Apuntes contra conjuros y lamentos
Acerca de
Considerando en frio, este blog a veces tose y se acatarra, y sin embargo le gusta ir a pecho descubierto. A veces, se peina y se viste de domingo, otras veces va velozmente al trabajo, otras piensa en el enigma del tiempo o en la fórmula esforzada de la vida por "delante".
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VACACIONES
Hoy es el primer día de mis vacaciones. Ya veis, el bosque ha amanecido de colores. Algunos de los árboles de ese bosque tenían los troncos pintados, como creo que suele hacer el artista vasco Agustín Ibarrola. Como no hay dos dias iguales -como nadie se baña nunca en el mismo rio-, en este día quiero escribir unas líneas que reflejen esta emoción, que pronto dejará de tener tonos extraordinarios, y pasará a disminuir con el paso a lo cotidiano de estos días sin trabajo. Ya veis, es leve y lacónica mi intención de aumentar estos post, pero confieso mi desgana a jugar con los espejos que son las palabras aquí escritas.
Y aunque quisiera, sería imposible verbalizar ahora sentimientos o emociones; anoche me acosté a las tantas, y la curiosidad por preparar mi viaje próximo ha hecho que esté delante de este cacharro dándole a la tecla. Solo diré que sigo sumando abrazos y besos de Amanda, que sentimentalmente me llena como un cálido hogar en el que vive mi corazón, que cuando estoy sóla estoy bien y cuando estoy con ella perfectamente mejor. Ojalá estos días sean de felicidad y sosiego. Creo que me los he merecido.
 
Una jornada insoportable...
Luis García Montero

Al regresar a casa,
cuando la luz se ha transformado en eco
después de una jornada insoportable,
el tiempo y ella son
como una propiedad particular.
Necesito saber que me esperaba.



Oye mis pasos fríos al subir,
abre la puerta, igual
que se abre un diccionario
para que todo ocupe su destino,
y me besa en la boca.



Reino de soledades oportunas,
habitación casi perfecta
al otro lado de los días,
hospitalaria forma de quitarme el abrigo,
de acariciar con ojos lentos
las hojas secas de mi voz,
el rastro de las calles en mis hombros,
la mala tarde y el cansancio.
Luego enciende la luz, tan enigmática
como la piel que ha visto
y ha descifrado el curso de los años,
me prepara una copa, y la pone en la mesa,
cerca de la butaca preferida,
para que se deshaga en el silencio
y acompañe el rumor de las historias,
el licor impreciso
que mezcla las palabras con las insinuaciones.



Sólo el humo y las lágrimas
saben juntar las cosas,
y en el humo se juntan
los recuerdos pacíficos de las noches inquietas
y la inquietud de un tiempo serenado.
Recuerdos de las noches envueltas con el día,
las noches apoyadas
en el primer instinto de aventura,
la urgencia de sentir
y comprenderlo todo,
el deseo sin calma, o la promiscuidad
con sus humillaciones y sus deslumbramientos,
que buscaban al filo
del corazón inagotable
un principio de orden y conciencia.



Mentira por mentira o lealtad por lealtad,
el amor aceptó cambiar de estado,
miró desde una sombra
la quietud resistente de las brasas,
y buscó compañía,
conocimiento exacto,
de fortalezas y debilidades,
el misterio infinito de las repeticiones,
la costumbre final de una luz elegida,
el pacto negociado
por la tranquilidad de una butaca
y el cuerpo que envejece
con mirada de brillos juveniles.



Y no es verdad, la vida no consuela
del entusiasmo de la juventud
con los placeres de la inteligencia.
Pero hay anillos respetables
en la mano que busca una caricia.


Ahora me defienden tus cuidados.
Jacobina si voy a ser cobarde,
prudente si me arriesgo,
descanso en ti,
en tus asombros,
en tu lealtad antigua,
biblioteca.”


 
No existe riesgo por leer...

No hay ninguna lectura peligrosa. El mal no entra nunca por la inteligencia cuando el corazón está sano.

Jacinto Benavente (1866-1954) Dramaturgo español.