UNO... CERO. ¡Hasta el año que viene!
Llegué a España hace cuatro días. Parezco otra. Estoy feliz de estar aquí y... me callo porque esto parece el anuncio de un colgantillo de la felicidad. El dos de enero vuelvo a las andadas. Esta vez en un nuevo hogar con una nueva familia y dos nuevas fieras a las que sobrevivir.
DOS (Cuenta atrás) Escenas de una despedida
De todos los deberes que hace Lorena, los que más me divierten y me dan más juego son los de la escuela de dios. Las situaciones que se producen son inenarrables, pero allá va un intento.
-How should we love God? -ponía ayer en el libreto. Lorena y yo nos miramos significativamente con cara de who knows?. Así que empiezo a hacer sugerencias.
-A ver... ¿¿¿de una manera muy grande??? ¿¿¿Metiéndote a monja??? ¿¿¿Construyendo muchas iglesias??? ¿¿¿Queriendo a tus semejantes???
-No no no. I know this! I know this! The teacher told us at class -Lorena tiene los ojos cerrados de pura concentración -. By following the ten commandments!!! (prácticos que somos).
-All right. Move on the next one. Why did God give us the freedom to make good or bad choices?
¡Demonios! ¡Eso, eso! ¿Por qué?
-Was he crazy? -empiezo a soltar maldiciones en arameo mientras Lorena acude al libro de texto para encontrar la respuesta. Tramposilla.
-Because he loves us! -exclama. Le respondo que yo siempre lo sospeché. A ver, la siguiente.
-Did Jesus teach us how to make good choices? -lee Lorena.
¿Quién coño diseñaría estas preguntas de "di-sí,-porque-como-digas-que-no,-te-juegas-el-tipo-con-tu-monja-profesora"? Pues claro, guapa, para qué crees que vino si no, y, claro, Lorena garabatea que yes. No explica por qué nos enseñó a hacer good choices, porque eso no lo preguntan.
-When we make good choices, for whom do we show our love? -continúa la niña.
-Pos mira eso depende, ¿no? -empiezo a decirle, pero Lorena ya busca en el libro de texto la respuesta. Joder con la cría, qué poca paciencia que tiene, con lo sano que es hablar de estas cosas.
-For god and each other!!! -exclama. Y pasamos a la siguiente - What things do you choose for yourself?
¡Pero si sólo tiene siete años! Y empiezo a reírme por lo bajini sin que se note. Lorena ya tiene la respuesta:
-To follow god and the ten commandments!
Y aquí en este punto me veo obligada a añadir que ella necesita mandamientos especiales y que, de hecho, algunos de los que están no se ajustan a sus necesidades (o quizás sí en el futuro, pero creo que no). Le digo que ella no va a tener problema con el de "you shall not covet your neighbor's wife" y que qué tal si lo cambiamos por "you shall not hit your brother or you shall not yell to your aupair". Mi inglés es pésimo pero la cría lo entiende, me mira con cara de qué estrafalaria y se echa a reír. Eso, eso, riamos pues, pero sigamos este undécimo mandamiento, porfaplís.
-How should we love God? -ponía ayer en el libreto. Lorena y yo nos miramos significativamente con cara de who knows?. Así que empiezo a hacer sugerencias.
-A ver... ¿¿¿de una manera muy grande??? ¿¿¿Metiéndote a monja??? ¿¿¿Construyendo muchas iglesias??? ¿¿¿Queriendo a tus semejantes???
-No no no. I know this! I know this! The teacher told us at class -Lorena tiene los ojos cerrados de pura concentración -. By following the ten commandments!!! (prácticos que somos).
-All right. Move on the next one. Why did God give us the freedom to make good or bad choices?
¡Demonios! ¡Eso, eso! ¿Por qué?
-Was he crazy? -empiezo a soltar maldiciones en arameo mientras Lorena acude al libro de texto para encontrar la respuesta. Tramposilla.
-Because he loves us! -exclama. Le respondo que yo siempre lo sospeché. A ver, la siguiente.
-Did Jesus teach us how to make good choices? -lee Lorena.
