Un intenso minuto prodigioso
Un prodigio de beso,
un abrazo ancho,
una sonrisa entreabierta,
un sonido lejano de lluvia,
un recuerdo del tiempo,
los astros, los lugares...
el poso transparente de tu voz,
la fuente clara de tu cuerpo,
el camino que iniciamos juntas,
la luz y la frescura de la mañana,
la respiración jadeante del amor,
las ataduras de las sombras,
tu amor,
lo verdadero,
lo inocente,
un minuto intenso contigo,
un tiempo prodigioso.
un abrazo ancho,
una sonrisa entreabierta,
un sonido lejano de lluvia,
un recuerdo del tiempo,
los astros, los lugares...
el poso transparente de tu voz,
la fuente clara de tu cuerpo,
el camino que iniciamos juntas,
la luz y la frescura de la mañana,
la respiración jadeante del amor,
las ataduras de las sombras,
tu amor,
lo verdadero,
lo inocente,
un minuto intenso contigo,
un tiempo prodigioso.
Me gustaría...
Me gustaría enredar tu pelo
y brillar en tus ojos,
andar con mis manos
despacio, muy despacio,
en tu cuerpo,
y ver la luz de la tarde,
que se va en silencio.
y brillar en tus ojos,
andar con mis manos
despacio, muy despacio,
en tu cuerpo,
y ver la luz de la tarde,
que se va en silencio.
Tardes inmensas
Tardes inmensas
con el fulgor de las horas
entregándonos a la verdad del amor
a la llamada del encuentr,o
sintiendo toda la alegria del mundo
en un rincón de tu habitación
Y después de tu mirada lenta
de tu gesto satisfecho
de tu sonrisa en silencio,
veamos la indiferencia de la ciudad,
que nos contempla
y que nosotras miramos y olvidamos.
con el fulgor de las horas
entregándonos a la verdad del amor
a la llamada del encuentr,o
sintiendo toda la alegria del mundo
en un rincón de tu habitación
Y después de tu mirada lenta
de tu gesto satisfecho
de tu sonrisa en silencio,
veamos la indiferencia de la ciudad,
que nos contempla
y que nosotras miramos y olvidamos.
Vaciar las palabras
Esta semana estoy muy aplicada. He leido, he escrito, he trabajado, he salido…Se diría que el tiempo me ha cundido como nunca. Leo porque me gusta y escribo porque lo necesito y porque veo que de esta manera se deja sentado, escrito algo que está en mi conciencia, y a veces, basta esto para calmar una tensión producida, o una necesidad de decir.
Hoy me gustaría que este diario no pontificara sobre realidades o verdades absolutas, que no existen, creo me cansa tanto ejercicio mental.
Es sábado, mi madre ha venido a casa y me la está “organizando” a su manera; me esperan tres meses de no saber donde tengo nada. Quizá por eso no quiero ser responsable, ni quiero enfrentarme a tópicos, ni expresar `las cosas de siempre´ con palabras distintas.
Hoy no estoy para enfrentarme a “situaciones” problemáticas. Ni siquiera quiero contradecir a mi madre. No estoy para casi nada más que para “parar” y darme un respiro. Para mí, estar así significa aceptar no que soy rarita, sino que soy un poco “compleja”, que tengo ideas complejas sobre las cosas, que cambio algunas veces. Por eso, días como hoy, tengo que decir las cosas como “no” son para que me entiendan.
Pero basta de circunloquios y a explicaciones laterales, por hoy ni adelgazo más, ni vaciaré las palabras. Las haré callar.
“Vacía las palabras,
haz que callen,
límpialas de ellas mismas para contar tu historia.
Lo que buscas existe dentro de lo que encuentras,
como oro está en sombrío,
o arco está en corazón.
Cuida que lo que dices no sea como el vaho
del que empaña un cristal
para escribir su nombre sobre un mundo vacío.
Procura que el silencio se lea en tus poemas,
pero jamás olvides
saber qué está del lado de la llave,
qué está del lado de la cerradura. Cava el pozo de lo que nadie ha dicho
y persigue el rumor de las cosas sin nombre.
Pero recuerda siempre esta verdad:
las tormentas de arena
sólo son el desierto que avanza hacia el desierto.
Vacía las palabras,
qué más puedo decirte.
