ESCUCHÁNDOME A MI MISMA
Se acaba el día y todo lo que se planteó, ha salido. He hablado con los unos y con los otros y, bueno, ya estoy pensando en el otoño y el invierno que se avecina. Y esta vez creo que, en lo referente a mi vida, el invierno acabó.
Ya no me preocupan muchas cosas, porque vuelvo con más determinación, si cabe, de dejar lastres acumulados de un año y pico, casi dos, hasta la fecha.
Y es que el que es mi lema, ha vuelto a revelarse como algo fundamental: el movimiento se demuestra andando.
Durante todo este tiempo de crisis personal, creo que me he parado mucho y apenas he caminado. Me he equivocado. Tal vez hayan sido mis miedos los que me han hecho parar, o tal vez darle demasiada importancia a los que la gente decía de mí (realmente llegué a dudar qué y quién era yo, pensando que, a lo mejor, era cierto que lo que más me preocupaba en este mundo era mi empresa y el dinero) y de lo que tenía que hacer, o lo que opinaba la gente sobre mi relación.
Finalmente, quien quería que se acercara se ha vuelto a acercar a mi y realmente me importa un botijo quien se le acerque, porque ella, aparte de ser más especial de la tierra, es lo suficientemente inteligente como para darse cuenta que un cúmulo de excusas son la consecuencias de un cúmulo de metidas de pata, mentiras u opiniones gratuitas.
La reflexión de estos días de pausa me ha llevado a una conclusión: que uno ni puede, ni debe opinar, ni aconsejar, ni nada de nada que no sea su propia vida.
Tengo una amiga que se consume en una relación que quiere salvar, pero me veo en la obligación de ser consecuente y no puedo ni decirle que siga, ni decirle que corte.
Porque esa es la más rotunda de las verdades: no me veo capaz a estas alturas de decirle a nadie si su vida es una mierda o no, si su pareja es guay o no, o si lo que hace está bien o no.
Lo único que puedo aportarle a la gente que me rodea son mis orejas para escuchar, mi hombro para que lloren, mis brazos para arroparlos y mi voz para que se sientan escuchados por un amigo...
Y eso es todo lo que yo puedo dar, para poder recibir el valos más importante del mundo: la amistad.
Llamadme chocha o lo que sea, pero esto es lo que hay y lo que siente un corazón repleto de amor hacia unos ojos verdes que me vuelven loca...
Ya no me preocupan muchas cosas, porque vuelvo con más determinación, si cabe, de dejar lastres acumulados de un año y pico, casi dos, hasta la fecha.
Y es que el que es mi lema, ha vuelto a revelarse como algo fundamental: el movimiento se demuestra andando.
Durante todo este tiempo de crisis personal, creo que me he parado mucho y apenas he caminado. Me he equivocado. Tal vez hayan sido mis miedos los que me han hecho parar, o tal vez darle demasiada importancia a los que la gente decía de mí (realmente llegué a dudar qué y quién era yo, pensando que, a lo mejor, era cierto que lo que más me preocupaba en este mundo era mi empresa y el dinero) y de lo que tenía que hacer, o lo que opinaba la gente sobre mi relación.
Finalmente, quien quería que se acercara se ha vuelto a acercar a mi y realmente me importa un botijo quien se le acerque, porque ella, aparte de ser más especial de la tierra, es lo suficientemente inteligente como para darse cuenta que un cúmulo de excusas son la consecuencias de un cúmulo de metidas de pata, mentiras u opiniones gratuitas.
La reflexión de estos días de pausa me ha llevado a una conclusión: que uno ni puede, ni debe opinar, ni aconsejar, ni nada de nada que no sea su propia vida.
Tengo una amiga que se consume en una relación que quiere salvar, pero me veo en la obligación de ser consecuente y no puedo ni decirle que siga, ni decirle que corte.
Porque esa es la más rotunda de las verdades: no me veo capaz a estas alturas de decirle a nadie si su vida es una mierda o no, si su pareja es guay o no, o si lo que hace está bien o no.
Lo único que puedo aportarle a la gente que me rodea son mis orejas para escuchar, mi hombro para que lloren, mis brazos para arroparlos y mi voz para que se sientan escuchados por un amigo...
Y eso es todo lo que yo puedo dar, para poder recibir el valos más importante del mundo: la amistad.
Llamadme chocha o lo que sea, pero esto es lo que hay y lo que siente un corazón repleto de amor hacia unos ojos verdes que me vuelven loca...
"HAS VUELTO SERIA"
Expresión utilizada por mis empleadas esta mañana en la cocina para describir mi actitud de hoy (que, por otro lado, va a ser la constante).
¿Como no voy a tener esta actitud?
Le subes el sueldo a una niñata como doscientos euros y se está pisando los morros del cabreo y todo porque me he negado en redondo a comprar una carretilla (para que luego esté por en medio y criando polvo) y porque no le he dado una hora libre al día (de su horario intensivo de siete horas) para mudarse (ojo, que tiene las tardes libres y ha vuelto esta semana de vacaciones; pero claro, no podía mudarse en vacaciones...).
Señoras y señores, nuestra empleada de media jornada está preñada. Yupiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii. En seis meses tengo que encontrar a alquien que la supla, para cuando coja la baja maternal. Joder, con lo que me costó encontrar a esta...
(Evidentemente, está en su derecho, y lo digo como mujer y como trabajadora, que tampoco es cuestión de que las tías, por ser tías se vean en la calle por quedarse preñadas o por tener hijos; pero mi caso es una putada, puesto que mi pareja y yo queremos tener hijos, pero con el rollo de la empresa es imposible...).
Todo esto, unido a la lentitud que desde hace un año y pico (o dos) vive en nuestros socios, me hace reflexionar profundamente.
Pues sí. Estoy seria. Y más que lo estaré. Ya está bien de tanta tontería. Que esto no es un parvulario, señores. Que esto es un trabajo y hay vida fuera, Tete, aunque a tí no te guste demasiado la que tienes, a mí sí que me gusta la mía.
Me he dado cuenta que me he sumergido en exceso aquí dentro y eso no puede ser. Este es un instrumento para hacer mi vida y contruir mi felicidad. Es, en definitiva, un puto trabajo.
Y está para que todos salgamos ganando, para que todos vivamos de él. Pero no para que sea nuestra vida. Porque hay vida fuera. Hay un montón de sitios a donde ir y lugares que nuestras retinas tienen que ver y recordar.
Hay muchos atardeceres para ver, cogidas de la mano, abrazadas, tu cabeza en mi hombro y mis manos rozando tu pelo y acariciando suavemente tu cara.
Y recuerda mi amor, en apenas un mes y medio toca eso. En Paris...
¿Como no voy a tener esta actitud?
Le subes el sueldo a una niñata como doscientos euros y se está pisando los morros del cabreo y todo porque me he negado en redondo a comprar una carretilla (para que luego esté por en medio y criando polvo) y porque no le he dado una hora libre al día (de su horario intensivo de siete horas) para mudarse (ojo, que tiene las tardes libres y ha vuelto esta semana de vacaciones; pero claro, no podía mudarse en vacaciones...).
Señoras y señores, nuestra empleada de media jornada está preñada. Yupiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii. En seis meses tengo que encontrar a alquien que la supla, para cuando coja la baja maternal. Joder, con lo que me costó encontrar a esta...
(Evidentemente, está en su derecho, y lo digo como mujer y como trabajadora, que tampoco es cuestión de que las tías, por ser tías se vean en la calle por quedarse preñadas o por tener hijos; pero mi caso es una putada, puesto que mi pareja y yo queremos tener hijos, pero con el rollo de la empresa es imposible...).
