Echo de menos...
Echo de menos a mi gordi y el poder actuar como “hermana protectora”
Echo de menos el color verde
Echo de menos el olor a no contaminado
Echo de menos mirar por la ventana y ver como San Lorenzo me da los buenos días
Echo de menos el acento de mi tierra
Echo de menos a mis “agüelillos”
Echo de menos las aventuras y desventuras, contadas mil y una vez por la súper abuela
Echo de menos el frío
Añoro ese amigo silencioso y fiel con el que he crecido
Echo de menos llenarme de barro los zapatos mientras me pierdo por los caminos
Echo de menos el color gris del cielo
Echo de menos la lluvia
Echo de menos poder llegar a cualquier sitio sin necesidad de urbanos, taxis...
Echo de menos sabores que aquí no están, o si están no apetecen con tantísimo calor...
Echo de menos el LO en las matrículas
Y es que ya no sé cuánto echo de menos... y aunque lo sepa, no sé si merece la pena dejar de hacerlo, porque ya no sé si me compensa... y aunque sé que sólo será mes y medio en mi tierra, sé que se me hará eterno, porque ya me estaba acostumbrando a ser yo, tal cual soy... yo sin más... y aun no tengo claro si quiero pasar mal mes y medio, a cambio de poder se yo... y es que supongo que lo que más echo de menos es estar segura de algo.
“... Tengo que estar seguro de algo, porque siento que me quemo y no ardo. No puedo más con esta angustia que me llena, no puedo más con esta soga que me aprieta el cuello, no puedo aguantar la sensación que invade mi mente... no puedo más, no puedo más, no puedo más...” (Antonio Orozco – No puedo Más)
Echo de menos el color verde
Echo de menos el olor a no contaminado
Echo de menos mirar por la ventana y ver como San Lorenzo me da los buenos días
Echo de menos el acento de mi tierra
Echo de menos a mis “agüelillos”
Echo de menos las aventuras y desventuras, contadas mil y una vez por la súper abuela
Echo de menos el frío
Añoro ese amigo silencioso y fiel con el que he crecido
Echo de menos llenarme de barro los zapatos mientras me pierdo por los caminos
Echo de menos el color gris del cielo
Echo de menos la lluvia
Echo de menos poder llegar a cualquier sitio sin necesidad de urbanos, taxis...
Echo de menos sabores que aquí no están, o si están no apetecen con tantísimo calor...
Echo de menos el LO en las matrículas
Y es que ya no sé cuánto echo de menos... y aunque lo sepa, no sé si merece la pena dejar de hacerlo, porque ya no sé si me compensa... y aunque sé que sólo será mes y medio en mi tierra, sé que se me hará eterno, porque ya me estaba acostumbrando a ser yo, tal cual soy... yo sin más... y aun no tengo claro si quiero pasar mal mes y medio, a cambio de poder se yo... y es que supongo que lo que más echo de menos es estar segura de algo.
“... Tengo que estar seguro de algo, porque siento que me quemo y no ardo. No puedo más con esta angustia que me llena, no puedo más con esta soga que me aprieta el cuello, no puedo aguantar la sensación que invade mi mente... no puedo más, no puedo más, no puedo más...” (Antonio Orozco – No puedo Más)
casi cuela el rollo etimológico...
Esta es mi respuesta a la manifestación del sábado, una manifestación en la que se defendía la etimología del término matrimonio... pero algo no me cuadra... si se defendía la etimología... de qué hay que salvar a las familias? Supongo que se referían al mal uso del castellano... así que esta españolita dispuesta a la defensa a ultranza del buen uso del castellano, sigue esperando a que Rouco Varela, Ana Botella, Miguel Ángel Acebes, entre otros, encabecen otra manifestación por la defensa y el buen uso del castellano... propongo desde aquí, que el próximo sábado, día 25 de junio, todos nos concentremos en Madrid por el término “emparedado”, que somos españoles, ya vale de tanto sandwich y tanto anglicismo! No??