¿Quién coño diseñaría estas preguntas de "di-sí,-porque-como-digas-que-no,-te-juegas-el-tipo-con-tu-monja-profesora"? Pues claro, guapa, para qué crees que vino si no, y, claro, Lorena garabatea que yes. No explica por qué nos enseñó a hacer good choices, porque eso no lo preguntan.
-When we make good choices, for whom do we show our love? -continúa la niña.
-Pos mira eso depende, ¿no? -empiezo a decirle, pero Lorena ya busca en el libro de texto la respuesta. Joder con la cría, qué poca paciencia que tiene, con lo sano que es hablar de estas cosas.
-For god and each other!!! -exclama. Y pasamos a la siguiente - What things do you choose for yourself?
¡Pero si sólo tiene siete años! Y empiezo a reírme por lo bajini sin que se note. Lorena ya tiene la respuesta:
-To follow god and the ten commandments!
Y aquí en este punto me veo obligada a añadir que ella necesita mandamientos especiales y que, de hecho, algunos de los que están no se ajustan a sus necesidades (o quizás sí en el futuro, pero creo que no). Le digo que ella no va a tener problema con el de "you shall not covet your neighbor's wife" y que qué tal si lo cambiamos por "you shall not hit your brother or you shall not yell to your aupair". Mi inglés es pésimo pero la cría lo entiende, me mira con cara de qué estrafalaria y se echa a reír. Eso, eso, riamos pues, pero sigamos este undécimo mandamiento, porfaplís.
TRES (Cuenta atrás) Escenas de una despedida
-I'm from America -le dice Sian.
-And your parents?
-They are from America too -le responde Sian.
-So what is it that you are brown? -pregunta ya toda desconcierto Lorena. Supongo que piensa que por ser negro es menos yanqui que ella. A punto estoy de soltar pinceladas sobre el genocidio de los nativos y del regimen de esclavitud al que sometimos (sus antepasados y los míos, es decir, los blancos) a los africanos. Pero para qué. A cuatro días de irme, sé que no voy a cambiar nada.
-That's what I like about the United States. You have all the colors and all of them are beautiful -les digo con un guiño rosa. ¡Pero qué cuento de hadas estoy contando, Onthe!
-Za... -le estoy enseñando a Lorena a decir carrot en castellano.
-Sa... -repite Lorena a lo latino.
-Na... hoooo.. ria -no es tan dificil, pequeña, tú puedes.
-Oria san na -agrupa a su buen entender la cría.
Exacto. Ni una sílaba más ni una menos, osanna en el cielo y en la tierra.
Confesiones
La gente en los comments me dice que soy grande por lo que ha sucedido, pero a ti te puedo decir una cosa. Lo único que la menda tiene grande es el cuerpo y es un fastidio a la hora de comprar ciertas prendas, porque por lo demás soy de lo mas común e incluso tendría que admitir que no oposito a santa y tengo ciertos prejuicios, por no hablar de defectos. Vamos, que no soy nada grande.
Primera confesión: La nueva familia con la que voy a vivir es judia y la menda, cuando escucho esto, sintió un rechazo visceral (muy irracional, sí) porque lo asocié al genocidio que Israel está haciendo en Palestina. Quizás he aceptado esta nueva familia para tratar de entender algo el mundo judío, al igual que acepté esta primera familia para tratar de entender cómo funciona el apasionante mundo de los republicanos (enough is enough).
Segunda confesión: Lo más sensato hubiera sido decirle a esta mujer (Anne, mi primera madre de acogida) que era bollo desde el principio. O decírselo al final, como planeaba ("Mi gran golpe maestro"), pero así en la mitad... uf, admitámoslo, ha sido toda una pataleta, ganas de hacerle la puñeta, de situarla en un conflicto moral de dimensiones cosmicas, juas. De todos modos no me arrepiento porque si que entienda, es decir, si el hecho de ser bollo supone un conflicto moral, apaga y vámonos.
Tercera confesión: Por mucho que he rabiado de los niños, les he cogido mucho afecto, sobre todo a Tommy, el chavalete, y se me hace duro despedirme ahora que llega el momento. También admito que esta experiencia ha servido para erradicar cualquier remoto pensamiento de tener niños.