Todo esto, unido a la lentitud que desde hace un año y pico (o dos) vive en nuestros socios, me hace reflexionar profundamente.
Pues sí. Estoy seria. Y más que lo estaré. Ya está bien de tanta tontería. Que esto no es un parvulario, señores. Que esto es un trabajo y hay vida fuera, Tete, aunque a tí no te guste demasiado la que tienes, a mí sí que me gusta la mía.
Me he dado cuenta que me he sumergido en exceso aquí dentro y eso no puede ser. Este es un instrumento para hacer mi vida y contruir mi felicidad. Es, en definitiva, un puto trabajo.
Y está para que todos salgamos ganando, para que todos vivamos de él. Pero no para que sea nuestra vida. Porque hay vida fuera. Hay un montón de sitios a donde ir y lugares que nuestras retinas tienen que ver y recordar.
Hay muchos atardeceres para ver, cogidas de la mano, abrazadas, tu cabeza en mi hombro y mis manos rozando tu pelo y acariciando suavemente tu cara.
Y recuerda mi amor, en apenas un mes y medio toca eso. En Paris...
PERO MIRA QUE LA GENTE LLEGA A SER RAAAARAAAAA
Quince días me han bastado para darme cuenta de muchas cosas. La primera, creo, ya la sabéis. Es que quiero muuuuucho (como decíamos con los chicos) a mi chica y que estoy segura que jamás conoceré a nadie tan afín a mí misma, con las mismas inquietudes que servidora y con un punto de vista bastante similar. O sea, que le pese a quien le pese (y me encantaría horrores que leyera esto) somos tal para cual. Estos días he podido ver hacia donde no quiero ir ni como persona, ni como pareja. Ni quiero un rollo de servilismo hasta el punto de cambiarte el carácter y la forma de ser; ni quiero (ni soportaría) estar con alguien que está más pendiente de lo buen@s que estan l@s que pasan por tu alrededor y tener discursiones absurdas.
Segundo, este verano he descubierto a dos diamantes, que me encantarían que acabaran juntos porque son dos grandes personas. Pero, si las cosas no acaban así, estoy segura de que cuento con dos verdaderos amigos. Y, con los tiempos que corren, la cosa no está nada mal.
Tengo que decir que también he echado de menos a nuestra habitual compañera de viaje. Ha sido el primer año que no nos hemos ido de vacaciones con nuestra nena. Y nos hemos dado cuenta de que nos va de coña para hacernos muchas fotos juntas en sitios guays (estas vacaciones volvemos con muchas fotos menos que lo que ha venido siendo habitual... ¡nos ha faltado la fotógrafa!).
Pero también nos hemos dado cuenta de lo fácil que resulta irse de vacaciones con determinada gente y lo difícil que puede ser irse con otros.
Y con eso, también hemos valorado la compañía de determinadas personas.
Si, mujer, te hemos echado de menos, sobretodo la primera semana (como sé que me lees ESPERO QUE ESTA VEZ LO HAGAS, GUARRA).
Segundo, este verano he descubierto a dos diamantes, que me encantarían que acabaran juntos porque son dos grandes personas. Pero, si las cosas no acaban así, estoy segura de que cuento con dos verdaderos amigos. Y, con los tiempos que corren, la cosa no está nada mal.
Tengo que decir que también he echado de menos a nuestra habitual compañera de viaje. Ha sido el primer año que no nos hemos ido de vacaciones con nuestra nena. Y nos hemos dado cuenta de que nos va de coña para hacernos muchas fotos juntas en sitios guays (estas vacaciones volvemos con muchas fotos menos que lo que ha venido siendo habitual... ¡nos ha faltado la fotógrafa!).
Pero también nos hemos dado cuenta de lo fácil que resulta irse de vacaciones con determinada gente y lo difícil que puede ser irse con otros.
Y con eso, también hemos valorado la compañía de determinadas personas.
Si, mujer, te hemos echado de menos, sobretodo la primera semana (como sé que me lees ESPERO QUE ESTA VEZ LO HAGAS, GUARRA).
NUEVAS ESPECTATIVAS
Vaya, será verdad esto de que cuanto más esperas de algo, más te decepciona.
Estamos de vuelta, a la espera de seguir mañana por nuestro periplo balear... Cambio de maleta y, hala, una semana más. A ver si esta funciona mejor.
Finalmente, aunque las cosas pintaban bien, hubo quien no vino con el ánimo o qué se yo, y no ha sido una semana todo lo buena que esperábamos.
La casa, de coña (con piscina y todo), unos hermosos atardeceres delante, unas calas de aguas transparentes y de color turquesa; pero, al final teníamos ganas de cambiar de isla y de cierta compañía...
Parece que hay gente que no sabe salir en grupo, o mejor, no está acostumbrada. Por primera vez en mi vida he visto a unas víctimas del "ressortismo", de la pulserita de color y de las playas prefabricadas...
No comparto este sistema de vacaciones, ojo, como norma. Prefiero llegar a un sitio y mezclarme con él. No me gusta que me digan lo que tengo que ver y que me lleven con un rebaño de gente como yo...
Acepto que pueda haber destinos en los que, por pura y dura seguridad, tengas que ir de este palo, pero Menorca no es el palo.
Yo no alquilo una casa para quedarme todo el día allí. Ni camino casi una hora para encontrar una playa casi virgen (algo inaudito en estas latitudes) para quedarme una hora y largarme cuando apenas he recuperado el resuello.
No sé. Han sido unos días raros. Después de cuatro años yendo así, alguno nos tenía que salir rana, supongo.
Pero esta semana también ha sido buena para nosotras, puesto que, aparte de ir a mejor, hemos aposentado una gran amistad. Me lo he pasado en grande con mi chica y nuestro inquilino.
Espero que podamos coincidir la semana que viene, esta vez en Ibiza.
Hasta dentro de una semana... ya os contaré.
Estamos de vuelta, a la espera de seguir mañana por nuestro periplo balear... Cambio de maleta y, hala, una semana más. A ver si esta funciona mejor.
Finalmente, aunque las cosas pintaban bien, hubo quien no vino con el ánimo o qué se yo, y no ha sido una semana todo lo buena que esperábamos.
La casa, de coña (con piscina y todo), unos hermosos atardeceres delante, unas calas de aguas transparentes y de color turquesa; pero, al final teníamos ganas de cambiar de isla y de cierta compañía...
Parece que hay gente que no sabe salir en grupo, o mejor, no está acostumbrada. Por primera vez en mi vida he visto a unas víctimas del "ressortismo", de la pulserita de color y de las playas prefabricadas...
No comparto este sistema de vacaciones, ojo, como norma. Prefiero llegar a un sitio y mezclarme con él. No me gusta que me digan lo que tengo que ver y que me lleven con un rebaño de gente como yo...
Acepto que pueda haber destinos en los que, por pura y dura seguridad, tengas que ir de este palo, pero Menorca no es el palo.
Yo no alquilo una casa para quedarme todo el día allí. Ni camino casi una hora para encontrar una playa casi virgen (algo inaudito en estas latitudes) para quedarme una hora y largarme cuando apenas he recuperado el resuello.
No sé. Han sido unos días raros. Después de cuatro años yendo así, alguno nos tenía que salir rana, supongo.
Pero esta semana también ha sido buena para nosotras, puesto que, aparte de ir a mejor, hemos aposentado una gran amistad. Me lo he pasado en grande con mi chica y nuestro inquilino.
Espero que podamos coincidir la semana que viene, esta vez en Ibiza.
