Apuntes contra conjuros y lamentos
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Considerando en frio, este blog a veces tose y se acatarra, y sin embargo le gusta ir a pecho descubierto. A veces, se peina y se viste de domingo, otras veces va velozmente al trabajo, otras piensa en el enigma del tiempo o en la fórmula esforzada de la vida por "delante".
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Sindicación
 
Orgasmo femenino y la evolución
Los científicos están de acuerdo en que el orgasmo masculino tiene una clara razón de ser desde el punto de vista de la propagación de las especies: garantiza la emisión de esperma y, con ella, posibilita la fecundación del óvulo femenino.
Dicho de otra manera, si quiere perpetuar sus genes al hombre no le queda más remedio que experimentar un orgasmo.
Los expertos, no obstante, no habían logrado ponerse de acuerdo, en cuatro décadas de investigación, en cuál es la finalidad del orgasmo femenino.
Ahora la doctora Elisabeth Lloyd, catedrática de Biología y especialista en Filosofía de la Ciencia en la Universidad de Indiana, pasa revista a una veintena de teorías y propone otra alternativa.
Según afirma Lloyd en su libro «The Case of the Female Orgasm: Bias in the Science of Evolution» («El Caso del Orgasmo Femenino: Prejuicios en la Ciencia de la Evolución»), el goce de la mujer no tiene ninguna función evolutiva. Su único fin, por tanto, es «proporcionarle disfrute».
Esa teoría, que ya fue propuesta en 1979 por el antropólogo Donald Syms, sostiene que el orgasmo femenino es simplemente un vestigio del desarrollo embrionario -idéntico en las primeras semanas de desarrollo de un feto-, similar a la presencia de pezones en un hombre.
La catedrática alega, entre otras razones para demostrar su hipótesis, que las mujeres no siempre disfrutan de un orgasmo durante el acto sexual y, sin embargo, pueden quedar embarazadas.
Lloyd analizó 32 estudios diferentes, elaborados a lo largo de 74 años, acerca de la frecuencia del orgasmo femenino en el coito.
Los estudios dejan claro que la aparición del orgasmo disminuye drásticamente cuando no existe estimulación del clítoris. Y de un 5 a 10 por ciento de las mujeres no disfrutan de un orgasmo, sin embargo muchas de ellas quedan embarazadas.
El clítoris, alega la experta, sí es una adaptación evolutiva, seleccionada para crear excitación y fomentar el acto sexual, pero el orgasmo, «que carece de un vínculo con la fertilidad o la reproducción, no puede ser una adaptación».
 
tipos de chicas
Este finde estuve con C. en Chueca y Lavapiés, saliendo de allá para acá, moviendo la cadera, el fémur incluso el esternón, así como viendo la fauna y flora del ambiente. Parejas y grupitos donde abundaban los looks ambiguos y masculinos, aunque hay que decir que también hay un muchas chicas muy maris. Así que los tipos de chicas les del ambiente son variados, existe de todo, como en botica. Más femme, más masculinas, ambiguas…Normalmente casi todas se suelen calificar de femeninas, aunque (sorprendentemente) lleven el billetero en el bolsillo de atrás del vaquero. Suele ocurrir que las mujeres más femeninas se suelen sentir atraídas por mujeres semejantes, aunque no siempre, puesto que hay mujeres como yo que encuentra una clase de atracción especial por mujeres ambiguas, mujeres con gestos y trazos de personalidad duros y “masculinos”, resolutivas, que tengan claro el terreno por donde pisan y lo pisen con garbo y dominio de si mismas. Estas mujeres suelen tener también la otra cara de la moneda: son tiernas, sin edulcorantes artificiales, son inteligentes, sin grandes estridencias ni soberbias, son naturales y directas, sin vueltas ni complicaciones añadidas y contraindicadas para la salud. Amanda es así: le gusta apoyar el pie en la pared cuando está en un bar, beber una “birra” directamente de la botella, besar intensamente y marcar “su territorio” (dicese mi boca), vestir con vaqueros y zapato plano casi siempre,….Pero a la vez, tiene una cara de mujer sin alambiques, sensible, delicada, vulnerable…que pocas veces deja ver, aunque ese es el tesoro que más me gusta de ella.
 
