Apuntes contra conjuros y lamentos
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Considerando en frio, este blog a veces tose y se acatarra, y sin embargo le gusta ir a pecho descubierto. A veces, se peina y se viste de domingo, otras veces va velozmente al trabajo, otras piensa en el enigma del tiempo o en la fórmula esforzada de la vida por "delante".
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TU RISA
Neruda



Quítame el pan si quieres,
quítame el aire, pero
no me quites tu risa.

.......


Ríete de la noche,
del día, de la luna,
ríete de las calles
torcidas de la isla,
ríete de este torpe
muchacho que te quiere,
pero cuando yo abro
los ojos y los cierro,
cuando mis pasos van,
cuando vuelven mis pasos,
niégame el pan, el aire,
la luz, la primavera,
pero tu risa nunca
porque me moriría.


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LA VIDA SENTIMENTAL DE NERUDA

Los Veinte Poemas están hechos cuando el poeta era muy joven e inspirados en varias mujeres, musas del poeta, pero una prominente, Albertina Rosa Azócar. Es sorprendente que el célebre me gusta cuando callas porque estás como ausente corresponda al estilo de esta mujer, quien a juicio de los biógrafos de Neruda, era de una mudez e impenetrabilidad tan enorme, que hacía cuanto más locuaz y angustiado el trabajo del poeta. La muchacha parecía asistir impávida a los esfuerzos líricos de Neruda, y así lo prueban los poemas con sus acentos en el silencio, en la ausencia, en la lejanía, y hasta en las cartas posteriores donde el poeta le habla de "su callado nombre" y aun le reprocha una "sensación de indiferencia que me abre la curiosidad".
Es gracioso que la impertérrita mujer era un contrahielo a la fogacidad sensual de su artista.
Del tiempo en que el poeta fue cónsul chileno en Birmania, surge un idilio que excitó la curiosidad e imaginación de sus lectores y biógrafos. Prácticamente no hay testimonio de esta protagonista como no sea el directo de Neruda, su beneficiario o víctima, según se le mire. La mujer se llamaba Jossie Bliss y su inmortalidad se debe a su rol en uno de los capítulos más feroces de Residencia en la Tierra, el titulado Tango del viudo. Dama extremadamente sensual y misteriosa, fue acechando a Neruda con los celos, hasta el extremo de pasearse alrededor del lecho donde él dormía blandiendo sonámbula un cuchillo con el que consideraba matarlo. El poeta tuvo que optar entre la fiebre sexual que le ataba a ella y su propia vida. De modo que un día, asume otro destino diplomático dejándola plantada. Salvar el pellejo, sin embargo, le perfeccionó la obsesión por su ausencia en imágenes pasionales:
"Daría este viento del mar gigante por tu brusca respiración oída en largas noches sin mezcla de olvido, uniéndose a la atmósfera como el látigo a la piel del caballo. Y por oírte orinar, en la oscuridad, en el fondo de la casa, como vertiendo una miel delgada, trémula, argentina, obstinada, cuántas veces entregaría este coro de sombras que poseo...".
La carrera diplomática de Neruda lo saca del Oriente y lo lleva a Barcelona y a Madrid. Una noche, en el piso de Rafael Alberti, probablemente en 1933, a Delia del Carril. Esta dama oriunda de una riquísima familia de hacendados argentinos tenía una larga experiencia con la escena internacional, una aguda sensibilidad política, y se sabía casi de memoria El manifiesto comunista. Según le confiesa a su biógrafo Fernando Sáez, recuerda que encontró a Neruda por primera vez en la Cervecería Correos: "Puso su brazo alrededor de mis hombros y así nos quedamos".

Ella poseía un mundo de relaciones, belleza, inteligencia, y él pese al éxito en círculos prestigiosos y pequeños, no lograba que su obra se publicara con la repercusión que merecía.. La pintora Delia del Carril era exactamente 24 años mayor que Pablo. En los momentos cruciales políticos fue la mujer ideal para tenerla de compañera: trabajó con su esposo para salvar republicanos españoles y enviarlos a Chile y le hizo familiar todo el mundo de sus contactos. Más tarde, de vuelta en Chile, compartió su arte, cuyo motivo preferente fue la pintura de caballos, con las tareas políticas de su esposo, que no eran menores. Neruda llega nada menos que a ser elegido Senador de la República.
Ya desde antes ha tenido contactos emocionales muy intensos con Matilde Urrutia, quien incluso ha oficiado de enfermera en la casa de Delia y Pablo en la calle Lynch de Santiago después de que éste debiera guardar reposo por un accidente automovilístico. El destino lleva ahora al poeta a Capri donde convive clandestinamente con su amante. La musa que inspira Los Versos del Capitán es Matilde, una pelirroja de cabello tan seductor que más adelante el vate celebrará con alegre ingenio: "Otros amantes quieren vivir con ciertos ojos, yo sólo quiero ser tu peluquero". El autor chileno publica el libro como "anónimo", con la intención de no herir la sensibilidad de Delia. Vano resguardo: al mes de aparecer, todo el mundo habla del "último libro de Neruda".
La separación de Delia resulta conflictiva y tiene un fin amargo.
Con versos, consuela a la mujer abandonada en Memorial de Isla Negra:
"Amé otra vez y levantó el amor una ola en mi vida y fui llenado por el amor, sólo por el amor, sin destinar a nadie la desdicha... Está escrito en donde no se lee que el amor extinguido no es la muerte sino una forma amarga de nacer".
De aquí en adelante, hasta septiembre de 1973, es Matilde la amada y esposa que lo acompaña en el éxtasis de su celebridad .
 