Hasta dentro de una semana... ya os contaré.
LA CABEZA BAJO EL AGUA (BUENA LA PELI)
Por fin nuestro primer día a full en la isla.
No ha estado mal, aunque no hemos podido llegar a las calas más chulas, porque hay que ir a las nueve de la cantidad de gente que va y cuando se llena, ya no te dejan pasar.
Media vuelta y para atrás.
Hemos ido a una del norte, que no era tan bonita, pero el solo hecho de ese agua cristalina ya vale la pena.
Nuestro debut como equipo Cousteau del submarinismo de superfície no ha estado mal, aunque unas gafas rotas nos han trastocado los planes y hemos tenido que hacer tráfico de gafas de bucear. Cuando me ha tocado a mi quedarme en tierra, los niños de la playa han montado una revolucón y un vocerío enorme, porque un retaco, con su curiosidad infantil (o quien sabe si por una precoz cleptomanía), ha metido mano en bolso ajeno y ha sacado un móvil, con el que se ha puesto a jugar a los coches y a toquetearlo (supongo que tal cual ve manejarlo a sus padres, aunque creo que no tenía muy claro cómo se usaba...).
Cuando se ha descubierto el pastel, la del móvil se ha puesto histérica y se ha encarado con la madre del nene y con el nene, que se ha puesto a berrear a imagen (más bien a ruido) y semejanza de las (supuestamente) adultas.
Cuando eso pasa a una distancia prudente de tu toalla, pues tiene su gracia, pero cuando pasa a apenas dos metros de tí, puedes llegar a temer por tu integridad (y te ralla que te cagas, eso sí). Finalmente, los maridos de las interfectas han actuado como fuerza de inerposición y la sagre no ha llegado a la costa.
A todo esto, estos que estaban pegándose la excursión de la vida (en la otra punta de una generosa cala) y yo que empiezo a echar de menos a mi nena y de menos y de menos....
Total, que para cuando han llegado yo estaba de un humor de perros, pero bueno, una buena parrillada y el escarceo posterior por el agua (que ya era hora) me ha calmado un poco.
La cosa es que, sin nadie consultarme a mi, todos han supuesto que a mi no me gusta lo de ponerme las gafas, el tubo y las aletas y hacer el besugo. Digo yo que si me he comprado todo el material, por muy cutre que sea, será para utilizarlo en el agua y no para alquilarlo... ¿no?
Ahora estamos en la casa y tal cual hemos llegado, hemos ido directamente a la piscina. Y nuestro plan, para este atadecer es agarrar una botella de vino, unos vasos y a ver el sol caer tras el mar... ¡después de aguantar los planes descabellados del Tete!
Se ha tirado toda la tarde diciendo que si íbamos a la lonja a comprar pescado, que si alquilábamos una bici para cuatro y yo que sé cuantos millones de planes más...
Total, para quedarse dormido en su habitación.
Bueno, ahí se queda, nosotros nos vamos con el vino a ver ponerse el sol en el Mediterráneo...
No ha estado mal, aunque no hemos podido llegar a las calas más chulas, porque hay que ir a las nueve de la cantidad de gente que va y cuando se llena, ya no te dejan pasar.
Media vuelta y para atrás.
Hemos ido a una del norte, que no era tan bonita, pero el solo hecho de ese agua cristalina ya vale la pena.
Nuestro debut como equipo Cousteau del submarinismo de superfície no ha estado mal, aunque unas gafas rotas nos han trastocado los planes y hemos tenido que hacer tráfico de gafas de bucear. Cuando me ha tocado a mi quedarme en tierra, los niños de la playa han montado una revolucón y un vocerío enorme, porque un retaco, con su curiosidad infantil (o quien sabe si por una precoz cleptomanía), ha metido mano en bolso ajeno y ha sacado un móvil, con el que se ha puesto a jugar a los coches y a toquetearlo (supongo que tal cual ve manejarlo a sus padres, aunque creo que no tenía muy claro cómo se usaba...).
Cuando se ha descubierto el pastel, la del móvil se ha puesto histérica y se ha encarado con la madre del nene y con el nene, que se ha puesto a berrear a imagen (más bien a ruido) y semejanza de las (supuestamente) adultas.
Cuando eso pasa a una distancia prudente de tu toalla, pues tiene su gracia, pero cuando pasa a apenas dos metros de tí, puedes llegar a temer por tu integridad (y te ralla que te cagas, eso sí). Finalmente, los maridos de las interfectas han actuado como fuerza de inerposición y la sagre no ha llegado a la costa.
A todo esto, estos que estaban pegándose la excursión de la vida (en la otra punta de una generosa cala) y yo que empiezo a echar de menos a mi nena y de menos y de menos....
Total, que para cuando han llegado yo estaba de un humor de perros, pero bueno, una buena parrillada y el escarceo posterior por el agua (que ya era hora) me ha calmado un poco.
La cosa es que, sin nadie consultarme a mi, todos han supuesto que a mi no me gusta lo de ponerme las gafas, el tubo y las aletas y hacer el besugo. Digo yo que si me he comprado todo el material, por muy cutre que sea, será para utilizarlo en el agua y no para alquilarlo... ¿no?
Ahora estamos en la casa y tal cual hemos llegado, hemos ido directamente a la piscina. Y nuestro plan, para este atadecer es agarrar una botella de vino, unos vasos y a ver el sol caer tras el mar... ¡después de aguantar los planes descabellados del Tete!
Se ha tirado toda la tarde diciendo que si íbamos a la lonja a comprar pescado, que si alquilábamos una bici para cuatro y yo que sé cuantos millones de planes más...
Total, para quedarse dormido en su habitación.
Bueno, ahí se queda, nosotros nos vamos con el vino a ver ponerse el sol en el Mediterráneo...
LA DURA VIDA DEL INMIGRANTE TURISTA
Retomando la historia de antes de ayer.
Es que ayer no pude bloguear, porque llegamos a las once y pico: descarga el coche (más o menos) y busca un sitio en donde cenar (genial).
A las dos y media iniciábamos camino, metiendo el coche en el Almoina dos (¿o era otro nombre?). Salida, con retraso (a las tres y media) y un mar de pena (unos saaaaltoooos). Un barco que parecía el chiquipark lleno de los niños más histéricos y de unos padres más pasivos que nunca.
La tele, proyectando una peli para niños de Disney a todo trapo y el barco dando saltos.
Resultado: una rubia hecha una auténtica sopa y una morena que tragaba bilis, intentando aguntar el tipo y el tirón (dos horas abanicando a la pobre rubia, mientras la azafata de transmediterránea repartía gentilmente hielo entre casi todos los pasajeros, rubia incluida).
Finalmente, la última hora y media, Pinocho y calma. Los niños también cayeron. Medio silencio, un par de tónicas y el estómago que vuelve, poco a poco, a su sitio original (después de estar como tres horas subiendo y bajando violentamente del cuello a los tobillos).
El temporal provocó "cierto" retraso de como dos horas, pero a las nueve sacábamos el coche de la tripa del Almudaina Dos (almoina, en catalán, quiere decir limosna y a fe de Dior que casi la dejamos en el inodoro).
Y resulta que no nos daba tiempo de ir a Ciudadella, dejar los trastos y volver a por nuestro Tete y su chica, así que directamente para el aeropuerto, que está justo al lado de Maó.
Los chicos llegaron superpuntuales, pero nacía un nuevo problema: meter sus maletas en nuestro abarrotado coche.
