Don't know what to do
Vale, hasta ahora creía que lo había visto o experimentado (casi) todo lo más fuerte que con mi edad me puede pasar. Pues no, no es así. Pero antes de nada, empecemos por el viaje a Valencia de la semana pasada.
Ante todo, me gustaría pediros disculpas a quienes más-o-menos-seguís el blog porque he estado un poco ocupadillo y no he podido actualizar. El jueves por la noche (23:30h) salimos de aquí. Lo más gracioso que me pasó antes de salir fue una chorrada pero curiosa. Me acuerdo de que Pablo el día que nos fuimos a Francia dijo exactamente lo mismo que exclamé yo tras ver que mi padre conocía a más gente que yo en el aparcamiento del instituto: “Joder, si mi padre conoce a más gente que yo”. La mención “honorífica y excepcional” que he hecho de Pablo la he puesto por el mero hecho de que nos sucediera exactamente lo mismo.
Los días transcurrieron con muchísima velocidad aunque en ocasiones notaba cierta lentitud, pues me faltaban los míos de verdad. Me lo pasé en grande. El primer día hicimos una visita a la ciudad de Valencia. En mi opinión es una ciudad preciosa, pero sobre todo la parte moderna, lo clásico no me gusta demasiado. La guía parecía muy simpática (y lo digo porque me apetece, me da igual que sea un dato totalmente irrelevante de mi viaje) y yo creo que el conductor y ella tuvieron algo por ahí… ¿eh? Jaja. Cuando llegamos a Gandía estuvimos la mayor parte del tiempo en la playa, donde a pesar de divertirme mucho hubiera querido irme de compras.
Cenamos. Más tarde salimos a dar una vuelta por la playa, recogí gracias a la ayuda de mis amigos un balón de fútbol que estaba en una palmera, me hice muchas fotos por la noche en la arena… y regresamos al hotel porque todavía no estábamos muy enterados de cuáles y dónde estaban los mejores bares de fiesta de la zona. Estuvimos de “pachanguita” en el hotel hasta las cuatro de la mañana o algo así y nos dormimos. Hay algo que fue genial y que sin eso el viaje no hubiera tenido el mismo sentido, las llamadas telefónicas con la gente de Salamanca y Extremadura en las que yo participé más que activamente. La palabra que puede definir dichas conversaciones es “puteo”. Cada vez que llamaban yo era un tío diferente y fui un poco cabrón porque les di a algunas el móvil de mis compañeros de habitación, pero nada que un “ui, no me di cuenta” no pudiera arreglar.
El día siguiente sí que fue algo más ajetreado. Después de desayunar (y desayunar en buffet libre que para mí fue libre, libre…) fuimos al Museo de las Artes y las Ciencias. En realidad fuimos solo al de las ciencias porque es el único que está abierto. Estuvo bien salvo porque perdí a mis compañeros durante una hora y yo tuve que salir al recinto exterior a ver si los veía, pero no, no estaban y para colmo no tenía la entrada para volver a entrar porque me estaban guardando la cazadora con todo… En fin, que una hora más tarde los encontré.
