Qué te cuento...

Por curiosa, por variable, por independiente, por dependiente, por mimosa, por inquieta, por imprevisible, por tener siete vidas (aunque ya sólo me queden seis)....gata. Lo de azul ya es otra historia...

Maullidos y ronroneos S.L.
De todo un poco
Qué me cuentas?

mail
Extraterrestres con lapicero

De otro planeta
Si me quieres enlazar...
Sindicación
 
El rey ha muerto....viva el rey!
Que no...que no me he muerto....que sé que hace siglos que no actualizo, que hasta me han enviado mails preocupándose por mí...

A este 2006 le quedan unas 4 horas de vida...y ahora sí que sí es hora de hacer un balance rápido, pedirle cosas al 2007 y felicitar las fiestas así que....

2006 es....

Acabar la carrera. Primer trabajo. Cambio de residencia, cambio de mentalidad, nuevo estilo de vida. Muchas caras nuevas, nuevos (y buenos) amigos. Viajes y países: Moscú, San Petersburgo, Leipzig, Berlín, Praga, Dresden, Budapest, Nuremberg, Viena, Insbruck, Salzburgo, París Bamberg,. Aburrirme en el trabajo. Microcueva. Mi madre enferma. Sentimientos enfrentados. Fiestas, risas, besos. INTENSIDAD.

Al 2007 le pido....

- Que mi madre se ponga bien
- Un trabajo que me guste mucho
- Una novia que me quiera mucho
- Ponerme buenorra (mucho)
- Que me toque la lotería (lo justo para un apartamentito y un coche)
- Sacarme el carnet de conducir (porque me va a tocar la lotería)
- Que todos los míos y yo seamos felices (mucho)
- Más INTENSIDAD (mucha)

(pedir y soñar es gratis...no?).

Y por último y no por ello menos importante....

FELICES 365 DIAS NUEVOS!! Da igual que comience bien o mal, (yo estoy con fiebre en este momento). Yo os deseo que cada día sea bueno, cada momento, cada minuto...porque eso es lo que cuenta.

Y en especial quiero felicitar el año a un grupo de personajas que me han hecho reirme más de lo políticamente correcto, que me han demostrado que son amigas de verdad. Gracias por dejaros conocer, por dejaros engañar para todas las historias que mi cabecita se va inventando, por hacerme sentir tan acompañada, y por hacerme reir. Que nos dure (y durará). Os quiero (y sé que lo sabeis, así que no vale sonrojarse).

Me voy a preparar la cena...
 
Reflexiones navideñas (I)
Yo entiendo a la gente a la que no le gusta la Navidad. No creo que sean como la mayoría de la gente cree (o dice), unos amargados o infelices.En Navidad todo se exalta. Se engrandecen los sentimientos de tal forma que a veces resutla prácticamente imposible abstraerse y pasar estos días sin hacer, aunque sea breve, una instrospección hacia el centro de nosotros mismos, o de nuestras vidas, o del alrededor que nos rodea.

Creo que no soy la única rara a la que esto le ocurre. En los últimos días, varias personas cercanas dicen haber entrado en una apatía curiosamente frecuente en estas fecha. Igual que el sentimiento de soledad se puede ver magnificado en medio de una multitud, las propias vulnerabilidades, inseguridades y miedos se nos aparecen sin pedir permiso.

Por más que sea comúnmente aceptado, la felicidad no es un estado permanente, sino una sucesión de buenos momentos más o menos fugaces. Un "estoy feliz" más que un "soy feliz". Es mejor creerlo así, porque nos hace valorarlo en su justa extensión (que es mucha).

Este año he forzado una serie de cambios en mi vida, arriesgando uno o más pasos hacia detrás con tal de intentar un saltito hacia delante. Sin duda, este año ha sifo un año importante en mi vida, pero los cambios han sido tantos que aún es pronto para entrar a valorarlos, aunque siento que mi vida es mejor ahora.

Sin embargo, a veces, creo asistir a una felicidad efímera o superficial, que encubre otras carencias que no me atrevo a admitir. A veces me siento desubicada. A veces lloro. A veces me siento sola. A veces siento que me fallo a mi misma. Y aún así, mi vida es mejor que antes. Creo que este es el primero de una serie de introspectivos posts a propósito de la Navidad.
 
Con anexo "puente"
Me he tomado unos días sin actualizar. Simplemente es que no me apetecía. Pero eso no significa que no me hayan pasado cosas, por ejemplo...