Somos demasiados
y no podrán pasar
por encima de los años
que tuvimos que callar
por los libros prohibidos
y las entradas secretas
Hoy todos los que un día
se atrevieron a gritar
que la tierra era redonda
y que había algo más
que dragones y abismo
donde acababan los mapas
Por las noches de vacío
cuando te ibas a dormir
esperando que la suerte
volviera a sonreir
con los ojos abiertos
esperando un milagro
Siento que llegó nuestra hora
esta es nuestra revolución
Somos demasiados
y no podrán pasar
por encima de la vida
que queremos heredar
donde no tenga miedo
a decir lo que pienso
Por todas las canciones
que empiezan a nacer
para no ser escuchadas
y al fin lo van a ser
cantadas con rabia
por los que siempre callaron
Siento que llegó nuestra hora
esta es nuestra revolución
Solos
una luz cegadora
fuerte más brillante que el sol
Revolución, este es el día de la revolución
Por todas las canciones
que empiezan a nacer
para no ser escuchadas
y al fin lo van a ser
cantadas con rabia
por los que siempre callaron
Siento que llegó nuestra hora
esta es nuestra revolución
Porque siento que este
es el momento
de olvidar lo que nos separó
y pensar en lo que nos une...
(Revolución - Amaral)
Somos demasiados
y no podrán pasar
por encima de los años
que tuvimos que callar
por los libros prohibidos
y las entradas secretas
Hoy todos los que un día
se atrevieron a gritar
que la tierra era redonda
y que había algo más
que dragones y abismo
donde acababan los mapas
Por las noches de vacío
cuando te ibas a dormir
esperando que la suerte
volviera a sonreir
con los ojos abiertos
esperando un milagro
Siento que llegó nuestra hora
esta es nuestra revolución
Somos demasiados
y no podrán pasar
por encima de la vida
que queremos heredar
donde no tenga miedo
a decir lo que pienso
Por todas las canciones
que empiezan a nacer
para no ser escuchadas
y al fin lo van a ser
cantadas con rabia
por los que siempre callaron
Siento que llegó nuestra hora
esta es nuestra revolución
Solos
una luz cegadora
fuerte más brillante que el sol
Revolución, este es el día de la revolución
Por todas las canciones
que empiezan a nacer
para no ser escuchadas
y al fin lo van a ser
cantadas con rabia
por los que siempre callaron
Siento que llegó nuestra hora
esta es nuestra revolución
Porque siento que este
es el momento
de olvidar lo que nos separó
y pensar en lo que nos une...
(Revolución - Amaral)
demasiado tarde...
Hoy ha sido un día con subidas y bajadas de tensión... tanta ha sido la corriente que ha pasado, que casi hay un cortocircuito, pierdo el control... o las formas... creo que he rozado perder la razón... o casi pierdo la poquita autoestima que había conseguido restaurar en dos añitos...
Anoche me quedé frita pensando en mi pichona (en fin ayer éramos peces, hoy pájaros... mañana quién sabe?)... sería más fiel a la realidad si dijese que pensaba en ella con mis manos, pero entonces la pichona se intimidaría y no es plan; total a lo que iba, que me he despertado muy dispuesta a tirarme toda la mañana estudiando, y así ha sido... pero luego he hablado con mi niña y estaba muy agobiada, aínns ha llorado y me he sentido tan gilipollas ahí plantada con el teléfono, sin poder hacer nada... yo sólo quería abrazarla y susurrar muy bajito al oído que no pasaba nada, que todo se solucionaría... mirar sus ojos y decir: T’ estim molt nina (es lo que tiene las cosas del querer... que hasta una intenta chapurrear el catalán)
Y cuando todo era genial, cuando sólo pensaba en mi niña... cuando sólo pensaba en que sonase el teléfono para poder fundirme en su voz... ringg ringg... he cerrado mis ojos y me he envuelto en tus palabras, en tus suspiros... cuando tu risa ya era capaz de teletransportarme a tu vera... cuando ya sentía como susurrabas en mi oído... cuando ya no había distancia... va Judas... más conocida como La Señora (mi ex)... y me llama al móvil, no una vez sino tres ( tanta insistencia a santo de qué? porque ninguna de las dos primeras he respondido)
En fin, no entiendo nada, me dejó sin otra explicación después de casi dos años, con un “no te quiero” a bocajarro, después de chuparme 730 kilómetros sólo para estar con ella... y lo que me duele no es que todo se acabase... porque ahora en frío sé que es el mejor favor que me pudo hacer, pues más hondo yo ya no podía caer, no podía hacerme más daño, no había un metro más por el que arrastrarme, ya no había nada más por lo que pedir perdón, más explicaciones que dar, más lágrimas que derramar, ni otra mejilla que poner, ni nada más que moldear a su gusto... el trabajo ya estaba hecho... lo que realmente me dolía era que yo no había sabido ser lo suficientemente buena. Dos años después... he aprendido que no fui la mala, que no todo fue mi culpa, que podía vivir... que tenia vida... que mi vida no era ella... que si quieres puedes... que ella no era imprescindible... que ya no estaba ella, ya sólo quedaban mis recuerdos... y... en mi vida ya pululaban las mariposillas que la niña de los Sugus de frambuesa crea.