No desprecies la luz ni desprecies lo oscuro.
Vacía las palabras como quien drena un lago.”
Hoy me gustaría que este diario no pontificara sobre realidades o verdades absolutas, que no existen, creo me cansa tanto ejercicio mental.
Es sábado, mi madre ha venido a casa y me la está “organizando” a su manera; me esperan tres meses de no saber donde tengo nada. Quizá por eso no quiero ser responsable, ni quiero enfrentarme a tópicos, ni expresar `las cosas de siempre´ con palabras distintas.
Hoy no estoy para enfrentarme a “situaciones” problemáticas. Ni siquiera quiero contradecir a mi madre. No estoy para casi nada más que para “parar” y darme un respiro. Para mí, estar así significa aceptar no que soy rarita, sino que soy un poco “compleja”, que tengo ideas complejas sobre las cosas, que cambio algunas veces. Por eso, días como hoy, tengo que decir las cosas como “no” son para que me entiendan.
Pero basta de circunloquios y a explicaciones laterales, por hoy ni adelgazo más, ni vaciaré las palabras. Las haré callar.
“Vacía las palabras,
haz que callen,
límpialas de ellas mismas para contar tu historia.
Lo que buscas existe dentro de lo que encuentras,
como oro está en sombrío,
o arco está en corazón.
Cuida que lo que dices no sea como el vaho
del que empaña un cristal
para escribir su nombre sobre un mundo vacío.
Procura que el silencio se lea en tus poemas,
pero jamás olvides
saber qué está del lado de la llave,
qué está del lado de la cerradura. Cava el pozo de lo que nadie ha dicho
y persigue el rumor de las cosas sin nombre.
Pero recuerda siempre esta verdad:
las tormentas de arena
sólo son el desierto que avanza hacia el desierto.
Vacía las palabras,
qué más puedo decirte.
No desprecies la luz ni desprecies lo oscuro.
Vacía las palabras como quien drena un lago.”
El amor no tiene medida
Sólo quiero escribir que como dice el título de este artículo "el amor no tiene medida". Yo creo que la medida es la entrega total, con las particularidades que abajo señalo, y también que es mentira que dar demasiado pueda hacer que me quede sin nada, pues siempre hay sobrantes de amor en mi interior para poder seguir amando.
Y no estoy hablando del doy para que des, ni del hoy por ti y mañana por mi. Estoy refiriendome a que no veo peligro de quedarme vacia si quiero, si me entrego...pero siempre que sea un amor sano en el que yo pueda decir que es un auténtico placer el compartir, el andar junto a alguien de la que estoy enamorada, el gusto por dar y el de recibir. Si sólo es de ida, no no tiene vuelta, mal andamos.
El camino hacia Amanda siempre es de doble vía, de ida y vuelta, con varios carriles en cada sentido...y por eso la amo sin medida. Me siento afortunada de que eso sea así.
Y no estoy hablando del doy para que des, ni del hoy por ti y mañana por mi. Estoy refiriendome a que no veo peligro de quedarme vacia si quiero, si me entrego...pero siempre que sea un amor sano en el que yo pueda decir que es un auténtico placer el compartir, el andar junto a alguien de la que estoy enamorada, el gusto por dar y el de recibir. Si sólo es de ida, no no tiene vuelta, mal andamos.
El camino hacia Amanda siempre es de doble vía, de ida y vuelta, con varios carriles en cada sentido...y por eso la amo sin medida. Me siento afortunada de que eso sea así.
Majuelos, sembradíos, olivares, galgos, libros y gatos felices
Amanda tiene un hobby: le encanta leer casi tanto como a Don Quijote, únicamente que ella no tiene que vender majuelos, sembradíos ni olivares para leer. Pide prestados los libros…Tampoco tiene un galgo corredor, sino un gato manso y más que atrevido. Mi espalda podría dar testimonio de ello. Pero bueno, no era esta la finalidad de mi comentario. En otra ocasión procederé a un análisis profundo de las semejanzas y diferencias de Amanda y Don Quijote, con permiso de los cervantistas, ahora sólo quiero anotar en este diario bloguero que me siento feliz, y esta felicidad no se desata por un “chaparrón” del placer que produce un orgasmo, ni la sensación placentera concreta…me siento inundada y reconfortada por sentirme premiada por mi vida, por los que me rodean, por mi trabajo, por mi familia y también por querer a quien me quiere.
