huesos y encuentros casuales
Pues resulta que me he vuelto a quedar en los huesos, tal vez los berrinches o el cansancio o porque simplemente tocaba parecerse mas a Rocinante que a Rucio. En ocasiones mi peso resulta alarmante en las tablas pero no suele ser patológico igual que no lo es para un galgo pero sí lo sería para un sanbernardo. Simplemente es un coñazo porque me veo bastande poco agraciada y la ropa me cuelga.
Pero los demás no tienen por que saber que soy una flaca accidental y no hay nada detrás de ello. El caso es que siempre que atravieso un periodo de excesivo bajo peso me salen al paso "amigas muy extrañas". Me dirigen la palabra compañeras del curro que antes ni se habian dignado a mirarme, de estas fashion que te cagas, para hacerme algun cumplido, hace poco me abordó una mujer en el supermercado, una ex bailarina de ballet que creyo reconocer a una colega en mi fisonomia. ya lo cuento en un post anterior, parece que me vuelvo visible para esa élite triste de mujeres que han hecho de la inanición un estilo de vida y del hambre una enfermedad. Me produce perplejidad y tristeza ese hambre por encontrar alguien como ellas. Me pregunto cuánto llevarán a sus espaldas, qué se les pasará por la cabeza. Es como tener por un breve periodo de tiempo, y sin desearlo, acceso a una logia secreta de la desesperación, es como ligar con fantasmas. Y por supuesto, en cuanto recupero un poco de peso, me vuelvo de nuevo invisible y dejo de tener esos extraños encuentros. Ojalá se curasen o mejor aún que nunca les hubiese alcanzado ese mal porque por lo que he podido atisbar, es terrorífico.
Pero los demás no tienen por que saber que soy una flaca accidental y no hay nada detrás de ello. El caso es que siempre que atravieso un periodo de excesivo bajo peso me salen al paso "amigas muy extrañas". Me dirigen la palabra compañeras del curro que antes ni se habian dignado a mirarme, de estas fashion que te cagas, para hacerme algun cumplido, hace poco me abordó una mujer en el supermercado, una ex bailarina de ballet que creyo reconocer a una colega en mi fisonomia. ya lo cuento en un post anterior, parece que me vuelvo visible para esa élite triste de mujeres que han hecho de la inanición un estilo de vida y del hambre una enfermedad. Me produce perplejidad y tristeza ese hambre por encontrar alguien como ellas. Me pregunto cuánto llevarán a sus espaldas, qué se les pasará por la cabeza. Es como tener por un breve periodo de tiempo, y sin desearlo, acceso a una logia secreta de la desesperación, es como ligar con fantasmas. Y por supuesto, en cuanto recupero un poco de peso, me vuelvo de nuevo invisible y dejo de tener esos extraños encuentros. Ojalá se curasen o mejor aún que nunca les hubiese alcanzado ese mal porque por lo que he podido atisbar, es terrorífico.
Comentario:
Uy, desde mi casa no me abre ningún de chueca, y resulta que desde el curro sí, bueno, un motivo más para hacer descansos en el trabajo, jejeje.
Pues sí que es curioso lo que cuentas, a mí no me ha pasado nunca nada parecido, será porque yo en los huesos soy incapaz de estar, mi complexión me lo impide.
Espero que se te pase el estrés y vuelvas a tu peso y sin fantasmas.
Pues sí que es curioso lo que cuentas, a mí no me ha pasado nunca nada parecido, será porque yo en los huesos soy incapaz de estar, mi complexión me lo impide.
Espero que se te pase el estrés y vuelvas a tu peso y sin fantasmas.