You were ready your entire life. You just didn't know
Por primera vez en muchos meses vuelvo a escribir unas palabras en un blog olvidado. Siempre he pensado que escribimos porque necesitamos contarle a la blogosfera lo que ocurre en nuestras vidas, algo que normalmente suele ser negativo. Evidentemente, hoy tengo malas noticias.
Me vuelvo a sentir solo. Dice una canción de Michael Bubble que él, aunque esté rodeado de millones de personas, se siente solo. A mí, probablemente me pase lo mismo. No quiero dar pena, hoy no. Sólo quiero que alguien sea lo suficientemente generoso como para dedicarme unos minutos de vez en cuando, alguien que cuando me dice “quedamos” esté ahí o, al menos, te llame para decirte que llega tarde o que no puede quedar. Tal vez no quiera a las personas que creía querer. Tal vez no lo haga y, además, no me moleste. Posiblemente ellas tampoco me quieran a mí.
Me miro al espejo y veo un monstruo contra el que luchar día a día. Pero hay días que te cansas, que deseas no ser tan exigente contigo mismo. Veo al ogro que no quiero ver.
Siempre he dicho que los estudios son poco importantes, que lo realmente importante es ser feliz. Yo no soy feliz. No sé por qué. Lo sé y no lo sé, de hecho. ¿Qué se supone que tienes que hacer cuando no puedes encontrar ni un par de motivos por los que continuar? ¿Qué coño hay que hacer? ¿Leer un libro de autoayuda? Ojala.
Hoy no puedo mirar hacia adelante, porque lo que tengo enfrente es demasiado negro, hay ya demasiada mierda acumulada, demasiadas cosas que borrar. Hoy no puedo llorar. No puedo, pero tampoco quiero porque mis problemas no son nada. No es justo.

Me vuelvo a sentir solo. Dice una canción de Michael Bubble que él, aunque esté rodeado de millones de personas, se siente solo. A mí, probablemente me pase lo mismo. No quiero dar pena, hoy no. Sólo quiero que alguien sea lo suficientemente generoso como para dedicarme unos minutos de vez en cuando, alguien que cuando me dice “quedamos” esté ahí o, al menos, te llame para decirte que llega tarde o que no puede quedar. Tal vez no quiera a las personas que creía querer. Tal vez no lo haga y, además, no me moleste. Posiblemente ellas tampoco me quieran a mí.
Me miro al espejo y veo un monstruo contra el que luchar día a día. Pero hay días que te cansas, que deseas no ser tan exigente contigo mismo. Veo al ogro que no quiero ver.
Siempre he dicho que los estudios son poco importantes, que lo realmente importante es ser feliz. Yo no soy feliz. No sé por qué. Lo sé y no lo sé, de hecho. ¿Qué se supone que tienes que hacer cuando no puedes encontrar ni un par de motivos por los que continuar? ¿Qué coño hay que hacer? ¿Leer un libro de autoayuda? Ojala.
Hoy no puedo mirar hacia adelante, porque lo que tengo enfrente es demasiado negro, hay ya demasiada mierda acumulada, demasiadas cosas que borrar. Hoy no puedo llorar. No puedo, pero tampoco quiero porque mis problemas no son nada. No es justo.