...estar esperando a una amiga tomar unas cervecitas y que un conductor de tractores me llame Marcela para luego decirme que se sentiría muy honrado si yo aceptara ser su novia.

...tomando la cerveza, escuchar ruidos extraños tipo rinoceronte desde el baño cercano, y que al salir el individuo en cuestión, se nos sentara a la mesa y se llamara Cosa.

...asistir a la guerra fría entre Cosa y otro compañero de trabajo por cepillarse a una tercera, la cual se morreaba con uno u otro indistintamente, tocamientos entreperniles incluídos...(a su favor, que estaban borrachos como cubas).

...volver a casa a las 3 de la mañana de un lunes y con unas palmeras de chocolate bajo el brazo de regalo.

...enterarme de que mi compañero cabrón no vendrá a la cena de la empresa del viernes, por lo que podré ir relajada sin escuchar sus "puyas".

...y también de que mi madre tiene dos achaques más...cuándo parará esto??

...decidir que voy a escribir una carta de reyes, dirigida a ellos mismos, a los propios Reyes Magos de Oriente, que no sé si buena, pero mala no he sido este 2006 y tengo muchas esperanzas depositadas en el 2007 que entra (el 7 es mi número). La echaré al buzón, sin remitente. Podría escribirla en el blog, será tipo "la paz en el mundo" y no quiero que os riais de mí!! Igual publico una versión censurada...ya veré.

...enterarme de que Tatuada se va a mitad de enero del piso, y que a partir de entonces mi microcueva se quedará en cueva solamente.

...tengo 4 cenas de Navidad en dos semanas...entre eso, la lotería, los regalos de Navidad...sudores me entran sólo de pensarlo.

Y más cosas, pero ya quedan lejos...
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EL PUENTE

Ves ese caserío? Aquel de las ventanas verdes, el deshabitado??Dice la leyenda que una vez fue ocupada por diez ánimas, una mascota mágica y un incauto varón. Su presencia trajo las primeras heladas, que ya tardaban aquel año. Dicen los aldeanos que las vieron entrar súbitamente y que no salieron en cinco días. Que dos de ellas abandonaron pronto la concetración, seguramente asustadas ante los hechos que habían presenciado. El rumor se extendió entre los aldeanos pero sólo algunos valientes se atrevieron a acercarse para espiar los oscuros rituales que entre aquellas paredes acaecieron.

Dicen que bebieron y fumaron hasta que se acabaron las provisiones. Que fue una tragedia cuando se anunció el fín de las reservas. También que comieron exquisitas viandas preparadas por mujeres de corazón generoso (ejem ejem). Que no hubo periódicos, ni televisión. Se dedicaron a hablar y reir, a jugar y reir, a cantar y a reir. Que hubo tiempo para las palabras, para los desvaríos y para los abrazos. Pero sobre todo, se escuchaban risas.

Dice la leyenda que pudieron presenciar un ritual en el que una de las muchachas provista de bragas de varios colores y portando un clavel en unos labios de oscura ubicación, pasó toda la noche en el hueco de la escalera esperando a su amante secreta. Otras leyendas apuntan a que el objeto de sus deseos sí se reunió con ella, y pasaron desde la noche hasta el café de la mañana haciendo cositas de amor, haciendo partícipe a todo el vecindario.

Investigadores dicen haber encontrado documentos gráficos de estas ánimas con extraños carteles pegados con saliva en sus frentes, y videos que muestran los extraños cánticos que entonaban en sus reuniones.

Algunos antiguos del lugar creen haber visto a la horda de jovenzuelas paseando por las calles del pueblo fantasma, en busca de un río donde purificarse, en silencio, abrazadas unas a otras.

Y tal como llegaron, se fueron. Pero los que se han atrevido a entrar después de su marcha, afirman que aún sin afinar mucho el oído, se pueden escuchar sus risas por cada rincón de la casa.
 
Dos enredadas
No sé si les pasa a los demás. Supongo. A mí me ocurre con frecuencia. Puedo estar sola o rodeada de gente, da igual. De repente, me encuentro buceando en un pensamiento que nada tiene que ver con la conversación en curso, o con la película, o con la música de fondo. Digo buceando porque estoy como sumergida, oigo pero no escucho, los ruidos se distorsionan y mi mirada se centra en un punto. Unas veces veo, otras no. Mi cabeza comienza a ir muy deprisa, como en las películas, cuando uno se encuentra al borde de la muerte y toda su vida pasa de largo ante sus ojos en un instante. Más o menos es así.