Y, nuevamente, conseguimos vencer a los "imprevistos" colocando sus maletorros en el asiento de delante y la rubia y los chicos, bien sentaditos atrás y haciéndome de retrovisor posterior y derecho, puesto que los maletorros habían anulado completamente la posibilidad de... ver algo. Yo creo que nos para la Guardia Civil y nos mete un purazo que nos quita todos los puntos a los presentes.
Por fin conseguimos cruzar toda la isla (creo que la llaman la isla de la calma, pero os aseguro que estos días lo de la calma es un mito) y llegar a Ciudadella, en plan patera de turistorros.
Hoy hemos recogido al piña y ya estamos todos.
Os escribo porque los chicos se han llevado las dos copias de llaves de la casa y me he quedado al cargo, mientras ellos se han ido a ver el atardecer.
Pero no me importa, esta semana y la que viene voy a estar en las islas con los atardeceres más hermosos. Y, al fin y al cabo, aunque no lo estoy viendo al borde del mar, desde la terraza es muy bonito y me acompaña un tema maravilloso de Coco Rosie: By your side.
Os dejo.
Yo también pido este deseo a este atardecer: I always be by your side...
Es que ayer no pude bloguear, porque llegamos a las once y pico: descarga el coche (más o menos) y busca un sitio en donde cenar (genial).
A las dos y media iniciábamos camino, metiendo el coche en el Almoina dos (¿o era otro nombre?). Salida, con retraso (a las tres y media) y un mar de pena (unos saaaaltoooos). Un barco que parecía el chiquipark lleno de los niños más histéricos y de unos padres más pasivos que nunca.
La tele, proyectando una peli para niños de Disney a todo trapo y el barco dando saltos.
Resultado: una rubia hecha una auténtica sopa y una morena que tragaba bilis, intentando aguntar el tipo y el tirón (dos horas abanicando a la pobre rubia, mientras la azafata de transmediterránea repartía gentilmente hielo entre casi todos los pasajeros, rubia incluida).
Finalmente, la última hora y media, Pinocho y calma. Los niños también cayeron. Medio silencio, un par de tónicas y el estómago que vuelve, poco a poco, a su sitio original (después de estar como tres horas subiendo y bajando violentamente del cuello a los tobillos).
El temporal provocó "cierto" retraso de como dos horas, pero a las nueve sacábamos el coche de la tripa del Almudaina Dos (almoina, en catalán, quiere decir limosna y a fe de Dior que casi la dejamos en el inodoro).
Y resulta que no nos daba tiempo de ir a Ciudadella, dejar los trastos y volver a por nuestro Tete y su chica, así que directamente para el aeropuerto, que está justo al lado de Maó.
Los chicos llegaron superpuntuales, pero nacía un nuevo problema: meter sus maletas en nuestro abarrotado coche.
Y, nuevamente, conseguimos vencer a los "imprevistos" colocando sus maletorros en el asiento de delante y la rubia y los chicos, bien sentaditos atrás y haciéndome de retrovisor posterior y derecho, puesto que los maletorros habían anulado completamente la posibilidad de... ver algo. Yo creo que nos para la Guardia Civil y nos mete un purazo que nos quita todos los puntos a los presentes.
Por fin conseguimos cruzar toda la isla (creo que la llaman la isla de la calma, pero os aseguro que estos días lo de la calma es un mito) y llegar a Ciudadella, en plan patera de turistorros.
Hoy hemos recogido al piña y ya estamos todos.
Os escribo porque los chicos se han llevado las dos copias de llaves de la casa y me he quedado al cargo, mientras ellos se han ido a ver el atardecer.
Pero no me importa, esta semana y la que viene voy a estar en las islas con los atardeceres más hermosos. Y, al fin y al cabo, aunque no lo estoy viendo al borde del mar, desde la terraza es muy bonito y me acompaña un tema maravilloso de Coco Rosie: By your side.
Os dejo.
Yo también pido este deseo a este atardecer: I always be by your side...
VAMOS QUE NOS VAMOS
En apenas tres cuartos de hora, salimos de casa. Meteremos el coche en el barquito y... a Menorca.
Es curioso, pero no tenía esta sensación desde la primera vez que nos fuimos a Ibiza: estos nervios, ese nudo en el estómago, esa sensación permanente e histérica de que te dejas algo (y la respuesta a esa sensación: "será que no hay tiendas en...").
Salimos a las tres y a las siete menos cuarto ya andaremos por tierras baleares (Transmediterránea mediante).
Llevamos el coche a petar. No me extraña, con la pedazo de maleta que llevamos (que, a partir de ahora se va a llamar "el baúl de la Piquer") nuestro maletero ha menguado como si fuera de un utilitario. Y nada, a aprovechar los rincones: que si las aletas de Jemi en el agujero que ha dejado el baúl de la Piquer y el hueco de un palmo cúbico que siempre queda detrás del bulto de las ruedas, que si la nevera encajada entre el bulto de las ruedas y las ruedas (valga la redundancia) del baúl de la Piquer... total, un stress tremendo.
Nuestro Tete nos ha dicho que él y su chica también llevan dos maletorros de la vida...
El caso es que tenemos que irlos a buscar al aeropuerto... así que no tengo ni p. idea de dónde vamos a meter sus dos maletones, la colchoneta, las aletas, etc. correspondientes.
Si lo llego a saber le pongo baca al coche (joder, mira que tenía ganas de poner vaca con b), me compro una lona y, con lo morenas que estamos, pasaríamos por esos coches que cruzan toda España con Marruecos como destino.
Nada, ya os contaré la llegada, porque conforme se presenta la salida, creo que las risas están requetegarantizadas.
Besos a todo el mundo y, en especial, a la chica más maravillosa del mundo, que anda por aquí y que ya sabéis quién es...
Es curioso, pero no tenía esta sensación desde la primera vez que nos fuimos a Ibiza: estos nervios, ese nudo en el estómago, esa sensación permanente e histérica de que te dejas algo (y la respuesta a esa sensación: "será que no hay tiendas en...
Salimos a las tres y a las siete menos cuarto ya andaremos por tierras baleares (Transmediterránea mediante).
Llevamos el coche a petar. No me extraña, con la pedazo de maleta que llevamos (que, a partir de ahora se va a llamar "el baúl de la Piquer") nuestro maletero ha menguado como si fuera de un utilitario. Y nada, a aprovechar los rincones: que si las aletas de Jemi en el agujero que ha dejado el baúl de la Piquer y el hueco de un palmo cúbico que siempre queda detrás del bulto de las ruedas, que si la nevera encajada entre el bulto de las ruedas y las ruedas (valga la redundancia) del baúl de la Piquer... total, un stress tremendo.
Nuestro Tete nos ha dicho que él y su chica también llevan dos maletorros de la vida...
El caso es que tenemos que irlos a buscar al aeropuerto... así que no tengo ni p. idea de dónde vamos a meter sus dos maletones, la colchoneta, las aletas, etc. correspondientes.
Si lo llego a saber le pongo baca al coche (joder, mira que tenía ganas de poner vaca con b), me compro una lona y, con lo morenas que estamos, pasaríamos por esos coches que cruzan toda España con Marruecos como destino.
Nada, ya os contaré la llegada, porque conforme se presenta la salida, creo que las risas están requetegarantizadas.
Besos a todo el mundo y, en especial, a la chica más maravillosa del mundo, que anda por aquí y que ya sabéis quién es...
EL ARCA DE NOÉ (FELINA)
De vuelta a la ciudad, parece que vamos a tener un nuevo inquilino a vuelta de vacaciones.
