que he sido designado presidente de mesa en las elecciones del 27 de mayo y cabrearme es una. ¿No habrá personas con más tiempo libre que un estudiante de medicina el último fin de semana de mayo? Noooooooooooooooo. Seguro que no.

 
Jueves de concierto


Y un poco tarde. Porque es sábado, once menos cuarto, y lo he ido dejando pero… ¿cómo no comentar ese pedazo de concierto de Dover y La oreja de Van Gogh? El mismo que nos hizo botar a Caris y a mí hasta que nuestras rodillas pareciesen muñones, gritar hasta quedarnos afónicos y disfrutar de un concierto como no lo habíamos hecho en mucho tiempo.
Sólo un pero. ¿Por qué tengo que ser alérgico? ¿Y por qué tenía que ser en la Casa de Campo, lugar donde la concentración de polen se eleva a 10000? Aún así, las lágrimas provocadas por este no mi impidieron disfrutar de lo lindo.
Llegamos, y como habíamos planeado salir como con dos horas de casa pensando que el Madrid Arena está como que aquí a Burgos cuando en realidad se tarda 15 minutos en metro, nos fuimos a dar una vuelta por el Lago, ya que la tarde de primavera que hubo lo pedía a gritos.
Justo al entrar, nos debieron ver con cara de terroristas como para quitar el tapón (de plástico) a una botella de agua mineral, no sea que de lo borrachos que nos íbamos a poner se lo fuésemos a tirar al que cantaba y provocarle un traumatismo. Cosas de la vida, que según nos hizo tirarlo al contenedor y dar como unos 10 metros, nos encontramos un tapón en el suelo. Nos agachamos como si nada, y se pusimos. No te digo.
A mí no me gusta Coti. De las tres actuaciones que se esperaban aquella noche, era la que menos me entusiasmaba, pero he de reconocer que su directo está muy bien y que consiguió levantar al Arena.
Tras unos 15 minutos de espera, en la que no pararon de ponernos en las macropantallas Rock Dj De Robbie Williams (otra más no por favor!), Dover salío al escenario. Espectáculo de luz, sonido y… ¿Cómo conseguía no ahogarse después de hacer esos movimientos de cuello, brazos, piernas, saltos etc…? Cuando llegó el momento en el que cantó la canción con la que todo el mundo entró en éxtasis, pensábamos que se iba a descoyuntar. ¡El cuello de esa mujer es de plastilina!

Y por último los grandes. La oreja de Van Gogh. Ahí fue cuando caímos en la cuenta de que no estábamos solos Caris y yo. Eso parecía un gran armario. A derecha, a izquierda, en frente… Era alucinante. Incluso pusieron la bandera del orgullo en formato 1000x10000 en la macropantalla. ¿Cómo podía la Oreja congregar a tantos homosexuales? Nos miramos y no pudimos más que reír hasta desternillarnos. Fue todo increíble. Una gran experiencia que no olvidaremos en mucho tiempo ( como tampoco lo haremos de lo que es no sentir absolutamente nada de ombligo para abajo. 3 Horas y media botando. Botando felices)
untitled.bmp
 
