Dicen que rectificar es de ... bueno, no importa demasiado. Recibí un correo de Etereo que me a hecho reflexionar, y en consecuencia reabrir mi bitácora. Desde aquí me gustaría darle públicamente las gracias. El correo que me mandó terminaba diciendo:Tú luchaste por un espacio que era tuyo. No deberías permitir que te lo arrebaten, y pienso que tiene toda la razón del mundo.
El problema, en el fondo, es que cualquiera puede dejar un comentario en un blog de chueca, haciéndose pasar por otra persona... en otros blogs, los usuarios pueden dejan comentarios donde previamente es necesario identificarse a través de un password para autentificarse en el sistema, marca de identidad que queda unida de forma inequívoca al escrito, y por tanto sin sombra de duda sobre quién dejó dicho comentario. Para los ‘no Usuarios’ normalmente sólo se permiten dejar junto al comentario un nombre y, como mucho, una dirección URL, quedando claro que no hay seguridad ninguna en la veracidad de los datos dejados por el comentarista.
Este Universo de Bitácoras de Chueca sólo recoge el segundo de los casos a la hora de dejar comentarios en otros blogs, esto es, sin autentificarse, de modo que yo puedo dejar un comentario diciendo que soy, no sé... el Papa. Nada podrá desmentir (aunque tampoco confirmar) que el mismísimo Papa ha dejado un comentario en la bitácora. Incluso podrá haber lectores que crean que realmente el Papa estuvo por allí... Hasta aquí todo puede quedar en una simple anécdota. Pero si alguien comienza a dejar comentarios en otros blogs firmando como "Luca", dejando la dirección de mi bitácora y mi correo (que por otra parte hice público al incluirlo de formas regular en mis comentarios), nadie podrá distinguir si soy yo verdaderamente quién deja ese comentario u otra persona. Si además se da el caso que esa persona, haciéndose pasar por mi, deja comentarios groseros, se mete con la gente, insulta, etc. ¿qué puedo hacer yo para impedirlo?, ¿cómo puedo defenderme de estas actitudes imperdonables que claramente van contra mi propio interés?. Lo único que no puede hacer el impostor es ‘postear’ en mi bitácora cómo estoy haciendo yo en este preciso momento para denunciar esta falta de seguridad. Incluso puede venir impunemente a mi página y dejar un comentario como si fuera yo mismo... el colmo.
Bueno, dejando el tema, lo importante es que al final no cierro, o por lo menos no lo haré a causa de estos malentendidos a los que, una vez explicados sus orígenes, no pienso dar mayor importancia.
Quiero decirte q sigas adelante con este "diario", lleno de tanta sensibilidad.
un saludo. Miguel
Me alegro mucho que el mío haya servido para que te lo replantees.
:-)
Nunca he "sufrido" la usurpación de mi identidad por parte de otra persona. Bueno, no en los blogs, al menos...
Pero aunque sea muy desagradable, creo que muchos de nosostros seríamos capaces de "reconocer" la verdadera autoría de un comentario.
Yo sé qué personas no se meterían nunca conmigo, por ejemplo.
O qué faltas de ortografía suelen hacer y cuáles no.
Qué palabras usan en vez de otras.
Quiero decir, que creer imitar es fácil, dejarse engañar, no debería serlo tanto.
Un beso
Suerte con tu blog.
Y más suerte esta vez! Ya te leeré sin prisas después de los exámenes...
Un beso!