Plácido Domingo
La letra del motocarros en el Notario.
Los gastos del protesto suben a 120 pesetas.
Plácido domingo de cine en casa de C.
Cinemarathon dominguero con aperitivos (sólo patatas fritas, denuncio).
Siente un pobre a su mesa.
Humor. Horror.
Comedia. Tragedia.
Navidad.
Gentes sencillas.
Vida cotidiana.
Crudeza, sin sensiblería
vergüenzas y miserias
Hipocresía en los años 50.
Generosidad.
Luis García Berlanga.
FEBRERO, MADRID
(Ejercicio de memoria dedicado a C.)
Una de las primeras citas con C.
Y la primera vez que pisaba mi casa, recién estrenada y amueblada, sin cortinas, sin nada en la nevera, sin nada en los cajones, sin cuadros.
No había pegado ojo en toda la noche y el cuerpo me pedía una siesta. Pero me lo pedía muy bajito porque…cuando me quité la ropa para ducharme, lo que en realidad quería hacer era volver al dormitorio completamente desnuda y observar su reacción; C. había preparado la cama, edredón, sábanas, y me metí al refugio del frío que hacía (la calefacción también estaba ausente).
Ella estaba esperándome. Yo tenía tanta excitación, tanta emoción por volverla a sentir entre mis manos, por besarla, con tanto deseo… que veía los pliegues de las mantas en la cama y adivinaba su cuerpo. Pero también adiviné que quería que me tocara, que sus manos me provocaran estremecimientos, …que me acariciara suavemente, vigorosamente. Su pelvis se movía rítmicamente (sin música), ya sabéis, hay cosas que no pueden controlarse en un determinado momento. Yo creía tener millones de aberturas, cada célula de mi cuerpo quería ser poseída por ella. Durante más de 24 hrs. estuvimos dentro de la habitación, comiendo a deshoras cualquier cosa, sólo bebíamos agua. Os juro que fueron unas horas sensuales, exquisitas y dulces. No importaba nada que no fuera únicamente el cuerpo magnifico y sensual de C., una confusión de abrazos, tequieros, y un pozo infinito de humedad y calor. Un corte del suministro eléctrico fue testigo mudo de nuestras manifestaciones amorosas. Cualquier excusa valía. Y esta fue una buena coartada. Días antes, habíamos hablado de cenar en Chueca, de salir por ahí por la tarde, pero todo pudo esperar. Conocéis el Museo de la Patata? Está por Delicias, cerca de mi casa nueva. Terminamos cenando allí, con un hambre canina, devorando patatas picantes, patatas maravillosas, patatas seductoras, patatas sublimes con nalgas y muslos, patatas turgentes, patatas lubricadas…hasta estirar los dedos de los pies (no os pasa eso de quedarse el dedo del pie engatillado de tanto estirarlo?). Y lo mejor, fueron las patatas que nos comimos mirándonos a los ojos. Yo no me la quería tragar, del gusto que me daba tenerla en la boca.
Seguiremos en la brecha...
Quien puede y sólo quien puede, ofende. Y es para mi un honor que un@ tip@ de cuyo nombre no quiero acordarme (aunque lo conozco) despotrique contra este humilde blog, que no se las da de nada, pues a veces, tose, se acatarra…pero siempre va a pecho descubierto. No quiero que entienda lo que escribo, si tomo licencias con las palabras, si elijo las que no convienen, si el sonido de las utilizadas es poco propicio para sus oídos, si entiende que están bien o mal medidas…porque escribo sobre lo que quiero, como tengo a bien y esa la única armonía que quiero pretender.
Ya indiqué en el anterior post, que quien quiera puede decir lo que le parezca aquí, o en otros blogs, pero en todo caso, no es mi deseo censurar a nadie, por lo que piense de mi o de mis escritos.
C. y yo hemos defendido que la Sra. L70 no era un personaje real, pero no odiamos a nadie, incluso nos provoca un sentimiento de pena por su palmaria torpeza a la hora de enfrentarse a un problema como el que ella, y sólo ella, creó con su soberbia de “gran literata”. Creo que hemos actuado con inteligencia y sagacidad, y el odio a la inteligencia, a la crítica, a perspectivas diferenciadoras es poner en práctica los principios de la Inquisición. (recuerdo que la historia empezó con cuatro comentarios censurados en los que manteníamos nuestra incredulidad con la veracidad de la historia narrada por L70. A partir de ahí vinieron insultos como "malnacidas" "impresentables" etc. y el resto de historia que ya conocéis).
Callar a veces significa otorgar, porque el silencio puede valorarse como aquiescencia. El insulto personal o mejor aún, la explosión de insultos y ofensas contra mi chica y contra mi, es una forma ridícula y repelente de entender una crítica, y solamente puede comprenderse desde la bajeza espiritual , propia de la creadora del personaje de ficción L70. Por tanto, a pesar del tumulto, seguiremos en la brecha.