Miradas

Dicen que en Madrid es la 3ª ciudad del mundo en la que más deprisa se camina. Unos 10 metros en seis segundos o algo así. Pues yo debo subir la media como al doble, porque la verdad es no ando por la calle, sino que corro literalmente. Costumbre impuesta quizás por mi gran afición a llegar tarde a casi todos sitios (no soy de los que hacen esperar media hora, pero sí siempre se tiene que tener en cuenta conmigo los 5 minutos de cortesía). Es más, los primeros días de verano, salvado del estrés de los últimos días de exámenes, es muy normal que si voy con alguien dando un paseo tranquilo, me diga que no corra tanto. La costumbre.
El caso es que cuando vas a tales velocidades por la vida, tu mirada no se centra al frente. Suele ir enfocada a nuestros pies para ver por dónde pisamos, y no miramos de cara a la gente que se cruza en nuestro camino (repito: en el metro subo las escaleras de dos en dos). Es por eso por lo que nunca me fijo en la gente. Sin embargo eso ahora ha cambiado.
Y hablo de la interpretación de las miradas. De “decir” mucho sin decir nada. Y yo ahí ando pez total. Creo que nunca podré llegar a niveles de interpretación tan altos como Caris o Nanita. Lo vuestro me parece alucinante. O no. Son mujeres, y si sumamos a su “6º sentido” (que lo tienen) mi poca gracia para saber interpretar, pues eso, que no me entero de nada.
¿Podríamos llamarlo el lenguaje de la seducción? Obviamente no vamos con carteles en la frente diciendo “Soy hetero” o “Soy gay”, así que ahí entra la cualidad con la que cada uno nacemos, y aquí quien no corre vuela, y hay que aprender jeje.
Las charlas Caris/Nanita para saber si alguien “entiende” o no son un auténtico juego de destreza, al cual siempre respondo: “¿En serio? Nunca lo hubiese pensado”
Peeeeeeeeeeero, la necesidad agudiza el ingenio. Y el otro día corriendo por el Retiro, la primera chispa de ese 6º sentido se despertó. Tampoco tuvo mucho mérito, pues el hecho fue más simple que el mecanismo de un botón, pero para mí fue suficiente. Mientras yo corría en un sentido, una pareja de chicos corría en el contrario y al pasar junto a mí oí la parte de su conversación crucial “…pues últimamente el long play está fenomenal…”. Date. Eso no hizo más que recordarme a Él puesto que fui allí donde nos conocimos y fuimos las veces que quedamos. Pero, al rato de lo sucedido, me vuelvo a encontrar a uno de los que antes me había cruzado. Desde lejos se notaba que me estaba mirando fijamente, y yo mantuve la mirada. Fue corto. Pero una sonrisa picarona y un guiño de ojos bastaron para “decir” mucho sin decir nada.
Y como las cosas vienen seguidas, al día siguiente, en una reunión de delegados, me senté al lado de un chaval que como no le conocía, supuse que sería de algún curso inferior al mío. El juego de miradas fue continuo, buscando él la mía y… ¡¿yo la suya?! Sí. Cuando me tocó discutir sobre algo que me concernía, no di pie con bolo. Se levantó y se sentó a mi lado, con sus ojos puestos en los míos durante todo el rato, y yo sin poder evitar mirarle fugazmente para saber que todavía seguían ahí. La cosa acabó ahí. No sé qué curso es ni cómo se llama. Investigaré.

--------------------------------------

Mayo se nota y mucho. La biblioteca hasta los topes. Los profesores metiendo temario a punta de pistola y caras como acelgas entre todos mis amigos. Sólo me sirve de consuelo (o de agobio, que tengo mucho que hacer), que falten 5 semanas para que todo se acabe. Y mientras, poniéndome los dientes largos organizando el verano para que sea la leche, un viejecito con los amigos por aquí, otro de acople por allá. Sirve para que cuando estoy hasta los cojones me relaje un pelín y coja con fuerza el siguiente taco de apuntes.

------------------------


¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡QUIERO INDEPENDIZARME!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

