Me acuerdo cuando eramos dos. Tú y yo, Ivan. Un milagro, era un milagro tenerte a mi lado. Me decias cada día que me amabas, así despacito, sin darle importancia: te amo, me decias sonriendo con los ojos muy abiertos y después te ibas a trabajar, así despacito, sin darle importancia... Yo moría de placer, me gustaba saber que me amabas y cada mañana me iba yo también contento a mi despacho, así feliz, sin darle ninguna importancia... Recuerdo el día que me dejaste, aquella mañana fría que estaba en el hospital con uno de mis brotes, sólo me dijistes: ya no te quiero y yo te dije: Adios, así despacito, sin darle importancia....
Me acuerdo cuando eramos dos. Tú y yo, Angel. Me decías cada mañana que no me amabas, lo deciás así, seguro de ti, con certeza, sin dudarlo: No te quiero, y te ibas sin decirme donde, pero yo me iba contento al despacho porque sabía que estarías allí por la tarde para repetirme que no me querías... El día que me dejastes me dijiste con seguridad y rotundidad que lo hacias por que me amabas...
No ha habido después ningún hombre más que me dijera nada. Mi vida, desde estonces, es una gran campo nevado, frío y desolado... Mierda
Sexo
Hay sexo en la mirada, que se hace con la mirada, en la boca, en todo el cuerpo. Hay sexo en el silencio, o gritando, en la oscuridad, o a plena luz del día. Hay sexo con tu mismo sexo y sexo con el otro sexo . Hay sexo que se come, sexo que se bebe, sexo que se espera y no llega, sexo que se desea y sexo que se aborrece, sexo que nos hace daño y sexo que nos sana, sexo que se llora y sexo que da risa, sexo sobresaliente y sexo que no tiene importancia... Hay hasta sexo virtual y sexo en solitario... pero sobre todo es eso, sexo, sólo sexo y nada más (y nada menos). Después está el amor pero eso es otra historia que nada tiene que ver...
Mi amor
Era una flor, el aire limpio y fresco de una mañana de verano, el café caliente que te despierta en el desayuno de un día frio de invierno, el dulce escalofrío de una caricia inesperada aunque deseada, la pasión de mi cama en las siestas de los sabados... él era todo para mi, un espíritu libre que me daba vida, y sin embargo no puedo olvidar aquella cara cansada que me miraba triste al final... Mi amor, Flor-aire-café-caricia-pasión-dolor, no estará ya más conmigo. ¿Quá hará sin mi? ¿Qué haré yo sin él?...
Viernes noche
Hoy estoy de un pésimo humor, quizás porque esta noche saldré con los amigos y sé que al final, por desgracia y como siempre que lo hacemos, terminaremos borrachos como cubas. Los mismos locales de siempre, la misma tribu a la caza de carne fresca para llevarla a la cama, ese muchacho tan bello que no deja de mirarme, las ganas de irme hacia él, tomarlo del brazo y escapar de allí -no hay cojones-, risas, demasiadas risas tristes, despuès bailar hasta perder el sentido, toda la noche -la música tan alta que es imposible hablar- y sobre todo, beber hasta caerme de culo. Tequila, ron, ginebra, whiskey, vodka, da lo mismo mientras la bebida sea fuertemente alcohólico. Son actos propios de un viejo ritual dedicado a sabe-quién que estúpido dios despota y malencarado, ritual que debemos repetir cada viernes noche. Por fortuna he dejado de fumar. Por desgracia ahora bebo como una esponja...
---------------------------------------------------------------------
P.S.: Siempre que bromeabamos, mis amigos heterosexuales (la mayoría en aquel tiempo) y yo sobre la cancioncita de marras (si la que estás escuchando, "Lo estás haciendo muy bien", ¡sí!, ¡esa!), les pedía que me dijeran según ellos qué describía la letra de la canción (risas de incredulidad)... Pues está claro, ¡no!, una tía está haciendole una mamada a un tio, ¡no!... ¡por supuesto!... y yo que siempre veía a un hombre arrodillado sobre la entrepierna de Comesaña... ¿Pero dónde coño se dice que es una mujer?, mira Cariño, creo que en ningún sitio...
Bien, si, lo admito, soy un estúpido que no tiene remedio, pero si me mira con esa mirada tierna y dulce, así como sólo él sabe hacerlo, si me habla en voz baja, acariciando mi piel y mi deseo con su voz aterciopelada y dulce, si me besa en la boca con sus labios calidos mientras su experta lengua me repite a su modo que me necesita, si me dice que muere por mi mientras me abraza fuerte entre sus brazos y comienza a desnudarme lentamente, si me hace el amor mientras follamos y me mata de lujuria, ¿qué puedo hacer yo? Sólo olvidar todo el mal que me ha hecho, besarlo, rendirme a sus pies y entregarle mi corazón una vez más, aunque sepa perfectamente que mañana, otra vez, el llanto congelará sobre mi faz esa expresión azul de tristeza que me deja siempre que se va...
La vuelta siempre es dura. Es preciso cancelar el estupor que supone despertarse en el calor y no poder ver el azul del mar. La carrera a pie desnudo sobre la arena de la playa, hoy, ha encontrado insidiosos guijarros de mil heridas pasadas, la arena mojada no era ya otra cosa que cemento duro y caliente que me ha quemado los pies. No sentía la fresca brisa marina en el rostro, desaparecida no soplaba ni una brizna de aire que aliviara el sudor. No podía oir ya el dulce rumor de las olas del mar, sólo el feo sonido de los motores de los coches atronaba mis oidos. Cancelar el estupor: No hay duda, me he dicho, entre desesperado y resignado, he vuelto por desgracia a esta jungla de asfalto que es Madrid.
Este será mi ultimo post hasta finales de mes que regrese de los infiernos. Comienzo mis vacaciones estivales, y me voy a una casita que tengo, lejos, tan lejos en el tiempo y en la distancia, que no podré siquiera conectarme a internet... Quizás sea lo mejor,no poder escribir por unos día y así, tal vez, pueda alejar ese maldito espiritu melancólico y melodrámatico que sobrevuela cada uno de mis Post.
Me voy solo, una vez más, el amor no quiere cuentas conmigo. Y mira que me gustaría llegar con algien, pasear de la mano con él por la calle Mayor -una especie de venganza- besarle en público, quién sabe, incluso tocarle el culo para mayor escándalo de todos... Mejor no. Ya no tengo edad para andar con estúpidas venganzas. Mi madre, sola y viuda me espera, y como todos los años rendiré el tributo de la visita, mi propia versión de la Bajada a los Infiernos... volver allí me asquea, me pone de mal humor, me deja triste, melancónico, deprimido... pero luchare contra los fantasmas, como cada año, y resurgiré cual Demeter Florida de los infiernos... Por ahora soy sólo un Sisifo que arrastra una vez más la piedra de su condena, una vez más monte arriba. ¡Si los dioses quisieran!...
Echaré de menos este UniversoBlog, poder escribir y desahogarme, poder leer vuestros comentarios. Serán solo un par de semanas. Os lo prometo.
Aquel día olía a frito y a verdura cocida, yo tenía 21 años y ella me miraba con lágrimas contenidas. No sé quién, ni qué le habían dicho: Pero qué coño te importa si soy marica le dije más o menos, ¿preferirías que fuera toxicómano, o ladrón, o asesino?... Sólo 21 años, mi madre con la mirada aterrada, conteniendo las lágrimas... 'Pero almenos podías disimular un poco'. Palabras de Madre. Pocos días después, las maletas y el tren... con el pasar de los años las maletas han ido aligerándose de su peso, y un día, que seguro no está demasiado lejos, quedarán completamente vacías...Ese día, todo quedará olvidado
Miro el hombre que está durmiendo en la cama plácidamente, en una cama que no es la mia. No sé quién es. No conozco ni si quiera su verdadero nombre, BadBoy me dijo... Sólo sé que está desnudo, que es hermoso y que esta durmiendo como un bebé, en este preciso momento, junto a mi. Yo, sin embargo, no puedo hacerlo, simplemente miro como duerme, su rítmica respiración, su maravilloso cuerpo esculpido en horas y horas de gimnasios, potente y deseado a pesar de su edad, de sus cuarenta y dos, mi misma edad.
Nos hemos conocido hace una pocas horas en un chat, y después de un buen rato de conversación virtual le he dicho: Si quieres saber lo que es hacer el amor de verdad, gozar hasta rozar el cielo con la punta de los dedos, hasta pensar que se está realmente en el cielo, follar hata querer gritar un 'no puedo más' de placer, sentir, solo sentir y perder la razón, si quieres... déjame ir a tu casa.
Y ahora estoy aquí, sobre una cama que no es la mía, mirando un hombre que no conozco, sin poder dormir, perdido en este laberinto de deseos y pasiones que siempre termina por hacerme tanto daño, y que sin embargo me gusta tanto, aquí perdido sin poder encontrar la salida para largarme lejos, muy lejos, lejos incluso de mi mismo... Y es que si me busco, siempre me encuentro aquí, siempre me encuentro así, en este lecho de amor que jamás amaré.
Cuando era pequeño me gustaba mirar los coches pasar desde la ventana de mi habitación. Apenas salía a causa de una grave enfermedad y casí era mejor así. Me gustaba pensar que pronto me iría de allí, que alguien, qualquier desconocido, pararía su flamante auto delante de mi casa y se me llevaría lejos, muy lejos, todo los lejos que uno puede irse para que nadie le pueda reconocer nunca jamás. Era pequeño, o quizás no tanto, tenía 12 años, y en ese tiempo los sueños parecen sostenerle a uno ante las adversidades.
Yo quería irme porque ya sabía que era distinto, diferente, un niño frágil, enfermizo, con voz de flauta, delgadisimo, con la piel extremadamente blanca, el blanco perfecto de las bromas pesadas de los compañeros de colegio: ¡Marica!, marica, marica... me gritaban a coro... marica, marica, marica me repetía a mi mismo pensando en los coches que vendrían de lejos a salvarme. Sabía que debía haber otros como yo, que debían andar en aquellos coches pasando siempre rápidos por la Travesía José Antonio... Ellos eran como yo, y yo debía escapar con ellos...
Al final, muy al final, consegui huir de allí cuando quizás ya era tarde, no escape con ellos en el coche, en ningún coche, me marche solo en tren, pero con la convicción de no volver jamás...
Cuando te conocí ya no salía con aquel tipo que me dejó porque pensaba, hermoso como era, que no lo merecía. Cuando te conocí no salía ya con aquel caradura casado que siempre me decía, mañana se lo digo todo, te lo juro, pero ese mañana nunca llegaba. Cuando te conocí salía con aquel amigo estupido, el único que tenía entonces, sólo porque yo era la mejor cosa que le había pasado, aunque a mi no me lo parecía. Por fortuna fui al final lo mejor que paso en la tuya. Te reconocí alma gemela en el preciso momento que nos vimos, pues era tan profundo nuestro dolor que sólo cuando bebíamos tequíla pudimos abandonar nuestras dos almas rotas, y así, borrachos nos pudimos decir mirandonos a los ojos: No cambiaremos jamás. Porque, en el fondo, era tan profundo nuestro dolor que decidimos cambiar de corazón como quien cambia de camisa o de muda, porque, bien lo sabes tú, sólo se puede cambiar de corazón cuando se ha sufrido hasta morir... Y ahora... ahora te vas, y no se puede cambiar de corazón como de sombrero, sin haber sufrido primero. Me dejas...
P.D.: Mi homenaje más sentido a Calamaro: Fotografió mi alma sin saberlo.
THEOREMA: Hoy, justo en el medio de esta calurosa mañana, como si fuera un Ulises qualquiera en busca de su Itaca, he oido cantar las sirenas: Cantaban su coro como una oración salmódica: Todo está cayendose a trozos, todo esta muriendo, lo decian mientras, un joven chapero, o quizás era sólo uno de los marineros de aquella estraña nave griega sin brújula ni guía alguna, en el contracanto de la melodia secundaria decía : Un beso en la boca, jamás mientras me chupaba ardientemente el miembro duro. Entonces yo haciendo la tercera voz del canto, desvariando por lo que pasaba, comencé a repetir enloquecido Algo ha cambiado. ¿Una sinfonía maravillosa? A su modo lo era, pero quizás el milagro no fue precisamente escuchar las sirenas (porque las escucho estridentes casí a diario pasando bajo mi ventana) el auténtico milagro es, sin duda alguna, poder escucharlas en una ciudad tan lejana del mar como es Madird.
COLORARIO: A pesar de no poder demostrar aquí todo lo estúpido que puedo llegar a ser, y después de todo lo que ha pasado, sigo con la polla dura...¿dónde estás, mi amor, que aun no has llegado? ¡Ah! Los marineros griegos.
Sentémonos aquí, como cuando eramos peqeños, sobre el borde de esta acera para mirar la inmensa nada que nos circunda. Fuera de nosotros sólo queda el vacío, un vacío frío y negro que sólo puede hacernos daño. Lo único que haremos es quedarnos aquí, que no es poco (es algo más que nada) y mirar como pasa la vida delante de nosotros, como si fuera una película inolvidable pero inalcanzable. Si me miras a los ojos, sin embargo, verás como precisamente la nada deja de ser una gran vacio en el alma y se transforma en esperanza, esa esperanza, sin embargo, que nos acuna lentamente en la nana-nanita-nana de las grandes mentiras de la vida: El amor, la amistad, el deseo...
