ASÍ ES RAJUELA
(Y yo me la encontré en la calle)
Acerca de
Soy más sosa que las acelgas, me encanta dormir como un lirón, pero salgo y trasnocho porque no tengo cerebro, pero sí pareja... Quién, por cierto es mi razón para salir, pero también para vivir. Me encantaría estar jubilada ya, pero la cosa tiene para su tiempo. Aparte de las mujeres y el vino (un Rivera, por ejemplo) tengo otros vicios que NO PIENSO ABANDONAR: fumar, morderme las uñas, motear... Si alguien encontró a una neurona solitaria, que me avise...
Sindicación
 
MAYO ESTA JUNIEANDO
Y ya estamos entrando en el segundo verano en este local. La puerta del patio ya está abierta y hemos estrenado la apertura de una ventana del fondo para que corra el aire y estemos fresquitas, como podrían estar los que vivieron en esta casa en sus dos siglos de vida.
(Cielos, tengo que reclamar el presupuesto del aire acondicionado).
Ya hace muchos días que no posteo, y no estoy posteando porque me apetezca demasiado, pero como no he declarado mi cierre de este blog, tampoco quiero que me lo cierren. Yo soy así, siempre he tenido que decir la última palabra. No sé como me lo haré cuando me muera, puesto que tampoco tengo muy claro como voy a morirme, si tengo que decir la última palabra...
Reflexiones estúpidas. Siempre me pasa. De golpe me quedo clavada en este tipo de pensamientos. Cuando ya llevo un rato dale que te dale, me doy cuenta de lo absurdo de mi pensamiento y empiezo a partirme el pecho de mi misma.
Tengo las imágenes de ayer noche clavadas en la retina: una directora de márketing de revista independiente abriéndose de patas en medio del trece. Que flexibilidad, coño. El top iba con mi grupo y flipaba con la flexibilidad marketiniana. Luego, fuera, confesiones de un futurible pasado. Pasó su tren con nuestro destino. De momento. Hay que ser un poco capullo para quejarse de lo que se queja. Eso se veía venir.
Joder, esto parece un post de la Ricci....
Hoy tengo un montón de cosas colgadas y nadie me las resuelve. Todo depende de que me llamen. Y no me llaman. Santa Paciencia.
Y mucho morro.
Mayo ya está junieando, queda un mes para que nos podamos quitar el sayo. Ya casi.
A las buenas tardes.
 
NO ME APETECE POSTEAR...
De un tiempo a esta parte me he convertido en voyeur de Blogs y en inactiva en el mío propio. La cosa es que empiezo a pensar que ya lo he puesto todo: ya no me desahogo con mi blog y utilizo mis fuerzas para lo que las necesito.
También puede ser que "la blogosfera" me ha proporcionado una serie de amistades con las que mantengo un contacto "extrablogueril", léase a través del móvil o del messenger, mío o de mi chica.
Pero de lo que realmente me doy cuenta es que no me apetece demasiado postear. Me han pasado muchas cosas estos días en los que no he aparecido por aquí y, a decir verdad, este post es más para evitar que me cierren por perra que para explicar alguna de esa ingente cantidad de cosas que me han pasado: situaciones, amigos nuevos, amigos de siempre, mi cumple, mis superregalos (sobretodo el del amor de mi vida), mis supervacaciones, berrinches curriles, alegrías curriles, cosas nuevas, cosas viejas, etc.
No estoy triste, ni nada que se le parezca. Sólo estoy desmotivada por este blog. Ya no tiene el trasfondo que tuvo en su día.
Lo que sí que tengo que hacer es agradecer al toda esa (buena) gente que ha aparecido por estas páginas, por esta, mi vida. Por la buena gente que me ha ayudado a encarar la vida y coger el toro por los cuernos. A es@s buen@s amig@s que se han convertido de facto en mis amigos, no por sus posts, sinó por su presencia y consejo y del trato directo y personal que solo una mirada puede dar.
También tengo que agradecer a mis miedos, a la gente que me ha hecho daño y que me ha hecho sacar la rabia. A todos los temas que han articulado este blog. Y que conste que no me muevo ni un ápice de lo opinado y he dicho. Al fin y al cabo, como se decía en la transición "de azul, verde o marrón, un cabrón es un cabrón".
La verdad es que no sé si me iré o no me iré. O tal vez escribiré cuando me apetezca.
Sí, definitivamente, escribiré cuando me apetezca, pues el sentido de esto es mi sentimiento, y no la cantidad de público que me lea...
Feliz día del libro y feliz día de Sant Jordi. Hoy es el día más bonito que se pueda vivir en Barcelona...
Muchas rosas para tod@s.
 