Es rubio y blanco y de ojos azules y verdes. Y de cuatro patas. Cuando llegamos, se produjo el flechazo. Sacó su naricita rosa y con sus torpes andares de apenas dos meses se quedó mirando a la jefa y ¡chas!
Casi se ha vuelto hoy con nosotras, pero hemos aplazado su venida. Blondie ya ha estado hablando con los de casa y les ha dicho que casi seguro que viene.
Así que los tres estamos convencidos que vamos a ser uno más.
Y eso no es todo, hace aproximadamente tres horas que he prometido el regalo de dos periquitos para vuelta de vacaciones ("porque uno solo se muere"). O sea, que a vuelta de vacaciones tenemos montada el arca de Noé.
Me imagino como va a ir el tema. Dos pericos (maldito anuncio del Espanyol) y tres gatos, uno de ellos de apenas unos meses que ya me imagino que acabará en la jaula de los pájaros.
Blondie dice que les va a enseñar a hablar (a los periquitos), en fin, que vamos a estar la mar de entretenidas
Bueno, esto quiere decir que apenas nos hemos ido de vacaciones que ya sabemos que vamos a tener una "re-entrée" muy animal. Hoy estamos haciendo la maleta para los próximos días en Menorca (con el consiguiente malhumor del par de dos gatuno que tenemos en casa).
Bueno, em mi caso han sido tres pantalones, cuatro polos, tres camisas y siete camisetas. Pero la Rubi ha puesto ropa para aburrir. Dentro de una semana, cuando "procedamos" a preparar la maleta de Ibiza... ¡no sé que va a poner en la maleta! ¡Lo ha echado todo!
Caramba, creo que empiezo a entenderlo: la maleta que hemos hecho hoy, es para los quince días que, entre idas y venidas, vamos a estar fuera...
Y para acabar, dos cosas: ¡viva la conectividad! y... TE QUIERO MI VIDA.
(Y gracias, Hacienda)
Es rubio y blanco y de ojos azules y verdes. Y de cuatro patas. Cuando llegamos, se produjo el flechazo. Sacó su naricita rosa y con sus torpes andares de apenas dos meses se quedó mirando a la jefa y ¡chas!
Casi se ha vuelto hoy con nosotras, pero hemos aplazado su venida. Blondie ya ha estado hablando con los de casa y les ha dicho que casi seguro que viene.
Así que los tres estamos convencidos que vamos a ser uno más.
Y eso no es todo, hace aproximadamente tres horas que he prometido el regalo de dos periquitos para vuelta de vacaciones ("porque uno solo se muere"). O sea, que a vuelta de vacaciones tenemos montada el arca de Noé.
Me imagino como va a ir el tema. Dos pericos (maldito anuncio del Espanyol) y tres gatos, uno de ellos de apenas unos meses que ya me imagino que acabará en la jaula de los pájaros.
Blondie dice que les va a enseñar a hablar (a los periquitos), en fin, que vamos a estar la mar de entretenidas
Bueno, esto quiere decir que apenas nos hemos ido de vacaciones que ya sabemos que vamos a tener una "re-entrée" muy animal. Hoy estamos haciendo la maleta para los próximos días en Menorca (con el consiguiente malhumor del par de dos gatuno que tenemos en casa).
Bueno, em mi caso han sido tres pantalones, cuatro polos, tres camisas y siete camisetas. Pero la Rubi ha puesto ropa para aburrir. Dentro de una semana, cuando "procedamos" a preparar la maleta de Ibiza... ¡no sé que va a poner en la maleta! ¡Lo ha echado todo!
Caramba, creo que empiezo a entenderlo: la maleta que hemos hecho hoy, es para los quince días que, entre idas y venidas, vamos a estar fuera...
Y para acabar, dos cosas: ¡viva la conectividad! y... TE QUIERO MI VIDA.
(Y gracias, Hacienda)
LA VIDA RURAL
Proseguimos con nuestras vacaciones a miles de sitios diferentes. Después de Alicante, toca mi pueblo.
Mirando como Blondie acaricia al gatito nuevo de la gata de mis padres, me doy cuenta lo despacio que pasa el tiempo por aquí.
Bueno, eso es ahora. Cuando era más chica, las vacaciones de verano empezaban allá por San Juan y septiembre llegaba en un suspiro.
¡Menudos lagrimones que me caían cuando tomábamos las primeras curvas, camino de la ciudad!
Con el tiempo, toda la pandilla fue dejando progresivamente de venir, sus padres fueron vendiendo sus residencias y ya no queda nadie de aquella gente con la que compartí los mejores años de mi vida.
De vez en cuando, me entero de que Tal o Pascual se ha casado o no, o ha tenido hijos o no, o trabaja o no.
He sido muy feliz aquí. He tenido amigos que he pensado que nunca perdería y que serían para siempre. Y no ha sido así.
No hace mucho tuve una conversación sobre esto con mi sobrina la pequeña. Recuerdo haberle dicho, cuando dijo delante de su abuela que tenía ganas de irse al pueblo con sus amigos. Su padre, mi hermano, cabreado por haber dicho delante de su abuelo que se quería ir, le recordó que en ese momento estaba aquí y que debía de ser un poquito más discreta si tenía o no ganas de irse...
Todos le recordamos, incluída mi sobrina la mayor, que no podemos decir nunca que todo es para siempre.
La verdad es que es así. Nada es para siempre. Incluidos los amigos de la infancia.
La cuestión es que, de niña, de haber sabido todo esto, tal vez hubiera trabajado un poco más por conservar algunos de esos amigos...
Pero claro, de niña no me explicaron como era la cosa. Hubiera agradecido que me hubieran dado el consejo de seguir trabajando sobre esas amistades.
Bueno, una pena. Cuando subo aquí me invade un poco de nostalgia recordándolos a todos.
Que le vamos a hacer...
Saludos rurales...
Mirando como Blondie acaricia al gatito nuevo de la gata de mis padres, me doy cuenta lo despacio que pasa el tiempo por aquí.
Bueno, eso es ahora. Cuando era más chica, las vacaciones de verano empezaban allá por San Juan y septiembre llegaba en un suspiro.
¡Menudos lagrimones que me caían cuando tomábamos las primeras curvas, camino de la ciudad!
Con el tiempo, toda la pandilla fue dejando progresivamente de venir, sus padres fueron vendiendo sus residencias y ya no queda nadie de aquella gente con la que compartí los mejores años de mi vida.
De vez en cuando, me entero de que Tal o Pascual se ha casado o no, o ha tenido hijos o no, o trabaja o no.
He sido muy feliz aquí. He tenido amigos que he pensado que nunca perdería y que serían para siempre. Y no ha sido así.
No hace mucho tuve una conversación sobre esto con mi sobrina la pequeña. Recuerdo haberle dicho, cuando dijo delante de su abuela que tenía ganas de irse al pueblo con sus amigos. Su padre, mi hermano, cabreado por haber dicho delante de su abuelo que se quería ir, le recordó que en ese momento estaba aquí y que debía de ser un poquito más discreta si tenía o no ganas de irse...
Todos le recordamos, incluída mi sobrina la mayor, que no podemos decir nunca que todo es para siempre.
La verdad es que es así. Nada es para siempre. Incluidos los amigos de la infancia.
La cuestión es que, de niña, de haber sabido todo esto, tal vez hubiera trabajado un poco más por conservar algunos de esos amigos...
Pero claro, de niña no me explicaron como era la cosa. Hubiera agradecido que me hubieran dado el consejo de seguir trabajando sobre esas amistades.
Bueno, una pena. Cuando subo aquí me invade un poco de nostalgia recordándolos a todos.
Que le vamos a hacer...