Libros que caen en mis manos
Estos días repaso historias de la guerra civil, que es motivo de estudios, ensayos, hasta de decretos de recuperación de la memoria. Tengo entre manos un libro que C. me ha prestado, “Una historia de la Guerra Civil que no va a gustar a nadie” (Juan Eslava Galán, Ed. Planeta), y leyéndolo confirmo la verdad del título, pues seguro que no va a convencer ni a los “papistas de izquierdas” ni a los “milicianos de derecha”, porque ambos dejaron la humanidad y la inteligencia fuera de lo que eran sus normas de conducta y procedieron al exterminio del enemigo con arrogancia, con ansia de revancha, con un odio retorcido, que aún hoy nos pone los pelos de punta. Son historias estremecedoras, pero reales como las que cuenta en el capítulo “los paseos”, o los relatos que nuestros abuelos hacían de la etapa del terror rojo o del terror blanco. Ambos son totalmente detestables, desde cualquier perspectiva.
Otro libro que cayó en mis manos este verano, y también recomendable para comprender la historia, más allá de las simpatías ideológicas con autores o hechos, es “Muerte en Málaga, Testimonio de un americano en la Guerra Civil Española”, de Edward Norton (Ed.Universidad de Malaga), un libro escrito con un estilo elegante y diplomático (no en vano el autor había tenido esta profesión antes de la Guerra), y da testimonio de unos acontecimientos estremecedores que el autor vivió en primera persona en esa ciudad.
Recordar la historia para no revivirla más, este es el resumen de las lecturas de estos libros que nos dan datos de un montón de ruinas humanas, de la cara más triste y terrible de la condición humana y de que sea cual sea el bando en el que estuvieron afiliados, la guerra civil concitó lo peor de la especie humana (creo que en más de un caso, los propios intervinientes dudaban de su condición de humanos), además de que al final sólo quedó por recordar el terror cruel, sádico y cínico de los que vencieron pero no convencieron, terror sin base en la razón, con apoyo sólo en el resentimiento y en el rencor contra todo los que no eran de su cuerda. Por eso el grito de Millán Astral en la Universidad de Salamanca, donde se conmemoró la Fiesta de la Raza: “Muera la inteligencia”, a lo que José María Pemán, arrimado a las tesis nacionales dijo ¡Viva la inteligencia! ¡Mueran los malos intelectuales! A lo que Unamuno replicó que “Ese-la universidad-es el templo de la inteligencia y yo soy el sumo sacerdote, Vds estan profanando su sagrado recinto”.
Otro libro que cayó en mis manos este verano, y también recomendable para comprender la historia, más allá de las simpatías ideológicas con autores o hechos, es “Muerte en Málaga, Testimonio de un americano en la Guerra Civil Española”, de Edward Norton (Ed.Universidad de Malaga), un libro escrito con un estilo elegante y diplomático (no en vano el autor había tenido esta profesión antes de la Guerra), y da testimonio de unos acontecimientos estremecedores que el autor vivió en primera persona en esa ciudad.
Recordar la historia para no revivirla más, este es el resumen de las lecturas de estos libros que nos dan datos de un montón de ruinas humanas, de la cara más triste y terrible de la condición humana y de que sea cual sea el bando en el que estuvieron afiliados, la guerra civil concitó lo peor de la especie humana (creo que en más de un caso, los propios intervinientes dudaban de su condición de humanos), además de que al final sólo quedó por recordar el terror cruel, sádico y cínico de los que vencieron pero no convencieron, terror sin base en la razón, con apoyo sólo en el resentimiento y en el rencor contra todo los que no eran de su cuerda. Por eso el grito de Millán Astral en la Universidad de Salamanca, donde se conmemoró la Fiesta de la Raza: “Muera la inteligencia”, a lo que José María Pemán, arrimado a las tesis nacionales dijo ¡Viva la inteligencia! ¡Mueran los malos intelectuales! A lo que Unamuno replicó que “Ese-la universidad-es el templo de la inteligencia y yo soy el sumo sacerdote, Vds estan profanando su sagrado recinto”.
Gracias...
El finde estuve con mi chica. Ella está lejos durante la semana. Me llamó por teléfono porque el timbre de casa no funciona y me dijo que esperaba en la puerta. Yo venía de lavar el coche, iba conduciendo camino de casa, y primero ví su coche, luego la distinguí a ella, que, como siempre distraída, observaba el mundo. Me alegré de que fuera de verdad, que fuera ella, bella, con su sonrisa, cerca de mi, a mi alcance, llena de abrazos, besos, risas, bromas, dulces palabras.
Ahora, otra vez estamos en los afanes y la rutina de los días entresemana, pero hoy también la veo, sonriéndome, adueñándose de mi corazón, con su ternura, con su inteligencia, con sus bromas…aquellos últimos días de enero, redimiéndome de mi propia determinación de que jamás encontraría un amor que me estremeciera. Esa determinación voló porque lenta, tibia, leve y tiernamente, ella entró por mis ojos, por mis oídos, por …los rincones escondidos de mi corazón. Ahora estoy contenta por esto, porque puedo hablar de lo hermoso que pasó y por poderte dar las GRACIAS por ello.