Ahí estaba cuando un día volviendo de la universidad, me topé con Judas y mi tranquilidad se volvió un muro de contención y de defensa, mientras contestaba las preguntas de rigor que ella me hacía... ahí estaba hasta que me preguntó por amores... y yo respondí que había alguien especial en mi vida... su cara cambió y me preguntó directamente si la invitaba a un cafecito, a lo que yo respondí con mi sutil sinceridad-borderia que No
Y así hasta hoy, hasta hoy y sus llamadas, con su Hola que te cuentas? respuesta: eh? hola... que te cuentas tú... que eres quién ha llamado? La conversación ha logrado sacarme de mis casillas, no entiendo por qué llama ahora, me dice que esta mal, por qué se cree con derecho a pedirme explicaciones de nada, por qué dice que necesita mi amistad, por qué me invita a Hogueras, por qué dice que me echa de menos... y por qué consigue sacar mi mal genio y consigue hacerme dudar de mí, de que fui yo, que sólo yo la cagué, por qué me recuerda lo tonta que fui, por qué me recuerda todo lo que consentí... por qué sólo pensar en ella... me hace sentir idiota... pero después de eso... vuelve a llamar llorando, para decirme que ella no se merece que la trate así, que parece que me de miedo tomarme un café, que no entiende que la trate así...
Y mi respuesta sigue siendo la misma, hay alguien muy importante y especial en mi vida, y esa es la pichona; que ya es tarde para llamadas; que ya no me interesa ni su amistad ni todo lo que me ofrezca... no me interesan los fantasmas, que por fin soy feliz, que creo que me lo merezco, que ahora me toca reír a mí, que ya no siento odio por ella, sólo rabia... pero no hacia ella... sino hacia mí... por todo lo que dejé que me quitase.
Siento enrollarme tanto siempre... a ver si algún día consigo abreviar... porque al final voy a pillar complejo de Biblia con estos pedazo de sermones que suelto...