Sábado noche. Cinco o seis en el bar de moda, aún me dio vacío. Medio bailando. Es pronto, todavía no estamos del todo animadas. Entran ellas. Podrían ser cualquier otras dos, pero ese día les ha tocado a ellas. Una de clavículas marcadas. Otra de sonrisa ansiosa. Dejan sus abrigos, y comienzan a bailar enredándose, despacio, sonriendo, como si estuvieran solas y la música sonara sólo para ellas. Se susurran, se juegan, se comparten. Se miran, se ven, se vencen a la mirada de la otra. Esa otra que no es una cualquiera, es una en concreto, única en ese momento. Existe intimidad corporal entre ellas: comparten un pasado más o menos lejano, este presente y un expectante futuro.

Ellas no saben que las miro. De reojo, de forma imperceptible. Parece que escucho, que atiendo, que entiendo. Pero no. Están dibujando una escena demasiado bonita como para dejarla pasar. Tampoco quiero comentarlo con nadie. Su momento es suyo, y el mío, aunque a través de ellas, es mío. Y es demasiado personal como para ponerle palabras, y más aún como para ponérselas aquí.

Termino sonriendo con ganas, negando con la cabeza mientras la bajo y vuelvo a esa conversación, a esa canción, a mi gente. Sus segundos han sido para mí y para las chicas enredadas, minutos. Dos chicas que se quieren. Que se quieren de verdad. Me quedo inventando una palabra para ellas. Bonito se queda corto; precioso, cursi; especial, manido.

La música no entiende de pensamientos sordos, por eso creo que esa noche ha acabado para mí. Y me fui.
 
Piña...piñazos!!
Resulta que mi empresa presume de empresa joven, dinámica y liberal. Vamos, que van de "modernillos de mierda" que diría una que yo me sé. El caso es que ayer teníamos reunión de equipo. No es que las reuniones me hagan especial ilusión, pero estaba hasta animada, "todo sea por separarme un rato del capullo de compañero éste que me hace la vida imposible". Y allí que nos fuímos.

Dos horitas de objetivos de equipo, de gastos, ingresos, proyectos futuros y en definitiva de comedura de coco en plan "somos los mejores" (porque lo decimos nosotros vaya), "debernos mantenernos unidos" (ni que estuvieramos en la isla de los famosos, leñe), "somos respetuosos, empáticos y asertivos" (eso está claro que no iba por mi compañero).

La consigna final era ser una piña....y para finalizar la jornada de comedura de coco, decidieron aplicar una de esas "modernillas técnicas de recursos humanos" para "fortalecer la idea de grupo"...darse ostias unidos. Y así, tan contentos, nos llevaron a esquiar...

Y allí que estaba yo, con cuarenta ingenierillos más comiendo a pie de pista, que lo suyo era entrar en pista justo después de comer, (igual es que querían que bajaramos más rápido, con la barriga llena). Ya mientras comía, me di cuenta de lo peligroso de la situación. Y es que entre todo grupo de ingenierillos que se precie, siempre hay un alto porcentaje de gafillas de calculadora en el bolsillo y coordinación cero. De esos que presumen de cómo sus madres les planchan los calzoncillos y cuyo hobby más arriesgado consiste en entrar en el metro justo cuando el pipipi de la puerta comienza a sonar (fiiiuuu, por los pelos!!).

Llegado el momento, me pillé tabla de snowboard, que yo soy de miedos cero y si me iba a aostiar, que fuera con razón (y excusa de no haber cogido una tabla nunca antes). Y nos adentramos en la pista...

Me lo pasé genial, y me aostié menos de lo que pensaba, pero me aostié. De todas formas, yo siempre fuí una niña croqueta, con lo cual era de las que se caían con la sonrisa en la cara, como si estar en tirada en la nieve fuera un estado natural para mí. Ni qué decir tiene que mi compañero capullín no se dignó a participar...y se quedó jugando al minigolf, una actividad a todas luces más arriesgada y excitante.

Hoy tengo agujetas en los gemelos, un par de moratones en las rodillas y una contractura en la espalda. Y esta noche toca fiesta "de chicas". Es la primera vez que voy a una, a ver qué tal. Más vale que la noche se dé tranquilita (en todos los sentidos).