El otro lado de mi cama
He pasado el finde con Amanda; bueno, eso no es una novedad, es así desde hace tres meses y pico. Han sido unas horas de felicidad, de goce, de sensualidad,…con ella viajo sin moverme; este sentimiento es amor, unas veces emparentado con el sosiego, con la paz y otras veces con el deseo frenético más absoluto. Sólo hace unas horas que se ha marchado y ya quiero verla de nuevo al otro lado de mi cama, con un libro en las manos, con una leve sonrisa en su boca. Creo que necesito leer poesía para transfigurar esta sensibilidad que tengo dedicada a ella. No sé si sonará a ñoñería escribir que la luz de Amanda tiñe de vivos colores mi cielo; que mi corazón se deslumbra por los vivos reflejos de sus ojos, y que todos los cristales y espejos brillan más y mejor si ella está cerca….Yo soy mujer de lógica, mujer que ha sentido alguna vez pasiones, pero cuando escribo estas líneas, todo el pasado no me importa, ni me constituye…sólo seguir sintiendo la maravilla y la emoción de un despertar a su lado, sólo quiero sentir la voluptosidad profunda de sentirla entre mis manos, sólo quiero pensar complacientemente que ella es real.
No se puede leer, sólo comprar
Retomo mi yermo blog porque me apetece reflexionar en voz alta sobre algunos aconteceres de mi vida. Estoy con un trabajo, y me tomo un respiro. No hay nada comparable en la vida a estos permisos o respiros que nos tomamos de nuestras obligaciones. Me desahogo y me relajo leyendo las tribulaciones, reflexiones y anécdotas, por esos “sucedidos” ocurridos en los mundos imaginarios de los libros.
¿Cuántas historias se habrán fraguado en las tiendas de libros?
Ir a una de estas donde están dispuestas las revistas y los libros a nuestra curiosidad, es un tónico para el cerebro.
Ya sé, ya sé… leer intrigada un libro es como el pasaporte para entrar en este país de irrealidad, en el que podremos curiosear un mamotreto que huele a ladrillo, oler un incunable que nos deja la boca abierta por la admiración de los años que pasaron por todos menos por sus páginas, ojear una liviana revista donde se adora la bagatela…y cuyos textos contrastan con los rostros de señores graves e inmóviles que compran el ABC, con gesto impenetrable…uno de ellos, al leer un titular, ha resoplado, de pronto, como gesto de desacuerdo, ha movido la cabeza…y me ha lanzado una mirada y un comentario a bocajarro:
“la culpa de todo la tiene el gobierno”.
Después de este comentario, he vuelto la cabeza hacia otra persona, esta vez es una chica, la que con gesto afable, lento, me ha lanzado estas palabras:
“No se puede leer libros, sólo comprar”.
Ahora si que siento una honda estupefacción. ¿Cómo es posible que en una tienda de libros no se pueda leer, cómo no alarmarse con esta paradoja.?
¿Cuántas historias se habrán fraguado en las tiendas de libros?
Ir a una de estas donde están dispuestas las revistas y los libros a nuestra curiosidad, es un tónico para el cerebro.
Ya sé, ya sé… leer intrigada un libro es como el pasaporte para entrar en este país de irrealidad, en el que podremos curiosear un mamotreto que huele a ladrillo, oler un incunable que nos deja la boca abierta por la admiración de los años que pasaron por todos menos por sus páginas, ojear una liviana revista donde se adora la bagatela…y cuyos textos contrastan con los rostros de señores graves e inmóviles que compran el ABC, con gesto impenetrable…uno de ellos, al leer un titular, ha resoplado, de pronto, como gesto de desacuerdo, ha movido la cabeza…y me ha lanzado una mirada y un comentario a bocajarro:
“la culpa de todo la tiene el gobierno”.
Después de este comentario, he vuelto la cabeza hacia otra persona, esta vez es una chica, la que con gesto afable, lento, me ha lanzado estas palabras:
“No se puede leer libros, sólo comprar”.
Ahora si que siento una honda estupefacción. ¿Cómo es posible que en una tienda de libros no se pueda leer, cómo no alarmarse con esta paradoja.?