Flynn's space
Maybe I'm crazy Maybe you're crazy Maybe we're crazy Probably
Acerca de
Flynn Paciente, divertido, amigo de mis amigos y, de momento, con bastantes cosas que aclarar en mi vida
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Sindicación
 
De lo que me gusta complicarme...
Llevo casi una semana de vacaciones. Vacaciones físicas, en donde tengo la sensación de que estoy perdiendo el tiempo. Tenía claro que algunos días iban a ser para mí. Necesitaba “desconectar” de todo el mundo y dedicarme el tiempo a mí mismo. Lo único que estoy consiguiendo es dejar de quererlo para mí.
Y es que necesito unas vacaciones mentales.
Desde siempre he tendido a sopesar demasiado “el contra” de todo, hasta el punto de no ser realista y ver absolutamente todo desde el punto de vista negativo.
¿Estrategia para estar preparado ante lo peor? ¿Mecanismo de defensa contra posibles ostiones en mi vida? Ponedle el nombre que queráis. Pero da unos dolores de cabeza descomunales…
¿Y por qué ahora? Porque debo tener un subconsciente medio gilipollas que le gusta martirizarme (paso la pelota y me justifico de mi “autoflagelamiento” de paso) y que cuando no tiene “la medicina” que le mantenga ocupado, tiene que “mantenerse ocupado”, de cualquiera de las maneras.
Puede mantenerme ocupado después de un examen, en el que lo paso peor desde que lo entrego hasta que me dan la nota por el simple hecho que no soy capaz de asumir lo de “lo hecho, hecho está”, que los días previos al mismo. Las pautas son las de siempre: aceptar desde un principio que he suspendido, pensar en todas las consecuencias que ello trae, agobiarme y pasarlo mal, y después recordar que todavía no lo estoy y que por tanto no sabré hasta que me den la nota si tengo que aguantar las pesadas consecuencias, cosa que me agobia más aún.
Pero también puede mantenerme ocupado en el plano emocional. Y ahí vamos jodidos. Hasta el punto de autocrearme una “falta afectivo-emocional” de cojones que tengo que suplir como sea y cuanto antes. Hasta el punto incluso de verme haciendo cosas que nunca en la vida pensé que podría llegar a hacer, caer bajo, buscando algo que, de antemano, sabes que no es lo que buscas, pero que lo haces porque es más la desesperación que te lleva a hacerlo que la capacidad para no hacer nada.
Ves el mundo que te rodea como algo frívolo, en donde eres un “cacho de carne” y la falta de sentimientos brilla por su ausencia. Un mundo en el que el que encontrar a tu media naranja “es cuestión de suerte” y puedes ser afortunado o no. Desde luego no es algo que te propongas un día y lo consigas, puesto que “el día” acaba en un polvo y un “si te he visto no me acuerdo” y no desde luego en un “te quiero”.
¿Y qué puede más? ¿El hecho de querer encontrarlo a toda costa, pasando por situaciones que no estoy dispuesto a aceptar? ¿O la propia resignación a la suerte (el naces con estrella o estrellado)?
Ninguna de las dos.
Como he dicho al principio es mi subconsciente el que me juega malas pasadas, hasta el punto de creerme la falta afectivo emocional, cuando no es para nada cierto.
Se me olvida mirar lo que tengo alrededor, obviando lo afortunado que soy al tener a la gente que tengo y querer “preocuparme de la vida en Marte cuando descuido mi propia vida en la Tierra”, haciendo aflorar toda la inmadurez propia de un niño pequeño.
Necesito poner mi mente en “off” a la de ya.
Estar de vacaciones física y mentalmente.
En definitiva, dejar de hacer el gilipollas.
Agur blogeros!
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canción para momentos ñoños
 
Vacaciones de verano para mí...

Ahí es donde va a estar mi mente durante un buen tiempo
Y es que sí blogeros, el gran día ha llegado y todavía no me lo creo. Estoy de vacaciones y todavía en ese primer día de decir “me quedan todas por delante y no he gastado ningún día aún”
Y eso no quiere decir que no tenga un huevo de cosas por hacer. La verdad es que la lista que he ido apuntando en mi pizarra no es poca cosa, pero tengo unas ganas…
Porque sobre todo es tiempo que me voy a dedicar A MÍ. Y en mayúsculas. Sacar la ropa de verano, organizar mi viaje a Londres, otro con mis amigos a Gandía (Fran que me voy a tu tierra!), ir de compras, quedar con mis primos, gastar el pase de Spa que Caris me regaló por mi cumpleaños y así hasta formar un montón de “chorradinas”. Y la verdad es que cuento con bastante tiempo para ello, ya que el único inconveniente que se le puede sacar a esto de estar de vacançes es que si eres el único que lo ha hecho y el resto de gente está pringando todavía se te hace pelín más largo.
Mi único objetivo para esta semana… batir mi récord en la cama. Pienso recuperarme de todo este tiempo atrás y no dar más oportunidad a que me digan comentarios tipo “te estás consumiendo”. Seguro que la piscinita, el solecito, la cervecita con sus patatitas y el relax de unos cuantos días me ayudan a conseguirlo.
¿Y dónde se va a quedar toda la adrenalina acumulada? Lo de este viernes promete. Como dice una que yo me sé “no es que vayamos a salir, es que NO VAMOS A ENTRAR”
De momento mañana, excursioncita por el Tajuña en bici y después a la piscina a intentar quitar el color cetrino almeja que tengo y entonar un poco el cuerpo y el alma. Bueno, esa casi mejor se entona el viernes jeje…
Agur blogeros!!!
P.D.: esta canción...¿es o no es para volverse loco?

