Ha muerto el padre de un amigo mio. Una terrible noticia para él que no le veía desde hace años. Nunca supo aceptar que su hijo fuera maricón. Palabras duras entre ambos, palabras envenenadas que fueron cavando la zanja de la incompresión mutua, ahondando la separación, sepultando el amor. Demasiado cabezotas los dos. quizá demasiado iguales, padre e hijo, sin quererlo aceptar. Me lo ha dicho con ojos rojos de llanto, desolado, devastado, cansado, y lo peor era que no se sentía capaz de acudir al sepelio... Me he acordado de mi padre, que murió hace muchisimos años, de mi testarudez, de su cabezonería, y sobre todo de lo mucho que me he arrepentido durante todos estos años por no haber sabido decirle nunca: "lo único importante es que te quiero..."
Besos fuertes, Luca!