Luca soy yo
Rectificando, también mi vida
Acerca de

Mediocridad y monotonía. No encontrareis nada más aquí. Lamentos inútiles que no merecen comentarios.

 
Panegírico


Miguel Aiza reprimía los gritos de gozo cada vez que un hombre le tomaba por detrás. No le gustaban los escándalos. Aiza se dejaba hacer, y gozaba haciéndolo, aunque aquel fuera su trabajo. Cuando su madre se enteró por primera vez de lo que era su hijo lloró de amargura. Él, sin embargo, no era un simple Chapero, era un Putón en toda regla, un Prostituto que vivía de ofrecer el culo a cualquiera de aquellos cabrones babosos hijos de puta que lo follaban al aterdecer en el sotano frío y sucio de la calle Oxidiana a cambio de un billete de cincomil, tarifa única. Miguel no llegaría a viejo, si bien podemos decir que era viejo desde que nació. Yo le hubiera amado, como él amaba a su modo cada uno de aquellos mamarrachos a los que prestaba sus servicios, como amaba cada una de aquellas pollas que le penetraban sin amor pero con el deseo contenido, como amaba cada una de aquellas eyaculaciones perdidas que suponían el fin del trabajo sucio. De algún modo yo también le hubiera amado, como él me hubiera amado a mi, de haber tenido un billete de cincomil en la cartera. Mañana, qué remedio, lo enterraremos.

No