Saludos rurales...
NUEVOS SENTIMIENTOS, VIEJAS SENSACIONES
Ha sido un fin de semana genial. Estoy hablando de como siento y de que ayer tuve unas enormes ganas de llevarte al baño y hacerlo. Si no lo hice, creo que fue más bien por higiene.
Después de mucho tiempo, siento como me erizo toda, como un gato, simplemente con una mirada tuya. Imagínate si me tocas. Exploto.
Te lo digo con el corazón. El sábado no me preocupó a donde fueras o vinieras, ni que te dijeran cosas con mala intención. Durante toda la fiesta me de dediqué a mirarte, como si fueras la chica de mis sueños, mi amor imposible, en un rincón del jardín.
Y viendo tus contorneos de gatita (te imaginé ronroneando a mi alrededor), volví a sentirme profundamente unida, como formando parte de tu cuerpo. Tremendamente enamorada de tí, mientras veía cómo te seguían como un perrito faldero patético. Eso me hizo sonreir.
De golpe pensé, "Dior, es mi chica!!!!" y un escalofrío recorrió mi cuerpo y se me erizó toda la piel.
Estuve a punto de decirte que subieramos a la planta de arriba, pero no lo hice, porque pensé en nuestros anfitriones y lo delicado que hubiera sido que nos descubrieran en uno de esos viajes al zapatero.
Estoy segura de que, de haberlo hecho, "alguien" nos hubiera seguido. En el fondo, hubiera estado bien, porque le hubieran quedado las cosas más bien claras...
Yo también tengo unas enormes ganas de quererte este agosto y siempre. Estoy trabajando para que así sea.
Ya os dije ayer que he cambiado, y hasta nuestro Tete se ha dado cuenta. Ahora importa lo que importa. Y está claro que si siento esto es que algo está mejorando.
Tengo muy claro que nos queda mucho camino por recorrer, pero también tengo claro que lo dejo total y absolutamente en tus manos. El sábado vi lo que es a alguien corriendo detrás tuyo como un perro patético y servil y yo no quiero eso. Ni para mi, ni para tí.
Porque también tengo muy claro lo que tu quieres.
Te amo.
Después de mucho tiempo, siento como me erizo toda, como un gato, simplemente con una mirada tuya. Imagínate si me tocas. Exploto.
Te lo digo con el corazón. El sábado no me preocupó a donde fueras o vinieras, ni que te dijeran cosas con mala intención. Durante toda la fiesta me de dediqué a mirarte, como si fueras la chica de mis sueños, mi amor imposible, en un rincón del jardín.
Y viendo tus contorneos de gatita (te imaginé ronroneando a mi alrededor), volví a sentirme profundamente unida, como formando parte de tu cuerpo. Tremendamente enamorada de tí, mientras veía cómo te seguían como un perrito faldero patético. Eso me hizo sonreir.
De golpe pensé, "Dior, es mi chica!!!!" y un escalofrío recorrió mi cuerpo y se me erizó toda la piel.
Estuve a punto de decirte que subieramos a la planta de arriba, pero no lo hice, porque pensé en nuestros anfitriones y lo delicado que hubiera sido que nos descubrieran en uno de esos viajes al zapatero.
Estoy segura de que, de haberlo hecho, "alguien" nos hubiera seguido. En el fondo, hubiera estado bien, porque le hubieran quedado las cosas más bien claras...
Yo también tengo unas enormes ganas de quererte este agosto y siempre. Estoy trabajando para que así sea.
Ya os dije ayer que he cambiado, y hasta nuestro Tete se ha dado cuenta. Ahora importa lo que importa. Y está claro que si siento esto es que algo está mejorando.
Tengo muy claro que nos queda mucho camino por recorrer, pero también tengo claro que lo dejo total y absolutamente en tus manos. El sábado vi lo que es a alguien corriendo detrás tuyo como un perro patético y servil y yo no quiero eso. Ni para mi, ni para tí.
Porque también tengo muy claro lo que tu quieres.
Te amo.
A LA SORPRENDENTE VELOCIDAD DEL TIEMPO...
Se podría decir que, en los últimos dos años (y más concretamente en este último año), mi manera de ver la vida y de contemplar a las personas ha cambiado radicalmente.
Pienso y miro hacia atrás, y me doy cuenta de cómo puede cambiar tu escala de valores, solamente con la introducción de una variable: la posibilidad de perder lo que más te importa.
Y es, en ese preciso instante, cuando te das cuenta que cosas que considerabas hasta ese momento absolutamente indispensables, se convierten el lo primero que entregarías con tal de no perder lo que sabes que no puedes perder.
También, mirando hacia mi interior, me he dado cuenta de que las segundas posibilidades pueden existir. Hace ya seis años que la vida me entregó una segunda posiblidad. Entendí que lo era y lo que tenía que hacer para aprovecharla. Estar al nivel y ser tan valiente como ella lo fue. Y así lo hice.
Pero el tiempo hizo que, con segunda esa oportunidad no-única de la vida, me entregara una segunda posibilidad. Y, después de lo vivido en el último año, creo que está en mis manos volverla a aprovechar...
¿Cómo? Parece sencillo. No cometiendo los mismos errores del pasado, siendo valiente, fuerte y paciente. Y no haciendo caso de lo que digan los demás.
Porque lo que sí que es cierto es que ni los más rigurosos estudios psicológicos y científicos, ni la experiencia de los demás, ni nada de nada, pueden cambiar el sentido único de cada persona y de sus reacciones.
Con esto quiero decir que el futuro de cada uno está en sus propias manos y es el tiempo y nuestras propias acciones y decisiones lo que nos puede permitir cambiarlo. Porque la vida siempre ofrece siempre segundas, terceras, cuartas e infinitas oportunidades.
Todo radica en nuestra capacidad para poder leerlas. Ayer, recordaba como entrañable la primera relación que tuve con una mujer. También las tuve con hombres; como también tuve amargas experiencias con ambos sexos, pero en parte por mi manera de llevar esas relaciones.
Recuerdo, también, el daño que me hizo esa persona. Pero tengo que concentrarme mucho para recordarlo. Creo que es posible que haya perdonado en la misma medida que olvidado y, si volviera a verla, no podría evitar tenerle mucho cariño. Pero que diga esto no quiere decir que volviera con ella. No. Pero es un "no en este momento". Porque en este momento tengo una maravillosa razón por la que luchar e intentar forjar mi destino, mi futuro.
Porque, lo que quiero en este momento es vivir el presente contigo y trabajar para morirme a tu lado. Pero no estoy hablando de trabajo, de laboral, de carrera profesional. No, y este sí que es un "no rotundo".
Pero es un "no rotundo, en este momento".
Porque todo cambia a la sorprendente velocidad del tiempo...
Pienso y miro hacia atrás, y me doy cuenta de cómo puede cambiar tu escala de valores, solamente con la introducción de una variable: la posibilidad de perder lo que más te importa.
Y es, en ese preciso instante, cuando te das cuenta que cosas que considerabas hasta ese momento absolutamente indispensables, se convierten el lo primero que entregarías con tal de no perder lo que sabes que no puedes perder.
También, mirando hacia mi interior, me he dado cuenta de que las segundas posibilidades pueden existir. Hace ya seis años que la vida me entregó una segunda posiblidad. Entendí que lo era y lo que tenía que hacer para aprovecharla. Estar al nivel y ser tan valiente como ella lo fue. Y así lo hice.
Pero el tiempo hizo que, con segunda esa oportunidad no-única de la vida, me entregara una segunda posibilidad. Y, después de lo vivido en el último año, creo que está en mis manos volverla a aprovechar...