Sobre las dos de la tarde fuimos a comer los rancios e insípidos bocadillos que nos había preparado el hotel (aunque los rellenamos con algunas lonchas de jamón que teníamos por ahí) y nos fuimos al centro comercial de enfrente de dicho edificio tan genial. Allí hice dos compras en veinte minutos: unas gafas VOGUE y una camiseta amarilla preciosa de PEPE JEANS. Luego fuimos al L’Oceanografic (que está bastante bien, también) y en el cine mis amigos se durmieron viendo la película que se proyectaba en ese momento. ¡¡Joder!! Vale, la película era un poco aburrida, pero ¿dormirse en el cine? No sé…
Esa noche ya salimos de fiesta. Ahí es donde empezó el estrés. Por cierto, vimos pululando por ahí a los chulitos de los salmantinos vecinos de hotel. Hablaba hace una frase de estrés por la cantidad de tíos buenos, macizos, potentorros… (Llamadlo como queráis) que había en esos bares. Tanta carne y tan poca disponible. Había alguno por ahí que me miraba pero nada que destacar. El sábado por la noche fue el único día que bebí una copa (porque desde ahora voy a beber menos (casi nada o nada) y no comer ni una gominota más). La noche “acabó” cosa de las cinco de la mañana con risas, llamadas…
El día siguiente se presentó normal. Fuimos a Terra Mítica (donde no nos pudimos montar en las mejores atracciones “por las fuertes ventiscas”) y nos aburrimos… bastante… Llegamos al hotel, me bañé (y fue algo que impresionó un poco a la gente, me hicieron fotos y todo… :D:D con espuma, claro..) y acto seguido bajamos a cenar. Por la noche salimos de fiesta también pero ya fue el colmo de los colmos. ¿Por qué en todos los lugares a los que voy siempre tiene que haber algún camarero buenorro? Me estresa. Lo típico, coincidimos mirándonos y ni él me dice nada ni yo le digo nada a él. Había justo en frente de nosotros un chaval bailando con otro tío. El chaval llevaba… atención… MI CAMISETA DE PEPE JEANS EN AMARILLA TAMBIÉN… y bailaba con un tío. Mis amigas todas locas diciendo que era gay… posiblemente, pero ese ya estaba cogido. Si me aburrí un poco en el viaje a veces no sería cuando bailábamos como perras (en sentido figurado, claro) en las barras americanas del garito donde nos metimos. Y sí, me sentí halagado cuando me dijeron que bailaba genial. :D.
El día siguiente lo pasamos aburridos en el hotel porque había marea roja y precisamente, los valencianos tuvieron la… maravillosa idea de hacer festivo el único día que teníamos libre entero para hacer lo que quisiéramos (ir de compras, claro) pero nada, nos quedamos aburridos hasta que nos fuimos a las tres de la tarde. En el viaje de vuelta, estaba un poco triste… lloré un poco en alguna ocasión…
**
Antes de irme de viaje yo había mejorado mi relación con un chaval catalán llamado Jose. El chaval en cuestión acababa de ser víctima de una “gran putada”. El día que yo partía en dirección a Valencia, él conocería a su amor internauta (un chaval que está en la sección de guapos de chueca y que… efectivamente, es guapo) pero no fue. El chaval tocó fondo por enésima vez en su vida y yo no estaba ahí para ayudarle. Intenté apoyarle lo más posible e incluso yo estuve mal durante algún tiempo porque me sentía fatal por lo que le había pasado. Cuando volví de mi viaje empecé a apoyarle más y más. Era una ayuda sincera, quería ayudarle. Con el paso de los días (pocos, de hecho) él empezó a estar algo mejor gracias a mis ánimos supongo y ambos empezamos a sentir cierta simpatía el uno por el otro. Él me dijo “te quiero” y yo le dije “yo también”. Era totalmente cierto, le quería, y le quiero muchísimo. Se ha convertido en poquísimo tiempo en una persona muy especial, un muy buen amigo.
A veces le digo que espero que ese cariño no vaya a más (que no se enamore de mí) porque yo, por ejemplo, no podría soportarlo y porque tenía miedo de que me pasara lo que pasó las únicas dos veces anteriores (que más tarde comentaré). Él me dijo que yo era su chico ideal, que siempre había querido tener alguien como a su lado pero que, como siempre, estaba lejos. Ha prometido venir a verme y me pregunta que por qué le digo las cosas que le digo y le trato como le trato y luego le pido que no se enamore de mí. La respuesta es fácil, no quiero que sufra por mí. Cuando venga, si lo hace, y pasa algo sería maravilloso pero sería algo que se quedaría encerrado en las puertas de esta románica ciudad. Es mejor que si pasa algo sea aquí. Yo quiero quererle solo como amigo, solo como amigo. No quiero volver a sufrir por no tener a la persona que amo a mi lado, esta vez no. Pero no lo sé, no sé como explicárselo antes de que sea demasiado tarde y ambos sintamos algo demasiado especial como para poder cambiar las cosas a tiempo. Él cree que al decirle que no se enamore de mí, que quizá me engañe a mi mismo para no hacerle daño le estaría demostrando lo mismo que los demás, pero ha de entender que no es así, que yo lo apoyaré hasta el final.