LA VIDA ES SORPRENDENTE Y LAS PERSONAS "HUMANAS" TAMBIÉN
Por fin en casa.
Ha sido un fin de semana de Feria, de personas nombrables y de personas innombrables (Jejejejeje), de felicidad personal, de felicidad profesional y de... autosorpresa (es que no sabría como definirlo).
El caso es que esta mañana me he sorprendido a mi misma. Hemos conseguido coger un avión y he hecho cosas que jamás pensé que haría.
Jamás había imaginado que tengo tanto caracter y determinación.
Resulta que hoy la T4 era un auténtico caos (bueno, en realidad, cada vez que piso Barajas, sea cual sea el número que acompaña a la "T" de rigor, este aeropuerto es un tremendo caos).
Para colmo de males, los iluminados de Iberia, esa terminal de... "bandera" (que sí, que se llama así) habían dispuesto sólo a tres personas para los mostradores de facturación y dejando en manos del "autochecking" los destinos de miles de personas.
Y ahí estaban mi adorada Puñales y servidora. Viendo que la cola para facturar "a la antigua usanza" era de, por lo menos, una hora y media de espera (eso sí, en cuanto hemos localizado los mostradores, por que casi todos estaban cerrados), nos hemos encaminado hacía las maquinitas de marras.
La cosa es que, en el viaje de ida, una amable azafata nos enseñó como era lo del "autochecking" con equipaje y nos pareció de lo más sencillito.
Pero por alguna razón que desconozco (y como yo otros cientos de personas) las maquinitas eran incapaces de leer nuestros localizadores.
El tiempo pasaba y, con él, nuestra hora de embarque...
Así que nuestro comando se organiza: Puñales a la cola de facturación anual y servidora al mostrador de Atención al Viajero, que en ese momento, era de unas diez personas.
Y ahí he empezado a alucinar conmigomisma...
Me veo hablando con todas las personas que tengo delante y explicándoles que tengo que llegar a esas dos azafatas de tierra que estaban atendiendo a la gente con la mayor pachorra del mundo. Consigo quedarme con tres "casos" delante: un chico dominicano que, por culpa de la impresionante cola y de las maquinitas de marras había perdido su vuelo y el siguiente debía ser para mañana (con hotel y comidas pagadas por la "compañía de bandera") que se ha empeñado en empezar su blog en el libro de reclamaciones que sale en los carteles para que reclames; dos americanas que también perdían su vuelo para su país vía Londres y una señora alemana que había perdido su vuelo a Alicante (no hace falta explicar el motivo)...
Y el tiempo pasando, pasando, pasando.
Embarque a las 13. Hora local: 12:50...
Finalmente, la señora alemana, que era la que me precedía es atendida por la pachórrica azafata, mientras el dominicano seguía escribiendo cansinamente su parrafada... 12:55. Aparto a un lado al dominicano pijo (que rabia me da la gente que se deja grabada la marca de las gafas en el cristalito) y abordo a la azafata. 12:57. Rajuela histérica. "Necesito el D.N.I. de la otra persona que vuela con usted". "¿Puñales? Aquí Rajuela, cambio, vente para aquí que nos sacan el billete, corto y cierro". Aquí llega la rubia preciosa con su maleta rosa, como no, de Hello Kitty y su bolsa de patinaje (obviamente de Hello Kitty) con todas nuestras cremas, champuses, secador, etc.
Nos dan la puta tarjeta de embarque. 13:00. Embarque a las 13:15.
Hala, de vuelta al las maquinas de "autochecking". No lee las targetas. Arrrrrggggggggg.
Vámonos a la cola de embarq.... ¡Hostia! Veinte personas delante y un tipo cansino facturando a la velocidad de la luz ¿apagada? 13:05. Arg.
Me cuelo tan desesperada como literalmente. Hablo con el primer tipo de la cola, el que ya le tocaba facturar y le digo: "Te lo suplico, déjame pasar, por favor, perdemos el avión".
Gentil, el muchacho me deja pasar y le pego un berrido a Puñales para que venga volando con las maletas desde el final de la cola.
Finalmente disponemos las maletas encima de la cinta y el hijoputa del mostrador de facturación, viéndonos desesperadas escupe un "oiga, que hay una cola" Y Rajuela, ya cabreada por toda esta situación surrealista, de república bananera le espeta al cabrón: "ya les he pedido que me dejen pasar, perdemos el avión". Y nada, que no nos quería facturar. "Vaya usted a las máquinas para que le salga la etiqueta", escupe desganado. "Mira, ya he ido a las máquinas, pero no me leen la tarjeta de embarque, por favor, son las 13:10 y nuestro avión sale a las 13:15, por favor no me humilles más". Y el tonto del culo suelta "oiga, que yo no le conozco de nada" (realmente, no he entendido que tiene que ver que no te conozca, con que te humille...). Finalmente, ha venido una chica con walkie y el tipo ha aprendido a ponerle las etiquetas él mismo, sin que las traigas tú de las máquinas inútiles.
El sprint hasta el avión ha sido impresionante. Y llegamos y no había avón. Llegaba con retraso. TRES CUARTOS DE HORA DE RETRASO. Y digo yo que, igual que el amable chico del mostrados que nos ha tranquilizado, eso también lo debían de saber los de fuera.
Hijos de puta.
Tienes que arrollar para que te hagan caso.
Que triste... yo, que pensaba que con la educación y la tranquilidad se llega a todas partes...
 