Cuarta confesión: Aunque nunca me he inventado ninguna situación y todos son hechos reales, este espacio me ha servido un poco para sacar mis demonios y quizás a veces he olvidado muchas cosas buenas que me rodean... Bueno, quizás no muchas cosas buenas, tan solo unas pocas... algunas cosas buenas, quería decir, porque digo yo que algo bueno habrá, no puede ser que no haya nada bueno, o al menos, esa es la esperanza que tengo. ¿Encontraré algo fundamentalmente bueno en lo que me queda? Hey, quizás tan sólo por conocer esto y a Romu y Anastasia (las amigas bollo de Piotra), ha merecido la pena. Nueva York será diferente, I guess.
Nota: Dejo mi equipaje en Maryland, en casa de Romu y Anas. El jueves parto para España. Me como las uñas de los pies y de las manos, ¡qué nervios, S. y L.! Tambien estoy muy pillada de tiempo y casi no puedo echar un ojo a los blogs que normalmente leo.
Primera confesión: La nueva familia con la que voy a vivir es judia y la menda, cuando escucho esto, sintió un rechazo visceral (muy irracional, sí) porque lo asocié al genocidio que Israel está haciendo en Palestina. Quizás he aceptado esta nueva familia para tratar de entender algo el mundo judío, al igual que acepté esta primera familia para tratar de entender cómo funciona el apasionante mundo de los republicanos (enough is enough).
Segunda confesión: Lo más sensato hubiera sido decirle a esta mujer (Anne, mi primera madre de acogida) que era bollo desde el principio. O decírselo al final, como planeaba ("Mi gran golpe maestro"), pero así en la mitad... uf, admitámoslo, ha sido toda una pataleta, ganas de hacerle la puñeta, de situarla en un conflicto moral de dimensiones cosmicas, juas. De todos modos no me arrepiento porque si que entienda, es decir, si el hecho de ser bollo supone un conflicto moral, apaga y vámonos.
Tercera confesión: Por mucho que he rabiado de los niños, les he cogido mucho afecto, sobre todo a Tommy, el chavalete, y se me hace duro despedirme ahora que llega el momento. También admito que esta experiencia ha servido para erradicar cualquier remoto pensamiento de tener niños.
Cuarta confesión: Aunque nunca me he inventado ninguna situación y todos son hechos reales, este espacio me ha servido un poco para sacar mis demonios y quizás a veces he olvidado muchas cosas buenas que me rodean... Bueno, quizás no muchas cosas buenas, tan solo unas pocas... algunas cosas buenas, quería decir, porque digo yo que algo bueno habrá, no puede ser que no haya nada bueno, o al menos, esa es la esperanza que tengo. ¿Encontraré algo fundamentalmente bueno en lo que me queda? Hey, quizás tan sólo por conocer esto y a Romu y Anastasia (las amigas bollo de Piotra), ha merecido la pena. Nueva York será diferente, I guess.
Como en una peli de Marisol
-May I have one minute? -le digo a Anne, mi madre de acogida en este país.
Son las siete y cuarto de la mañana y acaba de llamar a la puerta de mi habitación. Quiere hablar conmigo y estoy desnuda. Me visto y salgo con las legañas pegadas y los pelos a lo gallo Claudio. Ella lleva la misma bata rosa de siempre, ejem. Después de más de una semana de tensiones y de darle la tabarra a Romu y a todo quisqui que me llame por teléfono con el culebrón de la chacha Onthe, estoy más floja que un flan y me da igual Pinto que Valdemoro, pero no me esperaba ninguna escena sentimental como la que se ha producido, muy digna de una peli de Marisol.
-Llevo dos noches sin dormir -me dice Anne.
-Bueno, yo estuve la semana pasada entera y sigo viva -no, no le he dicho esto, sólo he asentido con la cabeza.
-...porque no dejo de pensar que no quiero que te vayas, que eres querida aquí y que creo que todo esto ha sido un terrible error de comunicación.
-Oído cocina -esto tampoco se lo he dicho, sólo me he mordido los labios y me he dado pellizquitos en el brazo. ¿Qué hago? ¿La creo?