Es un chico magnífico, excelente y sin embargo, se ha llevado casi todos los palos que la vida te puede haber dado con esa edad. No lo acabo de entender. Además, ¡es guapísimo! ¿Qué hago? ¡DIOS! Tengo la cabeza hecha un lío, pero, por otro lado, tengo las cosas tan claras…
Mañana he quedado con el chaval de aquí. Diría fijo pero creo que es más prudente decir “casi seguro que nos vamos a liar”. A mí el tío me gusta bastante y le he dejado claro que no es mi tipo de tío, que me pone, que me gustaría tener un rollo a lo guay con él (de buen rollito) y ya está. Mañana iremos a dar una vuelta en su coche…

Empezaba este post diciendo que creía que lo había visto todo pero, como también plasmé en muchas líneas más arriba, no era así. ¿Cómo puedo ligar con tantos tíos? (porque me falta por nombrar mi amigo el otro catalán, el que vive en una ciudad cercana a la mía y al que casi voy a ver. (No lo hice porque no pude pero me hubiera gustado ir. Casi inevitablemente, hubiera pasado algo)). ¿Cómo puedo ser así con quince años? Aquí debe de haber gato encerrado…
Por otra parte, me gustaría hablar un poquillo del único chico al que he conocido en persona en plan un poco serio. Él vive en Madrid, tiene 24 años y parecía que me gustaba. Si hay algo que hace mi subconsciente es autoengañarse para no herir a los demás. Cuando vi una foto suya pensé “joder, qué bueno está este” pero luego, poco a poco, me fui dando cuenta de que para nada era así. No quería que él sufriera así que de algún modo me fui enamorando de él. Bastantes días más tarde empecé a dudar de mi amor por él, no sabía nada, ni que sentía, ni que pensaba ni que quería… así que decidí ir a verlo a Madrid. Me “escapé” de casa durante todo el día para ir a verlo. Cuando llegué a la estación… ¡¡SORPRESA!! ¡¡¡¡No estaba!!!! Fui desde Conde de Casal hasta Gran Vía andando (porque dudaba de mi capacidad de ir en metro) y tardé una hora. Comí solo y cuando estaba paseando tan tranquilo por Fuencarral (calle en la que vi a uno de los tíos más buenorros del mundo con una camiseta amarilla de D&G) me llamó para decirme que estaba exactamente en la entrada de la calle. A mí, sinceramente, no me importó demasiado que no hubiera ido porque ¡Estaba en Madrid, la ciudad de mis mini-sueños (porque la de los sueños es NYC)! Lo recibí con un abrazo seco, era como sentía ese abrazo y estuvimos un rato hablando. Evidentemente, como yo ya temía saber, no me gustaba NADA. Es decir, que por ser diferente a como me gustan los tíos, era casi todo lo contrario a lo que me gusta. Me despedí con un aún más seco beso en la mejilla y un “hasta pronto” despidió el asunto.
Cuando llegué a casa mi hermana sospechaba algo y acabé contándole que había sido un tío de 20 años que había venido a verme a mí aquí. Mi madre me soltó lo de “Hugo, a veces una parece que se hace la tonta pero no es tonta” con lo que podría llegar a la conclusión (y no me importa) de que toda mi familia sabe que me gustan los chicos (la cercana digo). Hace poco dejé de pertenecer a su vida (y yo a la suya) tras decirle que era un pesado y que quería que me olvidara de una vez.
Conclusión: Había hecho engañarme a mí mismo para no hacerle daño.
Jose es un buen chaval, espero que entienda lo que quiero decir.
Muchas gracias por leer este post tan gigante. Tenía que contar todo esto desde hace un tiempo. Muchos besos

Pd – Por favor, animad al Canalla y al escritor de Proud (ambos enlaces están en mi blog) para que sigan con sus respectivos blogs.
Pd – Dios… no sé qué hacer.