 
Primeras incursiones...
Aunque ya la he mencionado en el post anterior, a Caris la conozco desde el colegio, donde nos hicimos confidentes de todo (o casi todo) y ahora estamos juntos en la facultad. Y digo de casi todo porque aunque nos hemos hecho las más diversas confesiones a lo largo de nuestra vida, soportándonos en los buenos y malos momentos, nunca se nos había pasado por la cabeza tocar el tema de la homosexualidad.
Nunca. Hasta que, un día de preuvas, hicimos nuestra primera incursión chuequera. Nos fuimos con una amiga de la facultad, Nanita, y los dos representamos a la perfección el papel que durante 20 años nos había tocado representar. Nada más lejos para mí, ya que detrás de la cara de asombro que ponía y de desconocimiento del tema, estaba alucinando. Más de una vez había pensado, en unos de esos momentos de subidón y de querer descubrirte, en irme yo solo a inspeccionar el terreno. Pero la verdad, la idea de adentrarme en un sitio que no conocía era superior a las ganas que tenía por conocerlo. Pero, casualidades de la vida (y qué casualidades), me habían llevado al barrio mas gay de todo Madrid sin quererlo ni beberlo.
La primera vez fue una toma de contacto. ¿Y la segunda? ¿No había demasiada casualidad en que los dos quisiésemos ir de nuevo al mismo sitio? La cosa fue más o menos: "Bueno, ¿Y a dónde?" Y por las caras no hubo más que esbozar un leve "Al sitio" para saber que los dos queríamos lo mismo. Y ¡ay! que el alcohol desinhibe. Vaya que si lo hace. Si no, yo no hubiese hecho lo que hice. Y no justifico que para hacer algo necesite de él. Pero el empujón sí que me lo dio, y la verdad, para lo poco echao p'alante que soy yo...
El caso es que acabé con un chico. Mi primer Él. Y sin importarme casi las consecuencias que eso pudiera tener, ya que estábamos a 5 metros de la gente con la que salíamos. Me he sorprendido a mí mismo haciendo lo que hice esa noche. Y también me sorprendí con mi actitud de los días siguientes. No era la de sentimiento de culpabilidad y de auténtico terror por lo que había hecho. Aunque miedo sí había, ya que tardé como 3 horas en contestar el mensaje que Él me envío. Y acepté a quedar a cenar. No hace falta explicar el manojo de nervios que estaba hecho. La cosa fue muy bien y nos dieron las mil hablando. Y es que era la primera persona a la que le contaba TODO. Tanto que creo que pequé de confianza, cosa que no suelo hacer con nadie hasta no haberle conocido en profundidad, pero la situación era la que era, y yo como no me expresase, iba a estallar.
Peeeeeeeeeeeeeero, en esta vida siempre se da una de cal y otra de arena, y, conociéndole, descubrí que era hijo del mismísimo Franco, que si mis miedos a que la gente lo supiese eran grandes, los suyos servían como para parar un tren. Y si encima a eso le sumas que trabajaba en la tele y que guardaba su "anonimato" como oro en paño, pare usted de contar. "¿No me has visto en la tele?" Y yo ojiplático. Pues va a ser que no. Y recibe en esas una llamada de Belén Esteban. Y oye. Como si se conociesen de toda la vida. "No veo mucho la tele, y menos por las mañanas", le dije.
Craso error. El hecho de que fuese un personaje público+miedos+padres+amigos etc... hizo que cada vez que salíamos a tomar algo pasase el 50 % del tiempo mirándome a mí, y el otro 50% mirando alrededor, asustándose cada dos por tres porque reconocía gente que no podían verle y angustiado porque "sus amigos se estarían preguntando dónde estaría". Así que poco a poco, la pequeña relación que pudimos haber tenido fue enfriándose, limitándose las citas, aunque no las llamadas. Y eso fue lo que me hizo caer en una de las mayores rayadas que he tenido en toda mi vida. según Él, yo no era la primera relación que Él tenía, pero para mí Él sí que lo era. ¿Eso quería decir más conocimiento y saber llevar una relación de ese tipo mejor que yo? No lo sé. Pero yo no sabía qué hacer ni qué decir. Podía estar hablándole como lo llevo haciendo siempre con mi grupo de amigos, con un "¿ei tío qué te cuentas?, pues nada macho aquí bien jodido con el curre"; o podía despedirse de la forma más cariñosa del mundo. Eso hacía que mi cabeza, allá por el mes de marzo, y con la Santa Semana de colofón, fuese un polvorín de sentimientos, pensamientos, ideas, rayadas varias, y mi comportamiento en casa no fue "normal" ("últimamente no te aguanta nadie en casa" son palabras que reflejan hasta qué punto podía mi madre estar hasta los ovarios de mí). Claro que mis contestaciones no hacían más sino que agravar la situación y ahí fue cuando decidí parar la situación: borrar su número de teléfono y procurar olvidarle, cosa que ha sido muy difícil pues del dicho al hecho hay más que un trecho, y ahora que escribo esto me acuerdo de él porque no lo había hecho en un buen tiempo. Así son las cosas.
No sé si quiero saber más de Él. ¿Estaba pillado?: hasta las trancas. ¿La experiencia?: buena, sin duda. Sé que tiendo a ser idílico y utópico, a ilusionarme con nada. Está bien aprender de batacazos para levantarse. Mi decisión fue la que fue porque creo que la situación no era sostenible. Ni entre nosotros ni entre la gente que me rodea y yo. ¿Cómo explicar a mis padres/amigos/hermana todo el aluvión de cosas que me estaba pasando? Imposible. En el armario se está muy muy calentito, y aunque sé que es algo que voy a tener que reconocer, no está en mis planes a corto plazo.