OLVIDAR
La extraterrestre de guardia reflexiona hoy sobre el hecho del olvido y la memoria. Recordar es volver a vivir y olvidar es recordar sin sentir.
Aunque esta afirmación, parezca poética, es una verdad muy simple y práctica. Cuando olvidamos, podemos controlar sin esfuerzo nuestras emociones y reacciones.
Solo así podremos volver a arriesgarnos, con fe y esperanza en que si nos vuelve a pasar, será muy distinta nuestra actitud.
 
KASIDA Y RONDÓ
KASIDA Y RONDÓ


Las ciudades sin ti no las recuerdo

Son las flores cerradas del mundo

Las ciudades sin ti no tienen nombre

Las ciudades sin ti no las recuerdo

La noche solitaria que parece

Tan sólo una tiniebla vagabunda

La noche en que no estás tiembla mi noche

Si el vacío me mira con tus ojos

Vale más el vacío que la vida

Si me mira el vacío con tus ojos

La noche en soledad corrompe sueños

La noche en que no estás tiembla mi noche

De «El equipaje abierto»
FELIPE BENITEZ REYES


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post express
Dias incadescentes,
la vida es bella,
a pesar de los pesares,
tengo amor, tengo amigos, tengo amor.
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Capítulo de la estupidez humana
Si un extraterreste se pusiese a escribir la historia de la estupidez humana comenzaría por la conducta sexual y el primer capítulo trataría de la actitud ante la homosexualidad. Todo ser humano se puede relacionar y responder sexualmente con personas del sexo propio. En todas las sociedades y en todas las épocas, ha habido sectores de la población que se han comunicado con más facilidad o con preferencia con personas de su propio sexo que con las del sexo opuesto; esta conducta no se ha tratado siempre igual. En algunas culturas se ha aceptado sencillamente como variante admisible; los guerreros espartanos y los japoneses se regocijaban en sus escuderos cuando salían de campaña; Safo enseñaba a sus pupilas en el arte amatorio, además de mostrar sus dotes líricas cortando “las rosas tempranas” para sus discipulas. Los antiguos atenienses reconocían que los hombres maduros deberían sostener relaciones sexuales de un cierto tipo con jovencitos y de otro tipo distinto con las mujeres. En nuestra cultura, estamos influenciados por el temor hebreo a lo antinatural y el aborrecimiento cristiano al sexo en general. Se han hecho grandes esfuerzos por la Iglesia por quemar, torturar y perseguir a todo el que tuviera la osadía de expresar activamente esta preferencia, y cronológicamente hablando, acaba de terminar esta persecución, aunque hay sectores que de facto, continúen los pasos de Torquemada.
 
Agresión
En nuestra cultura, a casi todo el mundo le asusta la palabra agresión. A mi también. No me refiero en este post a la idea de romperle a alguién la cabeza o tirar una bomba. Me refiero al sentido relacionado con la dominación dentro de una relación sentimental. Es claro que para que para que se sostengan los cimientos de una pareja ha de haber por parte de las personas que la forman capacidad para relacionarse con otras, con confianza y sin angustia y en saber de forma intuitiva, el papel que queremos adoptar respecto a cada uno de las demás. No tiene nada que ver con usar látigos para relacionarse con los demás ni usar prendas masculinas para establecer una comunicación no verbal con otras mujeres. Se trata de tener dominio de tus propias aptitudes. Cuando no se siente confianza, la relación se convierte en una especie de agresión; se posee a alguien, se imponen reglas descabelladas, se desvaloriza, se teme por cualquier simpleza, y se puede enredar con reproches por cualquier tontería. Es más, tanta deficiencia personal no puede sostenerse en una pareja, porque por mucho que hagas nunca cumplirás todas las expectativas del otr@.
 
