Luca soy yo
Rectificando, también mi vida
Acerca de

Mediocridad y monotonía. No encontrareis nada más aquí. Lamentos inútiles que no merecen comentarios.

 
Pornografía.


Ayer noche me he perdido en el mar de internet... tenía diezmil sitios diversos que visitar, pero he preferido perderme entre la inmensa miriade de sitios pornos... el histórico de mi navegador, que aun no he limpiado, está repleto de direcciones donde poder atender ese placer pasagero que penetra a través de los ojos, llega al cerebro y desciende hacia el pene, todo en un segundo. En el motor de búsquedas no caben más palabras del tipo, sexo gay, polla, tios machos, mamadas, culos, (también cosas como cazzo, scopare,sesso fra uomini, pompini...). Se abren ventanas... prometen mucho y no dan nada, a la mierda los sitios de pago. Busco entre las pocas páginas gratuitas que aun quedan, sitios que ofrecen placer para los ojos sin pedirte nada a cambio y me encuentro, de pronto, entre imagenes de hombres desnudos, hombres que se besan, que se tocan, que se masturban, hombres con otros hombres, hombres que se meten en la boca el miembre de los otros, que se meten por el culo el miembro de otros, que se meten por la boca y por el culo el miembre de otros hombres, orgías de cuerpos humedos por el sudor propio, por el esperma de los otros...

(Recuerdos casi de niñez) Dieciseis años, el deseo de provar el sabor de una polla me excitaba (aun me excita) y un día finalmente la ocasión de hacerlo... él estaba allí, algo ridículo con los vaqueros caidos hasta los tobillos, el calzoncillo a la altura de las rodillas, y la polla roja y dura... la tomo con las manos y la acerco a mi cara para olerla, la humedezco ligéramente con la lengua y antes de meterla en la boca un ruego: Avisame cuando estés a punto de correrte, no quiero esperma en la boca... Bueno, pensé que sería otra cosa. Fue mi primera experiencia...

(Recuerdos del primer amante) Poco tiempo después aprendí el arte de la mamada... el arte de dar placer con la boca y ver como el amante goza hasta gemir, hacerle cerrar los ojos y que pida a gritos que no pares... A él le gustaba hacerlo sentado, su miembro erecto se recostaba sobre el vientre esperando a que comenzara el juego, primero comiendole sus testículos, besandole el glande, humedeciendola con la lengua, y finalmente degustando su sabor metiendomela en la boca... y me veía en el espejo, arrodillado entre sus piernas, mi cabeza sobre su sexo, su pene que no se veía porque estaba profundamente metido en mi boca... y me dejaba allí con el sabor de su esperma, salado, acido, sabroso... (eran otros tiempos y aun no existía la pandemia del SIDA)

Ahora no me gusta despertar por la mañana con una eyaculazión seca entre el vientre y las sabanas, odios esas poluziones inesperadas por la falta de sexo. Volveré a perderme esta noche en ese oceano obsceno de internet... nadie me espera.

No