Ante todo, me gustaría pediros disculpas a quienes más-o-menos-seguís el blog porque he estado un poco ocupadillo y no he podido actualizar. El jueves por la noche (23:30h) salimos de aquí. Lo más gracioso que me pasó antes de salir fue una chorrada pero curiosa. Me acuerdo de que Pablo el día que nos fuimos a Francia dijo exactamente lo mismo que exclamé yo tras ver que mi padre conocía a más gente que yo en el aparcamiento del instituto: “Joder, si mi padre conoce a más gente que yo”. La mención “honorífica y excepcional” que he hecho de Pablo la he puesto por el mero hecho de que nos sucediera exactamente lo mismo.
Los días transcurrieron con muchísima velocidad aunque en ocasiones notaba cierta lentitud, pues me faltaban los míos de verdad. Me lo pasé en grande. El primer día hicimos una visita a la ciudad de Valencia. En mi opinión es una ciudad preciosa, pero sobre todo la parte moderna, lo clásico no me gusta demasiado. La guía parecía muy simpática (y lo digo porque me apetece, me da igual que sea un dato totalmente irrelevante de mi viaje) y yo creo que el conductor y ella tuvieron algo por ahí… ¿eh? Jaja. Cuando llegamos a Gandía estuvimos la mayor parte del tiempo en la playa, donde a pesar de divertirme mucho hubiera querido irme de compras.
Cenamos. Más tarde salimos a dar una vuelta por la playa, recogí gracias a la ayuda de mis amigos un balón de fútbol que estaba en una palmera, me hice muchas fotos por la noche en la arena… y regresamos al hotel porque todavía no estábamos muy enterados de cuáles y dónde estaban los mejores bares de fiesta de la zona. Estuvimos de “pachanguita” en el hotel hasta las cuatro de la mañana o algo así y nos dormimos. Hay algo que fue genial y que sin eso el viaje no hubiera tenido el mismo sentido, las llamadas telefónicas con la gente de Salamanca y Extremadura en las que yo participé más que activamente. La palabra que puede definir dichas conversaciones es “puteo”. Cada vez que llamaban yo era un tío diferente y fui un poco cabrón porque les di a algunas el móvil de mis compañeros de habitación, pero nada que un “ui, no me di cuenta” no pudiera arreglar.
El día siguiente sí que fue algo más ajetreado. Después de desayunar (y desayunar en buffet libre que para mí fue libre, libre…) fuimos al Museo de las Artes y las Ciencias. En realidad fuimos solo al de las ciencias porque es el único que está abierto. Estuvo bien salvo porque perdí a mis compañeros durante una hora y yo tuve que salir al recinto exterior a ver si los veía, pero no, no estaban y para colmo no tenía la entrada para volver a entrar porque me estaban guardando la cazadora con todo… En fin, que una hora más tarde los encontré.