Esos y estos días
Esta tarde el cielo ha estado revuelto, y me acordé de ti. Me paro y no sé de que forma seguir tecleando, qué forma de conexión hay entre mi cabeza, mi corazón y el teclado de plástico, pero tengo que tomar aire para reflejar lo que siento en estas líneas. Cuando el cielo parece que se abre, cuando la naturaleza se desata, es cuando me acuerdo que en algún momento de mi vida, cuando yo era pequeña y vulnerable, te tuve, y que cuando te fuiste, no podía pensar en eso, que tú ya no estabas. Me encontraba vagando por la casa, ocultando mi pena y no admitiendo la realidad, pensando que no debía mencionar tu muerte, porque entonces sería de verdad.
Pasó tiempo para que alguien fuera mi confidente, para llegar aceptar que yo también era vulnerable, de carne y hueso, con días nublados y turbulentos y días despejados y soleados. Pero hoy no está así y te recuerdo.
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Maquillaje y altura de miras en los zapatos
Hay esteriotipos en los que mi novia todavía cree. Ella dice que es más “masculina” que yo porque uso faldas y ropas sedosas; C. se viste con camisetas, camisas y pantalones, básicamente, aunque para mi cumpleaños se puso un vestido negro que le quedaba perfecto. Yo creo que el habito no hace al monje ni a la monja, sea seglar o no.
La ropa que nos ponemos cada día es una manera de sostener el cuerpo, un atuendo, una forma de darte a conocer, de intercambiar con los demás tus gustos, tendencias, manías, …Yo visto de forma clásica durante la semana por necesidades del guión o sea del trabajo, pero los fines de semana me enfundo unos vaqueros por comodidad y también como revancha de que durante la semana tengo que ir con vestidos formales.
Creo que C. viste con su estilo casual por comodidad, por la manera juvenil que tiene de darse a conocer, de presentarse ante los demás. No creo que esta forma de apariencia, a veces un tanto andrógina, suponga limitaciones para su potencial como mujer. Ella es visible en toda su feminidad, concepto que no debe excluir una dosis enorme de inteligencia. C. habla de todo con ironía, sarcasmo…pero también con mucha ternura.
Nunca lleva exceso de maquillaje o demasiada altura de tacones (la verdad que casi siempre va con zapatos planos) pero es una mujer sin máscaras, sin caretas, y eso es lo que más importa, por lo menos a mi.
 
PENSAR EN VOZ ALTA


A veces el concepto de la amistad nos lleva a ponernos ante situaciones complicadas.Si alguién nos pide acudir a un juicio y contar sólo parte de la verdad o una mediomentira. ¿Qué harías?

Creo que ante una petición como la que he expuesto necesariamente yo valoraría si soy mas amiga de la verdad o de la persona que me lo pide y sobre todo, vería a quien voy a perjudicar con mi declaración..

La verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido. Es decir, analizaría si la persona que acude a mi en busca de ayuda es una persona que merece la pena, si resplandece con luz propia y además, si me necesita de verdad, si todo está oscurecido y precisa que yo encienda alguna linterna.

La virtud de la veracidad distingue situaciones (personas, circunstancias) en las que no existe el deber de decir toda la verdad. A veces, sabemos la existencia de un acontecimiento que ha ocurrido como tal, pero que no hemos visto enteramente, y se nos pide que digamos algo que con rigor no sabemos por nosotros mismos, sino por referencias.

Si están en juego “cuestiones importantes” para nuestr@ amig@ (repito, sin perjudicar a nadie que tenga cabeza y pies), yo podría “forzar” mi nivel de sinceridad, diciendo una medioverdad, para que pasara por una verdad. Creo que esto es un lugar común en el comportamiento de toda persona que se precie de tener amigos, pues cuando está en juego algo importante para un amigo, tratamos de echarle una mano, olvidandonos si con ello nos alejamos del bien moral de la verdad. A estos efectos, siempre se es más amigo de los amigos que de la verdad. Pero debe de tratarse de amigos de verdad, no de arrimados.

Por otra parte, doctores tiene el Estado para valorar la declaración de cada testigo, para compararla jurídica y filosóficamente y para dilucidad la evidencia de una verdad entera o media.