¿Cómo? Parece sencillo. No cometiendo los mismos errores del pasado, siendo valiente, fuerte y paciente. Y no haciendo caso de lo que digan los demás.
Porque lo que sí que es cierto es que ni los más rigurosos estudios psicológicos y científicos, ni la experiencia de los demás, ni nada de nada, pueden cambiar el sentido único de cada persona y de sus reacciones.
Con esto quiero decir que el futuro de cada uno está en sus propias manos y es el tiempo y nuestras propias acciones y decisiones lo que nos puede permitir cambiarlo. Porque la vida siempre ofrece siempre segundas, terceras, cuartas e infinitas oportunidades.
Todo radica en nuestra capacidad para poder leerlas. Ayer, recordaba como entrañable la primera relación que tuve con una mujer. También las tuve con hombres; como también tuve amargas experiencias con ambos sexos, pero en parte por mi manera de llevar esas relaciones.
Recuerdo, también, el daño que me hizo esa persona. Pero tengo que concentrarme mucho para recordarlo. Creo que es posible que haya perdonado en la misma medida que olvidado y, si volviera a verla, no podría evitar tenerle mucho cariño. Pero que diga esto no quiere decir que volviera con ella. No. Pero es un "no en este momento". Porque en este momento tengo una maravillosa razón por la que luchar e intentar forjar mi destino, mi futuro.
Porque, lo que quiero en este momento es vivir el presente contigo y trabajar para morirme a tu lado. Pero no estoy hablando de trabajo, de laboral, de carrera profesional. No, y este sí que es un "no rotundo".
Pero es un "no rotundo, en este momento".
Porque todo cambia a la sorprendente velocidad del tiempo...
EL DESCUBRIMIENTO
¿Por qué soy quien soy? ¿Por qué soy lo que soy? En el post de hoy, me permito un descubrimiento de mi misma. Otra vuelta al pasado, aunque me niego a vivir de él y una reflexión de cómo alguien importante, quien parece que en ese momento de tu vida es lo más importante para tí, pero que se diluye con el tiempo hasta convertirse en un mero recuerdo.
El caso es que me doy cuenta que, aunque me hiciste sufrir lo inimaginable, ahora te recuerdo con cierto cariño. Tal vez porque me enseñaste el camino hacia mi propia felicidad.
Nada imaginaba que podría pasarme cuando descubrimos que íbamos a ser compañeras de facultad en ese autobús que nos llevaba y que vivíamos prácticamente a cinco minutos.
Luego vino un año loco y un final muy triste. Ninguna de las dos quisimos, en ese momento, asumir lo que realmente éramos y en donde podríamos encontrar amor y felicidad.
Ambas estábamos huyendo de una relación fallida. Éramos demasiado jóvenes. ¿Inexpertas?
Yo pienso que fuimos unas cobardes. Pero tengo que agradecerte que te fueras de mi vida, porque finalmente encontré un motivo para vivir y desvelarme, ya que tú no quisiste serlo para mí.
Tengo que agradecerte ese ataque de pánico que te entró por amar a otra mujer y tu entrega al purgatorio yonqui. Tú elegiste ese camino, así que, el día que volviste pretendiendo que volviera a tu vida, después de probar el camino hetero y ser madre (en eso es lo único que te envidio, hoy por hoy), no comprendo como no entendiste que ya no podía dejar de ser lo que era, para que tú volvieras a serlo.
Estaba sola, en ese momento, pero mi vida estaba llena.
Más tarde, volviste. Pero si no quise nada de tí entonces, nada podías sacar de mi después.
Si. Te quise, te quise mucho. Me entregué en cuerpo y alma. Eso también te lo debo. Si no hubiera sido así, ahora no tendría lo que tengo y no amaría como amo.
Contigo descubrí ternura. Una ternura que luego he descubierto como el tesoro más importante de mi vida.
Yo tampoco asumí lo que acababa de descubrir en mi misma. La verdad es que me limité a quererte. A muerte. Y lloré, porque me hiciste llorar y me enseñaste que debía aprender a perder. A perderte.
Pero que te perdiera no quiere decir que no te recordara y que no recordara los maravillosos momentos que vivimos juntas. Cuando volviste, nada me ataba para volver a intentarlo. Pero ya no me dolía el corazón al verte suplicar. Tan sólo tuve una tremenda sensación de pena al preguntarme que, si tan importante fuí para tí, ¿por qué me dejaste? En ese instante me dí cuenta que debía dejarte en el rincón de los recuerdos y evocarte como algo que me pasó, que cambió mi vida y que me sirvió para tomar una decisión posterior, esa segunda oportunidad que la vida me dió para conocer el amor de mi vida, que te aseguro que lo es.
Gracias, fantasma del pasado por descubrirme, por enseñarme, por dejarme, por hacerme sufrir.
Gracias, musa del presente por darme una razón para existir, amar, luchar, comprometerse, llorar, reir, hablar, discutir, follar, abrazar y levantarme cada mañana sin saber qué razón tocará ese día.
Gracias a todos los que viven en algún rinconcito de mi corazón, del presente y del pasado.
El caso es que me doy cuenta que, aunque me hiciste sufrir lo inimaginable, ahora te recuerdo con cierto cariño. Tal vez porque me enseñaste el camino hacia mi propia felicidad.
Nada imaginaba que podría pasarme cuando descubrimos que íbamos a ser compañeras de facultad en ese autobús que nos llevaba y que vivíamos prácticamente a cinco minutos.
Luego vino un año loco y un final muy triste. Ninguna de las dos quisimos, en ese momento, asumir lo que realmente éramos y en donde podríamos encontrar amor y felicidad.
Ambas estábamos huyendo de una relación fallida. Éramos demasiado jóvenes. ¿Inexpertas?
Yo pienso que fuimos unas cobardes. Pero tengo que agradecerte que te fueras de mi vida, porque finalmente encontré un motivo para vivir y desvelarme, ya que tú no quisiste serlo para mí.
Tengo que agradecerte ese ataque de pánico que te entró por amar a otra mujer y tu entrega al purgatorio yonqui. Tú elegiste ese camino, así que, el día que volviste pretendiendo que volviera a tu vida, después de probar el camino hetero y ser madre (en eso es lo único que te envidio, hoy por hoy), no comprendo como no entendiste que ya no podía dejar de ser lo que era, para que tú volvieras a serlo.
Estaba sola, en ese momento, pero mi vida estaba llena.
Más tarde, volviste. Pero si no quise nada de tí entonces, nada podías sacar de mi después.
Si. Te quise, te quise mucho. Me entregué en cuerpo y alma. Eso también te lo debo. Si no hubiera sido así, ahora no tendría lo que tengo y no amaría como amo.
Contigo descubrí ternura. Una ternura que luego he descubierto como el tesoro más importante de mi vida.
Yo tampoco asumí lo que acababa de descubrir en mi misma. La verdad es que me limité a quererte. A muerte. Y lloré, porque me hiciste llorar y me enseñaste que debía aprender a perder. A perderte.
Pero que te perdiera no quiere decir que no te recordara y que no recordara los maravillosos momentos que vivimos juntas. Cuando volviste, nada me ataba para volver a intentarlo. Pero ya no me dolía el corazón al verte suplicar. Tan sólo tuve una tremenda sensación de pena al preguntarme que, si tan importante fuí para tí, ¿por qué me dejaste? En ese instante me dí cuenta que debía dejarte en el rincón de los recuerdos y evocarte como algo que me pasó, que cambió mi vida y que me sirvió para tomar una decisión posterior, esa segunda oportunidad que la vida me dió para conocer el amor de mi vida, que te aseguro que lo es.