Sobre las dos de la tarde fuimos a comer los rancios e insípidos bocadillos que nos había preparado el hotel (aunque los rellenamos con algunas lonchas de jamón que teníamos por ahí) y nos fuimos al centro comercial de enfrente de dicho edificio tan genial. Allí hice dos compras en veinte minutos: unas gafas VOGUE y una camiseta amarilla preciosa de PEPE JEANS. Luego fuimos al L’Oceanografic (que está bastante bien, también) y en el cine mis amigos se durmieron viendo la película que se proyectaba en ese momento. ¡¡Joder!! Vale, la película era un poco aburrida, pero ¿dormirse en el cine? No sé…
Esa noche ya salimos de fiesta. Ahí es donde empezó el estrés. Por cierto, vimos pululando por ahí a los chulitos de los salmantinos vecinos de hotel. Hablaba hace una frase de estrés por la cantidad de tíos buenos, macizos, potentorros… (Llamadlo como queráis) que había en esos bares. Tanta carne y tan poca disponible. Había alguno por ahí que me miraba pero nada que destacar. El sábado por la noche fue el único día que bebí una copa (porque desde ahora voy a beber menos (casi nada o nada) y no comer ni una gominota más). La noche “acabó” cosa de las cinco de la mañana con risas, llamadas…
El día siguiente se presentó normal. Fuimos a Terra Mítica (donde no nos pudimos montar en las mejores atracciones “por las fuertes ventiscas”) y nos aburrimos… bastante… Llegamos al hotel, me bañé (y fue algo que impresionó un poco a la gente, me hicieron fotos y todo… :D:D con espuma, claro..) y acto seguido bajamos a cenar. Por la noche salimos de fiesta también pero ya fue el colmo de los colmos. ¿Por qué en todos los lugares a los que voy siempre tiene que haber algún camarero buenorro? Me estresa. Lo típico, coincidimos mirándonos y ni él me dice nada ni yo le digo nada a él. Había justo en frente de nosotros un chaval bailando con otro tío. El chaval llevaba… atención… MI CAMISETA DE PEPE JEANS EN AMARILLA TAMBIÉN… y bailaba con un tío. Mis amigas todas locas diciendo que era gay… posiblemente, pero ese ya estaba cogido. Si me aburrí un poco en el viaje a veces no sería cuando bailábamos como perras (en sentido figurado, claro) en las barras americanas del garito donde nos metimos. Y sí, me sentí halagado cuando me dijeron que bailaba genial. :D.
El día siguiente lo pasamos aburridos en el hotel porque había marea roja y precisamente, los valencianos tuvieron la… maravillosa idea de hacer festivo el único día que teníamos libre entero para hacer lo que quisiéramos (ir de compras, claro) pero nada, nos quedamos aburridos hasta que nos fuimos a las tres de la tarde. En el viaje de vuelta, estaba un poco triste… lloré un poco en alguna ocasión…
**
Antes de irme de viaje yo había mejorado mi relación con un chaval catalán llamado Jose. El chaval en cuestión acababa de ser víctima de una “gran putada”. El día que yo partía en dirección a Valencia, él conocería a su amor internauta (un chaval que está en la sección de guapos de chueca y que… efectivamente, es guapo) pero no fue. El chaval tocó fondo por enésima vez en su vida y yo no estaba ahí para ayudarle. Intenté apoyarle lo más posible e incluso yo estuve mal durante algún tiempo porque me sentía fatal por lo que le había pasado. Cuando volví de mi viaje empecé a apoyarle más y más. Era una ayuda sincera, quería ayudarle. Con el paso de los días (pocos, de hecho) él empezó a estar algo mejor gracias a mis ánimos supongo y ambos empezamos a sentir cierta simpatía el uno por el otro. Él me dijo “te quiero” y yo le dije “yo también”. Era totalmente cierto, le quería, y le quiero muchísimo. Se ha convertido en poquísimo tiempo en una persona muy especial, un muy buen amigo.
A veces le digo que espero que ese cariño no vaya a más (que no se enamore de mí) porque yo, por ejemplo, no podría soportarlo y porque tenía miedo de que me pasara lo que pasó las únicas dos veces anteriores (que más tarde comentaré). Él me dijo que yo era su chico ideal, que siempre había querido tener alguien como a su lado pero que, como siempre, estaba lejos. Ha prometido venir a verme y me pregunta que por qué le digo las cosas que le digo y le trato como le trato y luego le pido que no se enamore de mí. La respuesta es fácil, no quiero que sufra por mí. Cuando venga, si lo hace, y pasa algo sería maravilloso pero sería algo que se quedaría encerrado en las puertas de esta románica ciudad. Es mejor que si pasa algo sea aquí. Yo quiero quererle solo como amigo, solo como amigo. No quiero volver a sufrir por no tener a la persona que amo a mi lado, esta vez no. Pero no lo sé, no sé como explicárselo antes de que sea demasiado tarde y ambos sintamos algo demasiado especial como para poder cambiar las cosas a tiempo. Él cree que al decirle que no se enamore de mí, que quizá me engañe a mi mismo para no hacerle daño le estaría demostrando lo mismo que los demás, pero ha de entender que no es así, que yo lo apoyaré hasta el final.
