Abro paréntesis
"Me dijo que la mente puede calcular, pero que el espíritu anhela, y el corazón sabe lo que sabe."
De todos los libros hay una frase que se me queda. Esa se me quedó de "Cell".
No he vuelto a hablar con Sergio desde aquella noche que terminó tan mal. No me importaría llamar, pero me sienta fatal lo de tener que andar hablando en código por si hay testigos...
Hacía años que no me veía en una situación así. Generalmente elimino de mi vida a las personas complicadas. La vida es demasiado complicada ya de por sí para encima condimentarla con tonterías. Es decir, si quieres ver a alguien lo dices, y si no quieres también y todos tan contentos. Nunca entenderé esa especie de necesidad que tienen algunas personas (sobre todo hombres!!) de disfrazar las situaciones de cosas que no son. Dijo "somos grandes amigos". Si, claro, y por eso te andas escondiendo de tu mujer para verme, ¿no? Y por eso tengo que llamarte diciendo que llamo del Servicio de Atención al Cliente de O... y si puedes atender en éste momento mi llamada. Grandes amigos... si fuéramos grandes amigos me presentarías a tu familia e iríamos de picnic todos juntos. Pero bien sabemos que eso es una gran fantasía. Tan fantasía como los días que precedieron a la noche de noches.
Lo que más rabia me da es que yo no fuí pidiendo nada. Sabía que estabas casado antes de encontrarme contigo la primera vez y no es mi primera experiencia con tipos casados; sé lo que hay. Pero fuimos grandes amigos antes y pensé que eso podría seguir así. Las cosas se salieron de cauce por causa de ambos, no sólo mía.
A éstas alturas he aprendido algo de los hombres: no hay que esperar nada de ellos. Ni pedirles nada. Que den lo que quieran dar. Pero sin embargo hay algo que siempre espero...
"el espíritu anhela"
y es sinceridad. No prometas lo que no vas a cumplir. No prometas, es mejor así. Pero no. Siempre aparecen las promesas huecas, y una es tonta y se las cree, aunque se enciendan todas las luces de alarma cuando las oye y no cese de repetirse a una misma: "Cuidado. No confundas fantasía y realidad."
"La mente puede calcular..."
Así que yo sabía que nunca irás a Montevideo conmigo, que no te escaparás a Amsterdam conmigo por mi cupleaños, que no aprenderemos juntos a bailar el tango, que no ...
Pero supongo que en algún momento bajaré la guardia, o algo me sentará mal, o la excusa que ronde mi cabeza sonará convincente hasta para mí y volveré a llamarte, aunque luego me sienta peor...
Quien sabe, a lo mejor el golpe es tan gordo que me pone de nuevo el mundo en foco como debe ser, vuelve a dejarte entre paréntesis y como así es ésta puta vida, al igual en unos años volvemos a encontrarnos y la realidad cambió otra vez.
¿Era verdad tu deseo? ¿Le pedirías al genio empezar otra vez y sabiendo lo que ahora sabes, irías a buscarme?
"El corazón sabe lo que sabe."
Eso dicen...
De todos los libros hay una frase que se me queda. Esa se me quedó de "Cell".
No he vuelto a hablar con Sergio desde aquella noche que terminó tan mal. No me importaría llamar, pero me sienta fatal lo de tener que andar hablando en código por si hay testigos...
Hacía años que no me veía en una situación así. Generalmente elimino de mi vida a las personas complicadas. La vida es demasiado complicada ya de por sí para encima condimentarla con tonterías. Es decir, si quieres ver a alguien lo dices, y si no quieres también y todos tan contentos. Nunca entenderé esa especie de necesidad que tienen algunas personas (sobre todo hombres!!) de disfrazar las situaciones de cosas que no son. Dijo "somos grandes amigos". Si, claro, y por eso te andas escondiendo de tu mujer para verme, ¿no? Y por eso tengo que llamarte diciendo que llamo del Servicio de Atención al Cliente de O... y si puedes atender en éste momento mi llamada. Grandes amigos... si fuéramos grandes amigos me presentarías a tu familia e iríamos de picnic todos juntos. Pero bien sabemos que eso es una gran fantasía. Tan fantasía como los días que precedieron a la noche de noches.
Lo que más rabia me da es que yo no fuí pidiendo nada. Sabía que estabas casado antes de encontrarme contigo la primera vez y no es mi primera experiencia con tipos casados; sé lo que hay. Pero fuimos grandes amigos antes y pensé que eso podría seguir así. Las cosas se salieron de cauce por causa de ambos, no sólo mía.
A éstas alturas he aprendido algo de los hombres: no hay que esperar nada de ellos. Ni pedirles nada. Que den lo que quieran dar. Pero sin embargo hay algo que siempre espero...
"el espíritu anhela"
y es sinceridad. No prometas lo que no vas a cumplir. No prometas, es mejor así. Pero no. Siempre aparecen las promesas huecas, y una es tonta y se las cree, aunque se enciendan todas las luces de alarma cuando las oye y no cese de repetirse a una misma: "Cuidado. No confundas fantasía y realidad."
"La mente puede calcular..."
Así que yo sabía que nunca irás a Montevideo conmigo, que no te escaparás a Amsterdam conmigo por mi cupleaños, que no aprenderemos juntos a bailar el tango, que no ...
Pero supongo que en algún momento bajaré la guardia, o algo me sentará mal, o la excusa que ronde mi cabeza sonará convincente hasta para mí y volveré a llamarte, aunque luego me sienta peor...
Quien sabe, a lo mejor el golpe es tan gordo que me pone de nuevo el mundo en foco como debe ser, vuelve a dejarte entre paréntesis y como así es ésta puta vida, al igual en unos años volvemos a encontrarnos y la realidad cambió otra vez.
¿Era verdad tu deseo? ¿Le pedirías al genio empezar otra vez y sabiendo lo que ahora sabes, irías a buscarme?
"El corazón sabe lo que sabe."
Eso dicen...