“... ¿Cómo no imaginarte, cómo no recordarte hace apenas dos años? Cuando eras la princesa de la boca de fresa, cuando tenías aún esa forma de hacerme daño... Ya no te tengo miedo nena, pero no puedo seguirte en tu viaje. Cuántas veces hubiera dado la vida entera porque tú me pidieras llevarte el equipaje... Sigue con tus movidas reina, pero no pidas que me pase la vida pagándote fianzas. Ahora es demasiado tarde, princesa... búscate otro perro que te ladre, princesa...” (Princesa – Joaquín Sabina)
Anoche me quedé frita pensando en mi pichona (en fin ayer éramos peces, hoy pájaros... mañana quién sabe?)... sería más fiel a la realidad si dijese que pensaba en ella con mis manos, pero entonces la pichona se intimidaría y no es plan; total a lo que iba, que me he despertado muy dispuesta a tirarme toda la mañana estudiando, y así ha sido... pero luego he hablado con mi niña y estaba muy agobiada, aínns ha llorado y me he sentido tan gilipollas ahí plantada con el teléfono, sin poder hacer nada... yo sólo quería abrazarla y susurrar muy bajito al oído que no pasaba nada, que todo se solucionaría... mirar sus ojos y decir: T’ estim molt nina (es lo que tiene las cosas del querer... que hasta una intenta chapurrear el catalán)
Y cuando todo era genial, cuando sólo pensaba en mi niña... cuando sólo pensaba en que sonase el teléfono para poder fundirme en su voz... ringg ringg... he cerrado mis ojos y me he envuelto en tus palabras, en tus suspiros... cuando tu risa ya era capaz de teletransportarme a tu vera... cuando ya sentía como susurrabas en mi oído... cuando ya no había distancia... va Judas... más conocida como La Señora (mi ex)... y me llama al móvil, no una vez sino tres ( tanta insistencia a santo de qué? porque ninguna de las dos primeras he respondido)
En fin, no entiendo nada, me dejó sin otra explicación después de casi dos años, con un “no te quiero” a bocajarro, después de chuparme 730 kilómetros sólo para estar con ella... y lo que me duele no es que todo se acabase... porque ahora en frío sé que es el mejor favor que me pudo hacer, pues más hondo yo ya no podía caer, no podía hacerme más daño, no había un metro más por el que arrastrarme, ya no había nada más por lo que pedir perdón, más explicaciones que dar, más lágrimas que derramar, ni otra mejilla que poner, ni nada más que moldear a su gusto... el trabajo ya estaba hecho... lo que realmente me dolía era que yo no había sabido ser lo suficientemente buena. Dos años después... he aprendido que no fui la mala, que no todo fue mi culpa, que podía vivir... que tenia vida... que mi vida no era ella... que si quieres puedes... que ella no era imprescindible... que ya no estaba ella, ya sólo quedaban mis recuerdos... y... en mi vida ya pululaban las mariposillas que la niña de los Sugus de frambuesa crea.
Ahí estaba cuando un día volviendo de la universidad, me topé con Judas y mi tranquilidad se volvió un muro de contención y de defensa, mientras contestaba las preguntas de rigor que ella me hacía... ahí estaba hasta que me preguntó por amores... y yo respondí que había alguien especial en mi vida... su cara cambió y me preguntó directamente si la invitaba a un cafecito, a lo que yo respondí con mi sutil sinceridad-borderia que No
Y así hasta hoy, hasta hoy y sus llamadas, con su Hola que te cuentas? respuesta: eh? hola... que te cuentas tú... que eres quién ha llamado? La conversación ha logrado sacarme de mis casillas, no entiendo por qué llama ahora, me dice que esta mal, por qué se cree con derecho a pedirme explicaciones de nada, por qué dice que necesita mi amistad, por qué me invita a Hogueras, por qué dice que me echa de menos... y por qué consigue sacar mi mal genio y consigue hacerme dudar de mí, de que fui yo, que sólo yo la cagué, por qué me recuerda lo tonta que fui, por qué me recuerda todo lo que consentí... por qué sólo pensar en ella... me hace sentir idiota... pero después de eso... vuelve a llamar llorando, para decirme que ella no se merece que la trate así, que parece que me de miedo tomarme un café, que no entiende que la trate así...
Y mi respuesta sigue siendo la misma, hay alguien muy importante y especial en mi vida, y esa es la pichona; que ya es tarde para llamadas; que ya no me interesa ni su amistad ni todo lo que me ofrezca... no me interesan los fantasmas, que por fin soy feliz, que creo que me lo merezco, que ahora me toca reír a mí, que ya no siento odio por ella, sólo rabia... pero no hacia ella... sino hacia mí... por todo lo que dejé que me quitase.
Siento enrollarme tanto siempre... a ver si algún día consigo abreviar... porque al final voy a pillar complejo de Biblia con estos pedazo de sermones que suelto...
“... ¿Cómo no imaginarte, cómo no recordarte hace apenas dos años? Cuando eras la princesa de la boca de fresa, cuando tenías aún esa forma de hacerme daño... Ya no te tengo miedo nena, pero no puedo seguirte en tu viaje. Cuántas veces hubiera dado la vida entera porque tú me pidieras llevarte el equipaje... Sigue con tus movidas reina, pero no pidas que me pase la vida pagándote fianzas. Ahora es demasiado tarde, princesa... búscate otro perro que te ladre, princesa...” (Princesa – Joaquín Sabina)
Como pez en tu sonrisa...