Es un chico magnífico, excelente y sin embargo, se ha llevado casi todos los palos que la vida te puede haber dado con esa edad. No lo acabo de entender. Además, ¡es guapísimo! ¿Qué hago? ¡DIOS! Tengo la cabeza hecha un lío, pero, por otro lado, tengo las cosas tan claras…
Mañana he quedado con el chaval de aquí. Diría fijo pero creo que es más prudente decir “casi seguro que nos vamos a liar”. A mí el tío me gusta bastante y le he dejado claro que no es mi tipo de tío, que me pone, que me gustaría tener un rollo a lo guay con él (de buen rollito) y ya está. Mañana iremos a dar una vuelta en su coche…

Empezaba este post diciendo que creía que lo había visto todo pero, como también plasmé en muchas líneas más arriba, no era así. ¿Cómo puedo ligar con tantos tíos? (porque me falta por nombrar mi amigo el otro catalán, el que vive en una ciudad cercana a la mía y al que casi voy a ver. (No lo hice porque no pude pero me hubiera gustado ir. Casi inevitablemente, hubiera pasado algo)). ¿Cómo puedo ser así con quince años? Aquí debe de haber gato encerrado…
Por otra parte, me gustaría hablar un poquillo del único chico al que he conocido en persona en plan un poco serio. Él vive en Madrid, tiene 24 años y parecía que me gustaba. Si hay algo que hace mi subconsciente es autoengañarse para no herir a los demás. Cuando vi una foto suya pensé “joder, qué bueno está este” pero luego, poco a poco, me fui dando cuenta de que para nada era así. No quería que él sufriera así que de algún modo me fui enamorando de él. Bastantes días más tarde empecé a dudar de mi amor por él, no sabía nada, ni que sentía, ni que pensaba ni que quería… así que decidí ir a verlo a Madrid. Me “escapé” de casa durante todo el día para ir a verlo. Cuando llegué a la estación… ¡¡SORPRESA!! ¡¡¡¡No estaba!!!! Fui desde Conde de Casal hasta Gran Vía andando (porque dudaba de mi capacidad de ir en metro) y tardé una hora. Comí solo y cuando estaba paseando tan tranquilo por Fuencarral (calle en la que vi a uno de los tíos más buenorros del mundo con una camiseta amarilla de D&G) me llamó para decirme que estaba exactamente en la entrada de la calle. A mí, sinceramente, no me importó demasiado que no hubiera ido porque ¡Estaba en Madrid, la ciudad de mis mini-sueños (porque la de los sueños es NYC)! Lo recibí con un abrazo seco, era como sentía ese abrazo y estuvimos un rato hablando. Evidentemente, como yo ya temía saber, no me gustaba NADA. Es decir, que por ser diferente a como me gustan los tíos, era casi todo lo contrario a lo que me gusta. Me despedí con un aún más seco beso en la mejilla y un “hasta pronto” despidió el asunto.
Cuando llegué a casa mi hermana sospechaba algo y acabé contándole que había sido un tío de 20 años que había venido a verme a mí aquí. Mi madre me soltó lo de “Hugo, a veces una parece que se hace la tonta pero no es tonta” con lo que podría llegar a la conclusión (y no me importa) de que toda mi familia sabe que me gustan los chicos (la cercana digo). Hace poco dejé de pertenecer a su vida (y yo a la suya) tras decirle que era un pesado y que quería que me olvidara de una vez.
Conclusión: Había hecho engañarme a mí mismo para no hacerle daño.
Jose es un buen chaval, espero que entienda lo que quiero decir.
Muchas gracias por leer este post tan gigante. Tenía que contar todo esto desde hace un tiempo. Muchos besos

Pd – Por favor, animad al Canalla y al escritor de Proud (ambos enlaces están en mi blog) para que sigan con sus respectivos blogs.
Pd – Dios… no sé qué hacer.
Comentario:
Todos nos hemos sentidos confundidos como lo estas tu ahora, fijate, yo te saco unos cuantos años y me sigue pasando...