 
Y de repente te caes...
Sólo una imagen.

Sólo un lugar.

Ganas incontrolables de descontrolar mi vida.

Mi cabeza totalmente vacía.

No hay preocupaciones, no hay miedo, no hay vergüenza, no hay complejos, no hay represiones, no hay preguntas, no hay responsabilidades, no hay dudas, no hay temores al qué dirán, ni tampoco al qué diré. No hay NADA.

Sólo tú y yo.

La discoteca se antoja un lugar extraño, en donde todo gira a mi alrededor a cámara lenta sin tener sentido, y mi cuerpo se mueve al sonido de cualquier música machacona, como algo totalmente independiente.

Pienso en lo que estaré pensando. Y no pienso nada.

“Bien”, me digo, “Todo sigue en su sitio”

Basta un cruce de miradas para saber que lo siguiente que recuerdo es que estás frente a mí.

Moreno, no muy alto y pelo rizado. Por más que lo intento no consigo ponerte cara. Te pega llamarte Iván. O Manuel

¿Importa? No lo voy a pensar ahora.

Sé que me dejo llevar por mi actitud pasiva y me consuela saber que haces tú el trabajo duro. Tú te acercas, tú me hablas, tú invitas, tú preguntas, tú haces las bromas y tú te lanzas. Y yo respondo.

Besas bien, aunque no te lo confieso por mucho que tú sí que lo hagas. Tomas la iniciativa de cada movimiento, sabiendo qué pasos tienes que seguir y cuáles son los que a mí me gustan.

Cierro los ojos. Pero no dejo de ver. Veo con el tacto de mis manos, de mis labios, de la punta de mi nariz y de cara poro de mi cuerpo que está en contacto con el tuyo.

Abro los ojos. Compruebo que sigues “de verdad” ahí. Pero sigo sin recordar tu rostro.

Los vuelvo a cerrar, y esta vez experimento mil sensaciones nuevas y gratificantes. Mi cabeza es un polvorín de sentimientos, sin orden ni concierto y sin nada que los controle. Pero sobre todo, sin nada que me diga que los tenga que controlar.

Quiero volver a abrirlos. Sólo una vez más. Sólo quiero saber que “sigues ahí”. Volver a comprobar que eres el causante de todo mi revuelo interno. Y lo hago impulsado por el anhelo de conocer tu rostro.

Los abro.

Y de repente me caigo y todo vuelve a “normalidad” de siempre.

En tu lugar un reloj digital me dice que son las 2.30 am y que tengo que madrugar al día siguiente.

No me importa.

Tú “momento” ya tiene fecha puesta

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En estos días "genéticos", que bioéticamente hablando son una tortura humana, ¿qué mejor que un poco de música?


 
De la risa tonta que te entra cuando no sabes qué decir...
En mi caso un “je je je” que me delata a las personas que me conocen, y a las que no me conocen también, ya que doy un cante que lo flipas. Debe ser parecida a la cara que me dicen que pongo cuando intento mentir, algo así como una contracción leve de todos los músculos de la cara (que según mi hermana IdealDeLaMuerte es lo más parecido a cuando estás estreñido) y “un algo” en la mirada incriminatorio.

Ayer fue día familiar con letras mayúsculas. Aprovecho los días que se juntan todos para ir a la cena en casa de alguna de mis tías para ir yo también y así matar unos cuantos pájaros de un tiro (ayer mis padrinos me dijeron que hacía más de 6 meses que no me veían)

Como soy de llegar tarde, mis padres me mandaron a tomar viento fresco y no me esperaron para ir con ellos en coche, y mi hermana, muy solícita ella, para que no fuese solo en el metro, me esperó. Así que nada, ponte tú a recorrerte todo Madrid en metro.

Mi hermana estaba locuaz. Muuuuucho. Tenía el día gracioso y no paraba de decir paridas. Esos días son los que más temo, porque al final siempre acabamos hablando de algo trascendental que desemboca en preguntas acerca de mi vida amorosa.