Bueno aquí estoy... intentando averiguar que ronda por mi cabecita. La verdad que no sé por qué estoy así... quizá demasiado bien para que sea real?... quizá sea “amor amor”?... quizá me acostumbré a ser una angula, en un cómodo estado larvario, esperando a una luna creciente y que el mar se removiese para entrar en el río y enterrarme placidamente en su primer tramo, mutar así mi piel translucida, por una piel parduzca... o quizá sea que ya no controlo mis movimientos y sea la falta de costumbre lo que me asusta...
Cambié de planes... o los planes me cambiaron a mí, pero el caso es que ya no necesitaba enterrarme en el río... sólo necesitaba bucear en su sonrisa otra vez, así que me subí en un gran pelícano a motor rumbo al mar condal. Y allí estaba la niña de los Sugus de frambuesa, con su sonrisa... con su mirada tímida... con sus colores... con su ¿y ahora qué?...
Me enseñó la biodiversidad de su mar... un mar con vastos arrecifes de hormigón, en el que se puede surfear por gigantescas olas de asfalto que nunca acababan... descubrí que también hay árboles de piedra... que en las profundidades no hay clases de peces, sólo peces solitarios, que a través de enormes caracolas unidas entre sí, recorren toda la profundidad del mar sin que el resto se de cuenta de su presencia... y que cuando subes a la superficie no es la luna la que ilumina, sino los faros de las fragatas de cuatro ruedas que surcan el mar... me llevó al pecio en el que habita, y allí descubrí que todo tu mundo puede ser naranja, que ya no es el verde mi color favorito... que ya no odio las infusiones porque ella es Dulcinea del Tomillo, que ya no me importa el desorden si es ella quien lo forma... y es que ya no me da miedo una gran ciudad si es ella quien me la enseña...
Y es que en dos meses he aprendido que no hay agobios, no hay miedo si puedo bucear en su sonrisa... porque si lo hago todo es mar... y entonces yo buceo como pez en tu sonrisa...
“… I Know beyond a doubt, my heart will lead me there soon. We’ll meet beyond the shore, we’ll kiss just a before, happy we’ll be beyond the sea, and never again I’ll go saling…” (Beyond the Sea - Buscando a Nemo)
Cambié de planes... o los planes me cambiaron a mí, pero el caso es que ya no necesitaba enterrarme en el río... sólo necesitaba bucear en su sonrisa otra vez, así que me subí en un gran pelícano a motor rumbo al mar condal. Y allí estaba la niña de los Sugus de frambuesa, con su sonrisa... con su mirada tímida... con sus colores... con su ¿y ahora qué?...
Me enseñó la biodiversidad de su mar... un mar con vastos arrecifes de hormigón, en el que se puede surfear por gigantescas olas de asfalto que nunca acababan... descubrí que también hay árboles de piedra... que en las profundidades no hay clases de peces, sólo peces solitarios, que a través de enormes caracolas unidas entre sí, recorren toda la profundidad del mar sin que el resto se de cuenta de su presencia... y que cuando subes a la superficie no es la luna la que ilumina, sino los faros de las fragatas de cuatro ruedas que surcan el mar... me llevó al pecio en el que habita, y allí descubrí que todo tu mundo puede ser naranja, que ya no es el verde mi color favorito... que ya no odio las infusiones porque ella es Dulcinea del Tomillo, que ya no me importa el desorden si es ella quien lo forma... y es que ya no me da miedo una gran ciudad si es ella quien me la enseña...
Y es que en dos meses he aprendido que no hay agobios, no hay miedo si puedo bucear en su sonrisa... porque si lo hago todo es mar... y entonces yo buceo como pez en tu sonrisa...
“… I Know beyond a doubt, my heart will lead me there soon. We’ll meet beyond the shore, we’ll kiss just a before, happy we’ll be beyond the sea, and never again I’ll go saling…” (Beyond the Sea - Buscando a Nemo)