En fin, que la cosa ha seguido la línea hasta que dos orondas lágrimas han asomado al balcón de sus ojos. Todo menos eso, Anne, no soporto ver llorar a una mujer hecha y derecha. Me deshago. Pero no, las dos hermosas lágrimas han rodado como dos sentencias y en un segundo, ¡zas!, he cerrado los ojos muy fuerte y nos hemos abrazado... ¡Aaaaaaaaaaaaagr!
Nota: Todo muy bonito, pero ya me comprometí ayer con la nueva familia en una charla telefónica de más de media hora, por lo que el dos de enero volveré, pero "desde Nueva York con mucho amor". Siento muchas dudas, pero Anne ha reaccionado tarde y la decisión está tomada. Dedico las tardes a pasear por Washington y por el condado de Fairfax.
Son las siete y cuarto de la mañana y acaba de llamar a la puerta de mi habitación. Quiere hablar conmigo y estoy desnuda. Me visto y salgo con las legañas pegadas y los pelos a lo gallo Claudio. Ella lleva la misma bata rosa de siempre, ejem. Después de más de una semana de tensiones y de darle la tabarra a Romu y a todo quisqui que me llame por teléfono con el culebrón de la chacha Onthe, estoy más floja que un flan y me da igual Pinto que Valdemoro, pero no me esperaba ninguna escena sentimental como la que se ha producido, muy digna de una peli de Marisol.
-Llevo dos noches sin dormir -me dice Anne.
-Bueno, yo estuve la semana pasada entera y sigo viva -no, no le he dicho esto, sólo he asentido con la cabeza.
-...porque no dejo de pensar que no quiero que te vayas, que eres querida aquí y que creo que todo esto ha sido un terrible error de comunicación.
-Oído cocina -esto tampoco se lo he dicho, sólo me he mordido los labios y me he dado pellizquitos en el brazo. ¿Qué hago? ¿La creo?
En fin, que la cosa ha seguido la línea hasta que dos orondas lágrimas han asomado al balcón de sus ojos. Todo menos eso, Anne, no soporto ver llorar a una mujer hecha y derecha. Me deshago. Pero no, las dos hermosas lágrimas han rodado como dos sentencias y en un segundo, ¡zas!, he cerrado los ojos muy fuerte y nos hemos abrazado... ¡Aaaaaaaaaaaaagr!
¡Qué lata!
Finalmente me voy a otra familia, aún no sé a cual. El blog sufrirá modificaciones o probablemente abra otro porque los personajes cambian y no quisiera cargarme la columna de la izquierda (porque tiene su encanto y una le ha cogido cariño). No sé si el posible nuevo blog será igual, entre muchas cosas porque he perdido la capacidad de quedarme perpleja del mismo modo que al principio. Ahora sólo siento nostalgia... y también un gran cariño por los críos. Me he dado cuenta hoy en el coche, cuando Lorena ha preguntado si me voy y por poco se nos saltan las lagrimas a las dos (a mí se me saltó una). Hemos hecho el viaje en silencio, con Edith Piaf de fondo.
¡Qué lata!: Y yendo a otra cosa, mariposa
¡ajá! Parecen iguales, pero no son lo mismo. Una de las latas es comida de perro y la otra es raviolis de esos de un-minuto-al-microondas-y-listos para que Tommy o Lorena se los coman. Qué quieres que te diga, que en más de una ocasión he estado a punto de abrir la lata equivocada. ¿Notarian la diferencia? La vida moderna tiene estos riesgos.
¡ajá! Parecen iguales, pero no son lo mismo. Una de las latas es comida de perro y la otra es raviolis de esos de un-minuto-al-microondas-y-listos para que Tommy o Lorena se los coman. Qué quieres que te diga, que en más de una ocasión he estado a punto de abrir la lata equivocada. ¿Notarian la diferencia? La vida moderna tiene estos riesgos.
Lunes negro
-Pick out a movie, the one you'd love to watch -le digo. Eso, que escoja una buena peli de la estantería y deje de saltar sobre mi barriga, que si esto es estar mala, qué será estar buena.
Y la bandida coge para horror de cualquier persona y de cualquier primate "Barbie and the nutcracker" y la pone en el vídeo sin compasión alguna. Imagina a estas alturas ver una peli de Barbie, porque las Bratz a pesar de ser unas arpias insustanciales y descerebradas tienen cierto pase y una se divierte poniéndolas a parir, ¡pero la Barbie! La pedorra de la Barbie escapa a cualquier consideración.