P.Datam: si alguien quiere comentar, es libre de hacerlo, aqui, en un blog paralelo (debería decir "perpendicular"), o donde entienda que deba de hacerlo. Pero no me cortaré de contar mis cosas, mis inquietudes, mis preferencias, mis historias, mis alegrias, mis penas...Si alguien a quien le sobran blogs y mucha mala leche cree otra cosa, está muy equivocada.
Ahora, otra vez estamos en los afanes y la rutina de los días entresemana, pero hoy también la veo, sonriéndome, adueñándose de mi corazón, con su ternura, con su inteligencia, con sus bromas…aquellos últimos días de enero, redimiéndome de mi propia determinación de que jamás encontraría un amor que me estremeciera. Esa determinación voló porque lenta, tibia, leve y tiernamente, ella entró por mis ojos, por mis oídos, por …los rincones escondidos de mi corazón. Ahora estoy contenta por esto, porque puedo hablar de lo hermoso que pasó y por poderte dar las GRACIAS por ello.
P.Datam: si alguien quiere comentar, es libre de hacerlo, aqui, en un blog paralelo (debería decir "perpendicular"), o donde entienda que deba de hacerlo. Pero no me cortaré de contar mis cosas, mis inquietudes, mis preferencias, mis historias, mis alegrias, mis penas...Si alguien a quien le sobran blogs y mucha mala leche cree otra cosa, está muy equivocada.
Confidencias en voz baja
Mi chica me llama por teléfono y me dice en voz baja que me quiere. Está en el trabajo, saliendo, va a tomar un café y aprovecha la coyuntura para recordarme que es mi amor. El pan recién horneado no es tan tierno como ella. Yo le correspondo, gastamos bromas sobre la insistencia en la que nos decimos que nos queremos, le digo que voy a hacerle un contrablog para quejarme de su reiteración amorosa...nos reímos, llega el momento de pagar el café, oigo sus monedas caer y al camarero cobrar, llega de nuevo a su trabajo y me dice que se despide, que otra "vez" será, pero vuelve a repetir ante mis oidos rendidos que me quiere.
Como dice la canción, no sé si será amor, pero lo parece.
Esta noche me acosté en mi gran cama, 1.50 m. de ancho para mi solita y la eché de menos. Me parecía un aeropuerto sin ella.
Pero también eche de menos su presencia porque la silla vacia al otro lado de la mesa era un testigo mudo de mis cavilaciones en voz alta, la comida me resultaba sosa sin sus picantes, especias o guindillas, mi gata me recordaba a la suya…sin siete kilos de más, eso si.
Hoy pienso en ti, necesito estar cerca de ti, abrarzarte, decirte cuanto te quiero; caminar esta senda contrigo me gusta. Igual que tus susurros al oído, tus caricias, tus obscenidades, tus suspiros, tus sin-sudores, mis sudores...
Como dice la canción, no sé si será amor, pero lo parece.
Esta noche me acosté en mi gran cama, 1.50 m. de ancho para mi solita y la eché de menos. Me parecía un aeropuerto sin ella.
Pero también eche de menos su presencia porque la silla vacia al otro lado de la mesa era un testigo mudo de mis cavilaciones en voz alta, la comida me resultaba sosa sin sus picantes, especias o guindillas, mi gata me recordaba a la suya…sin siete kilos de más, eso si.
Hoy pienso en ti, necesito estar cerca de ti, abrarzarte, decirte cuanto te quiero; caminar esta senda contrigo me gusta. Igual que tus susurros al oído, tus caricias, tus obscenidades, tus suspiros, tus sin-sudores, mis sudores...
Conjuro
CONJURO.- Fórmula mágica que se dice, recita o escribe para conseguir algo que se desea.
Recito o escribo cosas escritas por otros porque me gustan, porque disfruto con el ingenio que otros más sabios que yo tuvieron.
E insto quien no le plazca lo que hago a que no entre en este retablo de versos, lamentos, escritos y demás familia.
A ver si con el ruego se estimula el hechizo, y al conjuro de estas líneas levanta el vuelo un indeseable que solo sabe ver un enjambre de visiones que es la proyección de su propio despropósito, un blog llamado...bueno, omitiré el nombre para no dar publicidad a los terroristas y a los necios.
Recito o escribo cosas escritas por otros porque me gustan, porque disfruto con el ingenio que otros más sabios que yo tuvieron.
E insto quien no le plazca lo que hago a que no entre en este retablo de versos, lamentos, escritos y demás familia.
A ver si con el ruego se estimula el hechizo, y al conjuro de estas líneas levanta el vuelo un indeseable que solo sabe ver un enjambre de visiones que es la proyección de su propio despropósito, un blog llamado...bueno, omitiré el nombre para no dar publicidad a los terroristas y a los necios.