...como si supiera todo de mi, como si hubiera comprendido toda mi soledad, mi dolor, quizás mis pecados, como si tubiera la necesidad de ser la mitad de mi alma, de ser también yo la mitad de la suya, me ha besado con ternura en los labios, como si me pidiera ayuda. Su rostro pálido, delicado y sereno me ha conmovido tanto que finalmente he llorado. He escondido mi cara entre las manos y he dejado que las lágrimas caigan, esas lágrimas que durante tanto tiempo he ido acumulando en mis ojos. Él me ha recordado a mi mismo cuando era joven, en las cosas del amor yo era como un pobre animalejo abandonado que vagaba sin meta alguna en busca de una simple caricia de cualquiera que pudiera darme un poco de su afecto. Le he besado también yo y le he dicho: tenemos tanto tiempo después para hablar, ahora descansa. Con dulzura, he recuperado la sábana y he cubierto nuestros cuerpos desnudos. Permanezco aquí aun mirando como duerme, esperando que llegue la mañana de mañana...
llevo tiempo leyéndote y nunca me atreví a decirte nada, seguramente tampoco sea buen momento hoy. Álvaro acaba de decirme que necesita tiempo y a mi me da igual, pero solo quiero que sepas que me he comprendido mejor al ver que tu escribías lo que yo sentía y no era capaz de sacar fuera. Gracias.
llevo tiempo leyéndote y nunca me atreví a decirte nada, seguramente tampoco sea buen momento hoy. Álvaro acaba de decirme que necesita tiempo y a mi me da igual, pero solo quiero que sepas que me he comprendido mejor al ver que tu escribías lo que yo sentía y no era capaz de sacar fuera. Gracias.