De noche voy a la cama cansado pensando en quién soy, a dónde voy. Cambio, no tengo nada más, y callado pienso en los perros abandonados sin madre, en los viajes interrumpidos, en las lágrimas no reconocidas. Quisiera apagarme como una radio que no tiene más programas que ofrecer, que no tiene más locutores. Los fantasmas no pueden hablar y sólo ellos están en mi boca. No tengo más familia, error desgraciado que he cometido abandonandolos, no soy más nada, nada más. Mañana cuando despierte no me encontraré más, me habré perdido para siempre de seguro, ningún mapa, ninguna brújula. Perdido. Confundido mirando quien está y quien no está. Quien no está más en este infierno. Tenso los plieges de mi ánimo. No tengo ya más palabras...
¿Qué más decirte? Que ánimo, que ha sido un placer y por supuesto gracias por los buenos momentos
Hasta pronto
Al (un madrileño en Barcelona)