veintitres
de como recuperar mi suerte
Sindicación
 
Estres laboral
Vaya dos días que llevamos en la ofi. Ayer con la gracia de que la vigilante encargada de abrir las oficinas no apareció hasta casi las 10:00 am, se formó un respetable revuelo de trabajadores "altamente estresados" en plena acera frente al edificio. Sobra decirlo, nadie demasiado ansioso porque se resolviera la situación.
Y como una imágen vale más que mil palabras, para la posteridad quedaron las mías.
El bueno de O., a quien pocas cosas hay que le quiten el apetito (ahora que lo pienso, hay alguna??), decidió que la acera de la calle Genova era un lugar tan bueno para hacer honores a "la hora del bocadillo" como cualquier otro. Más organizados, nos fuimos luego todos a desayunar mientras afuera seguía la espera. Dicen que hasta fué la policía a ver que diantres pasaba ahí... Pero yo me perdí esa parte. Para escenas con policías, la que me esperaba 18 horas más tarde.

Y ésta mañana... Bueno, lo de sustituír las centralitas telefónicas por un sistema de voz sobre IP parecía muy cómodo. Y estaba funcionando demasiado bien para ser verdad. Hoy el dichoso sistema nuevo decidió tomarse el´día libre dejándonos a todos con unas cuantas horas de ocio laboral por delante.
Llevaba dos clientes atendidos cuando se colgó la red, y no daba pié con bola con ninguno de ellos. Vino bien el corte, la verdad. Hoy más que nunca.

Porque no tenía la cabeza donde la tenía que tener.

Ayer puntualmente me presenté en el sitio acordado para averiguar si es verdad aquello de que donde hubo fuego cenizas quedan...
Mientras esperaba caí en la cuenta de que el viernes pasado, cuando volví a hablar con Sergio por primera vez en casi 6 años era... ¡¡¡23!!! Y juro que no lo había pensado antes.

Tenía que salir todo bien.
No