Anne, mi madre de acogida, confiesa por su cuenta que si Dylan, su ex marido, se entera de que soy bollo, ella se ve en las Cortes. (Aclaración: no lo ha llamado bollo, sino circunstancias personales). ¡Pero qué exagerada y divertida que es esta mujer! En todo caso, digo yo, se verá en los infiernos (por haber tratado con una bollo), pero, alma de dios, no creo que un juzgado de esos de aquí vaya a tener en cuenta semejante gilipollez. Cada día entiendo menos cómo razonan. Cada día tengo menos inquietud por intentar comprender cómo razonan.
Me quedo... de momento
Sábado por la mañana. Anne, mi madre de acogida en este país, lee The Washington Post. Yo tengo más legañas que un troll. Saludo. Ella saluda también. Ahora las dos somos muy amables. Antes también, pero ahora somos imposiblemente amables. Se deja el Post del viernes sobre la mesa y observo que lee una pieza sobre una bollo que es minister de no sé qué iglesia y la han echado por salir del armario. ¿Indirecta? ¿Coincidencia? ¿Casualidad? ¿Estará ella misma planteándose algo? ¿Se hará adalid de la causa? ¿Seré yo su particular Mary Cheney? ¿Expiará sus culpas conmigo?
Pues eso, que la vida sigue y siento una nube de incertidumbre posarse sobre el tejado de esta casa del condado de Fairfax.
Nota: Decido finalmente quedarme (de momento) aquí. Si la situación se pone tensa en otra ocasión o no puedo soportar lo que sea, siempre tendré la posibilidad de irme. Gracias de nuevo a todos y a los míos, os he echado de menos estos días muy particularmente.
Pues eso, que la vida sigue y siento una nube de incertidumbre posarse sobre el tejado de esta casa del condado de Fairfax.
"Mi felicidad", segunda parte
La chacha Onthedot está hecha un lío y no sabe si irse o quedarse. Anne, mi madre de acogida en este entrañable país, me dice que tras hablar con mi incompetente coordinadora local sabe que mi felicidad no es ningún problema y me ha dicho que quiere que me quede. Sí, yo también he parpadeado. Qué divertida. Y digo yo que si quería saber si era feliz me lo podría haber preguntado directamente en vez de llamar a la agencia en Nueva York con la que yo no tengo contacto desde hace más de seis meses. Hubiera sido mas coherente y le hubiera salido más barato. Sólo tendría que dar tres pasos y llamar a la puerta de mi habitación.
No entiendo cómo funciona esta mujer. No sé si tragarme el rollo ese de la felicidad a estas alturas de la película y achacarlo a que los usasianos son un poco así, siempre cargados de buenas intenciones y preocupándose por la salud moral de los que le rodean, sin mirarse nunca para los adentros, porque es que la observo y da toda la sensación de creerse lo que dice. Me resulta fascinante, aunque es mucho más que eso, es incluso increíble. O también que es más lista que el hambre y pretende otra cosa. No sé. Me parecería ya demasiado "fueeeerte". El caso es que nos hemos dado unos días para dejar que todo se enfríe, yo tengo el TOEFL el 15 de diciembre y el 16 cojo el avión para pasar las vacas en España.
No entiendo cómo funciona esta mujer. No sé si tragarme el rollo ese de la felicidad a estas alturas de la película y achacarlo a que los usasianos son un poco así, siempre cargados de buenas intenciones y preocupándose por la salud moral de los que le rodean, sin mirarse nunca para los adentros, porque es que la observo y da toda la sensación de creerse lo que dice. Me resulta fascinante, aunque es mucho más que eso, es incluso increíble. O también que es más lista que el hambre y pretende otra cosa. No sé. Me parecería ya demasiado "fueeeerte". El caso es que nos hemos dado unos días para dejar que todo se enfríe, yo tengo el TOEFL el 15 de diciembre y el 16 cojo el avión para pasar las vacas en España.
"Mi felicidad"
-I'm very concerned about your happiness - me ha dicho Anne, mi madre de acogida en este incorregible país.
