Después de la Toscana, y de Emilia Rogmana, magnana iré a Roma, la ùltima etapa de mi viaje. Me siento inesperadamente cansado, de alguna forma pensaba que no sentirìa la soledad andando de un lado a otro, sacando fotografìas, como un loco màs de esta caterba de animales siempre con prisas, andando de museo en museo, de iglesia en iglesia porque hay mucho que ver y poco tiempo para hacerlo -en definitiva, como un turista màs- sin tiempo real para pensar... y me equivocaba. La noche es un momento especialmente pensado para la reflexiòn, y todos los dias la noche llega, y con ella el dolor de no poder compartir todo este goze con nadie... (llamo por teléfono, hablo con algùn amigo que pillo de imporviso en casa, pero esto no es suficiente)... He sentido dolor. No esperaba que sucediera aquì, pero ha ocurrido Dolor por no poder sacudirme la soledad que llevo colgada a mis espaldas... Ayer noche conocì un italiano bellisimo, de Catania (Sicilia), Estabamos en un bar, bueno màs bien era como un Pub Irlandes (una especie de bar de copas, pero màs parecido a un Pub que a un bar), bebìia una cerveza y me mirò. Le miré. Nuestros ojos se dijeron todo lo que tenìan que decirse, se acerca y hablamos -una pocas palabras con mi italiano macarrònico espagnolizante- y parece que puede haber algo... Pero al final no pude con la situaciòn: un polvo, pense, sòlo otro polvo màs para la colecciòn... y me bastò una escusa simple para salir corriendo : scusa ma sono stanchissimo (perdona pero estoy muy cansado), le dije... nunca aprenderé.
Un beso