En noches como la de hoy...
A veces, a las tantas de la mañana tengo el cuerpo y la mente revolucionados, no dejo de mover la pierna, cualquiera de las dos o las dos a la vez incluso, y un nerviosismo extraño me recorre. Tengo que hacer algo, sería capaz de irme a jugar al fútbol, al baloncesto, irme a tomar algo, ponerme a hacer cosas en el ordenador hasta que amaneciera o jugar a la play toda la noche, pero en vez de eso pienso que debería irme a dormir porque al día siguiente me tengo que levantar a las 7 de la mañana. Aún sabiendo que no voy a ser capaz de dormirme y que lo único que voy a hacer es dar vueltas y releer los mensajes del móvil, me acuesto cuando lo único que me apetece hacer es aprovechar el tiempo, porque hay veces que te das cuenta de que el tiempo se te escapa como si fuera agua entre tus manos, que no tienes la energía que deberías y te pasas las semanas buscando ratos para descansar que sólo hacen que pierdas el tiempo. Porque yo quiero llegar a los 80 años cansada, cansada de hacer cosas, cansada de no parar, con pequeños intervalos de descanso, porque son necesarios, pero llena de cosas que recordar y sensaciones que añorar.
Hay noches en las que me entran ganas de escribir después de meses sin tener la más mínima inspiración, y noches en las que me empiezo a encontrar a mí misma y me gusto, y estoy agusto con quien soy. Y no sé, es que hay noches en las que me comería el mundo y noches en las que prefiero no pensar.
En noches como la de hoy vuelvo a soñar...
Hay noches en las que me entran ganas de escribir después de meses sin tener la más mínima inspiración, y noches en las que me empiezo a encontrar a mí misma y me gusto, y estoy agusto con quien soy. Y no sé, es que hay noches en las que me comería el mundo y noches en las que prefiero no pensar.
En noches como la de hoy vuelvo a soñar...