Y ese dice que es el motivo por el que ha llamado a la agencia y ha removido cielo y tierra sin previo aviso, atencion: MI FELICIDAD, no que sea bollo, juas. No sé si reír el chiste o llorar, estoy ahí ahí.
El caso es que me he levantado a las siete de la mañana sólo para hablar con ella y que me diga que no quiere que una bollo cuide de sus hijos. Bueno, admito que también para disfrutar con el aprieto de valores que está pasando. Y ahí está Anne, más lista que el hambre, con las legañas pegadas, diciéndome lo que le preocupa mi felicidad.
"Dios, Onthe, en usa hay que tener cuidado con ser feliz porque si no, en vez de preguntarte cómo te encuentras, te mandan al FBI o a la agencia de aupairs, que, claro, por otra parte viene a ser igual", me digo. ¿En serio espera que le dé las gracias? ¿Me cree tan idiota? Yo le digo que no la creo, que es abogada y sabe mentir (con perdón para mi chica y las que como ella son abogadas).
También la animo a que me diga la verdad, que no va a suponer ningún problema para mí, pero la colega se agarra al clavo ardiendo de la felicidad de una manera tan férrea que llego a pensar que realmente se cree lo que dice, que la piva realmente piensa que está ayudando a esta "pobre bollo que es infeliz". Me dice que su excuñada y-tal-y-tal es bollo y que eso no supone nada para ella, vamos, el clásico "pues yo tengo un amigo gay que..." que te exime de ser homófobo. Le aprieto más las tuercas y me suelta:
-I think you are not happy and that is gonna affect the kids in a long term.
Bingo. El hecho de no ser feliz, que ahora es como llama a ser bollo, va a afectar a los niños a largo plazo. ¿Después de seis meses sale con esto? ¿El mismo día en que salgo del armario? No sé, a mí me suena a hipocresía.
-I don't think you are telling the truth and I'm gonna change the family.
Sí, guapa, lo suelto, aunque aún no lo he decidido del todo.
Nota: Quisiera daros a todos las gracias por el apoyo online. Gracias. Esto de "mi felicidad", big issue, me ha recordado otros valores tan usasianos como la libertad burgerking/mcdonald, la democracia y no sé qué más que emplean para justificar sus políticas exteriores.
Y ese dice que es el motivo por el que ha llamado a la agencia y ha removido cielo y tierra sin previo aviso, atencion: MI FELICIDAD, no que sea bollo, juas. No sé si reír el chiste o llorar, estoy ahí ahí.
El caso es que me he levantado a las siete de la mañana sólo para hablar con ella y que me diga que no quiere que una bollo cuide de sus hijos. Bueno, admito que también para disfrutar con el aprieto de valores que está pasando. Y ahí está Anne, más lista que el hambre, con las legañas pegadas, diciéndome lo que le preocupa mi felicidad.
"Dios, Onthe, en usa hay que tener cuidado con ser feliz porque si no, en vez de preguntarte cómo te encuentras, te mandan al FBI o a la agencia de aupairs, que, claro, por otra parte viene a ser igual", me digo. ¿En serio espera que le dé las gracias? ¿Me cree tan idiota? Yo le digo que no la creo, que es abogada y sabe mentir (con perdón para mi chica y las que como ella son abogadas).
También la animo a que me diga la verdad, que no va a suponer ningún problema para mí, pero la colega se agarra al clavo ardiendo de la felicidad de una manera tan férrea que llego a pensar que realmente se cree lo que dice, que la piva realmente piensa que está ayudando a esta "pobre bollo que es infeliz". Me dice que su excuñada y-tal-y-tal es bollo y que eso no supone nada para ella, vamos, el clásico "pues yo tengo un amigo gay que..." que te exime de ser homófobo. Le aprieto más las tuercas y me suelta:
-I think you are not happy and that is gonna affect the kids in a long term.
Bingo. El hecho de no ser feliz, que ahora es como llama a ser bollo, va a afectar a los niños a largo plazo. ¿Después de seis meses sale con esto? ¿El mismo día en que salgo del armario? No sé, a mí me suena a hipocresía.
-I don't think you are telling the truth and I'm gonna change the family.
Sí, guapa, lo suelto, aunque aún no lo he decidido del todo.