Su locuacidad se hizo patente al pasar por la estación de Chueca:

Mi hermana: Anda mira, Chueca, qué divertido. ¿No te he contado que en el próximo cumpleaños de Puri vamos a salir por Chueca?
Yo: pues no (empieza a aparecer la cara de estreñimiento).
Mi hermana: Me han dicho que hay una discoteca de ambiente enorme con no sé cuantas plantas, y un sitio con colchones para que te tumbes.
Yo: aaaaum
Mi hermana: qué soso eres. Tú y tus amigos deberías enrollaros un poco y salir alguna vez por ahí
Yo: sí, puede que alguna vez (la cara de estreñimiento empieza a ser patente de cojones)
Mi hermana: además, su cumpleaños cae por cuando es la fiesta del orgullo. El año pasado nos pilló cuando estábamos en el Retiro, y vimos a todos los pives ahí, con sus tanguitas mazo ajustados. No sabes qué pives, qué desperdicio.
Yo: ¿Y por qué? (Iluso de mí, NUNCA debí haber hecho esa pregunta)
Mi hermana: a ver, desperdicio para nosotras. Todos los gays están que te cagas de buenos. Tienen una suerte los jodíos…
Yo: no os pega a las niñas “bien” del barrio de Salamanca salir por esos sitios (yo cubriéndome las espaldas, que si después de estar esperando meses para salir a finales de junio por las fiestas del orgullo me iba a tener que quedar en casa por miedo a encontrarme a mi hermana por allí…)
Mi hermana: ¿tú qué sabrás? Como se nota que nunca has salido por ahí. Por cierto ¿cuántas quedan?
Yo: Ni idea, es que nunca cojo la línea 5 (cara estreñida total)

La cosa no quedó ahí. Cuando llegamos a casa de mi tía, y después de aguantar las burlas de mis padrinos de la “derechona” (como se definen ellos) sobre el descalabro del PSOE en Madrid (es lo que tiene ser rojo y vivir en Madrid, que hay que aguantar a los del PP crecidos, y con parte de razón), vino la pregunta de oro:

Mi padrino: ¿Y tu novia? (refiriéndose a Caris, por supuesto)
Yo: en casa, ¿dónde iba a estar?
Mi padrino: Nunca viene, voy a pensar que no nos quiere conocer
Yo: je je je (cara estreñida empieza a aparecer por segunda vez aquella noche)
Mi padrino: anda que qué cabrón que eres, menudo braguetazo que has dado, chica guapa, lista, con coche… y tú seguro que pidiéndole los apuntes.
Yo: sí, bueno…
Mi padrino: no te preocupes, que yo era igual. A tu madrina le pedía todo y mírame, al final soy mejor médico que ella (olé su modestia). Has hecho bien en darle braguetazo, cabrón.
(De repente mi hermana surge desde la otra punta del salón)
Mi hermana: Yo también quiero dar un braguetazo.
Yo: lo darás, no te preocupes (¡QUIERO DEJAR DE HABLAR DE ESTO!)
Mi padrino: ¿Y con quién?
Mi hermana: pues no sé, pero vamos, porque Caris no es de la otra acera, que si no me pasaba yo y sanseacabó.
Mi padrino:¿Pero has oído?
Yo: eummm, je je je... (dios si yo te contara…) ¿Dónde está la Cocacola?

La noche fue transcurriendo por otros derroteros menos embarazosos, no sin antes pasar por discusiones sobre el sexo psicosomático del ser humano, en las que influye más el ambiente y no los genes (es lo bueno de mi familia, somos plurales y tocamos todos los temas) o sobre mi “extrema delgadez” (joder cómo exageran), y que si debía comer más y no preocuparme tanto por los estudios (¿cómo sacaste tú medicina, ¿bonito? ¿por ciencia infusa?).

Pero como cualquier tema tiene que desembocar en tema “Zapatero” (¡Oh cielos!, llevábamos 5 minutos sin hablar de política, ¡no puede ser!), de vuelta a esperar burlas:

Mi padrino: Por cierto, que en Chueca ha arrasado el PP, ¿qué os parece? A-RRA-SA-DO
Mi madre: ¿Ah sí? ¿Y eso? ¡No me parece ni medio normal! ¡Ahora sí que es como para decirles “Maricones, que mordéis la mano que os da de comer”, que anda que no habrá otra persona que haya hecho más por ellos que Zapatero!
(Gracias Mamá, por comentarios como este haces que cada día te quiera más)

Así pasó la noche, con temas moviditos y con la cara de estreñido saliendo a relucir con bastante frecuencia, y no sin que se me planteasen demasiadas cosas en la cabeza como para que me rayase hasta las 3 de la mañana y no pudiese pegar ojo (las rayadas formarán parte de otro post)

Agur blogeros!

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Las ganas de bailar, gritar, saltar, reír, hablar etc se multiplican por 1000 en estos fines de semana de reclusión total. Ahí va un poco de música para liberar endorfinas