Vida y Milagros de San Íñigo
Apuntes de la vida cotidiana.
Acerca de
No pretendo en este humilde blog más que contar cuatro cosas de mi particular opinión. Espero que a alguien le interesen, aunque no tengan la mayor importancia y significado. Bienvenidos, pues, a este espacio de libertad.
Enlaces
Lectura recomendada
Mi otro flog
Sindicación
 
Qué viejo soy.
Se ha sabido. Es oficial. Desde el pasado día 31 de agosto (comparto aniversario con Richard Gere y la muerte de Lady Di) tengo 26 añazos del ala. Lo sabe Dios, lo sabe el diablo, lo sabe Hacienda, lo sabéis vosotros ahora y lo saben los gestores de mi tarjeta joven, para quienes ya no soy joven. Qué perros.

Y no me resisto a repetir las tópicas frases de quienes cumplen 26 años -pero que no por esto últimos dejan de ser verdaderas, axiomas de la edad senecta-: "ya estoy más cerca de los 30 que de los 20" y "ya tengo veintimuchos"

Bueno, es verdad que me gustaría parar el tiempo y quedarme en los 25, pero me consuelo pensando que es tan imposible como pretender desprender aromas de santidad o ser más simpático o escribir bien, o que alguien me quiera más que para regalarme un jersey de punto.

Por cierto, ¿verdad que lo peor de los cumpleaños es que te recuerden los sucesos más humillantes de tu infancia? Todos los años (menos el anterior, que estaba trabajando en el extranjero, menos mal) además de cantarme el plastoso "zorionak zuri" y aledaños musicales, me recuerdan a mí y recuerdan a los demás cómo con 3 años le grité al pediatra con autoridad dictatorial que se callara ante una docta explicación médica suya, cómo con 5 estuve a punto de atragantarme con una corteza de cerdo, cómo de bebé interrumpí la misa con mis berreos y cómo comulgué 2 años antes de que me correspondiera porque el cura me dio la hostia (sea dicho en el mejor sentido) y yo, claro, no me negué ante tal suplemento vitamínico y espiritual.

Así es la vida. Un carrusel de recuerdos.
 
Comentario:
FELICIDADES, aunque sea un poco tarde, y que no es tan malo cumplir, yo ya por los 32, y a mi que me gusta el dia de mi santo, preparamos merendola, viene todos mis tios, mis amigos, en fin chulo.

Nosotros solemos recordar las tontadas de la infancia cuando hacemos las cenas de quintos y nos juntamos los de la quinta, aunque tamibne lo pasamos muy bien.

Saludos.
No