Larri naz.
Ayer me sentí, como decimos los vascos, un poco larri. La verdad es que este último año ha sido un poco deprimente: después de acabar las prácticas, con una rutina de trabajo agotadora pero que me gustaba, tuve que volver a las clases a terminar mi licenciatura, y eso enerva a cualquiera. Y eso, he de ser sincero, se reflejó en mis notas. Ahora, durante el verano, estoy intentando cargar las pilas dando algunas clases de Náutica, pero los éxamenes se acercan y no tienen escapatoria: son como los encierros.
Y por eso decidí ir a misa de tarde. No soy un beato, vaya, pero tiene para mí un efecto relajante. Me hace recordar los tiempos en que los críos íbamos a misa y durante el sermón del padre Andoni hacíamos muecas y gracias. Hoy ya no hay críos en la Iglesia. Tampoco vi a nadie de mi generación.
No importa, hoy es un nuevo día, y cosa curiosa, el Sol brilla en Bilbao. Me parece que me voy a ir a la playita.
Agur bero bat danori.
Y por eso decidí ir a misa de tarde. No soy un beato, vaya, pero tiene para mí un efecto relajante. Me hace recordar los tiempos en que los críos íbamos a misa y durante el sermón del padre Andoni hacíamos muecas y gracias. Hoy ya no hay críos en la Iglesia. Tampoco vi a nadie de mi generación.
No importa, hoy es un nuevo día, y cosa curiosa, el Sol brilla en Bilbao. Me parece que me voy a ir a la playita.
Agur bero bat danori.