No encuentro mi espacio privado de reflexión. Demasiado tiempo público que me impide reflexionar sobre mi (sobre mi mismo y mis circustancias ortegianas...) demasiado poco el tiempo privado que resta en la jornada diaría que poco a poco nos mata (trabajo, trabajo, mucho trabajo -quizás debería estar feliz porque no me queda tiempo para dolerme de mi soledad-). La consecuencia: Languidece la bitacora por falta de atención, no por falta de cariño, ni de amor. La realidad irrefutable sin duda es que está enferma, que no crece, que va perdiendo color... afectada de raquitismo. Debería hacer algo, pero para mi desgracia no sé que puedo hacer para sacar tiempo de la nada... dios! quien fuera dios.
Besos!
eres capaz de "ritmar",crear silencios,dar sentido a la palabra, darle acción a la oración.. eres Dios
porque soy capaz de reir,llorar y vivir en tu bitácora