Larri naz.
Ayer me sentí, como decimos los vascos, un poco larri. La verdad es que este último año ha sido un poco deprimente: después de acabar las prácticas, con una rutina de trabajo agotadora pero que me gustaba, tuve que volver a las clases a terminar mi licenciatura, y eso enerva a cualquiera. Y eso, he de ser sincero, se reflejó en mis notas. Ahora, durante el verano, estoy intentando cargar las pilas dando algunas clases de Náutica, pero los éxamenes se acercan y no tienen escapatoria: son como los encierros.
Y por eso decidí ir a misa de tarde. No soy un beato, vaya, pero tiene para mí un efecto relajante. Me hace recordar los tiempos en que los críos íbamos a misa y durante el sermón del padre Andoni hacíamos muecas y gracias. Hoy ya no hay críos en la Iglesia. Tampoco vi a nadie de mi generación.
No importa, hoy es un nuevo día, y cosa curiosa, el Sol brilla en Bilbao. Me parece que me voy a ir a la playita.
Agur bero bat danori.
Y por eso decidí ir a misa de tarde. No soy un beato, vaya, pero tiene para mí un efecto relajante. Me hace recordar los tiempos en que los críos íbamos a misa y durante el sermón del padre Andoni hacíamos muecas y gracias. Hoy ya no hay críos en la Iglesia. Tampoco vi a nadie de mi generación.
No importa, hoy es un nuevo día, y cosa curiosa, el Sol brilla en Bilbao. Me parece que me voy a ir a la playita.
Agur bero bat danori.
Nacimiento de un blog.
Bueno, ¿y para qué sirve un blog? No soy completamente inocente para esto: ya dejo cuatro gilipolleces de vez en cuando en otro blog que poseo, lo cual me ha dado para entender que el espacio virtual tiene las mismas virtudes y falsedades de la vida diaria: una persona buena puede hacerse pasar por una mala; un guapo, por un feo, y un listo, por un tonto.
No pretendo engañar a nadie con esto: soy como soy, así me hizo Dios, y no puedo cambiarme. Si tuviera la suerte de tener las ideas engrasadas y convertirme en uno de los más leídos ¡pues bendito sea!, pero no puedo hacerme pasar por un dios, ni por Donnuttz -¡Dios me libre, que no me acerco a él ni con escalera!-, pero si no es así, pues lo mismo da.
Quiero comenzar, y lo digo ya, haciendo plagio de un blog que leí acá hace un tiempo, y que decía, con alguna variante:
Me gustaría ser más fuerte, me gustaría ser más inteligente, me gustaría ser más guapo, me gustaría tener más valentía, me gustaría tener más fe, quisiera no tener tanta aversión a las expresiones de afecto, me gustaría comenzar de nuevo muchas cosas, me gustaría no ser tan torpe ni tan tímido, me encantaría tener más voluntad. Me gustaría poder confesar mi condición gay a la gente sin que pasara nada.
Pero todo eso no es posible. Hay que entenderlo.
Bienvenidos y gracias por leerme, los cuatro que lo hagan.
No pretendo engañar a nadie con esto: soy como soy, así me hizo Dios, y no puedo cambiarme. Si tuviera la suerte de tener las ideas engrasadas y convertirme en uno de los más leídos ¡pues bendito sea!, pero no puedo hacerme pasar por un dios, ni por Donnuttz -¡Dios me libre, que no me acerco a él ni con escalera!-, pero si no es así, pues lo mismo da.
Quiero comenzar, y lo digo ya, haciendo plagio de un blog que leí acá hace un tiempo, y que decía, con alguna variante:
Me gustaría ser más fuerte, me gustaría ser más inteligente, me gustaría ser más guapo, me gustaría tener más valentía, me gustaría tener más fe, quisiera no tener tanta aversión a las expresiones de afecto, me gustaría comenzar de nuevo muchas cosas, me gustaría no ser tan torpe ni tan tímido, me encantaría tener más voluntad. Me gustaría poder confesar mi condición gay a la gente sin que pasara nada.
Pero todo eso no es posible. Hay que entenderlo.
Bienvenidos y gracias por leerme, los cuatro que lo hagan.