MADRE MÍA, SI ME DESCUIDO...
Por fin, después de una intensa semana, puedo postear. No he parado ni un segundo. Así son las cosas. Hasta nueva orden.
Ha sido una semana intensa. Una buena semana, en la que por fin tenemos algo nuevo bajo el sol. Estas cosas son las que hacen que nos animemos y tengamos la fuerza que gastamos con el esfuerzo que estamos haciendo.
Estoy cansada y mi chica también. Por las noches, al llegar a casa, entramos en un estado catatónico y empezamos a enumerar todo aquello que nos duele: la espalda, los pies y hasta el cielo de la boca.
Y todo ello porque tenemos la determinación de que queremos hacer algo gordo. Pero también sólido.
Me considero una persona ambiciosa, pero no voy a estar toda la vida manteniendo este ritmo. Ni quiero, ni puedo. Soy un ser humano y como tal, lo primero es lo primero. O sea que soy humana y, como tal, vivo y por esa razón me apetece disfrutar de todos y cada uno de los segundos que me sean entregados.
Es por eso que, estoy trabajando a muerte para poner a esto en el sitio que le corresponda, pero sin olvidar que cuando acaba el trabajo, mi socia se convierte en mi pareja. Y a disfrutar.
Siempre he dicho que la ilusión de mi vida es jubilarme a los cuarenta. No me refiero a hacer vida de jubilado e irme a ver todas las obras de Barcelona. Me refiero a que quiero bajar el ritmo y tenerlo todo montadito para no tener que coger aviones o coches e ir arriba y abajo paseando el book, los presupuestos o lo que sea.
Este fin de semana dicen que va a ser soleado. Habrá que ir a la playa. Me apetece un montón estrenar la temporada Mirá Vos, ese restaurante argentino que tiene una carne deliciosa y que tiene una preciosa terraza al lado de la playa. Mmmmmmmm.
Y estoy saboreando un bife y clavando mis ojos en los de la persona que más quiero y más me importa de este mundo...
 
REFLEXIONES SOBRE LA JALEA...
Hoy nos han dado una bola negra y, sin embargo, no me ha afectado demasiado. Debe ser que hay otra cosilla por ahí, que no diré hasta que salga, que me hace ver ahora el futuro con mucha esperanza.
Ayer fue un día muy duro para nosotras, más que como "empresarias", como personas. Y es que tuvimos en nuestras manos una carta de sanción para una empleada. Resulta que una de nuestras chicas se ha enganchado cual yonki a las páginas de chat, hasta el punto de que no curraba.
Y lo peor del caso es que se trata de la que más tiempo lleva con nosotras. Ella llegó a este punto en apenas dos meses. Y realmente llegaba a no escuchar lo que le decían sus compañeras, de tan absorta que estaba por las tonterías de su ordenador.
Blondie y yo estuvimos todo el día fatal. Tal vez no valgamos como empresarias. Pero en todo momento pensamos que ella merecía una oportunidad, la última. Y así se le expresó.
Finalmente hablamos y ella misma pidió un cambio en su sitio en el despacho: ponerse delante mío para que yo vea en todo momento lo que hace con su ordenador. Ella decía que, al sentirse observada, se le quitarían las ganas del chat, del messenger y de todo eso.
Y vaya, parece que la cosa ha funcionado.
Estoy contenta, porque creo que esta ha sido la mejor solución y porque creo que la gente merece una segunda oportunidad (o las que sean) y más si han demostrado su valía.
Todo esto puedo enmarcarlo en este momento vital, esos momentos de felicidad a los que hago una foto para recordarlos toda mi vida. Me siento plena y enamoradísima, más si cabe y vuelvo a tener una conexión mágica con la persona de mi vida que hace que nuestros cerebros sintonicen. Ahora, un "tenemos que hablar" se convierte en una conversación en la que ambas vamos en una misma dirección.
Para los que me han acusado de materialista, debo decir que nuestra empresa sigue igual. Nada nuevo, si acaso alguna que otra cosilla con más posibilidades de ser escuchada. Nada, de momento, lo cual quiere decir que mi momento viene por una estabilidad mental.
Un momento en este camino que andamos mi chica y yo. Un camino duro, en el que los últimos tiempos están yendo, por fin, a mejor.
Ayer, una persona me hizo una reflexión que me llenó interiormente. Ayer me dijeron que tengo una capacidad innata para hacerles las cosas fáciles a la gente, sobretodo en el plano afectivo. Que cuesta mucho verme enfadada. Que soy una persona que le da la vuelta a las cosas feas y siempre las convierte en cosas bonitas y optimistas.
Realmente, no sé si eso es cierto, lo único que sé es que me dejo la piel en todo lo que hago. Es como si sintiera que debo aprovechar cada minuto de mi vida para hacer algo positivo, algo bueno, algo productivo.
Estoy cansada. Muy cansada. No sé que haría si no fuera por esa ampollita de jalea real. Realmente, acaba un día y alucino con todo lo que llego a ser capaz de hacer.
Tal vez esa es la cuestión para el momento que vivo: que me siento cansada, pero no débil... ¿Serán esas las claves de la vida?
Hacer y hacerte la vida fácil, el amor, la amistad, el optimismo... y jalea real...