<------------------------------------->

Esperando que llegue Junio. Eso significará que ya no tendré que estar recluído en mi casa y que las incursiones chuequeras serán bastante más frecuentes. ¡Qué ganas!

<------------------------------------->

Desde que llevo escribiendo esto han entrado como dos veces mi hermana y una mi madre. El ordenador está al lado de la puerta y la cara de asco que reflejaba no dejaba lugar a dudas de que no me importaba en absoluto saber “dónde estaba el teléfono, el nuevo mp3 que te has comprado ni el concierto al que vas”
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡BENDITA INDEPENDENCIA!!!!!!!!!!!!!!!! (Aunque eso formará parte de otro post)
 
Desde el principio...


Y es que la razón por la que empizo a escribir este blog es principalmente para que me sirva como medio de desahogo para poder escribir todo lo que pienso (que últimamente no es poco), intentar aclarame (que tampoco es fácil) y amueblar mi cabeza lo mejor posible (ufff)
¿Y todo esto por qué? No desde luego por algo que no tuviese claro, más bien que siempre lo he tenido: sabía que estaba ahí y convivíamos bien. Lo difícil ha venido justo este año. Y cuando digo difícil no digo peor: está claro que tenía que dar un paso adelante, lo que pasa es que nunca me fijé ni el cuándo ni el cómo. "Ya veré", me decía. Pero irlo dejando ahí, en el armario como muy gráficamente se describe hoy, no me iba a ayudar en nada. Tengo 20 años. Para mí todo es es nuevo. Es hora de ir colocando ese armario y de ordenarlo.
JOOOOOOOOODER.Y así. En mayúsculas. Se siente. Ya he empezado. Y con una mezcla de incertidumbre, ilusión, miedo, resignación y apoyo empiezo a descubrir lo nuevo de una etapa de mi vida, hasta hace poco más de 2 meses, totalmente oculta.
Y como todo tiene un principio, esta parte de mí no iba a ser menos. No voy a escribir aquí la biblia, que también quiero que me lean. Pero como he dicho al principio, esto ha surgido como medio de desahogo y para eso va a servir.
Soy gay. Sí. Y he tenido, hasta ahora, una vida totalmente normal. Eso no quiere decir que no haya vivido momentos jodidos, que los ha habido, pero siempre he creído que han servido para hacerme más fuerte y que de todos ellos algo, por pequeño que sea, he aprendido.
¿ Y Cómo no incluir en todo esto que me está pasando a Caris? Ella es una parte muy importante (y de las principales razones por las que estoy escribiendo aquí) de mi vida y mi compañera oficial en este viaje de "descubrimiento de uno mismo", que espero seguiremos los dos juntos, aunque no revueltos (¿o sí? jajaja nunca se sabe y no nos cerramos a experiencias nuevas) durante muuuuuuucho tiempo.
Creo que por hoy nada más. De momento me encuentro mucho mejor. Después de una tarde nada productiva (estudio medicina y las tardes/mañanas/noches poco productivas no me las puedo permitir mucho en el mes de mayo) la idea de hacer un blog me ha ayudado bastante.
Espero que siga así.