Sentimientos y anuncios de jabón
Esta mañana estuve meditando sobre amores antiguos e historias sentimentales pasadas. No puedo contaros que mi vida ha sido tan ligera como un anuncio de jabón. Ha habido más de una complicación. Alguna vez ha habido personas conmigo que se me han subido “a la chepa” amorosa de forma más o menos manipuladora. Yo he entendido siempre que en el amor hay entrega, generosidad y protección compartida. Pero cuando no he jugado con estas “cartas”, simplemente me daba en el plano físico, también lo he expresado, por autoprotección egoísta, para que nadie pudiera echar en cara planteamientos que no tenía que ver con mi posición limitada ante esa relación. Tampoco han sido tantas veces, pero las pocas que pasaron lo hice así.
Ahora quiero referirme a una relación del pasado que me marcó, para mi desgracia, que me hizo desconfiar de ciertas aptitudes “filantrópicas y falsas”, que lo único que querían en definitiva eran exigencias ilimitadas, chantajes emocionales, conductas neuróticas… Ya sé, en esto del acercamiento a personas nada puede ser totalmente indoloro. Pero estas “batallas” con esta persona, me hicieron daño, y me sacó a relucir sentimientos de venganza, odio, necesidad de agresión…que pocas veces he sentido. Todo acabó hace tiempo, pero los coletazos de dicha tensión me marcaron, me hicieron estar “al tanto” de señales y rasgos que remotamente se parecieran a los de esta persona..Sentir la manipulación más disparatada, las ganas de atraparte, de causarte de mil maneras sentimientos de culpa, inspirar de mil formas extravagantes compasión, ajustar cuentas constantemente...será amor en otro idioma que me es desconocido, pero en el mio, no. Nadie es capaz de amar en esas condiciones, porque el amor es fundamentalmente respeto mutuo, entre otras cosas .
 
Sexo total
Siempre pensé que sexo total siempre usa el órgano sexual más importante que es el cerebro. En el sexo con amor se va más allá de la mecánica e implica el placer total, física, emocional y espiritualmente. Va más allá de “ir al grano”, más allá de lo básico, y supera la relación de dos cuerpos para darse entre dos personas, que se comunican y satisfacen. Anaïs Nin decía que “el latido unido del sexo y el corazón juntos pueden producir el éxtasis” (Delta de Venus). Para que haya comunicación, también es previo el requisito de que la otra persona te guste, te resulte sexy, resulte que tenga atractivo más allá de su “aspecto excitante o erótico”. Me refiero a que ser sexy significa a sentirse bien consigo mism@, en cuerpo y alma, sin que por esto se sea engreíd@ o arrogante. Por eso también la quiero a ella, a Amanda. Me gusta la gente apasionada, estoy cansada y más que harta de frialdad. Me gusta abandonarme intima y sensualmentemente a la pasión.
Me gusta la gente con atractivo, que no significa tener una hermosa cara, unos pechos perfectos, o un cuerpo maravilloso. Por supuesto que todo se agradece, pero si me gusta que la persona mire por su salud, por su acicalamiento, por su buena apariencia. Ya está dicho, “no hay mujeres feas, sólo las hay perezosas.”
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Es tu hora...
Llénate de mí.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Pídeme. Recógeme, contiéneme, ocúltame.
quiero ser tuyo, es tu hora,
Soy el que pasó saltando sobre las cosas,
el fugante, el doliente.

Pero siento tu hora,
la hora de que mi vida gotee sobre tu alma,
la hora de las ternuras que no derramé nunca,
la hora de los silencios que no tienen palabras,
tu hora, alba de sangre que me nutrió de angustias,
tu hora, medianoche que me fue solitaria.


Porque tú eres mi ruta. Te forjé en lucha viva.
De mi pelea oscura contra mí mismo, fuiste.
Tienes de mí ese sello de avidéz no saciada.
Desde que yo los miro tus ojos son más tristes.
Vamos juntos. Rompamos este camino juntos.
Ser‚ la ruta tuya. Pasa. Déjame irme.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrificarme.
Haz tambalear los cercos de mis últimos límites.

…..
(Pablo Neruda)
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Málaga
Hoy viajo a Málaga con Amanda, lugar cuyos cálidos recuerdos son como una moneda de oro en mi mano. Estos recuerdos son sentimentales (allí ví la sonrisa de Angelica y me sentí caer), acústicos (flamenco), olfativos (ir a la playa a comer sardinas), visuales (conoceis el azul del mar malagueño?)

Seguro que habrá ocasión para escuchar flamenco, arte emparentado con la poesia(a la que ya sabeís que soy aficionada), expresión de las raices de un pueblo humilde y sincero:
Cuando escucho en tu guitarra
un cante por soleá
oigo en mi alma un silencio
que es música de verdad.
Música tan de verdad
que las estrellas se callan
para poderla escuchar.

Es un arte desconocido por muchos pero lleno de autenticidad y misterio. ¿Qué otra cosa es la poesía o el arte? Misterio y verdad.
El flamenco es como un grito de alegría o dolor, nuestro Jazz andalusí. Después de todo, las raíces de una y otra música parecen venir de profundidades muy similares.