Gracias, fantasma del pasado por descubrirme, por enseñarme, por dejarme, por hacerme sufrir.
Gracias, musa del presente por darme una razón para existir, amar, luchar, comprometerse, llorar, reir, hablar, discutir, follar, abrazar y levantarme cada mañana sin saber qué razón tocará ese día.
Gracias a todos los que viven en algún rinconcito de mi corazón, del presente y del pasado.
FUTURE IS PROMISES
I saw him today at the station
There was something on his mind
I felt I was on the devil's mission
Trying to steal him from a friend
I know it hurts you
And you can't ask why
I know it's hurts you
Takes a train to cry
You're only future is promises
For so many years
Your only future is promises
I know you can make it if you try
You've been living life in the past
I'm gonna reach out I'm gonna grab your heart
You've been living life in the eyes of a stranger
You've gotta free your mind
Cause I want to get nearer
You're only future is promises
For so many years
Your only future is promises
I know you can make it if you try
Take the chance and make the move
But don't think that I will approve
For once I've finally realised
Being with her wasted your life
You're only future is promises
For so many years
Your only future is promises
I know you can make it if you try
You're only future is promises
For so many years
Your only future is promises
I know you can make it if you try
TE QUIERO Y QUIERO FUTURO
There was something on his mind
I felt I was on the devil's mission
Trying to steal him from a friend
I know it hurts you
And you can't ask why
I know it's hurts you
Takes a train to cry
You're only future is promises
For so many years
Your only future is promises
I know you can make it if you try
You've been living life in the past
I'm gonna reach out I'm gonna grab your heart
You've been living life in the eyes of a stranger
You've gotta free your mind
Cause I want to get nearer
You're only future is promises
For so many years
Your only future is promises
I know you can make it if you try
Take the chance and make the move
But don't think that I will approve
For once I've finally realised
Being with her wasted your life
You're only future is promises
For so many years
Your only future is promises
I know you can make it if you try
You're only future is promises
For so many years
Your only future is promises
I know you can make it if you try
TE QUIERO Y QUIERO FUTURO
EL PASADO
Ayer, saliendo de mi visita de ITE (inspección técnica de espalda) me crucé con una excompañera de facultad. Nuestras miradas se cruzaron en un claro síntoma de "tu cara me suena", pero ninguna de las dos nos paramos, para saber de qué narices nos sonábamos (cileos, no estábamos constipadas...).
Fue algo más tarde, cuando subía por Rambla de Catalunya con la moto, cuando pude fijar e ubicar su cara. Demonios, era una de mis amigas de la facultad. Estábamos cada día juntas y conocí todos sus escarceos con muchos de los chicos (y de los profes, que la muchacha era algo putilla, pero siempre aprobaba...). Nos llamábamos día sí y día no.
De repente, pensé que debía haberle dicho algo. La verdad es que no fue ningún miedo a una situación ridícula del palo te-conozco-pero-luego-no.
No acabo de entender cuál fue la razón que no me impulsó a hacer lo que yo, habladora, comunicativa y sociable suelo hacer cuando una cara me suena, sin importarme un carajo hacer el ridículo, equivocarme o lo que sea.
Después, a mi cabeza vinieron un montón de escenas de esa época (ni más feliz, ni menos feliz que otras, pero tal vez algo más despreocupada).
Me acordé cuando la muy zorra se enrolló con mi profe de redacción creativa, pero no le sirvió para que éste (infiel, pero entero... jajajaja) la colara en unas pruebas para una gran agencia (para mí de infausto recuerdo, pero que me han sido muy útiles para el futuro que ahora es pasado y que vino después de eso). Y como nos reimos de eso.
Y que mal lo pasamos cuando una noche se le rompió el condón después de hacerlo con un ahora famosísimo presentador de la tele... O como acosaba a uno que es pez gordo en los informativos de TV·
Joder, nena, que visión de futuro. ME estoy dando cuenta que te cepillaste, te pasaste por la piedra a la crême de la crême de la facultad, solo que entonces, excepto los profes que pasaron por ahí, todos éramos unos niñatos y no teníamos ni la más puñetera idea de lo que iba a ser de nosotros.
Y tal vez así entienda por qué no te saludé. Tuve miedo de que te hubieras anclado en ese pasado y de anclarme yo misma. Si, fue divertidísimo. Pero ya es pasado y me he dado cuenta que te puedes encontrar a gente del pasado, como me pasó hace un tiempo con la que era mi mejor amiga de entonces, pero que siempre acaban estando ahí.
Traté de tener noticias de mi mejor amiga de la facultad. Llamé a su casa, conseguí su móvil e incluso su mail. La emilié. Hablamos. Largo y tendido, durante más de una hora y media.
Quedamos que nos emilaríamos, que nos llamaríamos. Yo no volví a hacerlo. Ella tampoco.
Y, al igual que la chica con la que me encontré ayer, preferimos quedarnos viviendo en ese pasado y no volver al presente.
Fue algo más tarde, cuando subía por Rambla de Catalunya con la moto, cuando pude fijar e ubicar su cara. Demonios, era una de mis amigas de la facultad. Estábamos cada día juntas y conocí todos sus escarceos con muchos de los chicos (y de los profes, que la muchacha era algo putilla, pero siempre aprobaba...). Nos llamábamos día sí y día no.
De repente, pensé que debía haberle dicho algo. La verdad es que no fue ningún miedo a una situación ridícula del palo te-conozco-pero-luego-no.
No acabo de entender cuál fue la razón que no me impulsó a hacer lo que yo, habladora, comunicativa y sociable suelo hacer cuando una cara me suena, sin importarme un carajo hacer el ridículo, equivocarme o lo que sea.
Después, a mi cabeza vinieron un montón de escenas de esa época (ni más feliz, ni menos feliz que otras, pero tal vez algo más despreocupada).
Me acordé cuando la muy zorra se enrolló con mi profe de redacción creativa, pero no le sirvió para que éste (infiel, pero entero... jajajaja) la colara en unas pruebas para una gran agencia (para mí de infausto recuerdo, pero que me han sido muy útiles para el futuro que ahora es pasado y que vino después de eso). Y como nos reimos de eso.
Y que mal lo pasamos cuando una noche se le rompió el condón después de hacerlo con un ahora famosísimo presentador de la tele... O como acosaba a uno que es pez gordo en los informativos de TV·
Joder, nena, que visión de futuro. ME estoy dando cuenta que te cepillaste, te pasaste por la piedra a la crême de la crême de la facultad, solo que entonces, excepto los profes que pasaron por ahí, todos éramos unos niñatos y no teníamos ni la más puñetera idea de lo que iba a ser de nosotros.
Y tal vez así entienda por qué no te saludé. Tuve miedo de que te hubieras anclado en ese pasado y de anclarme yo misma. Si, fue divertidísimo. Pero ya es pasado y me he dado cuenta que te puedes encontrar a gente del pasado, como me pasó hace un tiempo con la que era mi mejor amiga de entonces, pero que siempre acaban estando ahí.
Traté de tener noticias de mi mejor amiga de la facultad. Llamé a su casa, conseguí su móvil e incluso su mail. La emilié. Hablamos. Largo y tendido, durante más de una hora y media.
Quedamos que nos emilaríamos, que nos llamaríamos. Yo no volví a hacerlo. Ella tampoco.
Y, al igual que la chica con la que me encontré ayer, preferimos quedarnos viviendo en ese pasado y no volver al presente.