El tiempo pone cada cosa en su sitio
Besos
El tiempo pone cada cosa en su sitio
Besos
Comentario:
¿Esas gafas que comentas son las del otro día? Je, je. Molan.
Un abrazo.
Un abrazo.
Comentario:
¿Que no sabes que hacer? jajaja.. aqui está de vuelta el tio Alexander para contarte cosas... mas aun HOY que me acabo de enterar que has estado en MI TIERRAAAAA!! Veamos:
- Me alegro de que te gustara mi ciudad. El casco antiguo es el más grande de Europa, aunque cada dia hay mas edificios "modernos" que le hacen la competencia al "casco".
- Te liaste con lo del Museo. La Ciudad de las Artes y las Ciencias tiene "4 partes": el Museu de les Ciencies, el Palau de les Arts, L`Hemisfèric, y L´Oceanografic. De los cuales está cerrado el Palau de les Arts. A mi me gusta el conjunto estéticamente, pero lo veo un derroche de dinero alucinante, que hemos pagado todos los valencianos.
- Terra Mitica es un parque de atracciones construido sobre un bosque quemado cuyos terrenos se recalificaron mediante "chanchullos políticos" asi que permiteme decirte que no lo volveré a pisar jamás.
- Me hace gracia que de todo lo que hay en el Centro Comercial El Saler te llevaras unas gafas VOGUE... mira que eres pijete.
- Lo de tu catalán, el de madrid, el tal Jose... te digo lo mismo que te dije con Pablo.. deja de pensar tanto en si les quieres o no les quieres, en si te vas a hacer daño o no... y dejate llevar!! leche! no prometas nada que no puedas mantener y no harás daño a nadie. Quizas te lo hagas a ti, por el camino, pero que es la vida sin un poco de riesgo.. ¿no?.
Bueno, espero ansioso que nos cuentes como es eso de "besar a un tio".. cuando llegue...
Venga un abrazo, me voy para mi blog que hay cosas que contar. Te robo la foto... jeje
PD: ¿Es mucho pedir que me mandes esa foto en el baño? (con espuma, claro).. que ya la quitare yo con Photoshop... jajaja.
- Me alegro de que te gustara mi ciudad. El casco antiguo es el más grande de Europa, aunque cada dia hay mas edificios "modernos" que le hacen la competencia al "casco".
- Te liaste con lo del Museo. La Ciudad de las Artes y las Ciencias tiene "4 partes": el Museu de les Ciencies, el Palau de les Arts, L`Hemisfèric, y L´Oceanografic. De los cuales está cerrado el Palau de les Arts. A mi me gusta el conjunto estéticamente, pero lo veo un derroche de dinero alucinante, que hemos pagado todos los valencianos.
- Terra Mitica es un parque de atracciones construido sobre un bosque quemado cuyos terrenos se recalificaron mediante "chanchullos políticos" asi que permiteme decirte que no lo volveré a pisar jamás.
- Me hace gracia que de todo lo que hay en el Centro Comercial El Saler te llevaras unas gafas VOGUE... mira que eres pijete.
- Lo de tu catalán, el de madrid, el tal Jose... te digo lo mismo que te dije con Pablo.. deja de pensar tanto en si les quieres o no les quieres, en si te vas a hacer daño o no... y dejate llevar!! leche! no prometas nada que no puedas mantener y no harás daño a nadie. Quizas te lo hagas a ti, por el camino, pero que es la vida sin un poco de riesgo.. ¿no?.
Bueno, espero ansioso que nos cuentes como es eso de "besar a un tio".. cuando llegue...
Venga un abrazo, me voy para mi blog que hay cosas que contar. Te robo la foto... jeje
PD: ¿Es mucho pedir que me mandes esa foto en el baño? (con espuma, claro).. que ya la quitare yo con Photoshop... jajaja.
Comentario:
jeje, q espabilao estas pa tu edad. Eres un tio con un par de cojones, podias haber avisao que estabas en madriz, pero bueno supongo que esas cosas salen o no. Me alegro de que estes encontrando tanto tio y de que te lo pasas de puta madre.
mOLaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
mOLaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa