La vuelta siempre es dura. Es preciso cancelar el estupor que supone despertarse en el calor y no poder ver el azul del mar. La carrera a pie desnudo sobre la arena de la playa, hoy, ha encontrado insidiosos guijarros de mil heridas pasadas, la arena mojada no era ya otra cosa que cemento duro y caliente que me ha quemado los pies. No sentía la fresca brisa marina en el rostro, desaparecida no soplaba ni una brizna de aire que aliviara el sudor. No podía oir ya el dulce rumor de las olas del mar, sólo el feo sonido de los motores de los coches atronaba mis oidos. Cancelar el estupor: No hay duda, me he dicho, entre desesperado y resignado, he vuelto por desgracia a esta jungla de asfalto que es Madrid.
Muchos besos.
Estuve mirando tu blog varios dias despues de tu marcha, pensé que era una broma que dejaras de deleitarnos durante tanto tiempo.. ya estás aqui y me alegra el alma... ahora me toca a mi. un saquito de ternura