Me gustaría permanecer así, sentado junto a ti, mirando esta imposible nada que hay. aun, entorno a nostros. El problemas es que no sabemos permanecer callados sobre esta insólita acera y escuchar los coches que pasan rápidos junto a nosotros, el estupendo rumor de los motores que parten raudos sin nosotros. Desgraciadamente quisiéramos estar escuchando una hermosa canción de fondo, así, como en el film que hemos visto juntos esta tarde antes de sentarnos aquí. Era, tal vez, un maravilloso tango desgarrado, desesperado que nos recordaba la emoción de sentirnos jovenes (una emoción ya tan lejana, música en cada beso, en cada abrazo, en cada carizia...) o tal vez un bolero caliente y tierno que nos habla del amor perdido (la música de cada inevitable adiós, para el recuerdo de la persona amada). De cualquier manera, sea tango o bolero, devería ser precisamente música tristísima para poder mirar las estrellas que hay en este inmenso vacío que es el cielo cuando permanecemos juntos, sentados en la acera, en cualquier acera, pero justo hoy, en esta precisa acera de esta estraña calle que no va a ninguna parte, en esta noche cálida donde hacemos como que somos felices, tú y yo, en vez de serlo de verdad.
Mira el cuadro. Hay un hombre desnudo sentado sobre una tela de naturaleza incierta que bien pudiera ser su propia vestimenta. La cabeza entre las rodillas, los brazos circundando, estrechando las piernas. Está cerca del mar, de un mar oscuro como el cielo, un mar que más que agitado parece sereno si bien no deja de resultar inquietante. Se puede ver también una isla en la lejanía, ¿una isla? una metafora de su futuro, de nuestro futuro: la soledad quizás... Es un hombre joven, casí un muchacho, que parece estar pensando, que parece sufrir quizás por lo que está a punto de hacer, o por lo que ya ha hecho irremediablemente... No, piensa un poco, estoy seguro que ya lo hizo. Ha matado a su hermano, se ha quitado la túnica manchada de sangre para lavarse y ahora llora desconsolado. Esa es la razón de su desnudez, y de su estupor... Es Cain que ha asesinado a su hermano, Abel, por celos. Una hermosísima pintura de Hippolyte Flandrin, Jeune homme assis au bord de la mer (Musée du Louvre).

P.D.: El cuadro es sin lugar a dudas un icono gay en toda regla. Es casi tan visitado en el Louvre como la Gioconda. El cuerpo describe un círculo quasi perfecto... quizás un círculo vicioso.
Los relampagos de la tormenta rasgaban con su luz la acogedora penunbra de mi dormitorio mientras, un poco imsomne, intentaba dormir. De repente, como si un rayo me hubiera alcanzado, un pensamiento molesto se apoderó de mi:
Este enunciado, que denominaremos Enunciado Unico, puede también ser expresado mediante la formula:
Aplicando a esta elemental igualdad el operador negación y teniendo en cuenta la invarianza de la misma que asegura el Algebra de Bool, tenemos que:
Que aplicando un correcto Castellano, se debería escribir como:
Pero este enunciado que aparentemente es similar a (1), esconde una doble ambivalencia. Uno es el significado inmediato
donde la analogía con (1) es evidente. Ahora bien de (4) se puede (debe) deducir también que:
en el sentido que (4) dice también que La Nada es relevante. Dejo como ejercicio al lector el desarrollo de como a partir de (4) y principlamente de (6) , se puede demostrar el Colorario del Enunciado Unico que podemos expresar como:
Ayer por la tarde estuve esperandote durante dos horas, quizás durante más de mil, como un perro idiota que espera su comida, quizás como un pobre loco que no sabe muy bien que es lo que está esperando. Quando al final llegastes, casi por casulidad, indiferente y como el que no quiere la cosa me dijistes sin piedad, lo siento pero ya no te amo...
Los hay que siempre tienen suerte, que nunca se pierden, si bien no consiguen entender que el amor no reside en la polla, aunque esencialmente nos lo parezca. Si lo llego a saber antes...
¡Mierda! se me olvidó guardar el alma en el armario (en el querido closet que dirían mis amigos argentinos) después de haberla aireado un poquito estos días por Chueca por aquello de la semana del orgullo y tal... Ahora anda como loca por ahí, como si tal cosa, nadie puede hacer carrera de ella. Se ha creido esto de la igualdad de derechos, de que por fin la sociedad nos ve como lo que realmente somos, gentes normales, y no como lo que nunca hemos sido, monstruos libidinosos y peligrosos.
Anda como loca de aquí para allá y me dice al oido que muy pronto nos podremos casar con aquel joven tan gentil que conocimos aquella vez (hace tanto tiempo ya de eso) y que nos dejó sólo por nuestra mala cabeza, nunca se recuperó de aquellas...
Yo ando a la caza, persiguiendola, para agarrarla y devolverla al closet (al querido armario que dirían mis amigos españoles) donde deverá quedarse hasta el próximo año, no vaya a ser que se enteren los vecinos y me la monten: "Cada uno que sea lo que quiera, mire usted, pero maricones aquí no los queremos". Nada, nada, que para fiestas "mola mazo" y cosas así, pues bien; pero para todos los días... un escandalo, tú.
Y es que la muy petarda no se deja atrapar... ¡En fin! que tendré que irme acostumbrando.