Y como en el flamenco, también en Málaga sentí el dolor de perder a la primera chica con la que tuve una relación no metafísica, Angelica. Hace ya años, pero recuerdo que la ciudad quedó deshabitada cuando ella se marchó. Una mezcla de miedo y resignación me invadió cuando lo supe, supe que ella se marchaba, que nuestros caminos nunca o muy difícilmente iban a coincidir. Recuerdo como esperamos en la cola del embarque de su avión hasta que inexorablemente su figura desapareció. Recuerdo que en aquella época perdí la capacidad de pensar, las ganas de moverme y sobre todo las ganas de cambiar nada...

Fueron pasando los días y, poco a poco, ella desapareció al igual que desaparece ese intenso dolor de cabeza: sin que se repare en su ausencia. Sabía que todo pasa y todo llega (otros amores se acercaron a mi vida), veía otra vez el vaso medio lleno.

Hoy iré a Málaga y a su Feria, donde voy a pasear con Amanda, y será una dicha porque ella es la mujer que me llena, la mujer que amo. La verdad que la quiero por tantas cosas, y por tan pocas, como decía Neruda, y lo bueno que esto es una enfermedad que crece porque ella me la cura.

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Copla soñolienta
Cante Hondo

Yo meditaba absorto, devanando
los hilos del hastío y la tristeza,
cuando llegó a mi oído,
por la ventana de mi estancia, abierta
a una caliente noche de verano,
cl plañir de una copla soñolienta,
quebrada por los trémolos sombríos
de las músicas magas de mi tierra.
...Y era el Amor, como una roja llama...
-Nerviosa mano en la vibrante cuerda
ponía un largo suspirar de oro,
que se trocaba en surtidor de estrellas-
... Y era la Muerte, al hombro la cuchilla,
el paso largo, torva y esquelética.
-Tal cuando yo era niño la soñaba-.
Y en la guitarra, resonante y trémula,
la brusca mano, al golpear, fingía
el reposar de un ataúd en tierra.
Y era un plañido solitario el soplo
que el polvo barre y la ceniza avienta.
(Antonio Machado)


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Memoria inconexa en plena noche

La Memoria inconexa ahora me aborda en la caverna de mis sueños, en plena noche.

Recuerdo cómo me besaste en aquel bar,
la cara de extrañeza de un tipo homófogo que se predicaba tolerante,

Siento no dormir más esas siestas de media tarde o media noche,
Dejar de tener tus abrazos,
echo de menos tu manera de tocarme sin manos,
de rozar mi corazón desnudo,
Extraño no poder entregarme a la topografía de tu cuerpo con mis labios,
Contemplar un rio Tajo que deja de tener esa condición para ser mar Beber viño verde, comer sardinas en Alfama.
Echo en falta esa luz escasa de la tarde que se transparenta por las vidrieras de aquella iglesia.
Oir aquel fado en aquella garganta de mujer,
oir una historia de amor triste en portugués,
Enterrar en hacha de guerra contigo,
y hasta darme igual perder una apuesta.



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Algunos recuerdos de un corto viaje
Escribo estas palabras y líneas por segunda vez. Mi página debe estar de vacaciones y no publicó lo que yo había escrito antes sobre mis impresiones del viaje a Portugal. Y por segunda vez insisto en lo mismo: Mis recuerdos sobre Lisboa son sentimentales, románticos, apasionados, monumentales, gastronómicos..., que de todo hay en la viña del señor.
Vereís: ir a la capital de Portugal es ir a una ciudad sobre la que ha sido muy generosa la naturaleza. Es impresionante la desembocadura del Tajo y si lo miras con ojos trasparentes como los que te provoca la ingesta del viño verde, el resultado es magnifico, encantador, insuperable. Aunque abrieras el "libro del desasosiego" en ese momento, ninguna turbación produciría en tu alma. Las colinas, el puente, los museos...todo tienen un aire de tristeza y melancolia, como pais que tuvo y retuvo su grandeza, su horizonte épico allende de los mares y colonias perdidas. Lastima que se terminó el festival lisboeta. Me apetecía tanto escuchar con luz de media tarde filtrada por las monumentales cristaleras de los Jeronimocs, la conversación sigilosa que tenían Vasco de Gama y Camoes, enterrados uno con otro, lateralmente. Hablarían de que todos tenemos derecho a un jaguar, graffiti que leí en Alfama, el barrio más humilde de los de la capital, de que hay homofobos en Portugal hasta decir basta, de que también hay xenofobos que escriben graffitis en los que reivindican que los brasileiros se marchen de Portugal...Pero seguro que tendrían un hueco en sus diatribas en las que divagarían sobre el gusto por lo pequeño, por su nostalgia por ver la neblina sobre el rio que deja de serlo y se convierte en mar.

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